En que tipo de ciudades viviremos en un futuro cercano


En que tipo de ciudades viviremos en un futuro cercano¿Viviremos en torres biónicas gigantes o en ciudades-jardín verticales? 

El reciente artículo de Bionirica en el blog Experimente GameLab sobre Movimiento cyberpunk y videojuegos me ha llevado a revisitar las obras de este movimiento que tuvo su auge en los 80, y que anticipó tantas cosas que hoy estamos viviendo: el ciberespacio, el dominio global de las megacorporaciones, el totalitarismo difuso de la publicidad y los mass media, la crisis ecológica, la tecnología como arma, control o sumisión y no como liberación.


Sky City es una ciudad vertical proyectada por el arquitecto ruso Victor Kirillow. Se trata de una verdadera megaestructura vertical en la que cada planta es una pequeña ciudad con sus escuelas, jardines, centros comerciales y zonas de ocio. 

Según el arquitecto, a cada nivel se accedería mediante vehículos voladores, aunque casi nunca habría necesidad de abandonar el nivel en cada uno vive.

 “El crecimiento de las ciudades en forma horizontal es ineficiente, por que genera un ingente gasto de recursos. Algunos prototipos demuestran que la opción de crecer en vertical es posible", dice Vicente Guallart, director del Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña. Sin embargo, puede que nuestra tecnología no esté lista para permitirnos construir algo así hasta dentro de mucho tiempo.


En que tipo de ciudades viviremos en un futuro cercano

Me he reencontrado en Neuromante de William Gibson, en la película Blade Runner o en el videojuego SimCity con las arcologías, híbridos entre edificio y ciudad en las que su población se acerca a la de una urbe y asimila funciones tradicionalmente satisfechas por la ciudad: depuración de residuos, generación de energía, transporte, distribución o seguridad, presentando diversas áreas de actividad social, económica y lúdica.


En que tipo de ciudades viviremos en un futuro cercano

Arriba ven la fotografía del centro Sony de Berlín en la Potsdamer Platz que muestra una aproximación a la arcología de la multinacional japonesa. 

¿Son esos edificios de inquietante belleza monumentos al dominio global de las megacorporaciones que denunciaba el cyberpunk o son el futuro de la humanidad? 

He querido investigar qué se había propuesto en estas décadas para llevar a la realidad las arcologías o los paisajes artificiales en tiempos de superpoblación, y esta es una muestra de lo que he encontrado:


Seoul Commune 2026

Se trata de un proyecto desarrollado por los expertos de Mass Studies de Corea del Sur. Bajo el lema “Rethinking Towers In The Park”, algo así como “Repensemos las torres en el parque”, se trata de una ciudad a ser levantada en las aguas bajas que rodean una parte de la actual Seul, en 2026. 

Torres con formas orgánicas se elevan a varios cientos de altura, conectadas por autopistas que permiten ir de una a otra o salir del complejo.

El material utilizado para construir estos edificios que recuerdan a algunos corales sería principalmente el vidrio y el acero. 

Las zonas ubicadas dentro de las “esferas” que se ven en la fotografía constituirían espacios públicos -paseos, colegios, hospitales, etcétera- y en el resto de la torre vivirían cómodamente las familias. 

Al igual que otros proyectos similares, Seoul Commune 2026 será prácticamente autosuficiente en materia energética, obteniendo electricidad de paneles solares colocados en su estructura. 

Como ocurre a menudo, es muy poco probable que se construya algo así en solo 16 años, pero no por eso deja de ser un proyecto interesante.


En que tipo de ciudades viviremos en un futuro cercano


TORRE BIÓNICA, Ciudad jardín vertical

La ciudad jardín vertical (torre biónica) es un nuevo modelo urbano bio-ecológico que según sus autores es fruto de más de 10 años de investigación. 

Es un estudio de arquitectos español que desarrolla una nueva arquitectura, urbanismo y propuestas de ingeniería basados en la observación de estructuras en animales y vegetales. 

