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Medios de comunicación y música actuales, previsibles y sumisos

Medios de comunicación y música actuales, previsibles y sumisos
Medios de comunicación y música actuales son demasiado previsibles y sumisos a la audiencia. 

Un estudio del grupo de la Universidad de Sevilla señala que los medios de comunicación actuales "son totalmente sumisos a la audiencia y que por ella se hace todo".

Recurrir a la descortesía, la mala educación o el discurso agresivo son fórmulas habituales en los medios, especialmente en los programas de telebasura, "porque al espectador le atrae lo que está socialmente mal visto y son contenidos novedosos que le sorprenden y llaman su atención", señala el trabajo.

El estudio concluye que los medios totalmente sumisos a la audiencia. Imagen: FailedImitator

El  grupo de investigación Argumentación y Persuasión en Lingüística de la Universidad de Sevilla ha llevado a cabo un estudio en el que se indica que los medios de comunicación hoy día son "totalmente sumisos a la audiencia y que por ella se hace todo".

Según los autores del trabajo, recurrir a la descortesía, la mala educación o el discurso agresivo son fórmulas habituales empleadas en últimas décadas en los medios, especialmente en los programas de telebasura, "porque al espectador le atrae lo que está socialmente mal visto y son contenidos novedosos que le sorprenden y llaman su atención.

En los últimos años se ha producido una explosión de este tipo de contenidos con el nacimiento de programas donde durante las entrevistas se insultaba o acusaba al invitado, pero no sólo se emplea este discurso inadecuado como espectáculos televisivos sino que también también se ha extendido a tertulias políticas 'serias', programas radiofónicos, en prensa escrita digital o blogs, añade el estudio.

Discurso descortés como estrategia

“Cuando comenzamos nuestra investigación, estas manifestaciones eran propias sólo de programas de televisión con los que las cadenas llenaban los huecos de la tarde, pero, en los últimos años, estos mismos registros y estructuras se utilizan también en debates políticos donde el moderador deja incluso de realizar su función frente al abuso discursivo de los tertulianos”, explica la responsable de este grupo de investigación, la catedrática Catalina Fuentes, quien destaca que lo que más les ha sorprendido tras ocho años de investigación es la legitimación del discurso descortés como estrategia para conseguir fines económico-mediáticos en un contexto.

Según el estudio, el discurso agresivo y el insulto se ha extendido a tertulias políticas 'serias', programas radiofónicos y prensa digital

En opinión de esta catedrática, de esta tendencia nace también el éxito de jurados agresivos, del periodista incisivo que trata por todos los medios de que el entrevistado responda a sus cuestiones, o el perfil descortés pero más sutil del periodista que defiende su ideología política abiertamente.

Tras haber analizado tertulias en las tres franjas horarias (mañana, tarde y noche) de distintas cadenas de televisión, programas de radio y periódicos nacionales e internacionales, este estudio afirma también que la prensa escrita es la modalidad que menos aprueba la descortesía y que ésta suele aparecer sólo en los comentarios que los lectores escriben de forma anónima en las ediciones digitales.

“Los periódicos controlan el lenguaje que utilizan en sus noticias pero permiten que los lectores se expresen libremente para no perderlos, aunque eso implique que se publiquen comentarios muy agresivos”, afirma Fuentes.

Gritos e insultos

Del proyecto de investigación (Des)Cortesía y medios de comunicación: estudio pragmático se desprenden otras conclusiones que van más allá de la realidad de la prensa en España en estos momentos.

Así, los expertos recuerdan que a través del lenguaje se proyecta una imagen de la persona que cuando no tiene argumentos para defender su opinión recurre al grito o al insulto, por ejemplo.

El peligro de utilizar estos registros es que la sociedad en general, a fuerza de verlos una y otra vez, termine normalizándonos y adoptándolos como algo usual en su vida diaria.

Tras haber analizado casi medio millón de canciones compuestas entre 1955 y 2010, investigadores españoles del CSIC indican que la música tiende a ser cada vez más homogénea y con menos sonoridades.

Tras haber analizado casi medio millón de canciones compuestas entre 1955 y 2010, investigadores españoles del CSIC indican que la música tiende a ser cada vez más homogénea y con menos sonoridades.

Las canciones compuestas en las décadas más recientes tienden a parecerse más entre ellas que las antiguas. Imagen: ferrari

Las canciones compuestas en las décadas más recientes tienden a parecerse más entre ellas que las antiguas, según revela una investigación liderada por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

El trabajo, que ha analizado 464.411 canciones, ha sido publicado en el último número de la revista Scientific Reports.

Según los parámetros analizados, las transiciones entre los grupos de notas han disminuido de forma continua durante los últimos 55 años.

El investigador del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial del CSIC Joan Serrà, que ha dirigido el estudio, explica que estos parámetros musicales en las canciones “son como las palabras de un texto y hemos observado que cada vez hay menos palabras diferentes”.

Dada una determinada nota musical, es relativamente más fácil predecir cuál será la siguiente en una canción actual que en una más ‘antigua’.

Dada una determinada nota musical, es relativamente más fácil predecir cuál será la siguiente en una canción actual que en una más ‘antigua’

Del mismo modo, las composiciones musicales más recientes también presentan una menor diversidad de timbres y tienden a interpretarse con los mismos instrumentos. “En la década de los 60, por ejemplo, grupos como Pink Floyd experimentaban mucho más con la sonoridad que ahora”, opina Serrà.

Otra de las tendencias es el aumento paulatino del volumen intrínseco al que se graban las canciones. Este volumen es independiente del que cada usuario puede seleccionar para reproducirlas posteriormente.

Según el investigador, “hasta ahora, este efecto, largamente comentado, no se había podido comprobar empíricamente a gran escala.”

Los resultados de la investigación ofrecen una receta teórica para crear canciones que suenen modernas y actuales.

“Los cambios de acordes sencillos, los instrumentos comunes y el volumen fuerte son los ingredientes de la música actual, realizar estos cambios sobre canciones antiguas puede hacer que suenen a nuevas”, explica Serrà. En opinión del investigador, este proceso de homogeneización podría deberse a la fuerza de las modas.

16 años escuchando música

 Las piezas analizadas por el equipo de investigación proceden de una base de datos pública de más de un millón de canciones que han sido publicadas entre 1955 y 2010 y que ha sido elaborada por la Universidad de Columbia (EE UU).

Las obras responden a un amplio número de estilos como rock, pop, hip hop, metal y electrónica.

Una canción dura de media cuatro minutos y un experto necesita de un mínimo de cuatro escuchas para poder anotar los parámetros de interés para el estudio, así que la investigación hubiera requerido 16 años de escucha, 365 días al año, 24 horas al día.

“Los ordenadores nos permiten escuchar música de una manera que los humanos, simplemente, no podemos”, explica Serrà. El trabajo ha contado con la colaboración de investigadores del Centro de Estudios Matemáticos de Bellaterra, y de las universidades de Barcelona y Pompeu Fabra.

Lo importante de esta investigación en el fondo, subraya Catalina Fuentes, “es enseñar a la sociedad que el lenguaje nos permite adoptar distintos roles en cada momento.

Podemos, pues, decidir qué queremos comunicar de nosotros mismos, para controlar la imagen que el receptor se va a hacer de nosotros. La elección de estructuras y estrategias discursivas es fundamental para ello.

Saber utilizar la lengua te abre muchas puertas y es importante que haya una buena educación para no proyectar una mala imagen de uno mismo”, concluye.

Fuente: SINC
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