Stephen Hawking,la máquina-héroe

Stephen Hawking,la  máquina-héroe
Stephen Hawking. Créditos: NASA / Flickr.
La historia de la ciencia está marcada por personas que, gracias a sus descubrimientos, cambiaron para siempre las formas de hacer las cosas .

Click-click-click ..... Esto es lo que se oye cuando se tiene una conversación con Stephen Hawking.

Ninguna voz, ningún otro sonido, sin expresiones faciales.

Stephen Hawking. Una mente privilegiada en un cuerpo frágil, un hombre destacable en la actualidad y en el mundo de la ciencia, que nunca ha dejado de fascinarnos, la historia de su vida es un claro ejemplo de superación llena de grandes y pequeños agujeros negros que ha ido superando momento a momento para erigirse como una de las personalidades más influyentes de nuestra realidad, un referente a quien admirar y de quien aprender diariamente.

Sus conocimientos en ocasiones van a la par de su exquisito sentido del humor, la sombra de su figura amarrada a una silla de ruedas y a un modulador de voz, ha inspirado varias películas y series de televisión, un nombre inscrito con especial cariño en nuestro corazón del que vale la pena saber más cosas…

¿Sabías por ejemplo que Stephen Hawking tiene debilidad por los posters de Marilyn Monroe?
Para aquellos que lo conocen, Hawking puede ser capaz de comunicarse a través de sus ojos, pero para el resto de nosotros, su único medio de comunicación es a través de una conexión de infrarrojos que posee su equipo.

El 8 de enero, es el cumpleaños de Hawking , sin embargo, en este día, vale la pena examinar sólo quién y lo que realmente estamos celebrando:

 ¿El hombre, la mente o la máquina?

Hawking se ha convertido en una especie de "cerebro en una cubeta".

Este inglés nacido en 1942, es famoso no sólo por sus descubrimientos en física, que ayudaron a formular y profundizar teorías como la del Big Bang, que explica el origen del universo, sino que también por llevar la ciencia a las masas, con explicaciones sencillas de hechos interesantes.

Desde que fue aquejado de esclerosis lateral amiotrófica (también llamada enfermedad de Lou Gehrig) hace casi 50 años, sus músculos han dejado de funcionar, sin que su mente y sus sentidos hayan sido afectados.
En cierto modo, Hawking es, parafraseando a Obi-Wan cuando se refiere a Darth Vader, "más máquina que hombre ahora".

En una versión de elogiosa historia sobre Hawking, alabamos la persona más inteligente del mundo, el brillante físico, uno de los más grandes cosmólogos de nuestro tiempo.

Encaja perfectamente con nuestra concepción de cómo la ciencia y sus héroes trabajan: Para ser un genio todo lo que se requiere es una potente -y "hermosa"- mente.

Y, en efecto, a causa de su discapacidad, Hawking encarna la figura mítica capaz de comprender las leyes últimas del universo sin nada más que la pura fuerza de su razonamiento: no puede mover su cuerpo, así que todo debe estar en su mente ¿Qué más necesita un físico teórico?

Sin embargo, en otra versión de la historia de Hawking, nos damos cuenta de que esta más "incorporado" que ningún otro científico, y mucho menos cualquier ser humano.

Él se delega a través de numerosos organismos: técnicos, estudiantes, asistentes, y por supuesto, máquinas. Hawking, lejos de ser el producto de su mente por sí sola, esta en realidad profundamente situado, posee una naturaleza colectiva.

Hélène como antropóloga interesada en la ciencia, tecnología y sus héroes, llevo a cabo un estudio etnográfico en profundidad de Hawking: Esencialmente se convirtió en su "tribu". Durante años, lo siguió mientras trabajaba, resolvía problemas, producía teorías, daba charlas y participaba en entrevistas y documentales.

Entrevisto todos lo que le rodeaba: enfermeras, asistentes personales, estudiantes, colegas e incluso a los periodistas. Vivía y respiraba la tribu Hawking.

