Nanotecnología para la sana alimentación

Nanotecnología y sana alimentación

La Nanotecnología, como vimos en notas anteriores, es una rama de la ciencia que estudia y aplica métodos para manipular la materia de forma microscópica.

Este tipo de trabajo a nivel atómico en objetos orgánicos e inorgánicos ha brindado grandes avances tanto en la ciencia de la salud como en la electrónica, por mencionar algunos.

¿Pero cómo la nanotecnología puede aplicarse a los alimentos que consumimos?

¿Que ventajas y desventajas puede haber de dicha acción?

Para empezar, destaquemos que la nanotecnología es una disciplina que hace ya tiempo se viene aplicando en distintas partes del mundo. En cuanto al rubro alimenticio, este tipo de tecnología se encuentra funcionando principalmente a la hora de crear los envases de los distintos alimentos que encontramos en cualquier supermercado.

La nanotecnología aplica materiales aditivos con nanoarcilla que ayudan a aumentar las propiedades benévolas de los envases donde se pondrán los alimentos de conservas.

Por ejemplo, ésto ayuda a mejorar las propiedades térmicas para su conservación, como así también servir de barrera a los gases que puedan echarla a perder si se ponen en contacto.

Tener el control sobre los envasados a nivel atómico y/ó molecular ayuda a conocer y saber esparcir correctamente las partículas que conforman el material y hacerlo más idóneo para lo que está siendo creado.

Muchas industrias que trabajan ya con este tipo de tecnología aseguran que las conservas duplicaron, y hasta triplicaron en algunos casos, el tiempo de “vida útil” del alimento que contienen herméticamente.

Pero la idea de aplicar la nanotecnología a los alimentos ya no queda en el “packaging”, sino que la rama de la ciencia ya está actuando para incidir en los alimentos directamente para formar los mismos con mejor calidad y saludables (privando la formación y contagio de bacterias), como también para que sean más accesibles, más económicos.

Por ejemplo, tener un control sobre los alimentos de la proporción exacta de azúcar o de sal en los mismos ayudaría a aquellos que padecen diabetes e hipertensión a la hora de ingerir su comida diaria sin perder la esencia y el gusto del alimento en esencia pura.

Otra función que se pretende es lograr que las partículas de los sabores del alimento sean liberados rápidamente al masticarlos, reduciendo uso de grasas y aditivos sintéticos que tanto perjudican la salud.

Pero como siempre la tecnología no es bien vista por el mundo en general y su aplicación debe ser constantemente esclarecida para eliminar las sospecha de aquellos susceptibles que ven con malos ojos la aplicación de la misma en la vida diaria.

Muchas organizaciones ligadas a salud y medio ambiente alzaron al voz ante la idea de producir alimentos manipulados con nanotecnología, aunque aseguran que ya hace tiempo que se viene aplicando y nadie los está controlando.

Hasta el día de hoy son más de 100 los productos naturales, en general, que presentan manipulación a nivel nanomolecular. La mayoría de quienes se oponen a este proyecto afirman que la manipulación de la nanotecnia seguirá colaborando a la contaminación de alimentos que brinda ecológicamente la naturaleza.

Un porcentaje reducido no se opone a la nanotecnología, sino a la burocracia y lucro que la misma podría generar en el rubro alimenticio.

Estos últimos proponen que se dicten bases legales en cuanto a producción de alimentos manipulados y brindar información clara a los consumidores de los mismos.

Los partidarios de abandonar la nanotecnología en la industria del alimento exponen que dicha ciencia no es para nada fácil de imponer, pues las nanopartículas no se basan en leyes físicas conocidas hasta el momento, sino más bien en mecánica cuántica.

Esto deja la incertidumbre latente de que un mal uso de la misma podría modificar drásticamente el núcleo del alimento y cambiarlo repentinamente por propiedades tóxicas para los seres vivos.

La ética natural entonces cobra una voz muy fuerte en éste tema y por eso la nanotecnología alimentica hoy se mantiene bajo la lupa, sin poder implementarse a gran escala. Si bien muchas empresas siguen creando alimentos manipulados (algunos a favor y otros muy en contra del organismo, no podemos negarlo) se llaman a silencio y no divulgan sus estudios o implementaciones de la misma.

El uso correcto esta sabido que es benévolo para la salud, pero sólo si es correcto. Esperemos que las leyes que rigen sobre estas industrias comiencen a trabajar en regular dicha productividad y crear una alimentación más sana y saludable de la mano de la futura nanotecnología-agroalimenticia.

La necesaria relación entre tecnología y agricultura

La agricultura, una de las primeras tareas realizadas por el ser humano en su historia, ha sido una práctica global que ha traído grandes beneficios para todos.

Con el avance tecnológico, siempre se especuló que los elementos creados por el ser humano podrían aplicarse a la agricultura para colaborar en su tarea de recolección y reproducción.

Una nueva forma de combinar tecnología con naturaleza para generar mayor redituabilidad en materia alimenticia, principalmente.

