¿Que de real vemos el mundo?


El Tablero de Adelson

El Tablero de Adelson

Aunque son nuestros ojos los que captan lo que vemos, quizá la mayor parte de nuestra visión se debe a nuestro cerebro, el que interpreta lo que el ojo ve y en muchas ocasiones suele ir más allá logrando aportarnos una resolución o detalle superior al que el propio ojo puede ver.

Pese a que esto suele aportarnos varias ventajas, en muchas otras ocasiones produce “fallos” o malas interpretaciones de lo que vemos.

Aquí traemos dos relacionadas con los colores que vemos en una imagen y que a pesar de lo que nos pueda parecer, lo que vemos como distinto es exactamente igual.

El primero de ellos es la imagen que podemos ver al comienzo de la entrada, creada por personal del MIT, donde podemos ver dos cuadros, el A y el B, de dos tonos distintos de gris… ¿distintos?.

En realidad el cuadrado A y el cuadrado B tienen exactamente el mismo color, algo que podemos ver si los unimos con una barra del mismo color.
Pero debido a que uno se encuentra en las casillas “claras” y el otro en las “oscuras”, nuestro cerebro interpreta que el N tiene que ser más claro que el A, aunque se encuentre en la sombra del cilindro.

“No hay que preguntarse si percibimos verdaderamente el mundo. Por el contrario, hay que decir que el mundo es aquello que percibimos” (Maurice Merleau-Ponty).

La percepción de la realidad por el ojo, o mas bien por el cerebro humano ,es un fenómeno muy  complejo. No siempre ‘vemos’ las cosas como son en realidad. 

La forma con que cada cultura interactúa con su entorno, el aprendizaje o las emociones son factores que determinan cómo percibimos lo que nos rodea, y nos predisponen a ver el vaso medio lleno o medio vacío.

 Las ilusiones ópticas han sido un fenómeno de interés para los psicólogos desde hace décadas, pero ¿quién no se ha preguntado alguna vez cómo de real es su mundo?


La discrepancia entre el aspecto de un estímulo y su realidad física total es lo que conocemos como ilusión óptica. Nuestro sistema perceptivo está preparado para ajustar ciertas características de los estímulos antes de que sean procesados e interpretados por nuestro cerebro.

Por ejemplo, tendemos a agrupar y ver como una figura estímulos semejantes que se encuentran próximos aún siendo independientes, o a completar figuras incluyendo las partes que faltan porque nos resultan más fáciles de procesar que aquello que consideramos incompleto o imperfecto (véase la Figura 1).

Ejemplos de ilusiones ópticas comunes


Figura 1.- Ejemplos de ilusiones ópticas comunes. A) Ilusión de la cuadrícula brillante: se perciben alternativamente puntos de color blanco o negro en las intersecciones de los cuadrados. Al fijar la vista en una intersección desaparecen.

B) Ilusión de la pared del café (Cafe wall illusion): al presentar los cuadrados desalineados en el eje vertical, las líneas horizontales no parecen paralelas, aunque lo son.

C) Ilusión de Ponzo: las líneas amarillas son iguales, pero al presentarlas sobre líneas convergentes similares a la vía del tren, la que está más alejada (en este caso la de arriba) se percibe como más grande que la que parece estar más cerca.

D) Ilusión del jarrón de Rubin: percibimos indistintamente la figura y el fondo de la imagen, viendo un jarrón o dos caras de perfil.

Además de estas tendencias naturales y universales, factores como el contexto, la cultura o las diferencias individuales influyen en nuestra percepción.

Hay estudios que muestran una reducción en ciertas ilusiones ópticas en niños autistas o en personas de más edad, igual que cierta predisposición en algunas culturas para percibir ilusiones ópticas determinadas.

Quizá uno de los estudios transculturales más conocidos es el que realizaron hace décadas Segall, Campbell y Herskovits (1963), en el que presentaron la ilusión de Müller-Lyer a cerca de dos mil personas de culturas diferentes en África y el mundo occidental (véase la Figura 2A).