Lo que descubrió fue que para entender Hawking, había que entender a las personas y las máquinas sin los cuales no sería capaz de actuar y pensar, había que entender las formas en que estas entidades aumentan y amplían las competencias de Hawking.

Por ejemplo: Las especialidades de sus alumnos, que se distribuyen a través de campos de investigación muy diferentes, que pueda integrar diversas informaciones y diferentes facetas de un problema de una manera que otros no pueden.

Su secretaria le proporciona un asistente mental que muchos de nosotros nunca tendríamos, para ordenar y organizar datos de acuerdo con sus intereses y lo que es capaz de procesar.

Esto no es lo mismo que intercambiar ideas con colegas o con alguien a través del correo: pese a que se multiplican las ideas y se clasifican señales que dirigen nuestras interacciones con el mundo. Es en cierto modo una raza, no que esta en contra, pero con máquinas .

Se trata de la realización final de la visión de Doug Engelbart sobre aumentar el intelecto humano a través de la tecnología. Pero es sobre todo acerca de vivir nuestras vidas - y la creación de los héroes en ellos - a través de máquinas.

Todos somos máquinas más....

La condición de Hawking hace necesaria la mecanización (jerarquización, estandarización y rutinización) del hombre-máquina basado en el medio ambiente. Esta red de cuerpo extendido-compuesto por máquinas y seres humanos permite que con un simple "sí" o un "no" poder entrar en funcionamiento.

Pero hay una complejidad detrás de esta simplicidad, sucede igual que con las interfaces de usuario caracterizadas por su sencillez para ser usada todos los días, ocultando los complejos procesos detrás de su pantalla. Sólo que en este caso estamos hablando de un ser humano -no un teléfono inteligente o la pantalla de ordenador-.

Sólo basta una respuesta "sí" a la pregunta "¿Usted quiere ir a la conferencia" lo que permitirá a Hawking viajar de un extremo de la tierra hasta el otro -sin haber hecho nada más que mover una ceja-.

Su voz artificial ofrece otro instrumento del pensamiento, qué está bien concebida, dicho sea de paso, y esto es más cierto en el caso de Hawking. Puesto que él no habla, su discapacidad le obliga a ser aún más claro en su mente y menos preocupados con el trabajo de todas aquellas expresiones.

Al mismo tiempo, esta voz borra - y nos hace olvidar - el papel de la máquina en la medida que habla por él, y marca la presencia de un personaje público.

Esto a pesar del hecho de que cada expresión está escrito de antemano, ya sea por Hawking o alguien en su red de asistencia. De la misma manera que sus estudiantes realizan los cálculos en los que sus "discursos" (y artículos) se basan.

¿Cómo se diferencia de otros personajes -incluso el presidente - rodeado por un séquito responsable de la satisfacción de sus necesidades y la comercialización de su imagen?

Tanto Hawking y otras celebridades tienen autoridad desde sus posiciones en la parte superior de la jerarquía, mientras que la parte inferior de esta jerarquía hace posible que estas estrellas promulguen y mantengan su posición en la parte superior.

Pero en el caso de Hawking, esta red es mucho más -casi completamente- distribuido e incorporada íntimamente. Hawking no es sólo la emisión de comandos remotos y deseos expresados, todo su cuerpo e incluso su identidad entera se han convertido en la propiedad de una red colectiva humano-máquina.

Es lo que se llamaría una distribución centrada en el asunto: un cerebro en una cubeta, que viven en el mundo fuera de la tina.

Tradicionalmente, los asistentes ejecutan lo que la cabeza dirige o ha pensado de antemano. Pero los asistentes de Hawking -humano y máquinas- completan sus pensamientos a través de su trabajo, y clasifican, es decir tienen el atributo, de traducir y realizar.

El ejemplo de Hawking nos ayuda a repensar la dicotomía entre los humanos y las máquinas.