A diferencia de otros recursos obtenidos del suelo terrestre, como los minerales, oro o piedras preciosas, el alimento es algo de lo que no se puede prescindir.

La supervivencia del a población mundial depende de ello, por eso siempre ha sido considerada “el primer trabajo humano” junto con la caza y la pesca.

Pero en la actualidad y en el futuro, la tecnología podría contribuir sin dudas a eliminar este paradigma de la edad media.

Con el incesante crecimiento poblacional, que necesitará refugio y comida, expertos han comenzado -e incitan a hacer a todos- de incorporar distintos métodos tecnológicos para colaborar y evitar pérdidas en las prácticas agrícolas.

De esta manera la agricultura sería sostenible, generando y regulando al mismo tiempo dicha práctica casi vital para el desarrollo de la vida humana.

La contaminación, erosión, deforestación y problemas y migraciones de distintas especies de la fauna, pérdida de suelos aptos para la agricultura, etc. son las causas principales del porqué la tecnología debería implementarse en gran escala en la producción agrícola, para controlar y prevenir estos inconvenientes como principal finalidad.

La agricultura no es una práctica propia de un ciclo natural, por lo que esta claro que si el hombre genera los problemas al trabajar la tierra de esta manera, también debe pensar en sus inmediatas soluciones.

Ya en la década de 1840 los científicos Liebig y Johnston comenzaron a hablar de una Agricultura Científica, con cimientos en emplear distintos procedimientos químicos sobre la agricultura para aumentar la producción.

Esta forma de generar mayores cosechas -aunque a veces con alimentos transgénicos- puede considerarse la primera aplicación tecnológica a la agricultura, generando hasta hoy mayor cantidad de alimentos y también menor trabajo para obtener los mismos (menor involucración humana en la producción/procesamiento) gracias al empleo de la robótica en algunos casos.

A corto plazo, los objetivos de la implementación tecnológica se verán reflejados en rendimientos, calidad y reducción de insumos, pero generando mayor producción alimenticia.

A largo plazo, se estima que se podrían crear alimentos super-nutritivos para animales, que serían plantas que producirían mucho más nutrientes, tendrían mejor adaptación fisiológica para aventajar en la competencia a especies cercanas, ser tolerantes al estrés por sequía, y hasta un mejoramiento general de su fotosíntesis.

Pero como dijimos antes, la viabilidad de esta práctica química puede generar resultados negativos en cuanto al ecosistema o mismo a las empresas y consumidores de las producciones (principalmente porque a mayor producción, mayor consumo).

El problema del acostumbramiento al consumo y luego no poder recuperar esa materia prima no-renovable genera controversias, que siguen siendo debatidas para subsanarlas a la brevedad. La base no es producir cantidades inmensas, sino saber administrar de forma equitativa y sin daño al medio ambiente de estos recursos naturales.

Estudios actuales realizados para cuantificar el impacto en la producción de reducir o limitar los insumos para la agricultura han sugerido que los rendimientos/hectárea se reducirían de 35% a 80% dependiendo del cultivo.

Sin una reducción concurrente en la demanda, la cantidad de tierra que debería utilizarse aumentaría dramáticamente, y ésta podría quedar seca por años.

Pero para que entiendan, las tierras labradas en la actualidad tienen dimensiones iguales a todo el continente Sudamericano. La tecnología ya esta regulando ésto, porque sin ella la cantidad de parcelas utilizadas sería de toda América para obtener el alimento necesario de cada día.

La tecnología entonces se vuelve desarrollo para el gradual uso de nutrientes, para productos de control de plagas, cultivares de los cultivos y equipo agrícola, y otros a los que se incluyen los anteriormente mencionados.

Consideramos entonces la premisa básica de la biotecnología: la menos costosa y más renovable fuente de energía en la tierra es el sol y el mecanismo más abundante y predecible de convertir la energía del sol a energía utilizable es la fotosíntesis.

Gracias a la tecnología, la “vitalidad” que brinda el sol puede ser dirigida con más precisión a los cultivos (incluso el agua, por los distintos sistema de riego ya conocidos).

En cuanto a la tecnología computacional, combinada con aparatos de ubicación geográfica y avances en sensores remotos, prometen cambiar radicalmente la forma de como serán controlados y manejados todos los cultivos.

Ésto sería la llamada Agricultura de Precisión. Los problemas que genera el clima impredecible, la ubicación exacta para el buen desarrollo de la práctica agrícola, la posibilidad de volvera reutilizar un suelo, etc. ya no serán difícil de determinar.

La sostenibilidad en la agricultura, en definitiva, está relacionada con la capacidad de un agroecosistema de mantener la producción a través del tiempo de una manera predecible.

Si la perspectiva de sostenibilidad es una idea de preservación de recursos no renovables dentro del punto de vista de la empresa agrícola, entonces el objetivo no sólo es alcanzable, sino que también

habrá buenas prácticas de negocios y buen manejo del medio ambiente.

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