¿Por qué proliferan las medusas?

¿Por qué proliferan las medusas?
Desde hace unos 500 millones de años, grupos de  medusas han poblado nuestros mares y han convivido con muchos grupos de peces.

Esta convivencia ha originado la controversia sobre si formas activas de movimiento como los peces son mucho más efectivas que formas de caza más pasivas.

Lo cierto es que estos individuos gelatinosos han perdurado hasta nuestros días, por lo que cabe preguntarnos porque son tan efectivas.

También se señala a la mala administración de los recursos pesqueros por parte del ser humano la proliferación de medusas en los mares y playas.

A uno el asunto de la proliferación de medusas no le parece importante hasta que recibe la picadura de alguna.
El dolor y la señal duradera que deja sobre la piel enseguida le hacen cambiar de opinión.

A partir de entonces sólo las medusas del famoso lago una de la isla de Palao, que no tienen veneno, le parecen simpáticas.

En el Mediterráneo parece que cada vez hay más de estos animales primitivos, sobre todo en las playas, y son noticia todos los veranos últimamente.

La tendencia empezó en el año 2000 y no parece que remita. Conforme se acerca el buen tiempo en el hemisferio boreal, la gente pasará más tiempo en las playas del Mediterráneo, por ejemplo, y con ellos volverá el problema de las medusas.

Lo interesante es que la tendencia se da también en otros mares del mundo como el mar Negro, el mar de Japón, etc. ¿Es un fenómeno cíclico producido por cambios en las corrientes marinas debidas al calentamiento global? Hasta ahora no se sabían bien las causas, aunque se sospechaba.

Un nuevo estudio apunta a la sobreexplotación de las reservas pesqueras como la principal causa de esta proliferación.

Los depredadores de las medusas, como las tortugas marina, están desapareciendo de nuestros mares por culpa de la pesca incontrolada.

Pero encima hay más factores. Los peces pelágicos como las sardinas, arenques y anchoas que también se alimentan de zooplacton al igual que las medusas, pero son pescados masivamente.

Estas especies compiten entre sí por este alimento, pero al retirar estos peces de los mares, debido a la pesca excesiva, entonces las medusas tienen muchas más comida disponible.

Simplemente tienen el nicho ecológico prácticamente para ellas solas y reinan y proliferan libremente en él.

Además, los peces pequeños suelen comer larvas de medusa y con ellos regulan su población, pero en su ausencia no hay nada que detenga su proliferación.

Para demostrar esta teoría los investigadores compararon dos ecosistemas pertenecientes a la misma corriente oceánica: la Benguela que circula por el sur de África.

Uno de los ecosistemas está localizado en las costas de Namibia.

Ejemplar de Cotylorhiza tuberculata, especie conocida como medusa de huevo frito.
Ejemplar de Cotylorhiza tuberculata, especie conocida como medusa de huevo frito.

En ese lugar la administración de las reservas pesqueras es muy pobre, por lo que la pesca no está controlada.

El segundo ecosistema está a 1000 Km más al sur en Sudáfrica. Ahí ocurre lo opuesto y la pesca ha estado controlada durante los últimos 60 años.

En el primer caso la población de medusas se ha disparado, mientras que en el segundo caso la población de estos animales gelatinosos no ha aumentado.

En ciertas áreas se ha producir un círculo vicioso. En los océanos las cadenas tróficas son más flexibles que en tierra y en esas regiones ha llegado a ocurrir una inversión de papeles en la que la presa ha pasado a ser el depredador.

Las medusas son ahora las que limitan la población de peces al alimentarse de sus larvas y estar su población descontrolada.

Son las medusas las que ahora amenazan las reservas pesqueras.

La presencia de medusas puede significar una amenaza al turismo de ciertas regiones, sobre todo para aquellos en vías de desarrollo.

Pero también suponen un problema económico si se tiene en cuenta la pesca. Además son un síntoma o indicador de lo mal que estamos administrando nuestros mares y el planeta en general.

Para evitar el problema de las medusas y otros similares urge implementar lo antes posible medidas para una buena administración de las reservas pesqueras, medidas que tengan en cuenta los detalles de las redes tróficas.

Al parecer es la única manera de evitar que las medusas terminen sobre el plato de los almuerzos de nuestro próximo futuro.

Un estudio de la Universidad de Oviedo y del centro Oceanográfico de Gijón, en colaboración con la Universidad Roger Williams de EE.UU ha demostrado el porqué del éxito evolutivo de este grupo, siendo la primera teoría basada en datos experimentales que explica su marcado éxito.

La capacidad competitiva de un depredador no solo depende de la captura de presas y tasa de ingestión sino en la eficiencia en la utilización de energía que acumula para su crecimiento.

No solo hay que tener en cuenta la alimentación sino también las pérdidas respiratorias.

Medusas y peces capturan y consumen presas a tasas similares con los costes de respiración similares y posibilidad de crecimiento; lo que sugiere la ausencia de una desventaja importante en términos de mecanismos de capturas de presas.

Los peces tienen cuerpos compactos y usan sus ojos  para detectar a sus presas; por el contrario, las medusas nadan utilizando sus campanas para crear vórtices que sirven como una corriente de alimentación y transporte de sus presas hacia los tentáculos y brazos orales.

La clave de su éxito radica en que, al aumentar el tamaño de su cuerpo, desplazan una mayor cantidad de agua y arrastran a más presas hacia sus tentáculos, haciendo esta estrategia efectiva siempre que la velocidad de natación de la medusa sea lo suficientemente lenta, permitiéndoles acceder a concentraciones de presas más bajas.

Las medusas están sustituyendo funcionalmente varias poblaciones de peces plantónicos comerciales evidenciando que existe un cierto grado de competencia.

La alta presión sobre la pesca favorecería un cambio hacia la competitividad de estos invertebrados; confirmando que la sobreexplotación de los stocks pesqueros puede derivar en un cambio de los ecosistemas marinos que favoreciesen la expansión de estos últimos frente a los peces.

Las medusas son unos depredadores tan eficaces como los peces, por lo que están preparadas para ocupar el papel de estos ante la sobreexplotación o cualquier otro daño que sufran sus poblaciones, pudiendo llegar en un futuro no muy lejano a un dominio de formas de vida gelatinosas en nuestros mares.

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Foto: Mini D, Sam DeLong, vía Flickr.
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