El Unicornio es un ser salvaje e indomable (leyenda)

El Unicornio es un ser salvaje e indomable (leyenda)
El unicornio es un animal muy especial, ligado al hombre por amor y servicio.

Por mucho tiempo, este bello animal, ha transitado por el misterioso laberinto de la mitología y la realidad.

“Atención: Vendrá una edad que la ciencia oscurecerá por doquier las esperanzas de los hombres.

Carros de hierro rodarán por la tierra, que se endurecerá y vaciará para soportar su peso.

El aire se llenará con el clamor de muchas voces.

Plagas y enfermedades desconocidas serán multitud. La esfera de la luna retendrá las huellas del calzado del hombre.

Dos reinos poderosos se disputarán el mundo, y se volverán contra él, hasta que el suelo y el mar enfermen, y el viento se convierta en un flujo de vapores envenenados.

Y todo hombre será puesto a prueba dolorosamente, de tal modo que al fin ninguno escapará de la opción entre la luz y la oscuridad.

 Entonces el Unicornio volverá con más fuerza, sembrando en nuestra mente sueños de una edad más brillante.Todos estaremos ansiosos por verle en su forma verdadera".

Por qué desaparece el Unicornio?

En realidad no desaparece, lo que hace es abandonar nuestro nivel de realidad y se marcha a otro.
Existen cuatro Edades: la de Oro, la de Plata, la de Bronce y la de Hierro es la que estamos ahora.

Estas Cuatro Edades, representan a las cuatro grandes Dinastías de la historia de la humanidad.

A la primer Edad, se llamó de Oro porque brilla con la luz dorada como pensamiento recién nacido en la mente de Dios.

Las siguientes edades son una elaboración de ese pensamiento. Las dimensiones o edades vienen a ser como cuatro notas de una cuerda gigante que abarca el pasado presente y futuro.

El hombre ha estado en todas ellas, pero siempre ha fallado y como castigo se le ha enviado a la última dimensión.

Las primeras dimensiones son invisibles para el hombre, pero continúan entretejidas entre ellas.
La morada habitual del Unicornio es la Edad de Oro.
Pero tiene la virtud de atravesar la puerta de las edades y como es un fiel amigo del hombre, a veces se acerca a visitarlo en su exilio. Por eso cuando desaparece, sólo atraviesa el umbral que nos separa de las otras dimensiones. Cada entrada es un laberinto .

Como nació el primer Unicornio
“Su verdadero origen yace en la hondura del Tiempo, en ese Principio sin principio cuando todo era desierto y vacío, oscuridad y niebla. Entonces decidió el Santo Único apartar la oscuridad de la luz. Así se estableció concordia y equilibrio, con la tiniebla expulsada al límite exterior y la Morada de la Luz en el mismo centro de todo.

Pero lo oscuro, apenas situado y librado a si mismo, adquirió peso más allá de toda ponderación, se introdujo entre las cosas y las empezó a arrastrar hacia si conforme a sus inclinaciones.

El equilibrio empezó a temblar, por lo tanto, y de ese temblar emergió una resonancia, un sonido atemorizador que circuló por el vasto vacío con canto poderoso.

El Santo Único modelaba ese sonido para convertirlo en un acorde de gran dulzura, y le infundía inteligencia para que pudiera convertirse en espíritu de armonía y en conductor en todos los rincones del vacío.

Éste, el poderoso espíritu llamado Galgallím, giró y giró a través de innumeras edades, siempre en espiral en torno a la luz central. Y aunque algunas cosas seguían cayendo en lo oscuro, Galgallím guiaba a otras por un sendero menos definido a las riberas de la Luz. De este modo el equilibrio seguía manteniéndose.

Entonces el Santo Único quiso contar con un panel donde desplegar su gran arte; entre la ribera de la Luz y las murallas de lo oscuro dejó colgar a la Tierra en equilibrio.

