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Cicadáceas NO compartieron el mundo con los dinosaurios

Cicadáceas NO compartieron el mundo con los dinosaurios
Las modernas cicadáceas no compartieron el mundo con los dinosaurios ya que empezaron a diversificase 50 millones de años después de que éstos desaparecieran.

Hasta ahora se situaba a las cicas como parte de las plantas que sobrevivieron a la extinción de los dinosaurios y se colocaban dentro de la categoría de “fósiles vivientes”.

Ahora un nuevo estudio saca a las cicas de esa categoría de fósiles vivientes, pues las cicas actuales son totalmente diferentes de aquellas que compartieron el mundo con los dinosaurios durante el Jurásico hace 200 millones de años.

El estudio, publicado en Science, ha sido realizado, entre otros, por Nathalie Nagalingum, del Real Jardín Botánico de Sydney, y se basa en el reloj molecular de ADN y en restos fósiles.

El hallazgo es el resultado de un proyecto junto a la Universidad de Harvard y la Universidad de California en Berkeley.

Los dinosaurios desaparecieron hace 65 millones de años en la gran extinción del cretácico, pero pasaron 55 millones de años desde entonces cuando las modernas cicas empezaron a diversificarse.

Por tanto, las cicas no son las antiguas sobras de los tiempos de los dinosaurios, sino que evolucionaron de manera independiente hace sólo 10 millones de años a partir de las que sí eran coetáneas de los “lagartos terribles”.

Esta reciente radiación de las cicadáceas cambia radicalmente nuestra visión de este emblemático fósil viviente, según Nagalingum.

Estos investigadores estudiaron 11 grupos de cicadáceas y dos tercios de las 300 especies conocidas.

El resultado obtenido muestra que todas empezaron a diversificarse hace 10 millones de años.

Es decir, a producir nuevas especies cuyos cambios morfológicos y genéticos las alejan de aquellas cicadáceas que vivieron junto a los dinosaurios y les sobrevivieron durante 50 millones de años.

Todas las cicadáceas a lo largo de todo el globo, desde Australia o el Suroeste de Asia, hasta Centroamérica pasando África, empezaron a diversificarse al mismo tiempo. Esto indicaría que tuvo que haber un disparador común responsable de esta diversificación.

Según Nagalingum parece que ese mecanismo de disparo pudo ser un cambio en sistema climático, ya que en esa época se produjo un enfriamiento global y el mundo empezó a tener estaciones más claramente diferenciadas.

Aunque estas plantas se diversificaron recientemente están en peligro de desaparecer para siempre y ya forman parte de las listas de plantas en peligro de extinción. “Son víctimas de la extinción masiva causada por los humanos”, afirma esta investigadora.

Las cicadáceas son plantas de crecimiento lento y es difícil predecir si sobrevivirán a un cambio climático que está sucediendo a un ritmo mucho más rápido que el que aconteció hace 10 millones de años.

Así que cuando pasee por un jardín y vea una cycas revoluta , sí esa planta con pinta de palmera enana sin serlo, ya no podrá pensar en los tiempos remotos en los que los dinosaurios pisaban la Tierra, pero medite sobre lo que deberíamos hacer para proteger estas plantas de la extinción que estamos causando.

No son el oso panda ni el lince ibérico, pero sin plantas este mundo sería simplemente imposible.

Las cicas son unas plantas fascinantes, aunque a primera vista parezcan palmeras enanas son en realidad plantas muy primitivas que ya estaban sobre la Tierra mucho antes de que surgieran las plantas con flores.

Si vamos a un jardín cualquiera probablemente podamos ver una, incluso mucha gente las tiene como planta de interior o exterior. Si las contemplamos de cerca podemos ver que, hasta cierto punto, se parecen a los helechos, aunque no lo sean. Son en definitiva unos fósiles vivientes y comprenden muchas especies.

Se encuentran entre nosotros desde el Pérmico, periodo que ocurrió hace entre 250 y 290 millones de años.

El problema que tienen todas las plantas es el de la reproducción sexual. Como no se pueden mover del sitio tienen que delegar en algún agente que reparta el polen sobre otras plantas.

Las plantas con flores usan precisamente a las flores para atraer a insectos que así distribuyan el polen. Pero las plantas con flores son muy modernas desde el punto de vista evolutivo. No se creía que otras plantas usasen estrategias activas para atraer insectos.

Ahora Irene Terry de University of Utah ha desvelado que al menos una especie de cicadácea usa un sistema doble de repulsión y atracción muy sofisticado para que unos pequeños insectos voladores llamados trips ayuden a su polinización.

Los trips entran en el cono macho para comer polen y se cubre del mismo durante el proceso. Entonces los expulsan usando una combinación de calor y mal olor. Luego los atraen hacia los conos hembras con un olor más agradable para que depositen allí parte del polen que los cubre.

Es una relación simbiótica en la que los trips realizan la polinización ganando comida a cambio. Los trips no comen otra cosa que no sea el polen, y dependen enteramente de las plantas para su existencia.

Terry y Robert Roemer han realizado este estudio de cicadáceas subtropicales en Australia junto con otros colaboradores de la Universidad de Queensland.

A diferencia de las plantas con flores o angiospermas, las cicas son gimnospermas (como el pino, el abeto o las secuoyas) y además cada planta puede ser macho o hembra.

La cica estudiada (Macrozamia lucida) tiene el tronco bajo tierra y sobre la superficie dispone de un cono reproductor (que puede ser macho o hembra) que está rodeado por los frondes.

Sobre los conos se abren unas aberturas durante el periodo de reproducción para que los insectos (Cycadothrips chadwicki) tengan acceso al polen o a los óvulos.

Se creía que la polinización se producía gracias al viento de manera aleatoria, pero la anatomía de esta planta hacía difícil ese tipo de polinización, por eso pensaron que la polinización podría estar mediada por insectos. Efectivamente así parece ser.

Una planta individual tiene un periodo de polinización que dura cuatro semanas o menos. Este periodo se da una vez al año cada varios años. Después de ese periodo el cono se desintegra.

Durante dos semanas la planta puede cada día incrementar la temperatura del cono (especialmente el masculino) de 11 de la mañana a las 3 de la tarde. La temperatura puede aumentar hasta unos 14 grados más que el ambiente y hasta unos calurosos 38 grados absolutos.

Este aumento de temperatura se ve acompañado de una masiva liberación de un químico de mal olor que se hace tan tóxico para los insectos que obliga a los trips a abandonar los conos machos junto con los granos de polen que los cubren.

El mismo químico a niveles bajos es atractivo para estos insectos. Según las plantas se enfrían el mismo olor atrae a los mismos insectos hacia los conos. Pero esta vez puede tratarse de conos hembras y allí depositan el polen.

Basta que los conos hembras atraigan a unos cuantos insectos despistados (en los conos hembras no hay polen y por tanto no hay comida para los insectos) para que la polinización sea exitosa.

Las plantas modernas usan defensas químicas para repeler a sus depredadores y usan fragancias y colores brillantes en las flores para atraer a los insectos polinizadores.

Esta planta representaría un estadio intermedio en la evolución de estas estrategias.Fuentes y referencias:

Copyleft:  http://neofronteras.com/?p=3646
Foto: Universidad de Arizona.