Victoria de Inglaterra (Cuarta parte y final)

Victoria de Inglaterra (Cuarta parte y final)Sin duda en sintonía con los acontecimientos de la época, monarca de la Inglaterra de la Segunda Revolución industrial, los valores que Victoria encarna encajan perfectamente en la mentalidad inglesa del siglo XIX.

En el encumbramiento de una burguesía tradicionalista, educada en sólidos valores religiosos y culturales, amante del trabajo, la superación y el prestigio social.

Victoria devuelve como un espejo la imagen que la sociedad decimonónica inglesa tiene de sí misma: una sociedad fuerte, hegemónica en el conjunto de naciones, políticamente estable y económicamente puntera.  

La Inglaterra victoriana se siente en la cumbre del mundo y de la historia.

No en vano, el desarrollo económico alcanzado no tiene parangón en ningún otro país ni época, y domina territorios como La India, Australia, parte del Canadá, casi la mitad de África.



A los puertos ingleses llegan productos de todo el mundo, gracias a la marina mercante más potente que existe.

Por si fuera poco, la vieja y confiada Inglaterra observa a salvo los desórdenes que se suceden el exterior, como el pujante ascenso de los nacionalismos que comienzan a minar las estructuras de imperios como el ruso, el austro-húngaro o el otomano, manejando hábilmente la política internacional en su propio beneficio, alejada de las disputas entre Francia y Alemania que dominan las relaciones internacionales en Europa a finales del siglo XIX o los manejos de Bismarck para lograr el control continental.

Son años de esplendor, en los que Victoria domina un imperio y ejerce su ascendencia y capacidad de influencia sobre el resto de monarquías europeas. Aunque algo alejada de la política cotidiana, la sintonía con el conservador Disraeli le hace participar algo más de los asuntos públicos.

Son años en que se acrecienta aun más su poder y prestigio, siendo coronada (1877) como emperatriz de la India. Por si fuera poco, la decisión de Disraeli de comprar para Inglaterra las acciones del Canal de Suez permiten a Inglaterra observar un dominio absoluto sobre todos los mares.

En África, la expansión inglesa continúa imparable, gracias a la labor de exploradores como Livingstone, Stanley y otros, que hacen sumar territorios como Zamebeze, en 1890, iniciando el camino hacia las anexiones de Zanzíbar, Nigeria y el Transvaal (1902).

En Australia, se completa el dominio sobre la inmensa isla continente, configurando el Commonwelth australiano.

La política interior de la reina, supervisada por ella misma y dirigida por personajes como los ya citados Melbourne, Peel, Russell, Palmerston, Disraeli y Gladstone, avanza hacia un establecimiento pleno del liberalismo económico y político, que hace llegar la participación política a amplias capas de la población.

Del juego político, en el que también participan partidos radicales, surgen reformas electorales y medidas políticas cuyo objetivo último es mantener la estabilidad del sistema y de las instituciones.

Así, se afrontan problemas antiguos como el nacionalismo irlandés o las reivindicaciones obreras, surgidas estas del profundo proceso de industrialización experimentado por Inglaterra, con medidas como la concesión de una mayor autonomía para Irlanda o la legalización de los primeros sindicatos modernos.

Son años de esplendor que harán también florecer las ciencias, las artes y las letras, con figuras de la talla de Kipling, Yeats, Wilde, Faraday, etc.

Victoria de InglaterraLa longitud extraordinaria de su reinado dio a Inglaterra una estabilidad de la que no había disfrutado en mucho tiempo.

Por eso, cuando falleció el 22 de enero de 1902, muchos de súbditos vieron morir a una monarca que estaba en el trono desde antes de que ellos mismo hubieran nacido, y que manejó las riendas de su nación justo en un período en el que alcanzó a ser la mayor potencia económica y política del mundo.

La Polémica actual entorno a un supuesto romance de la Reina

El 28 de Marzo, de 2010, se publicaba en Días de Historia, "El amor oculta de la reina Victoria y su sirviente indio:

Publicaron cartas de la relación secreta de la monarca británica con el hindú Munshi Abdul Karim.

El periódico inglés Daily Telegraph, que da cuenta del archivo, indica que el rápido ascenso de Karim dentro del Palacio de Buckingham despertó la sospechas de muchos cortesanos y miembros de la Familia Real, acerca del romance de ambos.

