En cien años, no habrá calvos

En cien años, no habrá calvos
Perder el pelo no implica quedarse calvo.

A todo el mundo se le cae el pelo y eso no impide que mucha gente luzca una buena cabellera. 

En condiciones normales perdemos entre veinte y cincuenta pelos al día y no pasa absolutamente nada, porque vuelven a nacer con el mismo ritmo vuelven y los que quedan crecen unos 0,4 milímetros de media en el mismo tiempo.

El problema fundamental de quienes padecen alopecia no es que se les caiga el pelo, sino que no reponen el pelo caído. 

En estos casos, cuando el folículo piloso muere y deja de ser productivo, es cuando es preciso extremar las medidas para evitar perder el cabello difícilmente reemplazable.

Las causas de la pérdida de pelo son muy variables y sólo está en nuestra manos evitar algunas de ellas. 

Como todos sabemos, el estado físico y emocional de una persona afectan a su salud y también a la de su cabello. Una alimentación pobre o un estrés excesivo puede propiciar que nos quedemos calvos.

Poco podemos hacer si el problema es hereditario, ya que nuestros genes estarán “programados” para dejarnos calvos. Por otro lado, la edad conlleva una alopecia generalizada. Se estima que después de los cuarenta tenemos la mitad de los folículos que teníamos al nacer.

Se han analizado las diferencias en el funcionamiento de genes entre áreas de calvicie y áreas con pelo.

No creo equivocarme cuando afirmo que todos y todas odiamos en cierta forma envejecer, y odiamos más aún envejecer y perder el pelo.

A medida que sumamos años, la pérdida de pelo sobre el cráneo, a la que solemos prestar más atención que a la pérdida de neuronas bajo el mismo, se incrementa en hombres y mujeres, pero es más frecuente en los primeros.

Estos pueden sufrir de una condición denominada alopecia androgénica, es decir, calvicie pura y dura.

Debido a que el hallazgo de un remedio eficaz contra la calvicie reportaría, sin duda, pingües beneficios a quien diera con él, y a quienes hubieran invertido dinero en su financiación, numerosos estudios han intentado averiguar su causa.

Estos estudios han conseguido revelar hechos interesantes sobre la pérdida de pelo, pero todo este conocimiento no ha conducido todavía a un remedio eficaz para detener el implacable avance de la alopecia masculina.

Entre las múltiples causas de calvicie, una de las más importantes es la hormonal.

La pérdida de pelo, en el patrón típico que sucede en los hombres, está relacionada con cambios en las hormonas androgénicas, en particular en la testosterona y hormonas relacionadas, como la llamada dihidrotestosterona.

Además de afectar al crecimiento del cabello, los andrógenos cumplen, como es sabido, otras funciones más divertidas, como estimular el deseo sexual.


GENES DE LA ALOPECIA

La acción de los andrógenos no explica la totalidad de los casos de calvicie, ya que hombres calvos y no calvos pueden poseer niveles similares de estas hormonas sexuales.

 ¿Por qué entonces algunos se quedan calvos y otros, no?

La explicación se encontró en los genes.

Para su actividad hormonal, los andrógenos necesitan unirse a una proteína receptora que, como todas las proteínas, está producida por un gen.

Variantes de este gen pueden producir proteínas más o menos reactivas frente a las hormonas androgénicas. Esto ha sido, en efecto, confirmado en extensos estudios realizados la pasada década.

Curiosamente, este gen se encuentra localizado en el cromosoma X, de los que los varones heredan una única copia a partir de la madre, y las mujeres heredan dos, una de su padre y otra de su madre.

Esto explica por qué las mujeres se quedan calvas menos frecuentemente que los varones, ya que necesitan heredar dos variantes “calvas” de este gen.

Los varones, con que hereden solo una, perderán pelo.

Además del gen del receptor de hormonas androgénicas, otros genes se han visto igualmente implicados en el desarrollo de la calvicie.

Uno de ellos se encuentra localizado en el cromosoma Y, propio de los varones, por lo que no actúa en absoluto en las mujeres.

No obstante, a pesar de todos estos conocimientos sobre las causas de la calvicie, esta no está completamente explicada.

Existen factores desconocidos que la afectan, los cuales pueden ser tanto genéticos como hormonales.

