Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo (B. F)

Evitar que una lata de gaseosa pringe



A todos nos han gastado alguna vez la broma de pasarnos una lata de refresco recién agitada para ver cómo se nos llena la cara de espuma y vergüenza.

Cuántas veces nos hemos puesto perdidos al abrir una lata de refresco que se ha caído al suelo o que ha sido sacudida por algún gracioso a nuestras espaldas.

Por eso, a veces cuando cogemos una de estas latas tomamos mil precauciones, como esperar a que se asiente, abrirla a una distancia considerable de nuestra cara o darle unos golpecitos en la parte superior, con el fin de evitar la salida explosiva de espuma.

Pues existe un truco muy simple con el que evitar estas violentas salpicaduras: dar unos pequeños toques con el dedo en el contorno de la lata. Os explicamos por qué funciona esta sencilla solución.

El agua carbonatada, conocida también como soda, es agua que contiene ácido carbónico (H2CO3) que, al ser inestable, se descompone fácilmente en agua y dióxido de carbono (CO2), que aparece en forma de burbujas cuando la bebida se despresuriza.

Si movemos enérgicamente la lata, lo que estamos haciendo es introducir una gran cantidad de burbujas a alta presión en el interior del líquido y el gas disuelto puede vaporizarse con más facilidad uniéndose a estas nuevas burbujas.

Son estas burbujas surgidas por la agitación las que ofrecen una vía rápida de escape para el gas, que tienden a ascender hacia arriba para abandonar el líquido, quedando atrapado por la parte superior del envase.

Pero también otras de estas burbujas quedan ancladas alrededor de la lata y, lo más importante, por debajo de la superficie del líquido, ya que la energía necesaria para que estas burbujitas se formen es menor en las paredes de la lata.

En definitiva, si agitamos tenemos un montón de burbujas en las paredes de la lata que se encuentran a muy alta presión.

Al abrir y liberar la presión con que se fabrican estos refrescos estas burbujas se expanden y escapan inmediatamente, empujando en su camino el líquido que las rodea, que sale disparado.

Así que la solución es tan simple como…

1: Esperar un tiempo a que esas burbujas se vuelvan a disolver en el líquido o…
2: Dar unos pequeños toquecitos a la lata con los dedos, alrededor de su contorno, para hacer que esas burbujas de gas abandonen su posición anclada alrededor de la lata.



No importa donde se toca la lata, incluso se puede hacer por arriba, siempre y cuando se den los suficientes toques para liberar las burbujas de los contornos del envase hacia la parte superior, para que sean las primeras en salir tras la despresurización sin empujar el líquido con ellas.

¿La fuerza de los toques?

Deben hacerse suavemente, como si quisiéramos hacer ruidos de percusión con nuestros dedos; pero no tan fuerte como para sacudir más la lata y crear nuevas burbujas.

Recomendamos probar este truco primero en un recipiente transparente (agua con gas, por ejemplo) para estar seguros que las burbujas han abandonado en el mayor número posible el contorno del envase.

Y siempre mirar hacia otro lado cuando se hace, que el efecto puede variar según el tipo de bebida y su fabricación concreta, ya que algunas burbujas tienden a formar espuma en la superficie y arrastran también algo de líquido al salir.

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