El militar indio arribó a Londres en 1887 a la edad de 24 años y en poco tiempo se volvió la mano derecha de la monarca británica, llamado como el "John Brown indio", en alusión a otro de los protegidos de Victoria .
El Telegraph informó que por décadas se trató de ocultar la relación que mantenía la reina con su sirviente indio y agregó que los rumores fueron tan fuertes, que el primogénito de la soberana, el rey Eduardo VII, obligó a Karim a quemar todas las cartas secretas que le había enviad a la reina.

En una serie de escritos autobiográficos del sirviente indio, éste dijo sentir un amor "maternal" con Victoria, a quien llamaba "Reina Emperadora" o "Gran Emperadora".

"Mientras escribo mi vida no puedo dejar de pensar en los muchos honores que me dio Su Majestad. Rezo al Todopoderoso para que siempre bendiga a nuestra Reina Emperadora", agregó Karim. Su impacto en la Casa Real británica fue inmediato.

El sirviente indio introdujo el curry al menú real y comenzó a enseñarle urdu a la reina Victoria.

Un año después de su llegada Victoria estaba tan "encandilada" con su sirviente, que lo nombró "Munshi y Paje Indio a la Reina Emperatriz por un salario de 12 libras al mes".

Victoria de Inglaterra
Reina Victoria 1897
El sirviente comenzó a acompañar a Victoria en sus giras por Europa, donde fue presentado a primeros ministros, reyes y miembros de la nobleza. Poco después Karim contaba con sus propios sirvientes y para 1893 utilizaba el carruaje privado de la monarca, dijo el diario.

Según el doctor Michael MacDonald, conservador de un museo escocés de Perthsire, la reina Victoria de Inglaterra no sólo mantuvo relaciones sexuales con su criado John Brown, sino que contrajo matrimonio secreto con él y poco después dio a luz un niño. Este investigador británico desmintió el lunes las versiones de un amor platónico entre la soberana británica y su criado escocés, a la muerte del príncipe Alberto.

El libro que MacDonald va a publicar sobre el asunto, fruto de diez años de investigaciones sobre el tema, no ha gustado nada en Buckingham, sede de la monarquía británica. Un portavoz de palacio ha declarado que la reina Victoria no se casó en secreto con su fiel servidor, el escocés John Brown. El funcionario palaciego dijo que en los archivos del castillo de Windsor no existe la menor prueba documental que dé validez a esa teoría.

El libro que va a publicar el doctor Michael MacDonald afirma que existe el testimonio de un clérigo, quien, en su lecho de muerte, afirmó que había casado a la reina Victoria con John Brown y que de esa unión nació un niño. El portavoz de Buckingham, ante esta revelación, ha declarado que la presunción de que tal hijo había vivido hasta su muerte, a los noventa años, recluido en París, era lamentable.

Romances reales

La televisión británica anunció el comienzo de una serie de relaciones entre la soberana y John Brown, en vista del éxito alcanzado por otras dos series anteriores sobre los amores de los monarcas británicos.

La primera de estas series se refería a las relaciones entre el rey Eduardo VII y la actriz Lily Langtry, y la segunda al histórico romance entre Eduardo VIII y la norteamericana Wallis Simpson.El doctor MacDonald estima que la influencia de John Brown en la soberana británica y, consecuentemente, en la marcha del país, no ha sido valorada y estimada suficientemente.

Reina Victoria 1897El médico afirma tener el citado testimonio de un sacerdote que, en su lecho de muerte, afirmó haber casado a la reina con John Brown, y afirma que el hijo de ambos vivió recluido en París hasta el fin de sus días.

El libro de MacDonald no será, según sus propias palabras, un éxito escandaloso, ya que no insiste únicamente en las relaciones sexuales de la reina, sino en la importancia que para ella y para el país tuvo John Brown.

A pesar de ello, no hay unanimidad al respecto. No sólo el mencionado portavoz de Buckingham se ha apresurado a desmentir la historia, sino que Lady Longford, autora de una biografía sobre la mencionada soberana británica, declaró que la hipótesis de sus amores con su criado no pasan de ser un simple rumor.

Para Lady Longford, el amor entre la reina Victoria y Brown no es un hecho cierto, a pesar de ser tenido como tal por numerosas personas.