También nos ayuda a repensar la dicotomía entre los que están a su cargo, y los que ejecutan. Aunque mucho menos encarnada, se puede pensar en la confianza del cerebro de Obama en la noche de las elecciones: su equipo ¿No era parte del cerebro de Obama?

 Ayudaron a lograr su éxito, si no más, invirtieron los resultados, y se veían tan agotados como la mente de Obama probablemente se sentía.

Alguien que es de gran alcance es un colectivo, y el colectivo más él, tanto más singular se parecen.

Hawking como persona, su incapacidad y su red incorporada se convierten así en una ventana en nuestras máquinas, la naturaleza del trabajo e incluso nuestra representación de los héroes científicos.

Medios populares nos muestra a Hawking como un ser aislado, pero una vez que se aborda su vida, el análisis etnográfico nos muestra que Hawking no es tan diferente de otros científicos a pesar de que tiene una discapacidad.

De hecho, es precisamente a causa de su discapacidad que podemos conocer como trabajan los científicos... y cómo el mundo entero va a funcionar un día.

Porque, rodeados como estamos por nuestro mundo de la tecnología y de la información digital, ¿no somos todos discapacitados?

Nosotros, como Hawking, al igual que Obama, somos incapaces de pensar y completar los resultados de nuestros pensamientos sin estar conectados a una red de personas, instrumentos, máquinas - y los laboratorios vivientes a través del cual todos estamos distribuidos-.

El día que a Stephen Hawking le recetaron dejar la cerveza

Ser el científico vivo más famoso del mundo no es fácil, aunque a veces deja anécdotas graciosas. En su último año como estudiante en Oxford, el físico Stephen Hawking, hoy postrado en una silla de ruedas por la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), se sentía “cada vez más patoso”.

“Fui al médico tras caerme por las escaleras, pero lo único que me dijo fue: ‘Deja la cerveza”.

Así lo explica el propio Hawking en sus memorias, Breve historia de mi vida (Crítica), recién publicadas en España. Lo primero que deja claro es que se le da bien bromear, incluso con su enfermedad: “La primera descripción científica del tiempo la dio en 1689 Isaac Newton, que ocupó la silla de la misma Cátedra Lucasiana en Cambridge que ocupé yo (aunque en su caso la silla no era eléctrica)”.

Pero no todo son bromas en el balance vital de Hawking. Sus memorias desvelan la difícil vida de un hombre que ha llegado a ser un respetado científico en su campo y posiblemente el divulgador de la ciencia más célebre junto a Carl Sagan con la dificultad añadida de luchar con una dolencia que día a día ha ido paralizando sus músculos hasta dejarle al borde de la muerte en varias ocasiones.

Después de tener su tercer hijo, ya postrado en una silla de ruedas por su enfermedad, Hawking se vio angustiado por la “depresión de su esposa”. “Le preocupaba que yo muriera pronto y quería que alguien los mantuviera a ella y los niños y se casara con ella cuando yo no estuviera.

Encontró a Jonathan Jones, músico organista de la iglesia local, y le dio una habitación en nuestro apartamento. Me habría opuesto, pero yo también pensaba que iba a morir pronto y sentía la necesidad de que alguien se ocupara de los niños cuando yo no estuviera”. Aquella decisión fue el germen del primer divorcio de Hawking, pero también la prueba de que hasta las mejores mentes se equivocan.

El físico sigue vivo 35 años después de aquello y, a pesar de sus limitaciones, es capaz de contar su vida al público gracias a un ordenador que maneja con la mejilla y que escribe a un ritmo que sería desesperante para muchas mentes normales: tres palabras por minuto.

Más aún, este físico teórico hijo de un médico británico que investigaba enfermedades tropicales y su secretaria, ha hecho cosas que el común de los mortales nunca hará. “He conocido a los presidentes de Corea del Sur, China, India, Irlanda, Chile y EEUU.