Ejemplos de ilusiones ópticas comunes 2


Figura 2. Ejemplos de ilusiones ópticas usadas en estudios transculturales. A) Ilusión de Müller-Lyer: consiste en estimar la longitud de dos segmentos en cuyos extremos aparecen líneas orientadas hacia dentro o hacia fuera.

Aunque las líneas tienen la misma longitud, la presentada abajo con las ‘puntas de flecha’ invertidas se estima como más larga que la de arriba.

 B) Ilusión de Ebbinghaus: consiste en estimar el tamaño de dos círculos centrales que se presentan rodeados por otros círculos ‘distractores’ de mayor o menor tamaño. La ilusión se produce al estimar como más grande el círculo central que está rodeado por círculos pequeños que el que se presenta rodeado por círculos más grandes (los dos círculos son de igual tamaño). 

Los resultados mostraron que los miembros de sociedades no occidentales eran menos susceptibles a esta ilusión que aquéllos que pertenecían a culturas occidentales.

Esto indica que la forma de interactuar con el medio y el aprendizaje adquirido sobre las relaciones entre objetos o formas son factores determinantes en la percepción.

Las sociedades occidentales viven inmersas en ambientes estructurados de forma “rectilínea”, donde los edificios, las carreteras o la mayoría de los instrumentos de uso diario vienen configurados a partir de líneas y ángulos rectos.

En sociedades no occidentales, como los zulúes, el entorno es más abierto y continuo, viven en cabañas de forma circular, sin paredes, e incluso carecen de una palabra para denominar la forma “cuadrada”.

La contínua exposición a este tipo de entorno los predispone a percibir como iguales las líneas que constituyen la ilusión, siendo por tanto más precisos.

Por el contrario, los miembros de culturas occidentales tienden a interpretar la unión de las líneas como si de ángulos se tratase, estimando la longitud del segmento que parece cerrado con puntas de flecha como más corto o como más alejado que aquél que parece proyectarse hacia fuera.

Un estudio más reciente realizado por De Fockert, Davidoff, Fagot, Parron y Goldstein (2007) ofrece otro ejemplo de la existencia de diferencias culturales en la percepción de ilusiones ópticas.

Estos investigadores hicieron un experimento para comprobar si existían diferencias en la percepción del tamaño de objetos entre los himba, miembros de una tribu seminómada del norte de África, y un grupo de estudiantes de la Universidad de Goldsmith (Londres).

Los himba tienen un acceso muy limitado a la educación y la tecnología, y viven en su mayoría dedicados al cuidado del ganado, por lo que están muy habituados a prestar atención a los detalles y marcas que les permiten diferenciar sus animales entre el resto del ganado de la tribu.

Pensaron que esa “prioridad por los detalles” podría otorgarles una ventaja a la hora de percibir el tamaño de objetos o formas con mayor precisión. Para su experimento presentaron en ambos grupos series de la ilusión de Ebbinghaus

Los resultados mostraron menor efecto de la ilusión de Ebbinghaus en los himba que en el grupo de estudiantes.

Parece que la tendencia de esta tribu a fijarse en los detalles les permitió estimar el tamaño de los círculos centrales con mayor precisión que el grupo de estudiantes. Éstos, por el contrario, se vieron más influidos por los círculos ‘distractores’ que rodeaban a los centrales, e hicieron su estimación considerando la imagen entera que les fue presentada (global), en lugar de la información que estrictamente necesitaban para la tarea (local).

Además de factores ‘estables’ como la cultura y las diferencias individuales, hay otros que podríamos considerar más situacionales o transitorios que también influyen en cómo percibimos el mundo.

Las emociones y los aspectos motivacionales son, a veces, los que determinan que veamos nuestro entorno lleno de posibilidades o dificultades, actuando sobre procesos tan básicos como son la atención o la percepción.

¿Es necesario subir a una montaña para saber si es alta?

Según Paulo Coelho no haría falta subir a la montaña para saber si es alta, pero ¿la vemos siempre igual de difícil de escalar? Riener, Stefanucci, Proffitt, y Clore (2011) realizaron un experimento en el que pedían a los participantes estimar la inclinación de una pendiente bajo estados emocionales diferentes.

Un grupo de participantes escuchaba una canción triste minutos antes y durante la evaluación de la pendiente, mientras el otro grupo escuchaba una canción alegre.