La polémica demuestra la preocupación de la opinión pública británica por sus instituciones. El investigador MacDonald afirma que estos sucesos cuentan con cien años de antigüedad y deben ser estudiados desde un punto de vista histórico y no afectan en absoluto al prestigio de la monarquía británica.La reina Victoria y John Brown se conocieron en vida del príncipe Alberto, cuando la soberana compró el castillo de Balmoral, que se convirtió en residencia de los monarcas británicos en Escocia. Brown, que contaba entonces veintiún años, seis menos que la reina, fue retirado, por orden del príncipe Alberto, de su trabajo en las cuadras de palacio y fue puesto al servicio de la soberana.

La reina enviudó a los 42 años y se encontró entonces sola para dirigir los asuntos del país. En ese momento recurrió a la única persona en la que tenía confianza, John Brown.

A las pocas semanas de su muerte, un médium afirmó que podía ponerse en contacto con el príncipe Alberto. La reina le pidió que lo llamara, pero el médium indicó que el difunto príncipe sólo podía manifestarse a través de John Brown.

Hasta su muerte, en 1883, John Brown estuvo siempre cerca de la reina y, según MacDonald, eran varias las personas, incluso de la familia real, que estaban al tanto del matrimonio de la reina con su criado.

Sea como fuere, he aquí la historia de una reina Inglesa cuyo reinado duró 64 años, representando el reinado más largo de la historia de Inglaterra.

El aislamiento de Victoria hacia el público disminuyó generosamente la popularidad de la monarquía, e incluso animó el crecimiento del movimiento republicano. Aunque ella realizó sus deberes oficiales, no participó activamente en el gobierno, permaneciendo confinada en sus residencias reales.
En 1887, el Reino Unido celebró el Jubileo de Oro de Victoria.

La reina celebró el 20 de junio de 1887 – el quincuagésimo aniversario de su accesión al trono- con un banquete, al cual fueron invitados cincuenta reyes y príncipes europeos, en el que hubo un intento de asesinato de la reina. Al día siguiente, ella participó en una procesión que, en palabras de Mark Twain, ‘’estiró el límite de la vista en ambas direcciones’’.

Para ese entonces, Victoria era un monarca extremadamente popular. El escándalo de una rumoreada relación amorosa con su criado había sido callado después de la muerte de John Brown en 1883, permitiendo que se perciba a la reina como ejemplo de la moralidad.

El 22 de septiembre de 1896 Victoria sobrepasó a su abuelo Jorge III como el monarca de más tiempo de reinado en la historia inglesa, escocesa o británica.

Durante los últimos años de Victoria, el Reino Unido estuvo implicado en la Segunda Guerra de los Bóers
Durante los últimos años de Victoria, el Reino Unido estuvo implicado en la Segunda Guerra de los Bóers, que recibió un apoyo entusiástico de la reina.

La vida personal de Victoria estuvo marcada en ese entonces por varias tragedias personales, incluyendo la muerte de su hijo Alfredo, duque de Sajonia-Coburgo-Gotha, la enfermedad fatal de su hija Victoria, emperatriz de Alemania, y la muerte de dos de sus nietos.

Su última función pública ceremonial fue en 1899, cuando ella puso la primera piedra de la fundación para los edificios nuevos del South Kensington Museum, luego conocido como el Victoria and Albert Museum.

Siguiendo la costumbre que ella mantuvo a través de toda su viudez, Victoria pasó su última Navidad en Osborne House (que el príncipe Alberto había diseñado por sí mismo) en la isla de Wight.

Murió allí, en los brazos de su nieto el emperador Guillermo II de Alemania, el 22 de enero de 1901, a los 81 años de edad, luego de haber reinado por 63 años, 7 meses y 2 días, más que cualquier otro monarca británico antes o después de ella. Su funeral ocurrió el 2 de febrero, después de dos días de duelo nacional, fue sepultada en el Mausoleo de Frogmore al lado de su marido.

A pesar de todo , se dice que la reina Victoria de Inglaterra estuvo eternamente enamorada del príncipe Alberto de Sajonia.

FIN

Victoria de Inglaterra ...primera parte
Victoria de Inglaterra ... (Segunda parte)
Victoria de Inglaterra ... (Tercera parte)  


Fuente: Wikipedia