Encendió sus montañas desnudas y en ellas esparció brillantes gemas que aún reflejan esas llamas. Entonces el Santo Único habló al espíritu conductor, a Galgallim, diciendo: “Te he hecho a partir de los ocultos golfos, libre y con forma ilimitada.

¿Aceptarás una forma en la tierra y así prestar un servicio aún mayor?
Y mientras la pregunta aún se formulaba, así era acordado.

El primer Unicornio
Llegó envuelto en una nube, impulsado por un blanco torbellino. Descendió con suavidad desde los cielos a los campos infantiles de la tierra, aún antes que sus fuegos iniciales se hubieran extinguido.

Posee entonces el Unicornio el brillo de la luz, y puede apartar de si toda oscuridad, toda tiniebla. Se lo llamó “Asallám”, el primer Unicornio de los nacidos, criatura de conformación temible y para contemplar hermosa, dotado de un cuerno de luz en espiral, señal de Galgallím, el guía.

Del jardín del Unicornio

Dícese: “Golpeó entonces Asallám una roca desnuda, con su cuerno la penetró hasta grande hondura, y brotó una fuente de vida borboteante. Los fuegos se extinguían doquiera fluían esas aguas y empezaba la Tierra a fecundarse con multitud de cosas muy fructíferas se alzaron grandes árboles, florecieron y bajo su sombra se instalaron las bestias salvajes y domésticas.

 Todo esto era intención del Santo Único, y el Unicornio el instrumento de su querer. De este modo se formó el jardín del Unicornio, llamado Shamagim, que quiere decir “Lugar donde hay agua”.
El Santo Único se dirigió entonces al primogénito diciendo:

“¡Asallám! tu sólo serás, entre todas mis creaciones, quien recuerde la ocasión y el modo de su hechura, y vivirás en permanente memoria de la Luz, para ser su conductor y su guardián. Pero jamás volverás a la Luz hasta la hora final del fin del tiempo”.

La creación del hombre

El Santo Único, creador de la tierra, del fuego, del agua y del aire, con su Sagrado aliento creó al Hombre, que era el colmo de la creación: fuerte y bello.

El Unicornio, se volvió modesto y vergonzoso, maravillado ante tanta belleza.
Lo amó tanto y se inclinó ante él.

Fue el primer animal que el hombre contemplara, y sólo el Unicornio puede guiarlo hacia la Luz.
Este fue el principio de la Edad Primera.

El libro de Némesis:

En los largos años de la Edad Primera, el hombre y el Unicornio, habitaron y crecieron juntos en cuerpo y mente. Pero en la oscuridad otros seres se desplegaban y fortalecían.

Cómo nacieron los Dragones

El mismo día que el Unicornio, hizo brotar de la roca, agua, como fuente de vida, también brotaron semillas de peligro. El agua fertilizante comenzó a correr y a filtrarse por las grietas a cavernas y en esas cámaras del abismo el agua dio vida a otros seres vivientes: el Dragón fue el primer ser viviente que nació entre fuegos y tinieblas, dotado de fuerza y astucia.

Fue llamado Yaldabaoth, también tenía otros nombres. Este Dragón creció mucho y generó a muchos otros como él, rápidos de mente y ávidos de saber. Como el Unicornio, intenta adivinar los secretos de la creación, pero a diferencia de éste, el Dragón desea dominar el mundo y derrotar a la muerte.

El Dragón odia al Unicornio por haber sido la primera creación del Supremo, desea exterminarlo y así convertirse en el más viejo del Universo.

Pero el Unicornio, controlador de los dominios de este mundo debe controlar al gusano tanto en la luz como en la sombra.

Es insuperable la velocidad y el coraje del Unicornio, pero el saber del Dragón es vasto y sutil, puede moldear su mente, penetrando en ella, vaciándolo de su fuerza y de su Luz. ¿Debería el Unicornio, sucumbir al odio del Dragón y morir en su fuego, o huir? Pero sería derrotado y perecería.

