Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo (B. F)

Minerales increibles , 8 piedras preciosas

1-CRISOCOLA 

La crisocola es un mineral cuyo color varía del verde al azul intenso. 

CRISOCOLA
Muy blanda, por lo general para ser utilizada como gema, en las joyas, por tanto, se emplean las variedades en las cuales aparece en íntima asociación con la calcedonia o el cuarzo, que mejoran algunas de sus características físicas, entre ellas la tenacidad y la dureza.

El nombre “crisocola” deriva de los términos griegos hrusos (oro) y kolla (cola), a causa de su semejanza con varios materiales utilizados en la antigüedad para soldar el oro.

La crisocola es en gran parte una mezcla amorfa de varios silicatos de cobre y sílice hidratada, que contiene diversas impurezas, como la alúmina, óxidos de cobre y óxidos limoníticos; por este motivo el color del mineral, típicamente azulado o verdoso, puede oscurecerse hasta adquirir tonos pardos.

Se presenta en concreciones compactas, alguna vez en masas criptocristalinas con estructura finamente radiada o globosa, o bien en cristales aciculares microscópicos, con toda probabilidad rómbicos o monoclínicos, a menudo asociados a azurita o malaquita.

El brillo del agregado translúcido varía de terroso a céreo, hasta vítreo cuando es un poco más alto el contenido en sílice. Frágil y blanco, el mineral tiene una dureza que varía entre 2 y 4 en la escala de Mohs.

A diferencia de la turquesa, a la cual se asemeja, la crisocola se recubre de un residuo amarillento superficial después de ser sumergida en ácido clorhídrico.

Presente sobre todo en las zonas de oxidación de las partes superficiales de yacimientos de cobre, la crisocola se forma inicialmente como un gel que contiene sílice, agua y cobre.

Difundida en todo el mundo, la crisocola se encuentra en grandes masas en los yacimientos de cobre de Chile, en los estados de Nevada, Nuevo México y Arizona (Estados Unidos), en la República Popular del Congo, en Gran Bretaña y en Rusia.

En España se encuentra en Pardos (Guadalajara), en los granitos de Hoyo de Manzanares y Torrelodones (Madrid), en el cinturón piritífero de Huelva, etc.

La crisocola es tallada predominantemente en cabujón que puede tener la superficie lisa o con pequeñas figuras talladas.

En el campo gemológico es conocida una mezcla natural de crisocola, turquesa y pseudomalaquita, en diversos porcentajes, denominada piedra de Eliat, que procede de la homónima ciudad del Golfo de Aqaba, en el mar Rojo.

Tanto la crisocola en sus variedades silíceas como la piedra de Eliat, ambas de color verde azulado, son buenos sustitutos de la turquesa.

Sólo con análisis químicos es posible distinguir la crisocola de otros materiales de incrustación que presentan colores similares, como la smithsonita, hemimorfita, variscita y la turquesa.

2-LAPISLÁZULI

LAPISLÁZULI
El lapislázuli es una roca de aspecto muy similar a un cielo bordado de estrellas doradas. Usado ya en las antiguas civilizaciones de Próximo Oriente, Grecia y Roma, y en la actualidad muy valorado en joyería.

Al contrario que las otras gemas, que son minerales, el lapislázuli es una roca formada por varios minerales de distinto color.

Los principales, es decir, la lazurita y la soladita, tienen una típica coloración azul intensa. También forman parte del lapislázuli la calcita, de color blanco nieve, presente en porcentajes variables, y la pirita, de color amarillo brillante.

El nombre de lapislázuli deriva del término árabe lezward (“piedra azul”) que en latín medieval pasó a ser el lapis lázuli. Según antiguas tradiciones astrológicas, esta gema pertenece a la categoría de las “piedras de aire”.

Para asirios y persas simbolizaba el cielo estrellado; en Egipto, además de estar ligado al culto de la diosa Isis, era empleado en el grabado de sellos y escarabajos.

Amuleto protector contra el mal de ojo en general, al lapislázuli se le atribuían virtudes terapéuticas, como la de curar las enfermedades de la sangre, la gota y el insomnio.

Tuvo un papel importante en el desarrollo de la pintura medieval y renacentista, por cuanto era el elemento base para obtener el pigmento azul ultramar.

