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Buscando civilizaciones extraterrestres por su luz artificial


Buscando civilizaciones extraterrestres por su luz artificial
 Desde hace largo tiempo el hombre viene buscando indicios para responder a la eterna pregunta de si estamos solos en el Universo o por el contrario existen otras especies inteligentes en él.

Pero, ¿y dónde buscar? 

La pregunta no tiene nada de simple.

La “Paradoja de Fermi”, es la aparente contradicción entre las estimaciones de la alta probabilidad de la existencia de civilizaciones extraterrestres y la falta de evidencia, o contacto con, dichas civilizaciones. Como dijo Enrico Fermi, si el Universo es propicio para la vida inteligente, “¿Dónde están todos?”.
 
Hasta ahora la mayoría de los esfuerzos, con el proyecto SETI@Home a la cabeza, se han centrado en encontrar vida extraterrestre inteligente barriendo cuadrantes del cosmos en busca de señales electromagnéticas de origen no natural.

Desgraciadamente esta técnica no ha dado muchos resultados ya que el Universo es extremadamente extenso y la cantidad de señales a analizar ingente.

Hay temas que en lugar de ser ciencia, rozan la ciencia ficción y que además hay que tratarlos con cuidado so pena de que se interprete como pseudociencia o ufología. El asunto de posibles civilizaciones extraterrestres es uno de ellos.

La revista New Scientist se ha hecho eco en una noticia de una propuesta heterodoxa sobre esta materia, que por diversión y capacidad de generar debate explicamos aquí.

Hasta la fecha, todos los resultados son obviamente negativos en el sentido de existencia de posibles civilizaciones, pero, de todos modos, este tipo de temas nos puede ayudar a pensar sobre ciertos temas.

En teoría se podrían encontrar otras civilizaciones extraterrestres buscando la luz artificial que podría emitir durante la noche.


No es ningún secreto que el proyecto SETI y otros similares que se dedican a la búsqueda de señales de radio o láser procedentes de hipotéticas civilizaciones extraterrestres han fracasado hasta el momento.

Proponen buscar huellas dejadas hace millones de años en la Tierra y sus cercanías por civilizaciones extraterrestres avanzadas.

Esos alienígenas avanzados avanzados deben emitir en nuestra dirección y nosotros escuchar justo en el momento adecuado para poder tener éxito en este tipo empresa.

La tarea es muy difícil, incluso si tales civilizaciones realmente existen y quieran comunicarse con los demás. Por eso se están proponiendo otros sistemas para encontrar esas posibles civilizaciones.

Es una tarea con muy pocas posibilidades de éxito, pero, indudablemente, la detección de una de estas civilizaciones supondría un cambio en la percepción de nuestro lugar en el Universo. Algo que filosóficamente tendría un impacto tremendo.

La última propuesta al respecto parte de Avi Loeb, del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, y Edwin Turner, de Princeton University. Estos investigadores proponen que se busque la luz emitida por las ciudades de esas posibles civilizaciones técnicas avanzadas. Esta propuesta, al igual que el proyecto SETI, parte de la idea de que en esos planetas se usaría una tecnología muy similar a la terrestre.

Así que tendrían iluminación artificial que usarían durante las horas de oscuridad y parte de esa luz escaparía al espacio exterior. Según nuestra tecnología ha ido avanzando, hemos ido cambiando la tecnología de emisiones de TV hacia el cable o la fibra óptica y hemos sido menos detectables por unos supuestos alienígenas, pero por otro lado hemos ido llenado el planeta de más y más luces. Es posible que a otras civilizaciones les haya pasado algo parecido.

El problema, obviamente, es distinguir esta luz artificial de la inmensa luz de la estrella a la que orbite el planeta o la que refleja el propio planeta. Loeb y Turnes sugieren que se mire a los posibles cambios de la luz recibida de esos exoplanetas (que todavía no podemos ver de ninguna manera) según se muevan alrededor de su estrella.

Según orbiten a su alrededor, y bajo nuestro punto de vista, el planeta presentará fases similares a las de la Luna (o a las de Venus y Mercurio). Pero habrá más luz artificial en la parte oscura si hay civilizaciones avanzadas en él, así que, en teoría, se podría inferir la emisión de esa luz porque el patrón sería distinto al de un planeta sin ciudades, ya que la variación del flujo total de luz es distinta.