Su inspiración es la naturaleza como factor de cambio e innovación. La lógica de diseño se basa en las leyes y principios de flexibilidad, adaptabilidad y ahorro de energía.

Los autores dicen que no es un rascacielos sino que es un nuevo concepto Bio-Estructural para conquistar el Espacio Vertical con nuevas ideas de ciudad: "Ciudad Vertical Jardín". 

Lo plantean como una forma racional de optimizar el uso del suelo en las megaciudades atestadas del lejano oriente.

Con una superficie máxima de 2.000.000 m² la torre biónica puede concretarse en alturas que van desde los 469 m a un máximo de 1228 m y con capacidad para albergar a más de 100.000 habitantes. 

Un megaedificio que albergue todas las actividades para la calidad de vida de sus ciudadanos: hoteles, viviendas, oficinas, centros de compras, entretenimientos, parques, etc. en un hábitat bioclimático y ecológico. Un hábitat sustentable basado en el ahorro de energía, el uso de todos los recursos naturales (sol, viento, lluvia, humedad, etc). 

Así según C&P la Torre biónica es una puerta abierta al uso de las leyes naturales para recobrar el equilibrio entre Tecnología y Naturaleza en los Megacentros Urbanos.

Desde nuestra perspectiva son propuestas que sin mencionarlo retoman ideas de mediados del siglo pasado cuando Frank Lloyd Wright propuso el rascacielo de una milla de altura (1956) (poco más de 1,5 Km) y que solamente lo detuvo las restricciones de divisas y materiales provocadas por posguerra sumado al problema de no existir ascensores para alcanzar semejante altura. 

En la actualidad estas propuestas chocan con algo diferente..., como defenderlas de ataques terroristas como los que abatieron a las torres gemelas de Nueva York.

Desde la ciencia ficción son mucho más imponentes las torres continentales que imaginó Artur C. Clark en el libro "Odisea en el espacio 2030" donde imagina a la Tierra rodeada por un anillo firmemente sujeto a la corteza terrestre por cuatro torres sobre el plano del ecuador. 

Con ascensores que nos elevan desde el suelo hasta la órbita donde se encuentra una hiperciudad que cobija a la humanidad.


En que tipo de ciudades viviremos en un futuro cercano

Es una utopía posible que casi triplica en altura a las torres Petronas construidas en Kuala Lumpur (Malasia) por el Arq. Cesar Pelli. Presenta el desafío de como construirla que los autores imaginan un proceso similar al de un árbol donde no se hincan primero los cimientos sino que a medida que el edificio crece en altura los cimientos se hunden progresivamente en el suelo. 

El problema además de estructural para el cual todavía no existe un hormigón con la resistencia requerida son las instalaciones.

¿Como abastecerlo de agua? ¿cómo solucionar el problema de los ascensores? ¿cómo abastecerlo de energía? ¿cómo tratar los desagües? Son preguntas abiertas aunque no imposibles de resolver.

Uno de los mayores desafíos que debieron resolver en las Petronas fue el sistema sanitario y el sistema de elevación ya que en un sistema estructural convencional al llegar a planta baja las columnas tienen tal sección que ocupan casi todo el espacio disponible. 

En el caso de las Biónicas se plantea una estructura tridimensional similar a la existente en los árboles compuestos por varias capas de fibras entrecruzadas concéntricas.

Es una idea que aunque no se concrete servirá para aportar innovaciones en el campo proyectual y tecnológico en el presente siglo. Para nosotros es una realidad muy lejana y hasta utópica con un país donde el 95% de su territorio posee una densidad menor a 1 hab/Km².

Partamos de dos verdades como templos. Una: el cuerpo humano es la máquina más perfecta. Dos: la naturaleza es el sistema de organización y funcionamiento más sabio.

Por eso, la robótica y la inteligencia artificial han tomado como guía de estilo el cuerpo humano. 

Por eso, también, algunos sistemas económicos, como la Blue Economy o la Economía marrón, observan la dinámica de la naturaleza para proponer modelos de crecimiento más eficientes.

