5 razones científicas para un apocalipsis zombie

5 razones científicas para un apocalipsis zombie
Es un hecho que si dejamos a un niño en un cementerio por la noche, se aterrorizará.

¿Por qué? Porque en algún nivel instintivo todos los seres humanos saben que es cuestión de tiempo que los zombies aparezcan.

Nuestra cultura está llena de historias de muertos andando por nuestro mundo, desde las religiones a los cómics.

Pero una especie de Apocalipsis zombie no es realmente posible !...

¿Verdad?

En realidad, sí. Es muy posible. Aquí tienen cinco formas en las que podría suceder:

5. Parásitos cerebrales, como la toxoplasma gondii, que vuelve a sus víctimas en seres sin autoridad sobre sus mentes, como «esclavos zombies».

Este bicho infecta a las ratas, pero sólo puede reproducirse en los intestinos de un gato, así que se hace con el control del cerebro de la rata y la programa para ir hacia los gatos para que éstos se la coman.

¿Sabías que la mitad de la población humana está infectada con toxoplasmosis, y no lo sabe?

Se han hecho estudios que demuestran que los infectados sufren un cambio en su personalidad y tienen mayor probabilidad de volverse loco.

Los seres humanos y ratas no son tan diferentes, por eso las usan para probar los fármacos. Una versión más evolucionada de la toxoplasmosis podría hacernos comportarnos como ellas.

Así que imagina si la mitad del mundo de repente no tuviese instinto de conservación o pensamiento racional.

Menos aún, queremos decir.

Puedes pensar que tal evolución del parásito es poco probable o llevaría millones de años; entonces olvidas los programas de armas biológicas de todo el mundo.

Habría que preguntarse si los trabajadores de laboratorios no están trabajando bajo el mando inconsciente de la toxoplasmosis ya en sus cerebros.

Tal vez opines que, técnicamente, estas personas no son zombies, ya que nunca han estado muertas, pero lo que está claro es que esta distinción no importará mucho una vez estés oyéndolos abrirse camino por tu ventana.


4. Neurotoxinas

Hay ciertos tipos de venenos que ralentizan las funciones corporales del envenenado hasta el punto que  incluso un médico (bueno, tal vez no un buen médico) le consideraría muerto.

El veneno del fugu (pez globo japonés) puede hacer esto.

Las víctimas bajo los efectos de una droga como la datura stramonium (u otros químicos llamados alcaloides) quedan en un estado de trance sin memoria, pero aún capaz de realizar tareas simples como comer, dormir, gemir y arrastrar los pies con los brazos extendidos.

El biólogo estadounidense Wade Davis descubrió algunas sustancias asociadas con la práctica de vudú en el país antillano de Haití en la isla de La Española, de donde es originaria la palabra «zombie».

La tetrodotoxina obtenida a partir de pez globo, un veneno nervioso para inducir  parálisis profunda; el fluido secretado por las glándulas de la piel del sapo venenoso Bufo marinus, un anestésico alucinógeno eficaz y fuerte; o fármacos como el datura stramonium (pepino zombie), que ayuda en la reanimación y el control mental de la víctima; son drogas utilizadas por los boroks para zombificar a sus víctimas.

Los efectos de estas drogas se incrementan con la falta de oxígeno en personas a las que han dejado en su ataúd mucho tiempo, además de provocar un daño cerebral irreversible.

Así que, la próxima vez que se eche un sobrecito de azúcar en el café, recuerde que puede haber sido zombificado.


3. Virus de la rabia.

En la película «28 días después» se nos mostraba un virus que convertía a los humanos en máquinas de matar. En la vida real, tenemos una serie de trastornos mentales que hacen lo mismo.

Nunca fueron contagiosos, hasta que llegaron las vacas locas.

Ataca a la médula espinal de la vaca y al cerebro, convirtiéndola en una torpe y descerebrada vaca violenta.

Cuando la vaca loca entra en los humanos, el síndrome recibe el nombre de enfermedad de Creutzfeldt-Jakob y entre sus síntomas están las alucinaciones, falta de coordinación, convulsiones, espasmos y un rápido desarrollo de delirio y demencia.

La idea de la violencia sin sentido no es descabellada, sólo con alterar la química de nuestro cerebro podemos convertirnos en máquinas de matar. Basta con una enfermedad que destruya la capacidad del cerebro de absorber serotonina.

