Porque razón se nos olvidan las cosas con las edades tempranas y tardías ?

Porque razón  se nos olvidan las cosas con las edades tempranas y tardías ?
Con el paso de los años es fácil comenzar a olvidar dónde dejamos las llaves del auto o el nombre de esa persona que vemos a menudo....yo sabía la respuesta a eso ....solo que se me olvido !

Ahora, una nueva investigación descubrió la causa de este “déficit cognitivo” en la llamada memoria de trabajo y afirma que es probable que pueda revertirse.

Los científicos de la Universidad de Yale, Estados Unidos, encontraron que las redes neurales en el cerebro de personas de mediana edad y edad avanzada tienen conexiones más débiles y se activan con menos intensidad que las de los cerebros jóvenes.

Y tal como expresan en la revista Nature, los experimentos que llevaron a cabo con animales mostraron que es posible revertir esa pérdida con un fármaco que actualmente se usa para tratar la hipertensión.
A medida que la gente envejece tiende a olvidar cosas más a menudo o se distrae más fácilmente con cualquier cosa.

Y también presenta más dificultades para llevar a cabo ciertas funciones cognitivas.

Aunque durante mucho tiempo se ha sabido que estos “déficits” están vinculados a la edad, hasta ahora se desconocía cuáles son las causas biológicas de esta pérdida cognitiva.

Memoria de trabajo

Los investigadores del Instituto Kavli para Neurociencia de la Universidad Yale llevaron a cabo estudios con monos jóvenes, de mediana edad y de edad avanzada para analizar cómo la actividad de las neuronas en la corteza pre-frontal -el área del cerebro responsable de las funciones cognitivas y resolución de problemas- cambia con el envejecimiento.

Los animales fueron sometidos a varias tareas en las que debían usar su memoria de trabajo, como recordar dónde estaban objetos, organizar funciones o llevar a cabo varias tareas a la vez.

Encontraron que en los animales jóvenes las conexiones neurales de esta área cerebral eran capaces de mantener “descargas” de alta frecuencia durante los experimentos de memoria de trabajo.

Pero las neuronas de los animales de más edad mostraron descargas más débiles y de menor duración.

Sin embargo, cuando los científicos repitieron los experimentos bloqueando las señales neuronales con un compuesto químico, lograron revertir el deterioro celular a un nivel de actividad similar al de animales jóvenes.

Los científicos creen que con el envejecimiento se acumulan niveles excesivos de una molécula, llamada cAMP, lo cual quizás provoca un debilitamiento de las señales neuronales.
Y con ciertos compuestos químicos capaces de bloquear o inhibir la actividad de esta molécula se pueden revertir los patrones de comunicación de las neuronas para mejorar su función.
“Los déficits cognitivos relacionados a la edad pueden tener un serio impacto en nuestras vidas” afirma la profesora Amy Arnsten, quien dirigió el estudio.

“La gente a menudo necesita llevar a cabo funciones cognitivas mayores para satisfacer incluso sus necesidades más básicas, como pagar las cuentas o revisar sus registros médicos”.

“Estas capacidades son críticas para mantener una carrera o ser capaz de vivir de forma independiente cuando envejecemos”, agrega.
Según los investigadores ya existen compuestos capaces de mejorar la función de las conexiones neuronales.

Uno de ellos es un fármaco llamado guanfacine que actualmente se utiliza como tratamiento de hipertensión y que podría inhibir a la molécula cAMP para restaurar la memoria de trabajo.

Sin embargo, tal como señalan los investigadores, antes de poder utilizar cualquier medicamento será necesario comprobar los resultados en estudios amplios con humanos.

Lo curioso es que si lo pensamos bien , tampoco nos acordamos de nuestros primeros años.

Los científicos incluso han acuñado un término: amnesia infantil.

Ahora, una nueva investigación llevada a cabo en Canadá encontró que esas memorias de los primeros años de vida son mucho más efímeras de lo que se pensaba.

La mayoría de los seres humanos no tenemos recuerdos de nuestros primeros años de vida. Para cuando llegamos a la adultez ya hemos olvidado la mayoría de las experiencias que formaron nuestra primera infancia.

Según los científicos de la Universidad Memorial de Terranova, antes de ir a la escuela (alrededor de los cuatro años) los niños pueden recordar lo que les ocurrió en sus años previos -incluso experiencias anteriores a los 18 meses- pero dos años más tarde esas memorias ya se habrán borrado.

Estudios en el pasado ya han mostrado que los adultos no podemos recordar gran parte de lo que nos ocurrió antes de los tres o cuatro años de edad.

Y hasta ahora los científicos no han logrado entender por qué ocurre esto.
Algunos expertos especulaban que esto se debe a que antes de los cuatro años no tenemos la capacidad cognitiva y de lenguaje para formar memorias.

Y que aunque estos recuerdos no se pierden del todo, no pueden almacenarse en nuestro cerebro.