El lapislázuli se encuentra, con un aspecto microcristalino compacto granular, en rocas metamórficas como gneises, esquistos cristalinos y anfibolitas.

En general, aparece en forma de vetas de espesor variable y, rara vez, en cristales individuales.

Es un silicato de azufre, sodio y aluminio. Es de aspecto opaco y su color puede variar desde un azul intenso hasta un azul con manchas blancas.

Su dureza es 5,5 en la escala de Mohs y puede presentar una fluorescencia intensa a los rayos ultravioleta.

Su peculiar color viene determinado por la presencia, en determinados porcentajes, de silicatos pobres en sílice del grupo de los feldespatoides.

En particular, de lazurita, mineral responsable de la típica coloración de esta roca.

El yacimiento más antiguo y famoso, ya visitado y descrito por Marco Polo, es el de Sar-e-sang, en la cadena montañosa de Hindukush, en la frontera entre Afganistán y la ex URSS; en esta zona los yacimientos de lapislázuli se encuentran a altitudes comprendidas entre los 3.500 y los 5.500 metros y, por tanto, debido a obvias razones climatológicas, únicamente se puede explotar en el período de junio a noviembre.

Otros yacimientos importantes se localizan en las proximidades del lago Baikal, en Liberia, donde el lapislázuli, presente en rocas de tipo calcáreo, muestra en general un color más claro que el afgano, a causa de la presencia de mayor cantidad de calcita y al menor porcentaje de pirita.

Merecen citarse también los yacimientos chilenos de la cordillera de los Andes –ya conocidos y explotados por las civilizaciones precolombinas-, localizados a unos 3.600 metros de altitud, en la región de Coquimbo.
El lapislázuli es un material difícil de tallar.

Ello es debido a que está constituido por un conjunto de minerales que presentan características diversas. Además, es especialmente poroso, pero adquiere un buen brillo por pulimentación.

Muy usado en el pasado en grabados y pequeñas tallas, actualmente se emplea para obtener cuentas de collares, cabujones y diversos tipos de objetos ornamentales.

Una vieja, aunque todavía actual, imitación del lapislázuli es el llamado “lápiz alemán” o “lápiz suizo”. En realidad, se trata de minerales del grupo del cuarzo, como ágata o diasporo, teñidos con colorantes azules.

Otros dos minerales que, teñidos de azul son muy utilizados para imitar el lapislázuli, son la magnesita y la howlita. También la sodalita, mineral azul-violáceo, puede ser utilizada para imitar al más apreciado lapislázuli.

3-ÁGATA

ÁGATA
Seguramente la más apreciada de las calcedonias, el ágata ha sido utilizada por el hombre desde los albores de la civilización, como atestiguan los sellos de la época prebabilónica, y los escarabajos tallados del antiguo Egipto y del período arcaico.

Utilizada como amuleto y como gema para grabados en la civilización helenística, en la época de la Roma imperial fue muy apreciada para la obtención de camafeos lapídeos.

Eran muy numerosas las propiedades mágicas que se le atribuían a esta piedra preciosa en la antigüedad.

Se creía, por ejemplo, que llevar encima un ágata aseguraba la invencibilidad, protegía de los venenos y de la discordia y favorecía los encuentros sentimentales.

En la tradición astrológica estaba asociada al signo de Tauro. En la actualidad, el principal centro de trabajo del ágata está en Idar-Oberstein, una pequeña ciudad en el valle del río Nahe, en Alemania.

El ágata es una variedad de calcedonia caracterizada por una distribución del color en bandas o niveles paralelos, con frecuencias curvas o concéntricas, en ocasione diferentes por transparencia y porosidad, de tonalidades generalmente pálidas en los grises, amarillos, pardos y, algunas veces, en los verdes y azules.

Los diversos niveles, a veces de infinito espesor, están formados, como en todas las calcedonias, por fibras de cuarzo microcristalino, con desarrollo paralelo o radiado, inmersas en sílice amoría, hidratada, de tipo opalino.

El aspecto del ágata es masivo y típicamente nodular. Los nódulos son frecuentemente huecos y por lo general presentan, en su interior, pequeñas cantidades de cuarzo microcristalino incoloro o de cristales de amatista bien formados.

El ejemplar pulido, es desde transparente a opaco, tiene brillo de vítreo a graso, es duro y posee una discreta tenacidad. La fractura es concoidal.

