Cucarachas,cucarachas ...cucarachas (Parte 3 )

Nombres comunes: las cucarachas de la carcoma de la franja marrón.

Entre las especies domésticas de gran importancia en diversas regiones del mundo también recordará australasiae Periplaneta (conocida como cucaracha australiana), hollín Periplaneta, Polyphaga aegyptiaca (Egipto conocida como la cucaracha), lateral y Blatta Blattella vaga. aegyptiaca LaPolyphaga, pero se considera un infestante secundario debido a las cuatro especies antes mencionadas

Los machos de la especie sudamericana Lucihormetica fenestrata han desarrollado un pronoto con un par de tubérculos bioluminiscentes de color amarillo que pueden desempeñar alguna función durante el cortejo. 

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Todavía no se conoce el mecanismo de esta bioluminiscencia, aunque se piensa que el material esponjoso dentro de los tubérculos alberga hongos o bacterias bioluminiscentes que la cucaracha consigue de la madera en putrefacción en la que vive.

Leyendas urbanas sobre cucarachas. Hay varias leyendas urbanas y noticias de dudosa credibilidad que tienen a las cucarachas como protagonistas:

  • En una de ellas, una persona se comió una cucaracha, pero debía ser una hembra a punto de poner huevos ya que éstos eclosionaron en el estómago y las ninfas, al crecer, empezaron a devorarle las entrañas hasta que murió. En realidad, es improbable que ocurra, ya que los ácidos del estómago las matarían, pero da una idea de lo difícil que es deshacerse de ellas. Otra versión sostiene que los huevos pasaron a las glándulas salivares.
  • En otra, una mujer trabajaba en una oficina de correos en California y un día se cortó la lengua lamiendo un sobre. Al cabo de una semana, notó una rara hinchazón en su lengua y fue al médico, pero no parecía tener ningún problema. Unos días más tarde, su lengua comenzó a hincharse más, al mismo tiempo que aumentaba el dolor hasta el extremo de no poder comer. Regresó al hospital y se decidió que debía ser operada. Cuando el cirujano le hizo una incisión en la lengua, una cucaracha viva salió arrastrándose. Resulta que había huevos de cucaracha en la banda adhesiva del sobre y, al lamerlo y cortarse la lengua, el huevo pudo incubarse dentro de ella. 
  •  Esto tampoco es probable que ocurra puesto que las cucarachas ponen los huevos en ootecas y son lo suficientemente grandes como para verse a simple vista, aunque quizás podría indicar las lamentables condiciones higiénicas de las oficinas de correos en Estados Unidos…
  • Esto no es exactamente una leyenda urbana pero como si lo fuera: la pequeña ciudad de Chascomús, en Argentina, un hombre se cayó del balcón de su piso, cuando intentaba matar a una cucaracha que caminaba por la pared exterior.
  • También se podría incluir en la categoría de leyenda urbana la noticia de que un hombre chino fue mordido en una oreja por una cucaracha que se había escondido en una toalla de baño y luego se escondió en su oído.

Pero también nos ayudaran en nuestra salud pues científicos encuentran antibióticos en el cerebro y tejido nervioso de las cucarachas que quizás nos sirvan en un futuro para combatir las superbacterias. 


Se puede engañar a la Naturaleza durante un tiempo, peor no indefinidamente. Las variedades de algodón transgénico que una vez consiguieron vencer a las orugas ahora vuelven a sufrir la plaga de una manera incluso más rápida que cuando sólo se usaban pesticidas.
 
Los mismos anticuerpos que nuestro organismo usó para combatir la gripe del invierno pasado no sirven para combatir la del próximo. La razón para todo esto es simple: evolución. Cuando más corta es la vida de un organismo más rápidamente puede evolucionar para adaptarse a las nuevas condiciones.
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Cuanto más usemos nuestras armas frente a ellos más rápidamente se adaptaran. Ponemos cortapisas a las pequeñas criaturas, pero éstas al final evolucionan hasta superarlas.

Hay uno caso en el que esta adaptación por evolución de seres que de alguna manera nos dañan es especialmente grave. Antes de la segunda guerra mundial la gente moría de toda clase de infecciones.

El famoso traje de cota de malla de los caballeros de la Edad Media era para evitar precisamente eso, pues un pequeño corte sin importancia podía significar una infección y la muerte (o amputación). Desde hace unas pocas décadas nos hemos acostumbrado a creer que casi cualquier infección puede ser resuelta gracias a los antibióticos.

