Hablemos del té: blanco, verde, rojo y negro

Hablemos del té: blanco, verde, rojo y negro Existen cuatro tipos principales de té: blanco, verde, rojo y negro, si bien sus múltiples variedades dan lugar a más de 3000 clases distintas.

Hasta el siglo XVI solo se producía té verde, pero el crecimiento del mercado obligó a los productores a investigar nuevos métodos de conservación para evitar que éste perdiese sus cualidades durante su almacenamiento.

De este modo descubrieron que si lo secaban, lo dejaban fermentar y luego lo horneaban para evitar su descomposición, el té se conservaba en óptimas condiciones durante mucho más tiempo. Es así como surgió el té negro.

El té es objeto de un intenso consumo en sus países de origen, y también cuenta con las preferencias de los pueblos eslavos y anglosajones, en tanto que el café sigue siendo la bebida de elección de los pueblos latinos.

La mayor producción de té corresponde a la China (400 a 500 millones de Kg. por año), que lo ha consagrado bebida nacional.

Se lo cultiva principalmente a lo largo del valle del Medio Yang-Tsé y en las provincias costeras de Chekiang y de Fukien; los habitantes de la isla de Formosa (Taiwan) trabajan casi en forma exclusiva en el cultivo de este producto, del que se obtiene aproximadamente 140.000 quintales por año.

En el mercado ruso ha predominado siempre el té de China. En la India el cultivo de esta planta se realiza en función de una exportación muy activa a los puertos ingleses, y el consumo local es bastante limitado.

El primero en patentar una bolsita de té fue Thomas Lipton.

El té verde se logra haciendo secar las hojas inmediatamente después de su recolección sobre planchas de metal calientes; luego se las enrosca y se las deja secar sin provocar fermentación alguna.

Las hojas toman así la forma de minúsculos haces, de pequeños discos o diminutos granos morenos o gris verdoso de penetrante aroma.

Según el método empleado en la preparación se tiene pues el té negro (China, India, Java, Ceilán) y el té verde (China, Japón, Formosa, etc.).

Las variedades del comercio son muy numerosas y se las distingue no solamente por su país de origen (China, Japón, Formosa, India, Asam), sino también por la edad de las hojas y los diferentes procesos de elaboración.

Es un excitante del sistema nervioso y posee un ligero valor nutritivo.

El té contiene diversas substancias; las principales: tanino, ceniza, cafeína, son solubles en agua.

La cantidad de cafeína es variable y depende de varios factores: métodos seguidos para el cultivo, estación en que se realiza la cosecha, tratamiento de las hojas, etc.

En algunos países orientales el té es consumido bajo forma de cigarrillos.

Los residuos son recogidos y dispuestos en forma de briquetas, y se expenden en el mercado con el nombre de ladrillos de té.

Valor nutritivo: Entre sus componentes destaca el flúor por lo que son constatables sus beneficios sobre la placa dental.

Además de flúor, entre los minerales se encuentran el calcio, el potasio y el magnesio, y entre sus componentes vitamínicos, especialmente vitaminas del grupo B (con un importante papel en el funcionamiento del sistema nervioso) y provitamina A.

Ventajas e inconvenientes de su consumo:
Sus componentes antioxidantes (polifenoles) le atribuyen diversas propiedades saludables a esta planta: - Protege al organismo frente a la acción nociva de las sustancias oxidantes y las radicales libres que debilitan al sistema de defensa natural del cuerpo, y aceleran el proceso de envejecimiento.

- Contribuye a regula los niveles de colesterol, ayudando al cuerpo a absorber menos grasa y excretar más. - Evita la formación coágulos en la sangre, ya que inhibe una sustancia liberada por las plaquetas, el tromboxano, que provoca que las plaquetas se unan formando bloques (trombos).

- Previene contra la formación de caries, debido a su contenido de fluoruro.
- Ejerce un importante efecto diurético en la medida que su ingestión ayuda a la eliminación de líquidos.

- Su bajo contenido calórico lo convierten en una buena alternativa a las bebidas gasificadas y azucaradas, especialmente recomendable para quienes se aburren por tenerse que ceñir al consumo de agua. - Contribuye a la hidratación de la piel dado que permite la oxigenación de las células y de los capilares.

- Ciertos componentes del té, los taninos, que le confieren el característico sabor amargo, tienen efecto astringente, por lo que su consumo está aconsejado en caso de diarrea. - Como el café, el té es una buena bebida estimulante que contribuye a despejar la mente y a despertar al organismo cuando más le cuesta reaccionar (por la mañana, tras la sobremesa...); aunque si el consumo es desmedido, acaba crispando los nervios.

No obstante, no todo son ventajas. El té contiene una sustancia que impide el aprovechamiento orgánico de la vitamina B1.

Por ello, los grandes bebedores de té pueden llegar a padecer deficiencia de esta importante vitamina para el sistema nervioso.

Por otra parte, el té verde tiene el inconveniente de dificultar la absorción de hierro presente en los alimentos, por lo que su consumo no estaría indicado en caso de estar atravesando un proceso anémico.

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