Fantasía contra la opresión ,Diógenes de Sínope

Picabia sintetizó este movimiento artístico en la frase:

Fantasía contra la opresión ,Diógenes de Sínope“La cabeza es redonda para permitir que las ideas cambien de dirección” .

Diógenes de Sínope vivía en una tinaja. El filósofo caminaba por las calles de Atenas y Corinto, con una linterna en la mano, buscando “hombres honestos”.

Dicen que un día, allá por el siglo IV a.C., Alejandro el Grande, comido por la curiosidad, se acercó al pensador de la Escuela Cínica y le dijo:

 “Dime qué deseas y te lo concederé”. El filósofo respondió: “Apártate del sol. Lo tapas y me haces sombra”.

Cuenta la leyenda que Diógenes y Alejandro Magno se volvieron a encontrar. El filósofo estaba mirando un montón de huesos humanos. El rey de Macedonia pasó por ahí y le preguntó:

“¿Qué estás haciendo?”. “Estoy buscando los huesos de tu padre, pero no puedo distinguirlos de los de un esclavo”, contestó.



El artista Enrico Baj (1924-2003) llamó a esta actitud “resistencia cínica” y así lo explica en su obra

¿Qué es la patafísica?

“Es un momento de resistencia del individuo contra toda forma de abuso de poder y de arrogancia”.
En esa forma de cinismo, en los “gestos comunes de cada día”, en las “manifestaciones públicas y escandalosas” como las que hacía Diógenes en la calle, en esas “manifestaciones de fantasía”, de “distanciamiento del poder” reside también una resistencia al poder y la dominación.

Escribía Baj en 1994 que esta es una “forma de resistencia a la opresión en sí misma”. Una opresión que procede del poder y de la cultura.

“Es evidente que en la actualidad la industria y la organización cultural son opresivas, y es evidente que se desarrollan en función de los modelos que le gustan al Gran Hermano”.

El pensador surrealista decía en esta obra que “la opresión va de la regulación del individuo y de sus comportamientos a los medios de comunicación, y a la difusión extrema de un sistema de producción y de consumo forzado y presente en todas partes”.

Y esta opresión, “para persuadir y coaccionar, se sirve de la burocracia y sus impedimentos, de los formularios, de los impresos, de modos de hacer y de los plazos de pago: un continuo sistema de distracción del individuo”.

Decía Baj que la ‘patafísica está en contra del “brutal populismo que vemos triunfar en todo el mundo gracias a los eslóganes publicitarios y los medios de comunicación”.

“Estamos al margen de esas cosas y, por tanto, combatimos el fanatismo, la masificación en cualquiera que sea su forma y el lavado de cerebro ejecutado sistemáticamente”, redactó.

La ‘patafísica se plantea, en este contexto, como “un sistema de resistencia psicológica”.

Un escudo de resistencia mental contra lo establecido y un modelo social que se presenta como inevitable.

Este movimiento cultural francés, desarrollado en la segunda mitad del siglo XX y basado en el libro Gestas y opiniones del Doctor Faustroll, patafísico, de Alfred Jarry, ha pasado a la Historia como el “estudio de las soluciones imaginarias y las leyes que regulan las excepciones”.

Es una defensa del “principio de la libertad y de la libertad existencial”, escribe Baj. Por eso la ‘patafísica “recomienda precisamente la imaginación fantástica como la mejor arma de defensa para preservar, por lo menos, la autonomía de nuestro pensamiento” y, por eso, es “una ciencia” que busca respuestas en el poder creativo, la imaginación, la paradoja, la ironía y la sátira.

O, dicho en una formulación más visual del pintor Francis Picabia, “la cabeza es redonda para permitir que las ideas cambien de dirección”.

En el prólogo del libro, José Manuel Rojo, miembro del Grupo Surrealista de Madrid, dice que, para Baj, la ‘patafísica es “el triunfo de la imaginación contra el racionalismo economicista, el humor que desafía y desnuda al poder, la alegría de vivir pese a todo y contra todo”.

Este movimiento literario llegó a crear su propio calendario y su propio vocabulario (un “Ha! Ha!” sustituye a “hola”, por ejemplo, y la palabra “mierdicina” reemplaza a “medicina”). Inventaron un jefe todopoderoso, tomado de la obra de Alfred Jarry Ubú Rey.

Un personaje que, según escribe Baj, se ha convertido en una figura teatral y literaria como Hamlet o Don Quijote porque representa la “herejía, la sátira, la desmitificación, la contestación y la destrucción del concepto de autoritarismo”.

De su lentitud, sus ridiculeces, sus absurdos, sus contradicciones y sus paradojas surge “la mayor corrupción del poder y de la fe en el poder”.

Una obra que, además, revolucionó la escritura dramática, la puesta en escena, la iluminación, el vestuario, la gesticulación… y convirtió a Jarry en uno de los precursores del surrealismo, el dadaísmo y el teatro del absurdo.

Alfred Jarry habla de los amos de la Tierra y también del jefe del firmamento. En Gestas y opiniones del doctor Faustroll, patafísico habla del cálculo de la superficie de Dios.

La conclusión es que dios es igual a cero. Dios es el punto tangente entre cero y el infinito.

Baj nunca quiso dejar de imaginar. José Manuel Rojo cierra este libro, de la editorial Pipas de calabaza, asegurando que el artista italiano nunca cesó en su intento de invocar “soluciones imaginarias”, como son la ‘patafísica o la poesía:

“Resistir, poner palos en las ruedas de la Máquina de Descerebramiento, esbozar un camino de salida hacia delante o hacia atrás (…), invocar los poderes perdidos y restañar lo roto, agitar a los que duermen bajo el letargo de la gran incubadora para que recuerden que el verdadero sueño está ausente, rehacer una a una las piezas del entendimiento humano, sabotear la mercancía, reinventar el amor y reapasionar la vida”.

Imagen de Wikimedia Commons reproducida bajo licencia pública.
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