Pero si actúa con rapidez y sagacidad, con el más grande amor y su Cuerno Espiralado, puede derrotar al Dragón.

El Jardín del Unicornio

El Unicornio, como hermano mayor, amigo y guía, vigilaba que ningún hombre se aventurara fuera del jardín, a lugares inseguros para él. El hombre creció en número y en fuerza y también el Unicornio, crecieron juntos con gracia e inocencia en la plenitud de la Edad Dorada. Se forjaron lazos muy fuertes entre ellos, imposibles de romper.

La llegada de la Serpens que los engaña

Yaldabaoth y su progenie, llenos de celos y de envidia, tramaron en las honduras de la tierra, enviar a Serpens (la más astuta de la raza).

Parecía un Dragón atractivo, no era de gran tamaño (por lo que no inspiró temor), con bellas escamas, hablar simpático, ocultaba su propósito, moviéndose familiarmente entre los hombres. Comenzó a sembrar la discordia y la duda entre los hombres, lamentando que el Unicornio los mantuviera presos dentro de los límites del Jardín.

Las mujeres, no se dejaron engañar por Serpens y mantuvieron su amor y confianza en el Unicornio.
Serpens, comenzó a hablar sobre las tierras hermosas y fértiles que había más allá del jardín y como el Unicornio los mantenía allí cautivos.

El Unicornio oyó esas palabras y se puso muy triste, él sólo señalaba el sentido, no obligaba a seguir los caminos de la luz. Nadie le pidió consejo.

Uno de ellos alzó la voz: “¡Rompamos estas cadenas de oro, acabemos con estas ataduras! ¡Cuánto más difícil y largo sea el camino, más brillante será su término!”.

A partir de ese momento el hombre no pudo culpar a nadie más, sólo a si mismo, por las penas y dolores subsiguientes. La mujer bajó la cabeza y siguió al hombre.

Así se cumplió el trabajo del Dragón, y esas palabras sellaron la condenación del hombre.

El principio de La Edad Segunda: La Edad de Plata

Al instante se volvió duro y opaco, lo que antes fuera un mundo en primavera.
Sobre la mente de los hombres, pareció caer un vacío piadoso, cuando la oscuridad cesó se hallaron en una dimensión más densa a la sombra de la antigua dimensión.

Y en formas menos gráciles, se movieron perplejos, al principio.

Las razas hermanas divididas:
Tal como desearon los dragones, el Unicornio y el Hombre se separaron cada vez más, cuando éste cayó moralmente, luchando contra sus semejantes y adorando ídolos.

Pasaron así a las otras edades, recorriendo oscuros caminos que llevó al Hombre a la edad de hierro, cuarto y definitivo mundo.

Pero el Unicornio, aunque sigue viviendo en su jardín, nunca olvidó al hombre y viene a visitarlo y desaparece, esperando el momento que alguien encuentre al guía y decida seguirlo.

Los Unicornios de las Siete Casas
El Unicornio tiene distintas formas, tamaños y temperamentos.
El Avarim es el más delicado, se asemeja a un ciervo.
El Arweharis es el más atrevido, custodia la noche.
Existen Siete Casas, y cada uno de los Unicornios pertenece a una de ellas, teniendo un dominio y un deber.

Dice Eugnostos: “Observa al Unicornio. Repara en su belleza. Cierra los ojos, vuelve a mirarlo. Lo que ves antes, no estaba y lo que estaba ya no está”.

En El Jardín, Asallám, el primogénito que con su Cuerno hizo brotar las aguas, también engendró a siete Unicornios, cada uno protector de una de las Siete Casas.

Así creó a: Ilvillón, el piadoso amigo del hombre. Vata, que vendrá al alba al final de los días. A Ohani, a Kestevara, a Abram y a Isferdarmad, el que conoce las tinieblas.

