Distinguir rostros diferentes

Distinguir rostros diferentes
Distinguir rostros es posible gracias a la actividad de dos haces nerviosos.

El protagonista de El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, de Oliver Sacks, era incapaz de reconocer la cara de su esposa.

Una nueva investigación puede ayudar a comprender mejor ese tipo de agnosia visual, la prosopagnosia, y entender por qué unas personas recuerdan las caras mejor que otras.

Los científicos han descubierto que el cerebro humano cuenta con dos grupos nerviosos en el lóbulo temporal que son críticos en el reconocimiento facial.

Dos haces nerviosos llamados pFus y mFus son los responsables de que los humanos puedan distinguir unas caras de otras.

Es la conclusión de un estudio internacional, basado en métodos de resonancia magnética y estimulación cerebral, que publica esta semana la revista Journal of Neuroscience.

Sus resultados pueden ayudar a comprender la prosopagnosia, la enfermedad que padecía el protagonista del famoso libro El hombre que confundió a su mujer con un sombrero del neurólogo Oliver Sacks.

Este trastorno –conocido como ceguera facial– hace que quienes lo sufren no puedan distinguir una cara de la otra pero, en cambio, sí tengan procesos de visión y de información facial que son normales.

Al estimularle esos dos grupos nerviosos, el paciente del ensayo veía las caras distorsionadas.

Tradicionalmente se han estudiado las respuestas neuronales que se producen en la circunvolución fusiforme –una zona del cerebro situada en la parte inferior del lóbulo temporal– ante la selección facial.

Sin embargo, “su papel en la percepción de las caras es todavía algo desconocido”, explica Josef Parvizi, profesor asociado de la Escuela de Medicina en la Universidad de Stanford y coautor del artículo

Ahora, los investigadores han descubierto que “la actividad de esos dos grupos nerviosos, llamados pFus y mFus y situados a media pulgada uno de otro, es crítica y tiene un papel fundamental para el reconocimiento facial”, recoge el estudio.

Caras, corderos, flores, carros y guitarras

Para su investigación estudiaron el caso de un hombre de 45 años al que implantaron electrodos intracraneales.

Entonces examinaron la circunvolución fusiforme mediante tres técnicas diferentes: electrocorticografía –utilización de electrodos para registrar la actividad eléctrica de la corteza cerebral–, resonancia magnética funcional de alta resolución y estimulaciones eléctricas del cerebro.

 “Con estos tres procedimientos pretendíamos investigar el papel de las respuestas de esa circunvolución fusiforme en la percepción facial del paciente”, explica Parvizi.

El sujeto participó en experimentos durante los que veía imágenes de caras, corderos, flores, carros o guitarras al tiempo que los investigadores analizaban sus respuestas neuronales.

En primer lugar, observaron una imagen en alta resolución de todo el cerebro gracias a la resonancia magnética y, a continuación, a través de la electrocorticografía, midieron la actividad eléctrica de las neuronas.

Para lograr la estimulación cerebral es necesario colocar dos electrodos a un centímetro de distancia uno de otro. En este caso, además de esos dos, los científicos pusieron un par más  sobre pFus y mFus, respectivamente.

Una vez comenzaron los estímulos sobre esos dos grupos nerviosos, se produjo la alteración en la percepción facial del paciente, que observaba las caras de una manera distorsionada.

“Era como si los rostros que veía hubieran sufrido una metamorfosis”, aseguró el paciente. En cambio, cuando la estimulación se detuvo, la imagen de las caras volvió a ser normal.

Respuestas solo ante las caras

La resonancia magnética, que es capaz de discriminar localizaciones situadas a solo 1,8 milímetros de distancia, demostró que ninguno de esos dos grupos de nervios respondía con alta  actividad ante otras imágenes que no fueran de caras, por ejemplo de camas, carros o muebles.

Tampoco se produjo ningún efecto sobre la percepción facial cuando estimularon zonas cercanas a pFus y mFus.