El urbanismo se ha inspirado en la misma musa. De su contemplación nació hace unos años el concepto de smart city (ciudad inteligente). 

Era la propuesta de un nuevo centro urbano en el que toda la información forma una especie de cerebro para que los edificios, la movilidad, el abastecimiento energético, el suministro de agua y las infraestructuras, en general, sean más sostenibles y más amables con el ciudadano.

La ciudad empezó a entenderse como un conjunto de redes. Igual que el cuerpo humano. Y se entendió la importancia de que todo estuviese organizado bajo las órdenes de un núcleo con una cierta inteligencia. Como son las personas.

La decisión no solo se tomó por el deseo de que las poblaciones fueran más prósperas. La amenaza de un planeta desbordado por urbes cada vez más contaminantes latía al fondo.

Las megalópolis actuales están inundadas de coches, cemento y una aplastante sensación de incomodidad y, a menudo, inseguridad. El modelo no vale.

Los números no son mejores. El siglo XXI está haciendo de la Tierra una bola urbana. En 2020, 5.000 millones de personas vivirán en ciudades, según el informe Smart 2020, elaborado por The Climate Group. No hay duda. 

Es el momento de hacer algo ante semejantes retos económicos y ambientales. Las ciudades del nuevo mundo globalizado tienen que renovar sus infraestructuras si quieren ser sostenibles, eficientes y vivibles. Pero ¿cómo?

Primero surgió el modelo cerrado…

¿Qué es una smart city?

“Una ciudad que usa datos, información y tecnologías de la información estratégicamente para proveer a los ciudadanos de servicios más eficientes, dar a conocer y monitorizar los avances que hace el gobierno en sus políticas (incluyendo los objetivos contra el cambio climático), gestionar y optimizar la infraestructura existente y planear una más eficaz, aumentar la colaboración entre sectores económicos y habilitar modelos innovadores de negocio en el ámbito público y privado”.

Esta es la definición que da el informe Information Marketplaces: The New Economies of Cities, realizado por The Climate Group, Accenture, Arup, Horizon Digital Economy Research y la Universidad de Nottingham.

Las TIC en las ciudades inteligentes

El mundo se ha acostumbrado a estar en una conversación continua. El diálogo empezó entre los humanos unidos por internet y ha seguido por el diálogo entre las personas y las máquinas. 

El uso de las tecnologías de la información y la comunicación está mejorando el funcionamiento de una ciudad. 

Todos los proyectos de smart city asientan sus pilares en una estructura en la que la población está relacionada con otras personas y con sus máquinas (lavadoras, neveras, luz, calefacción…) mediante su smartphone.

El estudio Information Marketplaces: The New Economies of Cities destaca que, en la actualidad, 5.000 millones de personas tienen teléfonos móviles y, de ellos, 2.000 son smartphones con acceso a internet. En 2013, más del 50% de las conexiones a la red serán móviles.

Las TIC se han convertido en una pieza clave en las expectativas de los ciudadanos, de acuerdo con la investigación. La nube ha facilitado el tratamiento de gran cantidad de datos y ha hecho el análisis de información mucho más barato.

Los servicios de datos son más poderosos que nunca, según el informe. La conexión, también. Entre personas y entre máquinas. La relación entre dispositivos digitales con sensores se denomina, en computación, el Internet de las cosas (IoT o Internet of Things). 

El término hace referencia a redes de objetos cotidianos interconectados. Cada elemento está equipado con etiquetas de radio y sensores para que los humanos y otras máquinas puedan gestionarlos a distancia.

“La conectividad ubicua, el acceso a un internet superrápido y la caída del coste de los sensores implica que los datos crecerán y serán mejor gestionados”, sostiene el informe. “Se prevé que en 2014 haya más de 412 millones de aplicaciones ‘de máquina a máquina’ y en 2025 esta cifra ascienda a 50.000 conexiones”.

El informe Smart 2020 habla de la importancia de crear una infraestructura digital para la mejora del medio ambiente. 