He dado una conferencia en el Gran Salón del Pueblo de Pekín y en la Casa Blanca. He estado bajo el mar en un submarino, en un globo aerostático y en un vuelo con gravedad cero, y tengo reserva para viajar al espacio con Virgin Galactic”.

Y como propina, un papa, Pablo VI, se arrodilló junto a él tras concederle una medalla en el Vaticano.Y eso a pesar de que Hawking ha repetido hasta la saciedad su idea de que no hace falta un dios para explicar nada de lo que sucede en el universo, ni siquiera su orígen.
“La biología es para menos listos”

Hawking resalta que nació un 8 de enero de 1942, “exactamente 300 años después de Galileo”. Las visitas al laboratorio de su padre le interesaron por la ciencia aunque finalmente, antes de dejar el instituto, Hawking se inclinó por las matemáticas y la física y no por la medicina que profesaba su padre.

 “No mostraba interés alguno por la biología, que me parecía demasiado descriptiva y no lo bastante esencial”, recuerda Hawking, y remacha: “Los chicos más inteligentes hacían matemáticas y física y los menos listos, biología”.

Hawking pasó por Oxford y luego por Cambridge siendo un estudiante ni mucho menos brillante. De hecho, era un vago. “En aquella época el curso de física estaba organizado de tal manera que era muy fácil evitar el trabajo”, escribe. “En cierta ocasión calculé que trabajé unas mil horas durante los tres años que estuve allí [Oxford], una media de una hora al día. No me siento orgulloso de la falta de trabajo, pero en aquel momento esa actitud era compartida por la mayoría de mis compañeros”.

El resto del tiempo Hawking se dedicó a divertirse, entre otras cosas siendo timonel del club de remo de Oxford en el que demostró su poca pericia dejando que una cuerda se enrollase en el timón tras el pistoletazo de salida. “Más adelante sufrí una colisión frontal con otro equipo”, recuerda.


“Alguien dijo que a los científicos y las prostitutas les pagan por hacer lo que les gusta”

La decisión clave vino cuando, ya con proyectos de boda, tuvo que empezar a ganarse la vida con la investigación. Eligió la física teórica, en parte porque se podía hacer un nombre con una idea gestada “en una tarde, o antes de irse a dormir”, como fue su caso.

“Si nos íbamos a casar, necesitaba conseguir un trabajo, y para eso tenía que terminar mi doctorado.

Así que empecé a trabajar por primera vez en mi vida. Para mi sorpresa, me gustó, aunque tal vez no sea justo llamarlo trabajo. Alguien dijo una vez que a los científicos y las prostitutas les pagan por hacer lo que les gusta”, escribe.

Porno blando y dos ‘maridos’ en casa

El físico acabó dedicado a cuestiones fundamentales, como el origen del universo y el comportamiento de uno de los objetos más desconocidos y violentos dentro de él: los agujeros negros. Es sorprendente que Hawking consiguiera triunfar en este campo siendo malo para las matemáticas.

Lo fue de estudiante y lo ha sido desde entonces. De hecho confiesa que apenas ha estudiado esa materia desde que dejó el instituto y solo se puso las pilas para seguirle el ritmo a los estudiantes que debía supervisar durante sus primeros años como docente.

Ni siquiera en el duro trabajo científico que le granjeó su fama Hawking perdió el sentido del humor. En una de sus famosas apuestas, retó a su colega estadounidense Kip Thorne en torno a la existencia de agujeros negros.

Hawking apostó a que no existían “porque quería perder la apuesta” lo que le obligaría a suscribir a su rival a la revista de porno blando Penthouse.

“Durante los años posteriores a la apuesta las pruebas de la existencia de los agujeros negros eran tan sólidas que cedí y le regale a Kip una suscripción a Penthouse, para disgusto de su esposa”.