Además la luz artificial basada en la incandescencia, fluorescencia o LED tiene propiedades espectrales distintas a las de una estrella.

Lo malo es que la cantidad de luz artificial nocturna tiene que ser comparable a la que se emita reflejada durante el día.

Para esto se necesitaría una generación de telescopios que no tenemos aún, pero la técnica ya se podría poner a prueba o calibrar con objetos dentro de nuestro sistema solar.

Los mejores telescopios del momento podrían detectar la luz emitida por una ciudad como Tokio si ésta estuviera a 50 UA, en objetos del cinturón de Kuiper, como Plutón o Eris. Una vez perfeccionada esta técnica se podría aplicar a posibles exoplanetas de tipo rocosos en otros sistemas solares.

Estos investigadores también proponen la descabellada posibilidad de que alguna civilización se hubiera asentado en el cinturón de Kuiper y usara iluminación artificial. Si tal civilización existiera (una posibilidad remotísima) ya la podríamos detectar.

A estas alturas la empresa de buscar otras civilizaciones necesita desesperadamente de nuevas ideas. En  VCN vimos hace poco algunas de ellas proporcionadas por Paul Davis. Esta propuesta es una más, pero con pocos visos de poderse realizar.

Por otro lado, no deja de ser absurdo que una hipotética civilización “avanzada” desperdicie energía arrojándola al espacio como hacemos nosotros. Una costumbre que, por cierto, está acabando con la posibilidad de ver las estrellas (o de hacer astronomía) en muchos sitios de la Tierra. Debido a esta contaminación lumínica muchos niños ya no conocen la Vía Láctea.

Tradicionalmente la búsqueda de otras civilizaciones se ha hecho a través de programas como SETI, que buscan señales procedentes del espacio exterior, pero tras 50 años de búsqueda no se ha encontrado nada al respecto. Quizás podemos pensar en otras posibilidades.

Imaginemos que una civilización extraterrestre avanzada tecnológicamente hubiera visitado la Tierra hace millones de años, ¿que posibles pruebas, intencionadas o no, quedarían de dicha visita?
Según Paul Davies, de Arizona State University, si tal cosa sucedió podemos buscar pruebas en nuestro propio planeta o incluso en nuestras propias células. Explora estas posibilidades en un artículo reciente.

Los supuestos alienígenas podrían haber dejado hace millones de años algún artefacto que hubiera perdurado hasta nuestros días, sobre todo si esa fuera su intención. Pero algo del estilo de los monolitos de la película de 2001 hace tiempo que se habría erosionado o enterrado, así que no sería un buen candidato.

Residuos de actividad minera podrían durar más tiempo, tanto si es en la Tierra como en la Luna o asteroides y una campaña geológica podría revelarlos.

Otra posibilidad serían los residuos radiactivos. Así por ejemplo, el plutonio 244 tiene una vida de 80 millones de años y se presenta de forma natural sólo en cantidades minúsculas, así que su hallazgo podría ser una prueba de la existencia de tecnología nuclear en el pasado remoto.

Quizás la manera más fácil de dejar el mensaje de “estuvimos aquí” sería codificarlo en el ADN no funcional de las células de ciertos seres. Así se podría haber introducido algún mensaje matemático, como una secuencia de números primos, que difícilmente tendría otra explicación que no fuera la mano de alguna civilización extraterrestre. Pero algunos microbiólogos dudan de la robustez del ADN no codificante para este menester, pues el mensaje sucumbiría a las mutaciones. De todos modos en 1978 un grupo de científicos japoneses exploraron esta posibilidad en el ADN del virus bacteriófago Phi X174 sin que encontraran pruebas de mensaje alguno.

Davies opina que es una buena cosa estar alerta por si aparecen artefactos de origen extraterrestre, en particular en el espacio y en la Tierra. Seth ShostakMovie, del Instituto SETI, está de acuerdo, pero pone el énfasis en el espacio, en donde la erosión no los destruiría.