De sus investigaciones se desprende que las iniciativas de TICs propuestas para construir smart grids (redes de distribución de energía eléctrica inteligente destinadas a equilibrar la oferta y la demanda entre productores y consumidores), edificios y logística inteligentes pueden reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en zonas urbanas hasta 7,8 gigatones en 2020 (una disminución mayor que todas las emisiones producidas por China en 2010). En cifras, esta eficiencia energética supondría un ahorro de unos 600.000 millones de euros a los sectores públicos y privados.

Inversión

Dice un estudio de Booz & Co. que las ciudades de todo el mundo tendrán que destinar unos 350 billones de dólares, o siete veces su actual PIB en los próximos 30 años, a construir infraestructuras urbanas (sistemas de distribución de energía, sistemas de agua y recolección de basuras, carreteras, transportes y tecnologías de información y comunicación).

La investigación indica, además, que una inversión de 22 billones de dólares en TIC para mejorar la eficiencia de los edificios y los transportes, en la actualidad, supondría un ahorro a las ciudades de 33 billones de dólares y reduciría sus emisiones en un 50%.

Eficiencia energética

La comunicación ahorra energía y hace su uso más eficiente. Los programas piloto que se están desarrollando sobre la distribución de energía en las ciudades del futuro se basan en una red eléctrica inteligente donde los productores y los consumidores se comunican constantemente para que el abastecimiento sea más eficiente, sostenible, rentable y seguro.

Las redes inteligentes de energía se han denominado smart grid. En Málaga, Endesa desarrolla un programa piloto desde hace tres años y, desde hace unos meses, también en Barcelona. 

Este nuevo concepto supone integrar fuentes renovables como la energía eólica y fotovoltaica, crear infraestructura para poder recargar un coche eléctrico en la calle y en los parkings y dotar a los ciudadanos de herramientas, como el contador inteligente, para que puedan conocer el consumo energético de su hogar en tiempo real y hagan un consumo más racional y eficiente.

En el barrio de la Misericordia de Málaga comenzó el proyecto, aprobado por el CEDETI y desarrollado por un consorcio formado por Endesa y diez empresas más, con valor de más de 30 millones de euros, para crear la infraestructura de una ciudad de edificios y transportes abastecidos, de forma más sostenible, con energía eléctrica y renovable. 

El reto actual, según Alfredo Rodríguez, director de la división de Andalucía Centro, es encontrar un sistema de almacenamiento de energías renovables.

En esa smart city las farolas se recargarán con el sol y el viento. Los contadores también son inteligentes. Eso significa que muestran información sobre el consumo que está haciendo cada dispositivo en tiempo real y pueden gestionarse a distancia.


Movilidad

En las ciudades inteligentes la movilidad se plantea de forma más limpia. Las bicis, el transporte público eléctrico y los vehículos privados eléctricos desplazarán a los coches actuales. El objetivo es reducir la contaminación atmosférica, el efecto invernadero y el calentamiento global que produce el uso de combustible fósil.

El gobierno japonés ha puesto los ojos en Málaga, por su proyecto piloto de smart city, y ha acordado con el Ayuntamiento de la ciudad andaluza desarrollar un plan de Movilidad de Cero Emisiones para Todos (ZeM2All). 

El pasado septiembre anunciaron que, a principios de 2012, Japón llevará a Málaga 200 vehículos eléctricos, de la marca Mitsubishi, por valor de 60 millones de euros, que se ofrecerán en modelo de renting a los ciudadanos. 

Los datos de uso (recorrido, consumo, incidencias…) se utilizarán para aprender de esta experiencia y seguir desarrollando el modelo de movilidad limpia.

El Ayuntamiento se comprometió a instalar 236 puntos de recarga (220, normal, y 16, rápida) en la ciudad. En el barrio de la Misericordia, donde se desarrolla este plan, se han instalado ya varios puntos de recarga en zonas públicas y privadas. Y la tecnología de suministro avanza rápido.