Son también muy apreciadas algunas ágatas translúcidas con inclusiones de sustancias minerales con aspecto bien ramificado, bien filiforme.

Se habla, en este caso, del ágata musgosa o dendrítica, mientras que cuando la distribución del color da lugar a formas geométricas o a diseños particulares, los nombres de las variedades son diversos y curiosos como ágata paisaje, ágata ruinosa, ágata listada, ágata ocelar y otros muchos, a menudo de utilización muy local.

En la mayoría de las ocasiones, el ágata se tiñe en tonos brillantes impregnándola con sales minerales y con colorantes orgánicos; las coloraciones obtenidas de esta forma, en especial con colorantes orgánicos, son con frecuencia inestables a temperaturas elevadas.

Debido a su porosidad teme a los aceites, los alcoholes y, en general, a todas las sustancias grasas.

La génesis del ágata está relacionada con la presencia, en el interior de cavidades o fisuras, de soluciones acuosas que contienen sílice en disolución o bien soluciones coloidales (gel) de sílice.

Dichas cavidades, a veces con unas dimensiones de algunos decímetros, se encuentran sobre todo en rocas volcánicas, como los basaltos, los meláfiros y otras.

Hasta principios del siglo XIX, los yacimientos conocidos más importantes de ágata se encontraban en los alrededores de Idar-Oberstein (Alemania).

En esa época, procedían también buenos ejemplares de India, Persia y Egipto. Pero en 1827 se descubrieron los más importantes yacimientos actuales, situados, en concreto, en el sur de Brasil y el norte de Uruguay.

El ágata es tallada, esculpida y trabajada en las formas más variadas; en el campo propiamente gemológico se prefieren las esferas y los anillos y, en el caso de la variedad en bandas alternas rojizas y blancas (denominada sardónice), también en grabados y camafeos.


4-PIRITA

La pirita
La pirita ha engañado a más de un buscador inexperto de oro por su semejanza con el metal precioso (por eso se la denomina “oro de los locos”); las inclusiones doradas que aparecen en el lapislázuli, por ejemplo, son de pirita.

La pirita es un sulfuro de hierro que contiene el 46,5 % de este metal y el 53,5 % de azufre. Puede contener pequeñas cantidades de arsénico, níquel, cobre y oro.

El color amarillo latón, el brillo metálico y la falta de exfoliación la hacen parecida al oro, pero la pirita es más dura, su raya es gris, no se raya con la navaja y, al contrario que el oro, se altera con facilidad.

En ambientes húmedos se transforma en ácido sulfúrico y en diversos productos (óxidos marrón-rojizos de hierro y sulfatos fibrosos blancos.

Por eso se la debe conservar en lugares secos y no hay que lavarla con agua. Los experimentos de combustión de la pirita deben ser hechos en lugares abiertos, ya que el dióxido de azufre que se forma es nocivo para el organismo.

Pulverizada y puesta sobre el fuego, la pirita arde con llama azulada y con un fuerte olor de azufre. Con mucha frecuencia la pirita aparece en forma de cristales de gran perfección.

Sus cubos, de caras lisas o estriadas, son fácilmente distinguibles.

En ocasiones, los vértices de estos cubos están truncados por caras triangulares que evidencian la presencia del octaedro, su forma cristalográfica más típica. Muy común es también la forma pentagonododecaédrica: en ese caso, las caras pentagonales no tienen los lados iguales entre sí.

Las maclas son abundantes, pero la exacta identificación no es fácil: la macla en cruz de hierro está formada por dos pentagonododecaedros.

La pirita es uno de los minerales más comunes que se pueden formar en todos los ambientes geológicos: sobre todo se presenta en filones hidrotermales con otros sulfuros metálicos, en rocas metamórficas con serpentina y en mármoles, casi siempre en cristales perfectos, pero también en agregados masivos.

En España se localizan algunas de las más importantes reservas de pirita conocidas. Destacan los yacimientos de Río Tinto, Hueva, explotados desde hace 30 siglos.

Otros yacimientos de menor importancia están en Cartagena, Murcia y Santander. Hermosos ejemplares bien cristalizados proceden de diversas localidades de La Rioja, como Ambas Aguas y Navajún. En el año 1985 se encontró allí un extraordinario ejemplar de 35 kilogramos de peso con múltiples cristales cúbicos.

