Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo (B. F)

Jack y Jumper en acción

Jack y JumperOtra gran historia de amistad y cooperación entre un hombre y un animal. 

Esta vez los personajes centrales se remontan al siglo XIX en una pequeña población de Sudáfrica llamada Uitenhage.

Cuando los Ferrocarriles del Gobierno de Ciudad del Cabo inauguraron la primera línea de ferrocarril a Port Elizabeth, durante la última parte de 1800, la ciudad Uitenhage fue establecida.

La estación de tren de esta ciudad tuvo fama mundial debido a que el guardia local de trenes James Edwin Wide tenía un babuino, Jack the Signalman (Jack el Guardavía), que le ayudaba en sus tareas diarias.

James Wide era conocido entre los lugareños y amigos como Jumper Wide debido a su costumbre de saltar de un vagón a otro y en ocasiones balancearse entre estos cuando estaban en movimiento.

Por desgracia un día, mientras trabajaba como guardia, mientras se balanceaba entre vagones, perdió el equilibrio y cayó debajo del tren en movimiento.

Como resultado, Jumper Wide perdió ambas piernas a la altura de las rodillas y de paso casi pierde su vida. Como consecuencia del accidente Jumper ya no podía trabajar como guardia de tren para el Gobierno de Cabo por lo que quedó sin trabajo por un tiempo.


Jack y Jumper

Jumper rogó y suplicó a las autoridades que le devolvieran el trabajo pero no tuvo éxito. Pero su determinación y perseverancia lo obligaron a ser creativo por lo que creo sus propias y artesanales prótesis creadas con madera y las cuales estaban atadas a la mitad inferior de su cuerpo.

Luego construyó una especia de carrito que poseía un aparato de mano intrincado que le permitió más movilidad. Jumper lo había logrado, consiguió ser contratado de nuevo por la compañía de ferrocarriles como guardavía.

Un sábado por la mañana durante su visita a la plaza de mercado de Uitenhage, lugar de encuentro de distribuidores de café, comerciantes, conductores de transportes y cazadores, notó que un pequeño carro de bueyes era conducido por un babuino joven que actuó como “voorloper” (líder de bueyes). Jumper Wide se presentó al dueño de los babuinos y después de algunas demostraciones, Wide estaba convencido de que aquel animal era lo suficientemente inteligente y le podría ser muy útil en su vida.

Logró convencer al dueño de su necesidad y a pesar de la simpatía que este sentía por su animal se separó de su mascota favorita y así empezó una de las amistades más asombrosas entre un hombre y un animal.

La casa de Jumper Wide estaba a casi un kilómetro de la estación y como el desplazamiento en el carro era tan difícil, Jumper entrenó a Jack para que lo empujara a través del camino. Jack aprendió rápidamente cómo empujar a su maestro para llevarlo al trabajo en la mañana y traerlo de vuelta a casa a las 5 pm.

Jumper fue advertido por el dueño anterior de que él siempre le daba cada noche un trago de aguardiente a Jack.

También le advirtió que en caso de que por alguna razón no le diera el trago, al otro día Jack se pondría de mal humor y negaría a ayudarlo. No cabe duda de que Jumper recordó esto muy bien cuando en una ocasión, Jack se negó a ayudar a su amo para ir a trabajar

En la estación, Jumper tenía una clave con los maquinistas que permitía a estos ingresar las locomotoras a las carboneras.

Cada vez que un maquinista necesitaba cargar el carbón emitía cuatro explosiones en su silbato a lo que Jumper Wide se tambalean sobre sus muletas tomaba la llave y salía con ella sostenía hasta que el maquinista ingresara.

Jack observó este comportamiento por un par de días y luego un día, cuando el maquinista emitió a las familiares cuatro explosiones Jack se apresuró a la caja, tomó la llave y luego salió, la cual era la clave para que el conductor pudiera ingresar.


Jack y Jumper en acción

Con los días, semanas y meses, la amistad y la comprensión entre Jumper y Jack fue creciendo progresivamente. Jumper comenzó a entrenar a Jack para cambiar las señales según las explosiones emitidas por los conductores de las locomotoras.

Llego un momento en el cual Jumper estaba convencido de que Jack podía ser capaz de cambiar las señales, además de realizar otras tareas varias que ponían a prueba al babuino. Cada vez que uno de los conductores emitía una señal, Jack cambiaba las señales sin cometer un solo error.

El asombro de los lugareños y los pasajeros fue creciendo y se encontraron maravillados con la gran ayuda que representaba el babuino trabajando en la estación.

Pero como era de esperarse, lo inevitable ocurrió cuando un una reconocida mujer, que se encontraba en la ruta de Port Elizabeth, se horrorizó al ver que las señales en la estación eran cambiados por un babuino.

Temiendo por su seguridad y la de los otros pasajeros, informó del incidente a las autoridades en Ciudad del Cabo, quienes al principio no podían creer su historia.

El administrador del sistema y una delegación, compuesta por un cuerpo de inspectores visitaron la estación y Jumpert Widelt y Jack fueron despedidos de sus funciones.

Una vez más se Wide no se conformó con lo que le habían hecho y dio la pelea. Afortunadamente, o tal vez un acto de curiosidad, el administrador del sistema se vio obligado a poner a prueba la capacidad de Jack.

Un conductor dio instrucciones secretas y todos los presentes esperaban para ver si Jack pasaba la exigente prueba.

Cada vez que el conductor emitía una señal diferente, Jack iba y cambiaba la señal correcta sin falta. Jack incluso miraba a su alrededor en la dirección que se aproximaba el tren para asegurarse de cambiar la palanca y la señal correcta. Jack pasó la prueba con creces y fue empleado debidamente por las autoridades.

Desde ese día fue conocido como Jack the Signalman (Jack el Guardavía) y no sólo obtuvo sus raciones mensuales del gobierno, también recibió un número de empleo.

En la casa de Jumper, Jack también aprendió a realizar otras tareas como la eliminar la basura, barrer el piso de la cocina y otras tareas más pequeñas. Jack resultó ser el mejor compañero que jamás pudo tener Wide.

En 1890, Jack enfermo y murió debido a un tuberculosis contraída, Wide permaneció inconsolable con la pérdida de su amigo, pues eran inseparables.

El cráneo de Jack se encuentra en exhibición en el Museo de Albany, en Grahamstown y un museo dedicado a la fotografía fue establecido en la estación de Uitenhage

Créditos
—  EarthFoot
— Las imágenes  Old Steam Locomotives In South Africa
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