Según Norman Pace, de University of Colorado, el artículo de Davis es “fundamentalmente basura” (“mainly bullshit“). “Tengo fe en que hay un montón de biología allí fuera en el Universo, pero además creo en las limitaciones del viaje implícitas en la velocidad de la luz y en la vastedad del Universo”, añade.

Davies admite que su idea es un poco loca pero añade que tiene el beneficio de ser barata. El coste de exploración de los genomas ya secuenciados, dice por ejemplo, costaría muy poco, además de estar ya disponibles libremente en Internet. Aunque las posibilidades de éxito son muy remotas la posible recompensa sería muy grande, añade.

Davies quiere más gente haciendo investigación de tipo SETI, pero en lugar de escuchar solamente posibles señales de radio desea que se haga además este otro tipo de investigación.

Yo buscaría primero en la Luna ....

Buscando civilizaciones extraterrestres por su luz artificialCon esa idea en la cabeza, Paul Davies y Robert Wagner, dos astrónomos de renombre de la Universidad de Arizona, han pensando que es hora de cambiar un poco el enfoque, o mejor dicho de ampliarlo.

Concretamente proponen lo siguiente: centrar esfuerzos técnicos y principalmente humanos en buscar en la Luna estructuras artificiales y otras posibles pistas de presencia extraterrestre, lo que a priori puede sonar un poco raro pero no tanto después de escuchar los argumentos de los dos científicos.


Aunque ambos son conscientes de que hay poquísimas probabilidades de que vida extraterrestre inteligente haya viajado alguna vez a la Luna y dejado algún rastro de su presencia en forma de artefacto o huella, creen que debemos empezar a buscar en el satélite porque:
  • Está cerca, lo que nos facilita poder analizar con mucho detalle.
  • Contamos con varios instrumentos, como el LRO, que pueden fotografías la superficie lunar con mucho detalle (por ejemplo, es capaz a fotografías con detalle las huellas que nuestros astronautas dejaron sobre la superficie).
  • Por las características geológicas de la Luna, huellas y otras posibles marcas en la superficie sobreviven durante muchísimo tiempo.
  • Si unos hipotéticos alienígenas lo suficientemente avanzados como para viajar entre estrellas y galaxias hubieran decidido en algún momento visitar el sistema Tierra-Luna en los últimos millones de años, la superficie lunar habría sido el lugar ideal para observar el planeta y sus habitantes.
En definitiva, lo que Davies y Wagner proponen es tener en cuenta también a la Luna en la carrera de la búsqueda de vida extraterrestre inteligente, iniciar un nuevo proyecto SETI más sin menospreciar otros proyectos ni abandonarlos.

Su idea es desarrollar el proyecto con técnicas colaborativas como se hace en SETI@Home; que la NASA proporcionara todas las imágenes tomadas por LRO para ser analizadas sistemáticamente por grupos de voluntarios, lo que es barato y quizás también daría lugar a otro tipo de descubrimientos relacionados con el satélite.

Una nueva respuesta propuesta por Adrian Kent de la Universidad de Cambridge y el Instituto Perimeter, es que la vida extraterrestre es suficientemente avanzada para ser capaz de realizar viajes interestelares o la comunicación debe ser rara, dado que de otra manera ya tendríamos evidencia de ellos. Esto a su vez, es tomado algunas veces como evidencia indirecta de la improbabilidad de que la vida evolucione en el Universo.

“Las especies inteligentes pueden estar razonablemente preocupadas sobre los posibles peligros de delatarse y por lo tanto se inclinan hacia la discreción”, según la “Conjetura de la Indetectabilidad”, planteada por Beatriz Gato-Rivera, una física teórica del Instituto de Física Fundamental del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Madrid, España. Según Gato-Rivera, podemos encontrarnos a nosotros mismos en un universo en el que existen civilizaciones tecnológicas, pero han elegido ser indetectables, camuflándose principalmente por razones de seguridad (debido a que las civilizaciones avanzadas también podrían ser agresivas).

“La selección evolutiva, actuando a una escala cósmica, tiene a extinguir especies que delatan de manera muy llamativa a sí mismas y sus hábitats”, añade Kent.