 Pero ese mismo antibiótico que antes era eficaz frente a casi cualquier cepa ahora es inútil frente a casi cualquier infección bacteriana.

Así por ejemplo, en 70 años la penicilina es ya prácticamente inútil. Las bacterias han evolucionado para evitarla.

Podríamos dar una buena lección sobre evolución a los creacionistas si los inoculáramos con una cepa de tuberculosis resistente a los antibióticos. Verían que el hecho evolutivo es real y que es independiente de la teoría que lo soporte.

Abusamos de los antibióticos, contaminamos el ambiente con ellos (en la industria ganadera se usan por defecto en cantidades masivas) y a veces incluso no completamos los tratamientos en los que se usan (seleccionando las bacterias más resistentes).

Bajo esa enorme presión de selección, las bacterias, que además evolucionan más rápido gracias a la transferencia horizontal de genes, producen al cabo del tiempo cepas que son resistentes a esos antibióticos.

Nuestro arsenal de antibióticos se agota. Si no conseguimos antibióticos eficaces pronto podremos sucumbir a cualquier infección futura.

Los expertos a veces viajan a selvas lejanas en busca de los últimos reductos en donde la vida, compitiendo entre sí al máximo, crea antibióticos en una batalla sin fin, en una carrera evolutiva por la supervivencia.

A veces esa guerra se viene librando desde hace millones de años. Esa misma evolución que amenaza la utilidad de nuestros antibióticos es, en este caso, nuestra aliada.

En una brizna de suelo de la selva de Sumatra puede que esté la salvación de millones de personas, quizás en un hongo microscópico que evoluciona para que su estirpe perviva un poco más sobre la faz de la Tierra. Está en nuestra mano salvar esos últimos reductos.

Aunque sólo sea por egoísmo merece la pena intentarlo, incluso si la preservación para las futuras generaciones de los más bellos exponentes de la vida en la Tierra no sea razón suficiente.

Si fallamos en el intento, y cambiamos un posible antibiótico por unas gotas de biodisel o un poco de soja, quizás tengamos que recurrir a otras fuentes, quizás tengamos que mirar a otros seres que, como nosotros, intentan defenderse de las infecciones bacterianas y que llevan evolucionando sobre este planeta durante más tiempo que el género Homo.

Esos seres no tienen por qué ser agradables a nuestros gustos, quizás medren en la suciedad y que sea precisamente por esta razón que hayan desarrollado antibióticos más eficaces.

Ahora, expertos de la escuela Veterinaria Medicina y Ciencia han descubierto la presencia de poderosos antibióticos en los cerebros de cucarachas y langostas. Quizás esto nos proporcione nuevos tratamientos contra las bacterias que se han hecho resistentes a los antibióticos actuales.

En sus experimentos de laboratorio encontraron que los tejidos cerebrales y nerviosos de estos insectos mataban al 90% de bacterias NRSA y de cepas patógenas de E. coli sin dañar a las células humanas.

Simón Lee, uno de los participantes en el estudio, informó en un congreso celebrado en la Universidad de Nottingham hace unos días que han identificado nueve diferentes moléculas en los tejidos de estos insectos que son tóxicas para las bacterias.

Lee espera que estas moléculas puedan al final ser desarrolladas y así tener tratamientos para infecciones de MRSA y E. coli, bacterias que han aumentado fuertemente su resistencia a los antibióticos tradicionales.

También cree que podrían ser una buena alternativa a otros tratamientos que tienen demasiados efectos secundarios.

Naveed Khan, jefe del proyecto, dice que las superbacterias como MRSA han desarrollado resistencia frente a toda la artillería que las hemos arrojado. Han demostrado ya su capacidad de producir infecciones no deseadas y suponen una gran amenaza.

Como otros expertos, sostiene que hay una continua necesidad de encontrar fuentes adicionales de antimicrobiales para enfrentarnos a esta amenaza.

El equipo de Khan ha usado el estado del arte de las herramientas de análisis para estudiar las propiedades antibacterianas de las moléculas. En una investigación en curso ya han encontrado moléculas que son eficaces frente a superbacterias como Acinetobacter, Pseudomonas y Burkholderia.

