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La señal Wow! ¿una transmisión alienígena?

La señal Wow! ¿una transmisión alienígena?
La señal Wow! ¿una transmisión alienígena o un evento astronómico desconocido?

El programa SETI, destinado a la búsqueda vida inteligente extraterrestre, ha sido testigo de cómo los astrónomos barrían el cosmos desde hace décadas con la esperanza de toparse, aunque fuese por casualidad, con alguna señal de radio generada artificialmente por civilizaciones alienígenas.

Existe una probabilidad de que podamos lograrlo, escasa pero hay esta, y quizás ya tengamos esa señal en nuestros archivos, en 1977 logramos la mejor opción de lograr el éxito.

Bautizada como la señal Wow!, esta recepción se trataba de una breve ráfaga de ondas de radio detectadas por el astrónomo Jerry Ehman, que por aquel entonces estaba trabajando en un proyecto de SETI en el radiotelescopio Big Ear, Ohio.

La señal era, de hecho, tan notable que Ehman la rodeó en rojo en la página impresa y escribió el ya conocido Wow! en su margen, y sin querer le dio el nombre que ahora se ha hecho famoso.

Sin embargo, y a pesar de múltiples esfuerzos, nunca se pudo establecer el origen de la señal ni hemos vuelto a captar nada similar, era 30 veces más fuerte que el ruido de fondo y tan solo duro 72 segundos.

Así que las únicas conclusiones que podemos extraer de este evento es que, si la señal realmente se originó en el espacio profundo, entonces debía ser fenómeno astrofísico que nunca hemos vuelto a detectar o que realmente interceptamos una señal extraterrestre.

Cuando se trata de explicar las observaciones científicas, el método normal es construir las hipótesis y luego ponerlas a prueba. Si la hipótesis es correcta, no deberíamos ser capaces de explicar esta observación.

A continuación, hay que seguir el mismo camino, utilizando diversas hipótesis hasta dar con una que pueda describir con precisión lo que se ha observado.

Pero con la señal Wow! tenemos un serio problema, nunca la hemos vuelto a detectar, ni nada parecido, Ehman se mostró escéptico sobre su origen, sugirió que una señal terrestre se reflejo en un pedazo de basura espacial. Pero cuando trató de investigar esta explicación, sólo se topo con más problemas.

Las investigaciones mostraron que era casi imposible que la señal pudiese tener su origen en la Tierra, y que hubiese sido reflejada en un trozo de escombro espacial resulto igualmente improbable.

La señal recibida era muy específica, y esta explicación requiere demasiadas suposiciones.

Así que si nos basamos en el pensamiento lógico dictado por la navaja de Ockham, entonces no nos queda más remedio que apuntar que esta señal tiene un origen astrofísico, lo malo es que esto tampoco nos ofrece ninguna explicación de que pudo originarla.

La señal Wow! es más o menos lo que uno esperaría escuchar de una transmisión extraterrestre, pero nadie ha sido capaz de proporcionar una respuesta satisfactoria sobre su origen.

Para empezar, la intensidad de la señal no varió durante esos 72 segundos, debido a la rotación de la Tierra tan solo pudo ser detectada por el Big Ear.

Esto dio a la señal una firma característica, similar a la de otros objetos vistos en el cielo, por lo que sería casi imposible que cualquier objeto situado en nuestro planeta pudiese generarla.

Pero no solo destacaba notablemente sobre el ruido de fondo que encontramos en el espacio profundo, 30 veces más fuerte que cualquier otra cosa que estaba a su alrededor, lo más interesante de esta señal era, con mucho, su frecuencia.

Esta señal era muy fuerte, y fue recibida en una sola frecuencia.

Las fuentes de radio naturales no funcionan así. Se extienden a través de una gama de frecuencias, es decir, la misma señal cubre una amplia banda de transmisión. Pero la señal Wow! fue descubierta únicamente en una una frecuencia muy específica, aproximadamente 1420 MHz.

Esos 1420 MHz, también conocida como la línea de hidrógeno, es una frecuencia internacional que ha sido vetada para las señales de radio terrestres debido a su uso en la radioastronomía.

Esta es, por lo general, emitida por los átomos neutros de hidrógeno presentes en el espacio interestelar. Se observa más o menos uniformemente en todas las direcciones, y se ha utilizado antes para ayudar a trazar mapas de la galaxia. Pero en el programa SETI, tiene otro uso.

El hidrógeno es el elemento más simple y abundante en el universo, y cualquier civilización inteligente sabría de la presencia de esta frecuencia en el espacio y, probablemente, la utilicen para hacer observaciones astronómicas.

Como resultado, los investigadores de SETI la consideran una frecuencia lógica para comprobar que existen transmisiones alienígenas destinadas a ser recibidas.

Dicho de otra forma, como todos los astrónomos siempre están escuchando esta frecuencia, una variación en ella seria perceptible y es lógico pensar que otras civilizaciones puedan pensar lo mismo.

La última pregunta en el misterio es el lugar exacto de la señal. Debido a la forma en la que fue diseñado el Big Ear, se puede reducir su origen a tan solo dos pequeñas regiones del cielo. Y esta es la mayor precisión con la que lograremos fijar esta señal.

Esto nos sitúa la fuente de la señal en algún lugar de la constelación de Sagitario.

Cerca de ella hay un puñado de estrellas, pero es imposible saber con precisión dónde se originó la señal.

Al menos, no a menos que alguna vez volvamos a descubrir de nuevo la señal, por lo que parece que nos quedaremos con las gamas de saber su procedencia.

Hasta la fecha, la mayoría de las búsquedas SETI han operado barriendo el cielo, observando un único punto del cielo durante unos pocos minutos para pasar después a otro.

Si bien esto nos permite cubrir la mayor parte de la bóveda celeste, también significa que el tiempo que pasan observando un punto del cielo es mínimo, por lo que las probabilidades de descubrir una señal que apunte a nosotros es también muy escasa.

Podemos emplear otro enfoque, parecido al que hasta ahora ha utilizado el telescopio espacial Kepler, es decir, mirar fijamente una única región del cielo y esperar.

Aunque de nuevo nos encontramos con un problema, ahora sabemos que los planetas son comunes en toda la galaxia, pero no tenemos ni idea donde se pueden encontrar esos alienígenas que desean comunicarse con otros, así que podríamos pasarnos toda la vida mirando un trozo de cielo y estar haciéndolo en la dirección equivocada.

Por mucho que deseemos utilizar la señal Wow! como una prueba de vida extraterrestre, no tenemos forma de descubrir su origen, esto no sería más que un acto de fe y eso es algo que a los científicos no les gusta demasiado.

Por lo que la lógica nos dicta que la señal Wow! se genero en el espacio profundo, y de ser así, tenemos un misterio entre las manos, o bien hemos interceptado una comunicación alienígena o nos hemos cruzado con un evento astronómico totalmente desconocido que nunca más hemos vuelto a ver, y sin ningún dato más que analizar, parece que el misterio perdurara mucho tiempo y la señal Wow! no será más que un vago pero apasionante indicio de lo que puede acecharnos en nuestra galaxia.

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