Práctica del Doga , el yoga para perros

Práctica del Doga ... yoga para perros
Joy, cada mañana, miraba el mundo al revés. La cabeza en el suelo, los pies en el cielo. 

Estaba quieta, durante varios segundos, en el equilibrio que exigía esta postura de yoga llamada sirsasana.

Pero la concentración que el ejercicio exige se veía irrumpido por unos cuantos lametones.

Su perro, el bull terrier inglés Otis, se acercaba a chupar su cara mientras ella intentaba sostener el peso de su cuerpo alrededor de sus brazos.

Joy comentó a su amigo Dan Borris: “¿No sería divertido hacer unas fotos de mi perro mientras yo hago yoga?”. El fotógrafo contestó: “¡Sería más divertido aún ver a tu perro hacer yoga!”.

La serie de seres caninos en posturas de yoga está publicada en un libro llamado Yoga Dogs. Dan Borris acaba de editar también dos calendarios. Esta vez no solo de perros yoguis. También de gatos. Miau.

La relajación canina - el doga yoga

En el dog yoga, el perro se convierte en un "instrumento" para incrementar los beneficios de la disciplina, la cual ayuda a estrechar la relación entre el amo y la mascota

Lo primero que hacen las mujeres niponas en su clase de yoga es poner un tapete ahulado en el piso y colocar en él a su perro, dan el saludo inicial y comienza la clase de yoga.

Estiramientos, torsiones y posturas se hacen en pareja, amas y cachorros prestan atención a las instrucciones de la yogui.

En este mundo raro hay perros privilegiados con dueños excéntricos. Si practicar yoga era razón para que el amo se separara de su mejor amigo, no sucederá más, pues ahora no sólo lo podrán llevar a clase, sino que los animalitos ayudarán en los ejercicios.

Se le conoce como dog yoga y es la novedad en el mundo occidental, pues en Japón, donde el culto a los perros es algo común, se practica en varios lugares. Uno de ellos es la Asociación Japonesa de Dog Yoga con sede en Tokio y cuya dueña es Satoe Tachi.

Mediante esta combinación de ejercicios de flexibilidad, meditación y respiración, los dueños conviven con su mascota y se relajan en conjunto. A la par alivian el estrés diario, buscan alternativas al ajetreo y tonifican los músculos.

La mascota se convierte en un "instrumento" para incrementar los beneficios de la técnica.

Da un valor agregado al yoga común porque permite el contacto físico con un ser querido e incrementa la salud de ambos estrechando los vínculos dueño - perro (además de que en algunos casos representa un reto controlar al animal y la técnica mejora la concentración y obediencia de éste).

Vida de perros y el yoga


Quien alguna vez pensó que "llevar una vida de perro" era algo que no se le deseaba a nadie, seguramente no conoce a los canes del país del sol naciente ni a los alumnos de Suzi Teitelman. Esta mujer descubrió que a su perro le gustaba seguirla en las rutinas de yoga que hacía en su casa de Estados Unidos. Se inspiró en el concepto de "si funciona para mí, por qué no para mi mascota".

Se le denomina "doga", consiste en que el dueño lleve a su mascota a su sesión de ejercicios; después de una corta lectura de inspiración sobre perros y un momento de emisión de "OM", comienza la clase.

Siguiendo a un instructor, se debe lograr que el perrito realice las posturas tradicionales del yoga. Con ello, los mimados animales alcanzan objetivos más espirituales.

En una nota difundida por la BBC, Teitelman apuntó que a la mayoría de los perros les gusta estirarse y disfrutan ser masajeados, lo cual explica por qué no es descabellado que sus dueños los llevan a practicar la disciplina oriental.

Actualmente el doga tiene miles de seguidores en Estados Unidos y el Reino Unido. Esta técnica aplicada tiene como objetivo que los perros eliminen el estrés acumulado, ayuda a mejorar su conducta, relajarse y obtener mayor flexibilidad. Por ser una práctica que realizan junto a sus amos, también mejora y estrecha la relación entre ambos.

En el mismo comunicado se menciona que las últimas estadísticas en EE.UU. sugieren que alrededor de 15 millones de sus habitantes incluyen algún tipo de yoga en sus rutinas de ejercicios. Advierte que los que apoyan el doga esperan que muy pronto la cifra de los caninos se parezca a la de los humanos.

Esta disciplina para sabuesos, también denominada ruff yoga, se basa en algunas de las posiciones conocidas del yoga, inspiradas en movimientos, estiramientos y posturas naturales de los perros. Se practica tanto en gimnasios como en espacios al aire libre.

