La Montaña de Sal

La Montaña de Sal
La Montaña de Sal.

El turismo cultural no tiene por qué limitarse al rico y amplio, pero a veces estereotipado, mundo de los museos o las catedrales. 

En ocasiones se pueden hacer visitas igualmente interesantes y que son tan culturales como las otras, sólo que en otro campo. 

Es lo que ofrece la localidad barcelonesa de Cardona con su Parque Cultural de la Montaña de Sal.

Consiste en un recorrido por la vieja Mina Nieves, que en su momento fue una de las explotaciones mineras de sales potásicas salinas más importantes de Europa. 

La empresa cerró en 1990 y apenas 7 años más tarde se creó el parque, para acercar al curioso a ese particular mundo que combina geología, minerología e incluso historia; o prehistoria, para ser exactos, pues se sabe que estos afloramientos ya se aprovechaban desde tiempos neolíticos.

La visita permite descubrir los 2 pozos de extracción, hoy jubilados, y los diapiros del Valle Salino, especialmente la llamada Montaña de Sal, a bordo de un vehículo 4 x 4 que desciende 86 metros hasta su base. 

Luego, en el interior de la Montaña, se hace otro trayecto a pie por el medio millar de galerías excavadas, viendo los diferentes tipos de vetas salinas (sódicas, potásicas, magnésicas), las estalagmitas y estalactitas.

Las visitas por ese centenar de hectáreas son guiadas a las 11:30 y 13:30, siendo las normales cada 30 minutos. Dos cosas a tener en cuenta: las entradas son limitadas para proteger el entorno y todos, niños y mayores, deben usar casco obligatoriamente.

La tarifa es de 11 euros (8,5 para jubilados, 6 para niños de 6 a 12 años y 3 para los que tienen entre 2 y 4 años). El horario es de martes a viernes entre las 10.00 y las 15:00 (en agosto hasta las 19:99). Los fines de semana abre hasta las 18:00 y los lunes cierra.

Una experiencia fascinante y didáctica que, por cierto, se puede completar en Cardona con algo más clásico: el Castillo construido entre los siglos IX y XIII, la iglesia románica de Sant Vicenç (que está tras los muros del anterior) y el templo gótico de Sant Miquel. 

Es una buena opción para visitar desde Barcelona, donde ya reseñamos en alguna ocasión los HCC Hoteles, nuestros favoritos en la ciudad.