Ahora, sin embargo, la nueva investigación -publicada en la revista Child Development (Desarrollo Infantil)- parece haber encontrado una explicación.
A medida que perdemos los recuerdos de nuestros primeros años, perdemos parte de nuestra infancia. En esencia, estamos perdiendo todos o casi todos esos eventos que nos ocurrieron”
La doctora Carole Peterson, profesora de psicología que dirigió el estudio, pidió a 140 niños de entre 4 y 13 años que nombraran tres de sus experiencias más tempranas que pudieran recordar y el período en que éstas habían ocurrido.

Descubrieron que entre más pequeños los niños, más recuerdos tenían de sus primeros años, incluso a los 18 meses de edad.

Para confirmarlo, los investigadores entrevistaron a los padres quienes pudieron corroborar muchos de los eventos y la época en que habían tenido lugar.

Dos años más tarde los científicos volvieron a hablar con los mismos niños y una vez más les pidieron que recordaran tres experiencias tempranas de su vida.

Los resultados mostraron datos muy distintos: los niños recordaban experiencias muy distintas de las que habían hablado antes.

Y muchos de los recuerdos que habían tenido dos años antes habían desaparecido.

"Lo que nos sorprendió es que dimos a los niños claves muy detalladas sobre los recuerdos de los cuales nos habían hablado dos años antes en el estudio” explica a la BBC la doctora Peterson.

“Y todos nos respondían: ‘no, eso nunca me pasó a mí’”.

Los niños que tenían entre 4 y 7 años en la primer entrevista del estudio mostraron recuerdos muy distintos en cada uno de los experimentos.

La doctora Peterson cree que esto se debe a que las memorias muy tempranas de los niños pequeños son frágiles y vulnerables y pueden borrarse fácilmente.

Por otra parte, la mayoría de los niños que tenían entre 10 y 13 años en la primera entrevista describieron las mismas experiencias tempranas en ambos experimentos.

Infancia perdida

“Los recuerdos más tempranos de los niños pequeños parecen cambiar y son reemplazados por recuerdos ocurridos a edades más tardías” explica la investigadora.

“Pero los niños mayores se vuelven más consistentes con sus recuerdos a medida que crecen”, agrega.

Esto revela, dice la investigadora, que los niños pequeños sí tienen capacidades cognitivas, linguísticas y de memoria para recordar las cosas que les ocurrieron en el pasado.

“Todo el fenómeno de la amnesia infantil es claramente un objetivo en movimiento para los niños. Y para los 10 años esos recuerdos parecen haberse cristalizados”.

La investigadora agrega que “a medida que perdemos los recuerdos de nuestros primeros años, perdemos parte de nuestra infancia. En esencia, estamos perdiendo todos o casi todos esos eventos que nos ocurrieron”.

“De manera que nuestra ‘infancia psicológica’ comienza mucho más tarde que nuestra infancia real”, agrega.

Pero la cuestión de por qué olvidamos esas experiencias de la primera infancia, ya sea a los cuatro años o después, todavía no logra resolverse.

Un estudio llevado a cabo por la doctora Patricia Bauer de la Universidad de Emory en Atlanta, Estados Unidos, sugiere que esto podría deberse a que los recuerdos de los primeros años se almacenan en nuestro cerebro de forma distinta que los de años posteriores.
Pero todavía se necesitan más investigaciones para confirmarlo y entender por qué los seres humanos borramos gran parte de nuestra infancia.

A los cuatro años comienzan a borrarse nuestros recuerdos.
Los científicos incluso han acuñado un término: amnesia infantil.
Ahora, una nueva investigación llevada a cabo en Canadá encontró que esas memorias de los primeros años de vida son mucho más efímeras de lo que se pensaba.

Según los científicos de la Universidad Memorial de Terranova, antes de ir a la escuela (alrededor de los cuatro años) los niños pueden recordar lo que les ocurrió en sus años previos -incluso experiencias anteriores a los 18 meses- pero dos años más tarde esas memorias ya se habrán borrado.

A los cuatro años comienzan a borrarse nuestros recuerdos.
Los científicos incluso han acuñado un término: amnesia infantil.
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¿Debemos borrar nuestros recuerdos?

Estudios en el pasado ya han mostrado que los adultos no podemos recordar gran parte de lo que nos ocurrió antes delos tres o cuatro años de edad.

Y hasta ahora los científicos no han logrado entender por qué ocurre esto.

Algunos expertos especulaban que esto se debe a que antes de los cuatro años no tenemos la capacidad cognitiva y de lenguaje para formar memorias.

Y que aunque estos recuerdos no se pierden del todo, no pueden almacenarse en nuestro cerebro.

Ahora, sin embargo, la nueva investigación -publicada en la revista Child Development (Desarrollo Infantil)- parece haber encontrado una explicación.
"A medida que perdemos los recuerdos de nuestros primeros años, perdemos parte de nuestra infancia.

En esencia,estamos perdiendo todos o casi todos esos eventos que nos ocurrieron"

Dra. Carole Peterson
http://www.bbc.co.uk/
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