Los resultados mostraron que los participantes que habían sido expuestos a la canción triste estimaban la pendiente como más pronunciada que aquéllos que habían escuchado la canción alegre.

Y es que cuando estamos tristes o desilusionados todo nos ‘parece’ más difícil, las tareas se tornan más demandantes y tendemos a poner atención en los detalles (vemos los árboles en lugar del bosque).

Ejemplos de ilusiones ópticas comunes 4Sin embargo, cuando nos sentimos felices tendemos a procesar la información que nos rodea de una forma “global” (ver el bosque en lugar de los árboles), somos más flexibles a la hora de atender a la información y utilizamos mejor nuestros recursos.

Estos son sólo algunos ejemplos de cómo nuestro cerebro interpreta de manera distintiva el mundo que nos rodea.

Es evidente que tener una percepción y comprensión acertada de la realidad no es tan fácil como nos indica nuestro sentido común.

El Tablero de Adelson, la ilusión óptica más popular de la web.

Creada y publicada en 1995 por Edward Adelson, un profesor de Ciencias de la Visión del MIT, su imagen es probablemente la ilusión óptica más popular del internet.

Es capaz de sorprender cada una de las veces que la vemos. Este es su funcionamiento y su explicación.

Consiste en un tablero de ajedrez cuadriculado con áreas claras y oscuras en donde una casilla marcada con la etiqueta A parece ser de un color más oscuro que la casilla de la etiqueta B, pero son del mismo color.

Explicación de la ilusión óptica
Probablemente uno de los motivos por los cuales se ha popularizado tanto en internet es porque uno de los métodos de prueba de que la casilla A y B son del mismo color es usando algún software de edición de imágenes como Photoshop, GIMP o tan básico como el Paint de Windows, usando la herramienta de selección de color de este tipo de aplicaciones

Explicación de la ilusión óptica

La explicación es tan simple como sorprendente y explica parte de la forma en que nuestro sistema visual funciona, el cual necesita siempre determinar el color de los objetos que estamos viendo.

En el caso de la ilusión óptica del ajedrez de Adelson, resulta problemático determinar el tono de gris de las casillas porque medir la cantidad de luz sobre el tablero no es suficiente por la sombra creada por el cilindro verde: una superficie blanca bajo la sombra podría reflejar menos luz que una superficie negra a luz plena.
 
El cerebro usa varios trucos para determinar de dónde vienen las sombras y cómo compensarlas para determinar el tono de gris que debería tener cierto objeto o área.

Primero determina el contraste "local", independientemente de estar o no bajo una sombra se revisa los objetos vecinos.

Al estar en un tablero de ajedrez todas las celdas adyacentes son más oscuras por lo que el objeto en cuestión debería ser claro.

Después se revisa por el hecho que las sombras tenues tienen bordes suaves mientras que los límites de las casillas tienen filo.

El sistema visual suele ignorar cambios graduales en los niveles de iluminación para determinar el color de las superficies sin ser engañado por las sombras. En esta ilusión óptica la sombra actúa como tal porque es difusa y porque sí es visible sobre el objeto.
 La ilusión explica cómo funciona el sistema visual
La ilusión explica cómo funciona el sistema visual porque demuestra que no funciona como un fotómetro, que tampoco es su propósito real sino el desmenuzar la información generada de una imagen que tenemos frente, determinar componentes importantes y percibir de forma correcta su naturaleza y significado.

No es la única ilusión óptica diseñada por Edward Adelson, basado en un documento publicado por el profesor se crearon una serie de animaciones que demuestran las formas en que la luz y pueden crear ciertas ilusiones.


Algunas leyes que nos ayudaran a entender estos procesos de percepción de nuestras mentes...

Leyes de la Organización Perceptiva.

Ley de la relación entre figura y fondo: Afirma que cualquier campo perceptible puede dividirse en figura contra un fondo. La figura se distingue del fondo por características como; tamaño, forma, color, posición, etc.
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Mediante el trabajo con figuras reversibles, Edgar Rubin (1921), llegó a enumerar siete diferencias entre la figura y el fondo.

