Aprendemos más ¿ tocando o mirando?

¿Aprendemos más.... tocando o mirando?La intuición nos dice que el aprendizaje es más eficaz si lo realizamos de forma práctica, con la posibilidad de tocar y manipular los elementos sobre los que debemos aprender, frente a si nos limitamos a mirar.

De hecho, hay una importante tradición pedagógica al respecto y son muchos los expertos que consideran que, en efecto, la manipulación de los objetos favorece el aprendizaje.

Sin embargo, varias investigaciones en los últimos años parecen demostrar que quizás la diferencia no sea tal.

Uno de los últimos estudios, puso a prueba la hipótesis de que la estrategia de tocar y manipular permitiese lograr un mejor aprendizaje.

Para ello, diseñaron un experimento en el que dividieron en dos grupos a 30 niños de entre 7 y 9 años.

Ambos grupos tenían que realizar diferentes pruebas de aprendizaje que consistían en descubrir varias palabras inventadas (“curtem”, “dactu” y “mirka”), a partir de diferentes atributos de unas pequeñas casas.

Para ello, debían tener en cuenta aspectos como sus techos (si eran o no de paja), el número de pisos (uno o dos) o la forma de las ventanas (cuadradas o redondas), y a partir de ellos deducir las palabras.

Los niños del primer grupo podían manejar a su antojo las casitas: tocar, mover de un lado a otro, formar agrupaciones, etc.

Además, según iba siendo necesario recibían pistas para descubrir las palabras.

Los niños del segundo grupo también recibían las pistas, pero a diferencia de los primeros no podían manipular las casas, ya que se les presentaban en fotos del mismo tamaño que las casas tangibles, impresas en un tablero protegido con una lámina sobre la que sí podían hacer las marcas que necesitasen con un rotulador borrable.

Pues bien, los resultados indicaron que el primer grupo, el “manipulador”, tardaba en descubrir las palabras más de un minuto extra (3:54 min frente a 2:36 min) respecto al segundo grupo, el “pictórico”, aunque posteriormente esta diferencia se fue reduciendo hasta necesitar ambos grupos el mismo tiempo.

Es decir, que quienes miraban y se limitaban a marcar con un rotulador usaron al principio menos tiempo que los que pudieron manipular las casas.

Además, el grupo pictórico usó menos pistas (una media de 2,0) que el manipulador (2,4 pistas).

Es decir, quienes trabajaron con las imágenes necesitaron un menor número de pistas que los que trabajaron directamente con los objetos. Respecto al aprendizaje logrado por cada grupo, no hubo diferencias significativas.

La explicación a estas diferencias puede estar, según los autores del estudio, en que la interacción con los materiales físicos requiere un mayor tiempo que hacer las marcas sobre el tablero.

Además, es posible que también influya el llamado nivel de carga cognitiva, que se refiere a la cantidad de información manejada y el esfuerzo que ésta requiere para ser procesada.

La manipulación de los objetos proporciona, necesariamente, mayor información que la simple visualización en una foto (tacto, peso, otros ángulos de visión, etc.).

Pero esto aumenta la carga cognitiva, si bien no en exceso (el niño sigue siendo perfectamente capaz de realizar la actividad), sí lo suficiente como para provocar un cierto enlentecimiento del aprendizaje.

Por último, muy asociado con lo anterior, es razonable pensar que el manejo directo de las casas pueda provocar distracciones en el niño, aumentando también por esta razón el tiempo que necesita para el aprendizaje.

Más allá de disquisiciones teóricas al respecto, estas conclusiones tienen una importante repercusión práctica: no siempre es más adecuado permitir que los niños (y posiblemente a los adultos nos pase igual) interactúen directamente con los objetos de aprendizaje.

En su lugar, para establecer en qué casos es más ventajoso utilizar otro tipo de estrategias, será necesario valorar con detalle las características del material, el tipo de conocimientos que se van a adquirir y el modo en que, cognitivamente, se va a elaborar ese aprendizaje.

Dicho de otro modo, no sólo cada niño y cada persona son diferentes, sino que además cada materia y cada trabajo también lo son.

Aplicar reglas generales no resulta adecuado ni eficaz.

Publicado a principios del 2012 y realizado de forma conjunta entre varios organismos (la Universidad de Indiana -EEUU-, la Universidad de Cundinamarca -Colombia-, la Fundación Tecnológica de Madrid -España- y el Liceo Cervantes Norte -Colombia), 

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Fuente : Efecto Galatea ¡Gracias!