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El gran pequeño precio de la biodiversidad

El gran pequeño precio de la biodiversidad
Sólo se necesitan unos 80.000 millones de dólares anuales para conservar la biodiversidad según las metas del CBD. ...... lo cual es mucho dinero  !!!     Pero a la vez es muy poco.

¿Cuánto cuesta el agua que bebe, el aire que respira o la comida que come?

La posibilidad de tener cultivos con la suficiente variabilidad genética que impida que sucumban a las plagas, la capacidad de polinización de los mismos que tienen las abejas y abejorros, el poder de generar lluvia y controlar el clima que tienen las selvas o la oportunidad de tener nuevos medicamentos que procedan de alguna especie rara de algún arrecife de coral perdido dependen de que podamos conservar la biodiversidad de nuestro planeta.

Todo esto no tiene precio.

Podemos pensar en la belleza ya perdida, en la belleza que se perderá, en la capacidad para generar poesía, sentimientos o literatura que tienen los parajes naturales inalterados por el ser humano.

Pero en estos tiempos materialistas hay que recurrir a criterios económicos para así poder convencer a los ejércitos de gente ignorante y a las minorías de las élites extractivas de que merece la pena conservar el medio, aunque sólo sea por razones económicas.

Si el aire que respiramos, el agua que bebemos o la comida que comemos no tienen precio, ¿cuánto costaría conservar la biodiversidad de nuestro planeta? Al fin y al cabo, en Economía lo que importa es lo qué ponemos a un lado y a otro de la balanza.

Ahora unos científicos han calculado el costo de mantener la biodiversidad de la Tierra. Así por ejemplo, proteger a las especies en peligro sale por 4000 millones anuales, a lo que habría que añadir 76.000 millones de dólares al año para conservar áreas significativas en donde estas especies viven.
Según el autor principal del estudio, Stuart Butchart, el costo parece grande, pero en términos de los presupuestos que manejan los gobiernos es más bien bajo. Aunque los gobiernos firman tratados internacionales de conservación y toman medidas al respecto, muchas veces no saben los costos que ello acarrea.

Los autores apuntan que el costo de la conservación es una fracción pequeña de lo que los ecosistemas aportan en servicios como polinización, fijación de dióxido de carbono, etc.

Estos servicios realizador por los ecosistemas se estiman que nos proporcionan de 2 a 6 billones de dólares. Por tanto, según los autores, el gasto en conservación de la biodiversidad se tiene que ver como una inversión en capital natural y es pequeño comparado con los beneficios que obtenemos de la Naturaleza.

Los gobiernos involucrados en el Convention on Biological Diversity (CBD) se han comprometido en alcanzar 20 metas conservacionistas para 2020, incluyendo la mejora del estatus de conservación de especies amenazadas. Este estudio analiza los costos de conllevaría realizar dos de esas 20 metas.

La mejora del estatus de las 1115 especies de aves amenazadas constaría entre 875 y 1230 millones de dólares anuales durante la próxima década. Añadir otros animales aumentaría este número a los 3410 o 4760 millones anuales.

Otro objetivo del CBD es proteger el 17% de la superficie de la Tierra. En este caso la estimación es más complicada de hacer, pero extrapolando lo que se sabe sobre el precio de la tierra de cultivo y su administración los autores calculan que serían unos 76100 millones de dólares anuales.

No está claro cuánto dinero se está invirtiendo ahora exactamente para alcanzar las metas del CBD, pero estiman que el gasto actual necesitará ser aumentado en un orden de magnitud como mínimo. Aunque parezca un gasto muy grande los autores sostienen que los gobiernos pueden usar estas cifras para planificar sus presupuestos y así alcanzar los objetivos.

La única pega que otros expertos ponen a este alabado estudio es que se centra en sólo 2 objetivos o metas de las 20 propuestas por el CBD.

Por otro lado los gobiernos también tendrán que extremar las precauciones frente a los que destruyen el medio de forma ilegal. Un informe de las Naciones Unidas realizado por Christian Nelleman señala que el 90% de la deforestación tropical se puede atribuir a organizaciones criminales internacionales, que controlan el 30% del comercio mundial de madera.

El comercio internacional de madera ilegal está aumentado en el mundo.

De este modo, las mafias internacionales no sólo controlarían el tráfico de drogas, sino que además estarían detrás de gran parte de la deforestación mundial. Al parecer, las técnicas utilizadas por estas organizaciones serían muy similares a las de los carteles de las drogas.

Estas mafias son cada vez más eficaces a la hora de borrar sus huellas y ya falsifican permisos, entran en las bases de datos oficiales, sobornan a las autoridades, camuflan la madera ilegal entre la madera legal, etc.

Las organizaciones criminales internacionales están gastando recursos considerables en el tráfico de madera ilegal porque se ven atraídas tanto por los altos beneficios como el bajo riesgo si son atrapados, a diferencia del tráfico ilegal de marfil o drogas.

New Scientist recoge un ejemplo que menciona Nelleman. Indonesia exportó 18,6 millones de metros cúbicos más de madera en 2008 que en 2000.

En un principio parece que esa madera provenía de plantaciones legales, pero resultó que era falso, simplemente procedía de la tala del bosque virgen.

La Interpol estableció en junio pasado un programa denominado Law Enforcement Assistance for Forests (LEAF) para intentar coordinar los esfuerzos policiales y de agencias de inteligencia a la hora de luchar contra el comercio internacional de madera ilegal.

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Fotos: Mayumi Terao.
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