Este estudio puede ayudar a mejorar el tratamiento que reciben las personas con enfermedades como la prosopagnosia y “a comprender por qué algunos de nosotros somos mejores que otros reconociendo y recordando rostros”, concluyen los científicos.

Distinguir rostros diferentes

Así es como actúa tu cerebro cuando reconoce caras

Reconocer una cara es de los actos más habituales del día a día. Desde que te levantas ves rostros conocidos. 

Saludas al portero de tu edificio porque lo conoces de otras veces, cuando llegas al trabajo lo mismo ocurre con tus compañeros y, si te encuentras a alguien por la calle, te paras porque reconoces su cara. 

Es uno de esos procesos automatizados a los que no damos importancia. Pero, ¿cómo se produce esta identificación? No es una tarea fácil.

Pensemos en lo sencillo que es olvidar una cara. Como para los nombres, para las caras hay gente que tiene buena memoria y otros no tanta. No acordarse de alguien es relativamente sencillo y en esto el aspecto que más inclina la balanza a un lado o a otro es el rostro. 

La complexión, el tono de voz e incluso la ropa son algunos factores que pueden facilitar el reconocimiento, pero sin duda, lo más representativo de una persona es ese cartel identificador que va desde la barbilla al final de la frente.

Y como muchos de los procesos que lleva a cabo el cerebro, su forma en que reconoce las caras es un misterio.

Sin hacer determinaciones tajantes, Tomaso Poggio, uno de los principales investigadores del MIT en lo que al cerebro se refiere, ha señalado que la investigación va en el buen camino para descubrir cómo el cerebro reconoce las caras.

Los científicos han desarrollado un sistema de aprendizaje automático, una rama de la inteligencia artificial orientada a que los algoritmos puedan aprender por sí solos. Para entrenar al sistema a reconocer caras se les introdujo una serie de imágenes de muestra. 

Pero pronto descubrieron que el software ejecutaba un paso intermedio de procesamiento, en el que representaba el grado de rotación del rostro. Esta capacidad no se desarrolló aposta en el sistema, sino que fue este mismo el que la creó espontáneamente a partir del proceso de entrenamiento, como dando respuesta a una necesidad.

Los científicos creen que el funcionamiento de este sistema y el del cerebro comparten el mecanismo, porque en experimentos con primates se observó este paseo intermedio. Los científicos creen que el cerebro genera representaciones invariables de caras y otros objetos. 

De esta manera puede reconocer estos objetos independientemente de cómo los vea (su orientación en el espacio, la distancia a la que están o su entorno).

Pero esta representación invariable no es un modelo en sí. En el sistema de inteligencia artificial las unidades de procesamiento se organizan en capas. Se ha buscado que el despliegue se parezca al que hace el cerebro. 

La información primero llega a la primera capa de procesamiento, que es capaz de reconocer la cara aún si está rotada 45 grados a la izquierda, la siguiente capa aunque esté rotada 45 grados a la derecha. Así se va accediendo a capas hasta que se identifica el rostro.

Los primates podrían procesar los rostros de una forma similar. Pues en el caso de estos animales, sus nervios ópticos envían una señal a través de una serie de localizaciones del cerebro. 

La sensibilidad de cada una de ellas hacia la orientación de las caras aumenta a medida que la información se acerca a la región final. 

El éxito y el fracaso son caras de la misma moneda | VCN

... El éxito y el fracaso son caras de la misma moneda ... a reconocer que es Dios y que nos hizo, a darle gracias, a alabar y bendecir su nombre, ...


¿Por qué los perros ladean la cabeza cuando les hablamos? | VCN

 ... Capaces de reconocer incluso cuándo estamos enfadados, los ... ya que sus hocicos bloquean la visión de la mitad inferior de nuestra cara.


VCN: ¿Por qué estás triste, amigo?

 ... una nueva investigación: tu mejor amigo también es capaz de reconocer tus emociones. ... Los perros, por su parte, no saben leer las caras.

La entrada  aparece primero en Blogthinkbig.com.
Fuente: SINC
A menos que se exprese lo contrario esta obra está bajo una licencia Creative Commons.