“Hace dos años un vehículo necesitaba una carga de 8 horas para tener una autonomía de 100 kilómetros. Ahora, en 10 minutos, puedes recargar el 80% de la batería”, explica Julián Corredera, responsable de comunicación en medios sociales de Endesa. A estos puntos de carga, que probablemente se sitúen en gasolineras en el futuro, se les ha dado el nombre de Electrolineras.

Una ciudad con cerebro y sistema nervioso
En el norte de Portugal, una start-up llamada LivingPlanIT está construyendo una ciudad inspirada en el cuerpo humano. En PlanITValley (así se llama la urbe) habrá un cerebro (ordenador central) que almacenará, registrará y gestionará toda la información recibida de dispositivos con sensores. 

Desde el alumbrado público al tratamiento de residuos o el suministro de agua.

La ciudad se está construyendo en las afueras de Paredes y es un piloto de población totalmente sostenible y conectada. Funcionará como un “metabolismo urbano”, formado por el ordenador central y un sistema nervioso de tecnologías de la información que hará que los ciudadanos puedan estar en comunicación permanente con su gobierno y las compañías abastecedoras de agua y electricidad. 

La tecnología de la información estará en las mismas tripas de los edificios, en el alumbrado público, en los sistemas de tratamiento de residuos…

Esta conexión tiene como finalidad optimizar los recursos de esa ciudad y redistribuirlos entre todos sus habitantes según las necesidades de agua y energía de cada edificio en cada momento. El ordenador central también utilizará información meteorológica para gestionar mejor la energía. 

En un día gris, por ejemplo, con la producción de energía fotovoltaica por los suelos, se reforzará el suministro de energía almacenada.

Los dispositivos y electrodomésticos del hogar también estarán en comunicación permanente con sus dueños para gestionar su uso desde la distancia. Es decir, encender la calefacción o enchufar la lavadora desde la calle mediante el smartphone.


En que tipo de ciudades viviremos en un futuro cercano

La nueva ciudad, en la que participan Microsoft, IBM y Cisco, entre otras compañías, tendrá una población de 150.000 personas y podría empezar a habitarse durante este año. 

Pero no será hasta 2015 cuando el proyecto esté completado.

PlanIT Valley tratará su agua para que se pueda reutilizar al máximo. Las investigaciones muestran que solo el 3% del agua que se consume en una localidad se emplea en beber y cocinar. El agua usada en la cocina se reutilizará para las cisternas del cuarto de baño. 

El agua de lluvia se recogerá en tanques en las azoteas y se utilizará para regar plantas. Además, una serie de lagunas artificiales con bambú y juncos filtrarán agua usada para emplearla de nuevo en cuartos de baño y como sistema de riego.

Los tejados de los edificios (dotados de softwares utilizados en el diseño de automóviles y aviones) se cubrirán de plantas con el fin de reducir la temperatura mediante la evapotranspiración.


Después surgió el modelo abierto…

Los escépticos y su propuesta de ciudadanos conectados en una ciudad abierta
Pero también hay críticas a la smart city. El diseñador Adam Greenfield, fundador de la consultoría de proyectos urbanos centrados en el ciudadano Urbanscale, dice que es un concepto vacío al servicio de grandes corporaciones que quieren vender sus productos a las administraciones públicas.

En una entrevista realizada por Doris Obermair, en el pasado Smart City Expo 2011 celebrado en Barcelona, Greenfield aseguraba que las ciudades inteligentes son herméticas porque cada compañía crea una tecnología cerrada para el suministro de agua, la red eléctrica, el tratamiento de residuos… 

El diseñador no está de acuerdo con este modelo y, en su lugar, propone la creación de ciudades de individuos conectados en sistemas abiertos y tecnologías ‘open source’.

“No creemos en la inteligencia como ente abstracto. Creemos que la gente puede ser muy sabia y que, si les damos las herramientas necesarias, pueden tener poder de decisión para hacer cosas importantes. Si todo el mundo puede participar, habrá mejores decisiones y construiremos mejores lugares”.