Según explica Lee no hay que sorprenderse de que estos insectos tengan sus propios productos antimicrobianos. Muchos insectos viven en ambientes poco higiénicos donde se encuentran con todo tipo de bacterias. Por tanto, es lógico que hayan desarrollado maneras de protegerse a ellos mismos frente a los microorganismos.

¿Estaría dispuesto a ponerse un antibiótico procedente de cucarachas?

¿Y como alimento? 

Aunque a más de uno le producirá nauseas el mero hecho de mencionar su uso alimenticio, huevos y cucarachas como Panesthia angustipennis spadica, Blaptica dubia y Gromphadorhina portentosa se pueden comer fritas o asadas. A veces, también se puede hacer cocina creativa.


Leche de cucaracha, ¿el súper alimento del futuro?
Como hemos visto en muchas ocasiones; en un futuro, mucho menos lejano de lo que nos gustaría creer, el aumento de la población mundial dará lugar a una escasez de alimentos difícilmente solventable.

Por eso, es necesario buscar formas alternativas de alimentación, de modo que las generaciones futuras puedan estar preparadas cuando llegue el momento. Una de las propuestas más aceptadas es el abandono de la dieta omnívora por la vegetariana, pues se considera que el cultivo de vegetales es mucho más barato, sostenible y eficaz que la cría de animales.

Otros, sin embargo, no están de acuerdo con dejar de lado los animales, pero proponen cambiar el cerdo, el pollo y la ternera por versiones bastante más pequeñas, como los insectos. De hecho, no es algo tan descabellado si se tiene en cuenta que en muchas regiones del planeta algunos invertebrados, como las hormigas, se consideran un exquisito manjar. 

El problema es que muchos de nosotros damos a estos alimentos connotaciones repulsivas, por lo que seríamos incapaces de comerlos. ¿Pero qué pasaría si en vez de comer bichos nos tomáramos su leche? No, no estoy loca, sé perfectamente lo que digo y, por si no me creéis, os lo voy a explicar con estudios científicos en la mano. 


La leche de cucaracha, mucho más nutritiva que la de vaca


Vale, partimos de la base de que los insectos no son mamíferos, por lo que no amamantan a sus crías, ¿cómo podríamos obtener leche de ellos?

La verdad es que sería imposible obtener leche de la grandísima mayoría de estos animales, pero existe un tipo concreto de cucaracha que, curiosamente, pare directamente a sus crías y luego les da a tomar una especie de “leche” con todos los nutrientes que necesitan para empezar su vida bien alimentados.

Se trata de la cucaracha Diploptera punctata y, si bien es cierto que lo que da a tomar a sus cucarachitas no es exactamente leche tal y como nosotros la concebimos, se trata de un compuesto a base de cristales proteicos que podría ser la solución a la alimentación de la población humana en un futuro carente de recursos.

Es por eso que un equipo internacional de científicos se ha puesto manos a la obras con un estudio, publicado en la revista IUCrJ, que ha comenzado con la secuenciación de un cristal extraído del intestino medio de una de estas cucarachas.

Pero el fin de esta investigación va más allá, pues consiste en tratar de producir esta sustancia en el laboratorio; ya que, por mucho que abunden las cucarachas, “ordeñarlas” a todas no parece un trabajo ni factible ni agradable. 


¿Para qué sería útil la leche de cucaracha?


Se ha comprobado que sólo uno de estos cristalitos tiene tres veces el valor energético que la misma cantidad de leche de búfala. ¡Imaginad lo que sería un queso mozzarella de cucaracha!

No, mejor no lo imaginéis. Pero, bueno, lo que está claro es que se trata de una sustancia muy nutritiva, con un alto contenido en grasas, azúcares y proteínas que, además, poseen la peculiaridad de liberarse progresivamente a medida que se digieren.

Por lo tanto, este cuqui-alimento no sería una buena idea para gente que esté a dieta, pues tiene un altísimo contenido calórico, pero sería una gran opción para los habitantes de países con escasos recursos en los que resulta imposible llegar al consumo diario de calorías recomendadas.

Además, como os decía al principio, podría considerarse un súper alimento en un tiempo futuro, cuando comience la escasez de alimentos a consecuencia del aumento excesivo de la población mundial. 

Ahora puede que tengamos muchos remilgos, pero si en un futuro la leche de un bicho repugnante es la única opción para mantener sano y fuerte al ser humano, la tomaremos.