Para intentar descubrir al menos uno de ellos, investigadores de la universidad de Filadelfia, en USA, analizaron las diferencias en el funcionamiento de genes entre áreas de calvicie y áreas con pelo de 81 voluntarios.

Encontraron que uno de los genes que mostraba mayor diferencia de funcionamiento era el que producía una proteína que fabricaba la prostaglandina D2, una sustancia con actividad similar a la hormonal.


RATONES CALVOS

Las prostaglandinas son viejas conocidas, aunque no por ello las conocemos bien, como sucede con nuestros viejos amigos.

Fueron descubiertas en 1935 en el semen y puesto que se supuso que las producía la próstata se les denominó con el nombre que poseen.

Aunque posteriormente se descubrió que las prostaglandinas del semen se producían en las vesículas seminales, su nombre ya no se modificó.

Las prostaglandinas son productos derivados de los ácidos grasos poliinsaturados, que debemos ingerir con la dieta.

No solo son producidas por las vesículas seminales, sino también por varios tipos de células y de tejidos.

Las prostaglandinas ejercen numerosas funciones fisiológicas; algunas de las más importantes están relacionadas con la función de las defensas.

El efecto antiinflamatorio de la aspirina se ejerce porque este fármaco impide la producción de ciertas prostaglandinas.

Con el fin de comprobar que era la prostaglandina D2 la causante de la calvicie, los investigadores generaron un ratón de laboratorio genéticamente modificado que producía gran cantidad de esta sustancia.

Los ratones desarrollaron alopecia.

Para convencer a quienes pudieran no fiarse un pelo de estos resultados, los investigadores generaron otro ratón de laboratorio que carecía de la proteína receptora a través de la cual la prostaglandina D2 ejerce sus efectos.

Estos ratones no desarrollaron alopecia, ni siquiera cuando se les administró grandes cantidades de prostaglandina D2.

Estos resultados han sido publicados en la revista Science Translational Medicine.

Un remedio eficaz para la calvicie puede, por consiguiente, estar cercano.

Puesto que la aspirina y otros fármacos ya existentes inhiben la síntesis de prostaglandinas, quizá se pueda desarrollar pronto uno que inhiba de manera concreta la producción de la prostaglandina D2.

Sin embargo, en biomedicina las cosas no son tan sencillas ni cuando se trata de regular el crecimiento de un simple pelo.

Al parecer, otras prostaglandinas además de la D2 también participan en este proceso de regulación y el equilibrio entre los efectos de estas sustancias es, probablemente, lo que consigue una sana y nutrida cabellera.

Será necesario realizar más estudios y análisis, pero me quedan pocas dudas de que en cien años, o como mucho en doscientos, no habrá calvos.

El cabello o pelo es una fibra de queratina constituida por una raíz y una basa que se forma en un folículo de la epidermis, dando como resultado el rasgo más característico de la piel de los mamíferos. El pelo del cuero cabelludo, denominado cabello, crece por términos de medio a 1 mm cada 3 días, mientras que las pestañas y el vello corporal lo hacen a ritmo mucho más lento.

Cada pelo consiste en una raíz ubicada en un folículo piloso y en un tallo que se proyecta hacia arriba por encima de la superficie de la epidermis. La zona papilar está compuesta de tejido conjuntivo y vasos sanguíneos, que proporcionan al pelo las sustancias necesarias para su crecimiento.

Una glándula sebácea desemboca dentro de cada folículo. Existe un manojo de fibras musculares lisas unidas a cada pelo. La contracción de los músculos hace que el pelo se erize, cambiando así su ángulo con relación a la piel. Este proceso incrementa las posibilidades aislantes de la cubierta del pelo, proporcionando así una mejor respuesta del individuo contra el frío.

Fases importantes del crecimiento del pelo:
Anágena: En esta fase el pelo está pegado a la papila, nace y crece. Dura entre 4 y 6 años.
Catágena: Esta fase es de unos 20 días durante la que el crecimiento se detiene y se separa de la papila, pero continua su actividad celular.
Talógena: Fase de reposo que dura unos 90/100 días antes de que empiece a crecer un nuevo pelo en el mismo folículo. El bulbo se queratiniza y el pelo cae.

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Publicado por Jorge Laborda en Quilo de Ciencia
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