Tal vez la parte más dura de su vida es la ruptura de su primer matrimonio, marcado por la presencia de un segundo marido en su propia casa. “Fui sintiéndome más infeliz por la relación cada vez más estrecha que existía entre Jane y Jonathan. Al final no pude aguantar más la situación y en 1990 me mudé a un piso con una de mis enfermeras, Elaine Mason”.

Para entonces Hawking usaba varios programas informáticos diseñados especialmente para su enfermedad y que le permiten escribir y hablar con esa voz de robot ya mítica. El sonido depende de tres sintetizadores de la compañía Speech Plus que está “en liquidación y su programa de sintetizador de voz se ha perdido”.

 “A estas alturas”, cuenta Hawking, “ya me identifico con la voz que se ha convertido en marca de la casa, así que no voy a cambiarla por otra que suene más natural, a menos que se estropeen los tres sintetizadores”.


Hawking dice que su discapacidad puede haber sido una “baza” para su trabajo científico

El físico ha escrito siete libros usando un programa que le permite formar tres palabras por minuto, entre ellos su gran éxito, Breve historia del tiempo, que ha vendido 10 millones de ejemplares y ha sido traducido a 40 lenguas. Parte de su éxito, confiesa ahora Hawking, se lo debe a dios.

“En la fase de pruebas estuve a punto de eliminar la última frase del libro, la de que conoceríamos la mente de Dios. De haberlo hecho, tal vez las ventas se habrían reducido a la mitad”, señala.

Hoy Stephen Hawking es un hombre divorciado de su segundo matrimonio que vive “solo con un ama de llaves”. Cuenta que poco después de que le diagnosticaran ELA, a los 21 años, ingresado en un hospital, vio morir a un joven de leucemia en la cama de al lado. “Siempre que cometo la tentación de compadecerme a mí mismo recuerdo a ese chico”, confiesa. “Mi discapacidad no ha sido un obstáculo serio en mi trabajo científico.

De hecho, en cierto sentido supongo que ha sido una baza: no he tenido que dar clase o enseñar a estudiantes de licenciatura, y no he tenido que asistir a tediosos comités que tanto tiempo quitan”, dice el físico. “Para mis colegas soy solo otro físico, pero para el público general probablemente me haya convertido en el científico más conocido del mundo”, reconoce.

Las últimas frases de su libro son un testamento lleno de vitalidad. “Me lo he pasado en grande estando vivo y dedicándome a la investigación en la física teórica. Soy feliz y he aportado algo a nuestra comprensión del universo”.

La mayoría lo conoce por sus libros y por su enfermedad, que lo tiene confinado en una silla de ruedas y con serios problemas para comunicarse, pero existen una serie de curiosidades que hacen de Hawking una verdadera leyenda.

1. Nació el 8 de enero de 1942, justamente cuando se cumplían 300 años de la muerte de Galieo Galilei.

2. Tiene un coeficiente intelectual de 160, el mismo que Albert Einstein.

3. Stephen Hawking tuvo un rendimiento escolar deficiente en la escuela primaria, pero gracias a su puntaje perfecto en los exámenes de física, logró ser admitido con una beca en la prestigiosa Universidad de Oxford.

4. Su padre quería que fuera médico, pero Hawking consideraba que la biología era demasiado inexacta.

5. Hawking formó parte del equipo de remo en la Universidad de Oxford.

6. Su libro Breve Historia del Tiempo, estuvo entre los más vendidos de Inglaterra por 237 semanas, superando el record anterior de sólo 184 semanas.

7. Stephen Hawking escribió dos libros para niños en conjunto con su hija.

8. Apareció en un capítulo de la serie La Teoría del Big Bang y en tres episodios de Los Simpson.

9. Hawking ha estado casado y divorciado dos veces y tiene tres hijos.

10. La BBC lo incluyó en la lista de los 100 británicos más influyentes de la historia.

Ocupa el lugar 25. Darwin está en el cuarto lugar, Newton en el sexto puesto y Fleming en el 20. Pese a ser uno de los científicos más importantes del siglo, nunca ha ganado el Premio Nobel.


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