Para el diseñador, la naturaleza de las ciudades es, y debe seguir siendo, abierta. Los ciudadanos necesitan herramientas tecnológicas no solo para gestionar las poblaciones urbanas. Tienen que capacitarles para que participen activamente en ellas y el poder no quede solo en manos de las grandes compañías. También, esté en los individuos. Greenfield considera que la información de las administraciones debe ser pública y, además, pueda ser utilizada en tiempo real.

Se viene hablando mucho acerca del futuro, tanto a nivel tecnológico como también sobre nuestro medio ambiente y los desastres naturales que al fin están despertando preocupación en la mayoría de los seres humanos. 

Hoy conversaba con un amigo acerca de lo que necesitamos cambiar para empezar a estar un poquito mejor a nivel sociedad, cultura, formas de pensar y la verdad que es realmente alarmante. 

Pero bueno, analicemos la situación desde el punto de vista que nos toca hoy: la tecnología.

¿Qué nos espera en el futuro?

Es una pregunta que no me animo a responder, no porque se acabe el mundo ,
según los Mayas, sino porque es imposible predecir la velocidad con la que puede avanzar la tecnología, y digo esto porque si volvemos al pasado habían influyentes que estaban seguros que llegado el año 2000 los autos iban a volar, y creo que todos sabemos que fue lo que realmente paso.

Tomemos como ejemplo tres grandes inventos creados por el hombre: un auto, un avión y una computadora. Analizando la evolución de estos tres, podemos decir que la computadora es el único invento que realmente logró evolucionar con el paso de los años, tuvo un crecimiento exponencial que sí podemos notar. Gracias Ley de Moore.

Hablando de el futuro del futuro recuerdo que en la sección de Salud y Bienestar de BLOG&life publiqué una charla de Santiago Bilinkis donde nombra estos ejemplos y además se expande en todo lo relacionado con la Ciencia y Tecnología de los próximos años. 

Les dejo el video a continuación y seguimos conversando un poco acerca de lo que viene o cual es la idea que se tiene para mejorar la calidad de vida pensando en el medio ambiente:

8City, proyecto de ciudad del futuro con un coste de 275 mil millones de dólares

El proyecto de súper ciudad en Corea del Sur bajo el nombre de 8City. Un esfuerzo por impulsar la industria turística en el país con un coste aproximado de 275 mil millones de dólares. 

Construida en las islas de Yongyu-Mui en la ciudad portuaria de Incheon, el enclave supondría una atracción turística bajo una arquitectura que parece salida de una novela de ciencia ficción.

En que tipo de ciudades viviremos en un futuro cercano
El proyecto ha sido presentado como una manera de impulsar la economía, claro que a un coste altísimo. De llevarse a cabo, se espera que 8City sea capaz de crear 930.000 nuevos puestos de trabajo y atraiga a 134 millones de turistas, principalmente de China. 

Aún así, teniendo en cuenta el elevado montante del proyecto, resulta difícil pensar que finalmente se lleve a cabo.

Como vemos en las imágenes, los planes incluyen hoteles de lujo, casinos, centros comerciales, parque temático, parque acuático, una pista de Fórmula Uno, un espacio gigante para actuaciones y conciertos con un aforo de 50.000 personas o un hospital.

8City también contaría con una serie de lugares “emblemáticos” como el denominado Inner Circle, una estructura tubular de 14 kilómetros o la MegaStrip, de 200 metros de alto, 880 metros de ancho y 3,3 kilómetros de largo, lo que convertirían la estructura en el objeto arquitectónico más grande jamás construido.

La superficie bruta de MegaStrip sería de 4,85 kilómetros cuadrados y contaría con hoteles, oficinas, tiendas y otras atracciones turísticas. En total, la ciudad entera ocuparía 80 kilómetros cuadrados.

Un proyecto arquitectónico al que actualmente se buscan inversores. Se esperan obtener fondos de la ciudad y se buscan inversores extranjeros y nacionales. Si finalmente se convierte en realidad, 8City completaría su primera etapa de desarrollo en el 2020, teniendo como fecha de finalización prevista el 2030.