Los Avarim:

Estos Unicornios son los que se ocupan de nuestros asuntos, también los curativos y los más comunes en nuestro mundo. Se acercan a nosotros en el límite de la vigilia, sentimos su presencia con un gozo espiritual.

El Karkadam:
Habitan en las tierras desoladas, les gusta la soledad. Tienen unos profundos y penetrantes ojos negros azules. También se les llama Reëm, son eternos vagabundos, nunca están mucho tiempo en el mismo lugar. Son un poco más grandes en estatura que los Avarín, aunque su cabeza es más redondeada.

Los Nimbi:
Son los más pequeños (miden menos de dos palmas), los más bellos, sólo se le presentan a los niños y son muy veloces.

Los Killina:
Son los menos comunes de las siete casas. Muy pocas veces los han visto. Gobiernan muchas tierras donde se mueven constantemente.
Despiden un fuego sagrado, con el que manifiestan su presencia, el cuerno destella y su luminosidad impide la visión de los hombres. Sus apariciones anuncian grandes acontecimientos. Los Killina custodian los Grandes Secretos que sólo serán revelados al final de nuestra Era.

Donde descansa y se alimenta el Unicornio
Los hijos de los Unicornios se divierten todos juntos. Son muy curiosos y hacen largas excursiones para conocer nuevos lugares.

Viven todos en el Jardín, algunos hacen sus nidos sobre el pasto aplastado, otros descansan debajo de rosales silvestres (sus flores preferidas), junto a las siemprevivas. También les atraen los arroyos, los ríos y las cascadas.

Tienen una vista muy aguda, y pueden mirar al sol del mediodía sin pestañar.
Al alba todos se inmovilizan, contemplando la salida del sol, como si oraran.
En su morada el Unicornio descansa en un sueño aparente, con la cabeza erguida, siempre alerta, escuchando. No necesita dormir. Su oído es capaz de escuchar hasta el sonido más sutil.

Entre el Unicornio y las doncellas hay un lazo secreto que los hombres no conocen.
Por ellas él siente una atracción semejante al de las abejas por las flores, en ellas provoca una ternura dulce y bella. Hay un hermoso misterio en esa atracción. El Unicornio renuncia confiado a su soledad para someterse a las caricias y mimos de las doncellas.

El Unicornio está más allá de las Leyes
Su comportamiento es un poco desconcertante, él cambia como el trueno o el relámpago, a veces es dulce y dócil como un cordero, pero otras veces salta y se pone alerta y en postura feroz por un momento; pero luego su mirada cambia, volviendo otra vez a la calma.

Es imprevisible con sus hechos y costumbres, sólo es constante en mutabilidad, por eso lo llaman: “Anesses Duses” que quiere decir: “El que está más allá de las Leyes”, no está obligado por las coherencias que gobiernan a los mortales.

El Unicornio es solitario, se basta a si mismo, sólo busca a sus semejantes si hay alguna razón. Si hay algo importante que resolver, los Unicornios más antiguos se reúnen en algún lugar secreto.

En la noche, cuando el hombre descansa, los Unicornios se quedan inmóviles bajo las estrellas, callados, meditando, sin prisa, recorren con la mente todas las edades, desde la raíz del tiempo hasta nuestra Era. Renuevan la antigua alianza con el Hombre, confirmando su Fe con el Santo Único.

De ese concilio surgen las preguntas y disciernen sobre lo que deben resolver de forma inmediata o lo que se puede posponer.

Cuando despunta el alba, ya en armonía unificados, concentran su mente en el Fin del Tiempo.
El Unicornio es un ser salvaje e indomable; nunca se dejará domar o conducir. No tolera bridas ni aperos, el peso de un jinete lo ofendería.

Pero cuando los Unicornios se retiran en silencioso concilio y su pensamiento avanza hasta las fronteras del tiempo.

Ellos ven a aquel que “volverá glorioso, blandiendo una llameante espada, cabalgando un coral muy blanco en cuya frente se yergue un cuerno brillante que impide la visión de los ojos mortales.