Imaginemos una enfermedad más evolucionada que consiguiese extenderse a través del suministro de alimentos.

Supongamos que esta enfermedad se propaga a través de la sangre contagiando por contacto con otra, o por contacto saliva a sangre.

Ahora tenemos un virus de la rabia del tipo que se pueden transmitir con una mordida.

Como en las películas, una mordida y eres uno de ellos.

Más adelante, en la parte 2, contaremos las dos últimas y más temibles formas en la que los zombies podrían suponer una letal amenaza para nuestra sociedad.


2. Neurogénesis.

Bueno, todo el asunto con las células madre es que básicamente se pueden utilizar para regenerar las células muertas.

Particularmente interesante para zombologistas como nosotros es la neurogénesis, el método por el cual puede volver a crecer el tejido cerebral muerto.

¿Querías llegar al asunto de los no-muertos?

Aquí está.

La ciencia puede salvarte de casi cualquier cosa menos de la muerte cerebral, ya que pueden intercambiar órganos, pero cuando el cerebro se destruye, te has ido.

¿No?

No por mucho tiempo.

Ya se puede regenerar el cerebro de los pacientes comatosos por traumatismo craneal y conseguir despertarles y que caminen de nuevo.
 
Si a esto le sumamos la nueva habilidad de mantener un cuerpo sin vida en animación suspendida para ser devuelto a la vida mas tarde, parece ser que pronto seremos capaces de resucitar a los muertos.

El laboratorio dedicado a la investigación de la reanimación explica cómo el proceso de «reanimar» a una persona crea un problema.

El cerebro muere de fuera hacia dentro, siendo la parte exterior, la corteza, la parte que nos hace a los humanos ser humanos, por lo que se mantendría la parte que controla las funciones motoras básicas y los instintos primitivos.

Así es como los pollos son capaces de seguir caminando después de haber sido decapitados (existe un caso en el que el pollo vivió sin cabeza durante 18 meses).

Por lo tanto, si tenemos un paciente con muerte cerebral, utilizamos estas técnicas para regenerarle el tallo cerebral y obtendremos un cuerpo sin mente vagando sin pensamientos, sin personalidad, nada más que una nube de bajos instintos e impulsos.

Y esto sí que es un zombie real, un no-muerto.

Y para que esto provoque un apocalipsis zombie, todo lo que necesitamos es a alguien con recursos y con la necesidad de mano de obra esclava totalmente obediente y descerebrada.


1. Nanobots.

Los nanobots son robots de dimensiones nanométricas capaces de destruir o reparar los tejidos celulares.

En la nanotecnología se invierten grandes sumas de dinero.

Los científicos saben que los nanobots podrían destruir la humanidad y no se resisten a ver cómo ocurriría.

Ya han creado un nano-cyborg mediante la fusión de un pequeño chip de silicona a un virus.

Lo primero que descubrieron es que estos cyborgs pueden seguir funcionando durante un máximo de un mes después de la muerte del huésped.

Según los estudios, dentro de una década existirán nanobots que podrán rastrear el interior del cerebro y configurar las conexiones neuronales para reemplazar las dañadas.

Así es, los nanobots serán capaces de reconfigurar sus pensamientos.

¿Qué podría salir mal?

Haz tus cálculos.

Algún día habrá nanobots en tu cerebro.

Los nanobots serán programados para seguir funcionando después de tu muerte.

Pueden formar sus propios caminos neuronales, lo que significa que pueden usar su cerebro para seguir operando tus extremidades después de haber fallecido y, presumiblemente, hasta que te descompongas en pedazos.

Los nanobots serán programados para autoreplicarse, y la muerte del huésped significará el fin de los nanobots.

Para preservarse, tendrán la necesidad de transferirse a un nuevo huésped.

Por lo tanto, el último acto del zombie nanobótico podría ser morder a una víctima sana, dejando que los nanobots instalasen un campamento en el nuevo huésped.

Una vez dentro, podrían penetrar la corteza y dejar el tallo cerebral intacto. Ya se habría añadido un nuevo miembro al impío ejército de muertos vivientes.

Ahora bien, que quede claro que hasta el momento la investigación está siendo responsable.

No queremos crear pánico.

Todo lo que estamos diciendo es que en un día concreto del futuro en el calendario actual, nanobots microscópicos fuera de control acabarán con la civilización inundando el planeta de no-muertos.

Obra y fuentes licenciadas Creative Commons.
Fuente : ¡Gracias!