“A menudo parece estar implícitamente asumido, y algunas veces explícitamente defendido, que la colonización o, de otra manera, la explotación de los recursos de otros planetas y otros sistemas solares resolverían nuestros problemas cuando los recursos de la Tierra no puedan seguir sosteniendo nuestro consumo. 

Quizá podría valer la pena tomar más en serio la posibilidad de que puede haber límites en el territorio que podemos colonizar con seguridad y los recursos que podemos explotar con seguridad, y considerar si y cómo podría ser posible evolucionar hacia una manera de vivir que pueda ser sostenida (casi) indefinidamente sobre los recursos de (digamos) sólo nuestro sistema solar”, concluye Kent.

En otro enfoque de la “Paradoja de Fermi”, Stephen Hawking pregunta en su charla sobre la Vida en el Universo: “¿Cuáles son las posibilidades de que nos encontremos con alguna forma de vida extraterrestre, cuando exploremos la galaxia?”.

Si el argumento acerca de la escala de tiempo para la aparición de la vida en la Tierra es correcta, Hawking dice que “debe haber muchas otras estrellas, cuyos planetas tienen vida. Algunos de esos sistemas estelares podrían haberse formado 5.000 millones de años antes que la Tierra. Entonces, ¿por qué la galaxia no rebosa de formas vida mecánicas o biológicas auto-diseñadas?”.

¿Por qué la Tierra no ha sido visitada, e incluso colonizada?, pregunta Hawking. “Descarto las insinuaciones de que los OVNIs contengan seres del espacio exterior. Creo que cualquier visita extraterrestre sería mucho más obvia, y probablemente también mucho más desagradable”.

Hawking continúa: “¿Cuál es la explicación de por qué no hemos sido visitados? Una posibilidad es que el argumento, sobre la aparición de la vida en la Tierra, es erróneo. Tal vez la probabilidad de que la vida surja de manera espontánea es tan baja, que la Tierra es el único planeta en la galaxia, o en el Universo observable, en que ha aparecido. Otra posibilidad es que hay una probabilidad razonable de que se formen sistemas que se reproduzcan, como las células, pero que la mayoría de esas formas de vida no evolucionaron hacia [especies] inteligentes”.

Estamos acostumbrados a pensar en la vida inteligente como una consecuencia inevitable de la evolución, resaltó Hawking, pero es más probable que la evolución sea un proceso aleatorio, siendo la inteligencia sólo uno de una gran cantidad de resultados posibles.
La inteligencia, cree Hawking, contrario a nuestra existencia humano-céntrica, puede no tener ningún valor de supervivencia a largo plazo. 

En comparación, el mundo microbiano seguirá vivo, incluso si el resto de la vida en la Tierra es eliminada por nuestras acciones. La principal visión de Hawking es que la inteligencia fue un desarrollo poco probable para la vida en la Tierra, a partir de la cronología de la evolución:

 “Tomó mucho tiempo, dos y medio millones de años, para pasar de seres unicelulares a multicelulares, que son un precursor necesario para la inteligencia. 

Es una buena fracción del total de tiempo disponible, antes que el Sol se expanda. Así que sería consistente con la hipótesis, que la probabilidad de que la vida desarrolle inteligencia, es baja. En este caso, podemos esperar encontrar muchas otras formas de vida en la galaxia, pero probablemente no encontraremos vida inteligente”.

Otra posibilidad es que hay una probabilidad razonable de que la vida se forme, y evolucione hacia seres inteligentes, pero en algún punto en su desarrollo tecnológico “el sistema se vuelve inestable, y la vida inteligente se destruye a sí misma. Ésta sería una conclusión muy pesimista. Espero que no sea cierta”.

Hawking prefiere otra posibilidad: que hay otras formas de vida inteligente allí fuera, pero que hemos sido pasados por alto. Si debiésemos captar señales de civilizaciones extraterrestres, advierte Hawking, “deberíamos tener cuidado de contestar, hasta que hayamos evolucionado” un poco más.

Encontrarnos con una civilización más avanzada, en nuestra etapa actual, dice Hawking, “podría ser similar a cuando los primeros habitantes de América se encontraron con Colón. No creo que salieran beneficiados de eso”.


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Foto: NASA.