El terapista de animales Dan Thomas dijo que con las clases de yoga a los perros: "Después de unos minutos, hasta el más rebelde de los participantes se relaja y se vuelve más calmado".

Añadió que la persona que suele tomar clases de yoga tiende a estar más plácida y lo mismo ocurre con los cachorros.

La moda de tener perros más que consentidos en México va en aumento, pero aún no hay lugares ni de dog yoga ni de doga. Mas si desea abundar en el tema, existe un libro titulado Doga: yoga for dogs, escrito por Jennifer Brilliant y William Berloni (editorial Chronicle Books) que puede ser adquirido vía Internet.

En el resumen del texto se puede leer "los perros han sido siempre yogis naturales; su tranquilidad mental, habilidad para estar en el momento adecuado, y su perspectiva de la amistad los hacen una especie propicia para practicarlo".

Los protagonistas del libro ilustrado son los "dogis" Benny, Buster y Cricket, que han practicado por años con el afán de perfeccionar los principios del doga.

En la publicación se advierte que la autora, Jennifer Brilliant, instructora del Om Yoga de Nueva York, practica con los dogis para mejorar su trabajo. William Berloni, por su parte es un especialista en animales, cuyos perrunos clientes trabajan regularmente en Broadway.

Algo más que compañía - el yoga y los perros

En las grandes ciudades el estrés se ha convertido en una epidemia. Los hábitos apresurados y las tensiones no son exclusivas de la raza humana, pues a las mascotas también les perjudica. Es común que los dueños olviden brindarles la atención necesaria y las mascotas terminan en una azotea o encerrados en un departamento.

Los médicos veterinarios han buscado terapias alternativas para contrarrestar las nuevas patologías que guardan relación con el estrés. A esta rama se le conoce como zoopsiquiatría o etología clínica.

En México no existe un centro especializado en enfermedades mentales para perros, pero hay médicos veterinarios zootecnistas especialistas en etología clínica canina que pueden tratar estos problemas y orientar sobre todo a los propietarios.

Uno de estos profesionales, Ignacio Mendoza Ibarrola, de la Unidad Médica Veterinaria, dice que los padecimientos sicológicos más frecuentes en los perros son el síndrome de hipersensibilidad, la hiperactividad, fobias postraumáticas, hiperapego secundario, depresión de involución, disocialización primaria y ansiedad de separación y conflictos jerárquicos.

Acerca del estrés canino señaló que éste lo adquieren cuando no se satisfacen sus necesidades físicas y emocionales. Los síntomas que presenta son falta de apetito, disturbios en el sueño, irritabilidad, apatía, destrucción de su entorno, entre otros.

El especialista reconoció que estos casos son más frecuentes en las grandes urbes debido a que los perros no son atendidos como lo requieren, "pasan mucho tiempo en el mismo lugar, con poco espacio y monotonía visual, falta de ejercicio y soledad".

Aunque Mendoza Ibarrola se manifestó sorprendido por el doga, no descarta que pueda ser algo benéfico. Sin embargo, recomienda que para los canes estresados lo mejor es probar diferentes ejercicios y tratamientos, que varían con la raza y las necesidades de cada mascota, por lo que lo recomendable es tener la asesoría de un médico veterinario zootecnista.

Algo que nunca estará de sobra serán los cuidados y las atenciones que pueda tener el dueño con los animales de casa, tal vez no al extremo de hacerlos usar gafas de sol o llevarlos a spa especiales, pero sí estar al pendiente de ellos y llevarlos con periodicidad al veterinario.

Mucha gente, sobre todo quienes viven en las grandes ciudades, ansían alejarse del ajetreo del mundo y vivir una vida simple y en paz. Pero según señala un nuevo -y controvertido- libro publicado en Estados Unidos, más que desgastarnos por la presión, el estrés es necesario para sentirnos vivos.

El libro, titulado Rush: Why You Need and Love the Rat Race, que podría traducirse como “De Prisa: por qué necesitas y quieres una vida acelerada”, argumenta que el estrés “mantiene nuestra mente ágil, nos hace sentir bien sobre nosotros mismos y nos ayuda a vivir más”.

El autor, Todd Buchholz, ex asesor económico de la Casa Blanca, explica que el libro comenzó como una investigación sobre gente que “al perseguir el éxito había perdido el alma”. Pero cuando empezó a profundizar en el tema cambió de parecer. Concluyó que más que calmarnos y alejarnos de la competitividad de la vida moderna, necesitamos “competir más y deleitarnos con el estrés”.