El trabajo con figuras ambiguas “caras/vaso”, encontrando que es imposible mantener al mismo tiempo la percepción de dos figuras, sino que lo único que es posible es la visión alternativa de una figura u otra, en nuestro caso dos caras que se miran o un vaso. La percepción alterna entre figura y fondo.

Ley de la Proximidad: los elementos y figuras que están más próximos tienden a verse como una unidad y a aislarse de otros. Las figuras o los puntos que están más próximos se reúnen en unidades aunque todos sean iguales.

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Ley de la Semejanza: los elementos similares tienden a agruparse y a diferenciarse de otros y eso incluso puede dominar sobre la proximidad, con independencia de la distancia. Las figuras semejantes tienden a ser vistas conjuntamente.

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Ley del Cierre: Los elementos tienden a agruparse en figuras completas. Las áreas cerradas son más estables y mientras que en «a» se ven líneas agrupadas en «b» se ven rectángulos. Las figuras cerradas se perciben y se recuerdan mejor que las figuras abiertas.


¿Que de real vemos el mundo?

Ley de la Simplicidad: los estímulos ambiguos tienden a analizarse de la forma más simple. Los cuatro puntos se ven como formando un cuadrado y no como cualquier otra figura que pase por esos puntos. La figura «A» se ve como un hexágono y la «B» como un cubo tridimensional, aunque la «A» podía verse como un cubo.

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Ley de la Simetría: el espacio limitado por dos bordes simétricos tiende a percibirse como una figura coherente. A pesar de que la líneas no están cerradas parecen delimitar un espacio, al ser simétricas.

¿Que de real vemos el mundo?

Ley de la buena continuación o dirección: los elementos tienden a agruparse de manera que se haga el mínimo cambio o discontinuidad. En la figura tienden a verse dos líneas que se cruzan en ver de dos «uves» que se tocan en el vértice. Se perciben más bien dos líneas curvas que dos ángulos que se tocan por el vértice.

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La Ilusión de Ponzo.

En ella, vemos dos segmentos sobre unas vías de tren.

Aunque parece que el primero es más grande que el segundo, es fácil comprobar que ambas líneas son del mismo tamaño. 

Ilusión de Ponzo

La explicación radica en que la retina ve solo en dos dimensiones, y es nuestro cerebro el que crea una imagen en 3D, lo que da lugar a equivocaciones.

En este caso, la convergencia de las líneas verticales, así como que las horizontales se encuentren cada vez más cerca, da lugar a una cierta percepción de la profundidad que hace que visualicemos el segundo segmento más lejos y, por tanto, más grande.


Otra llamativa ilusión óptica es el triángulo de Kanizsa.

En él, puede verse claramente un triángulo cuyos vértices están formados por los círculos recortados de la figura y que, sin embargo, no existe. 

Esto se produce porque el cerebro necesita reconocer formas y objetos familiares y tiende a formar imágenes completas (en este caso, el triángulo), a partir de elementos individuales (los círculos de los vértices).
triángulo de Kanizsa


En la imagen inferior, lo primero que habrás sentido al verla es “terror”…

¿Que de real vemos el mundo?

 ¡Cuántas calaveras! Sin duda, impacta, ahora bien, si no fijamos en los detalles, y en la suma de cada una de esas partes… descubriremos que sólo son panes, una panadera, y la gran cesta de la panadera.

Asombroso, no hay duda.


El psicólogo italiano Mario Ponzo fue uno de los primeros en presentar un trabajo en 1911 al respecto de las ilusiones ópticas en los dibujos y punturas. 

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Uno de los cuadros más conocidos en referencia a las ilusiones ópticas es del “Viejo y la Vieja”, en el cual, partiendo de una copa dorada en el centro, se crea toda una serie de personajes, formas y figuras definiendo dos rostros: el de un anciano y una anciana. 

Hay quien dice que este dibujo nos debe obligar a hacer una pequeña reflexión: lo primero que vemos es al anciano y a la anciana, es decir, “la visión general”, pero en realidad, deberíamos aprender a ver qué hay más allá, qué se esconde en el interior…

FUENTE :http://www.cienciacognitiva.org/
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