La ciudad inteligente del futuro

Me gustaría volver al video anterior, donde Santiago conversa acerca de la inteligencia artificial, la cual mientras vamos descubriendo pasa a ser algo “normal” y en el pasado del futuro era como ¡increíble!, para entenderlo mejor, podemos pensar en Watson, la super computadora de IBM que ganó el juego norteamericano Jeopardy, algo similar al Salven el millón de Susana, un juego en donde las preguntas no las podemos responder con una búsqueda rápida en Wikipedia, ya que aquí se necesita sentido común, razonamiento y mucha velocidad para poder conjugar posibles respuestas, en pocas palabras: necesitamos un cerebro.

¿Es esto algo increíble?, ¿Puede una máquina sobrepasar la velocidad de nuestro cerebro?, y piénsenlo no en cálculos, sino en entender una pregunta donde se necesita sentido común por sobre lo demás. 

De todas formas, esto no es nada, recordemos que venimos hablando de la ciudad inteligente que se viene, por poner un ejemplo (el mismo del video), Watson en unos años va a ser médico, y a medida que crece la tecnología vamos a poder tener a Watson en nuestras casas y les aseguro que eso va a ser genial.

Uno de los temas más populares en las películas de ficción es la cantidad de personas que somos en el mundo y cómo el número sigue creciendo, esto se puede tomar como algo excelente, somos humanos y eso nos dice el corazón, pero… ¿qué pasa con el consumo y el medio ambiente?

En 1800 éramos aproximadamente 2.000 millones de habitantes, para el 2000 llegamos a 6.000 millones y hace muy poquito se alcanzaron los 7.000 millones, con estos números podemos pensar en el problema actual que tenemos con la energía y la contaminación que provocan los automóviles por ejemplo, el gasto innecesario de recursos naturales para la elaboración de combustibles, el mismo que se derrocha cada vez que vamos a estacionar en zona urbanizada y emite tanto dióxido de carbono, principal problema del siglo XXI. Todo esto tiene solución, o al menos se intenta desarrollar con la denominada Ciudad Inteligente:

Según la revista Muy Interesante, existe un nuevo sistema llamado Mobility on Demand, que permitirá a los futuros usuarios trasladarse por la ciudad libremente a través de una red de vehículos eléctricos, ligeros y apilables, para que de esta forma se solucionen muchos problemas de espacio y consumo de combustible. 

¿Llegará el momento en que verdaderamente se comience a innovar en todo tipo de vehículos?, ¿se pusieron a pensar que es posible dejar de conducirlos y todo sea automático bajo el mando de la inteligencia artificial?, lo que se viene es fantástico, pero recuerden que llegado el momento va a ser algo normal.

Con las viviendas pasa exactamente lo mismo, cada vez tenemos menos espacio y por más “película de ficción” que suene lo siguiente, ya se están desarrollando CityHome, lo que sería algo como una vivienda que se puede personalizar según la ocasión por medio de módulos transformables, es decir que se convierten en salón, sala de fiesta, oficina o gimnasio según la necesidad. Además, cada vivienda esta dotada de granjas urbanas para auto-abastecerse de frutas y verduras, entre otras cosas.
El 70% de la población mundial vivirá en ciudades en 2050, según la ONU. Las nuevas tecnologías pueden mejorar la calidad de vida en las urbes. Diario El País.
En resumen podemos decir que se vienen tiempos soñados, creo que es ahora cuando realmente la tecnología de la mano de la ciencia va a dar un gran salto y la calidad de vida va a mejorar, la pregunta que me gustaría responder es ...

¿bajo qué costo?, y no hablo de dinero, sino de quienes vamos a tener acceso al nuevo mundo que se esta preparando y si realmente el hombre va a ser reemplazado por la inteligencia artificial en muchas de las actividades cotidianas, ¿esto es bueno o malo?, me encantaría conocer sus opiniones con respecto al tema.

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