Gozan trabajando


Según Buchholz, se nos ha tratado de seducir por el sueño imposible de regresar al jardín de Edén, pero “nadie ha podido demostrar los méritos de frenar la marcha”. “Tenemos a los gurús de la felicidad, los instructores de yoga y los psicólogos ocupacionales diciéndonos que tenemos demasiado estrés”, afirma el autor. “Que necesitamos alejarnos de esto y desconectarnos. Pero el hecho es que hemos evolucionado para poder manejar el estrés”, agrega.

Buchholz basa sus argumentos en que más que trabajar demasiado, hay muchos otros factores que tienen más probabilidades de hacernos infelices. Mucha gente goza su trabajo, dice, porque éste promueve la interacción social con los colegas y es un refugio de las partes más dolorosas de sus vidas.

“Cuando hacemos nuevas tareas nuestro cerebro libera dopamina como recompensa y esto nos hacer sentir bien. Con el trabajo no es la recompensa por haber ganado, sino la recompensa por estar en la competición”, dice.

En tiempos de Dickens, alega el autor, eran los pobres quienes trabajaban más horas. Pero ahora la gente que trabaja más horas son los que ganan más dinero, los banqueros y abogados. “Estas personas no están siendo timadas por sus jefes, eligen trabajar ese número de horas porque esto los hace sentirse valiosos y aumenta la autoestima a su vida”, expresa Buchholz.

Sin ruido blanco 


Práctica del Doga ... yoga para perros 3

Uno de sus blancos de ataque es el yoga, que se centra en la meditación y la tranquilidad. Pero tal como expresa Jeanne Rae, de la organización British Wheel of Yoga, el autor comete un error al asumir que toda la gente es como él.

“Para quienes piensan así, quizás no es necesario dormir o irse de vacaciones”, dice. “El autor parece prosperar con los golpes de estocada y no parece contar con un botón de apagado, pero no todas las personas son así”. “Para algunas personas la meditación y la contemplación pueden ayudar. Cuando te recuestas en calma puedes reducir el ruido blanco del mundo”, dice Jeanne Rae.

En cuanto a la salud, los estudios han mostrado que demasiado estrés en la vida diaria no puede ser beneficioso. Una investigación llevada a cabo por la Fundación para el Trabajo revela que los empleados que trabajan más de 11 horas al día tienen 65% más riesgo de desarrollar males cardíacos que aquellos que trabajan entre siete y ocho horas al día.

Adictos al trabajo. “Cuando glorificamos el trabajo estresante estamos contribuyendo a que los más estresados sean quienes están a cargo de las compañías”, afirma Paul Sellers, experto del Congreso de Sindicatos del Trabajo. “La experiencia de las recientes crisis bancarias y financieras demuestran que eso es precisamente lo que no necesitamos”.

Otros expertos afirman que quizás Buchholz está en lo correcto al sugerir que la competencia en trabajo es beneficiosa y un poco de estrés ayuda a la gente a llevar a cabo sus tareas más eficientemente. Pero los problemas surgen cuando vivimos bajo un estrés constante día tras día.

Cary Cooper, profesor de psicología organizativa de la Universidad de Lancaster, Inglaterra, está de acuerdo en que no todos somos como el autor de este libro y hay una enorme diferencia entre un empleado promedio y el pequeño subgrupo de grandes emprendedores como Buchholz.

“Para muchas personas el trabajo significa estatus. Esto les da un estímulo, lo cual está bien, porque son buenos luchadores”, dice el experto. “Pero no es sano estar constantemente haciendo algo sin tener tiempo para reflexionar. Somos como máquinas formadas por muchas pequeñas piezas que no pueden durar para toda la vida”, agrega.

“Disparate”

Por su parte, el periodista británico Oliver Burkeman está de acuerdo en que Buchholz tiene una visión romántica y algo irreal sobre la carrera para escalar la jerarquía corporativa. Por ejemplo, dice, la noción de que todos los abogados y banqueros que trabajan largas horas son muy felices es “un claro disparate”.

Pero agrega que tampoco debemos descartar todo lo que dice “Rush”. “Lo bueno de este libro es su desafío a la ortodoxia que se ha establecido en torno a la serenidad y la relajación”, afirma Burkeman.

“Tenemos que ver este libro como un correctivo realmente importante a las filosofías prevalecientes. Porque la acción y el vernos absortos en una actividad es un mejor camino a la felicidad que el deliberadamente tratar de sentirnos relajados”.

Ya sabes ... a practicar doga y yoga para estar tú y tu mascota en buena forma física y mental.

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