En el siglo XVI la pirita era utilizada como piedra foguera de los eslabones de las armas de fuego, pero por su fragilidad fue pronto sustituida por el sílex. Debido a su alto contenido en azufre, la pirita no se emplea, por lo general, como mena de hierro.

Su principal aplicación es la obtención de ácido sulfúrico. Con frecuencia, de las piritas también se puede extraer cantidades apreciables de cobre y oro.

5-PSILOMELANO

PSILOMELANO
Con este nombre –que deriva del griego y significa “liso y negro”, en alusión al aspecto y al color- se designa un material constituido predominantemente por mezclas de óxidos de manganeso no específicamente identificados.

Para mezclas de sustancias similares, pero más incoherentes y blandas, se emplea el término “wad”.

Debido a la dificultad para identificar con precisión los componentes simples de tales mezclas, ambos términos, no se refieren a especies bien definidas.

En ocasiones con el nombre de psilomelano se designa también impropiamente la especie romanechita, un óxido hidratado de bario y manganeso.

El psilomelano pertenece a la clase de los óxidos y está constituido principalmente por manganeso y oxígeno, pero también puede contener calcio, potasio, bario y agua.

Por tanto, en la mayoría de los casos se trata de mezclas con composición química variable y, al menos en parte, amorfas, es decir, no cristalinas.

El psilomelano se presenta en forma de masas más o menos compactas o bien terrosas; en ocasiones también aparece en agregados estalactíticos, mamelonares o dendríticos de color negro.

Cuando se presenta en masas compactas, este mineral es duro (entre 6 y 6,5 en la escala de Mohs) y bastante pesado, tiene brillo casi metálico y es opaco; la raya es de color negro o negro parduzco.

El polvo del psilomelano, una vez calentado a la llama en una probeta, desprende vapores acuosos que se condensan en las paredes frías de la probeta.

El psilomelano es un mineral de origen predominantemente sedimentario. Se forma en las zonas de oxidación de los yacimientos de otros minerales manganesíferos.

Se trata de un producto bastante común que es posible encontrar en numerosas localidades.

Las elegantes y vistosas dendritas negras –que parecen pequeños ramilletes de hierbas y que en ocasiones han sido consideradas fósiles- que se hallan en los planos de estratificación o de fractura de diversos tipos de rocas (calizas, areniscas, pórfidos), suelen estar formadas por este mineral.

Grandes depósitos de este mineral, explotables industrialmente, se encuentran en Georgia y Ucrania; otras importantes localidades de psilomelano son Scheneeberg (Alemania), Zacatecas (México), Sverdlovsk (Rusia) y Nagpur (India).

En España aparece en varios tipos de rocas. Donde más abunda es en las proximidades de los yacimientos de manganeso, sobre todo en las provincias de Zamora, Asturias, Badajoz, Huelva y Teruel.

El psilomelano es un importante mineral para la obtención de manganeso cuando aparece en grandes concentraciones.

6-AMATISTA

AMATISTA
La amatista es una variedad de cuarzo distinguida por su color violáceo más o menos intenso. En Egipto y en Asia Menor era una de las tres gemas más utilizadas para la creación de joyas, sellos y tallas.

Los antiguos griegos sostenían que la amatista constituía un excelente remedio contra los efectos del alcohol, de ahí su nombre amethistos (en griego “que impide la embriaguez”).

Aunque, según Plinio, el nombre podría derivar más bien de su color, en ocasiones similar al del vino tinto.
El principal significado simbólico de la amatista era de tipo sagrado o religioso: es citada en la Biblia como una de las doce piedras colocadas sobre el pectoral que conservaba los nombres de las doce tribus de Israel.

Durante la Edad Media, la amatista pasó a ser la piedra de los obispos y cardenales, símbolo de paz, castidad y desinterés por los bienes del mundo terrenal, además de representar el color de la pasión en la tradición religiosa cristiana.

La amatista es una variedad violeta púrpura del cuarzo. Como tal, está formada por bióxido de silicio y cristaliza en el sistema trigonal.

Presenta un hábito cristalino en el cual están más desarrolladas las formas del romboedro que las del prisma, típicas del cuarzo incoloro.

La coloración, debida a fenómenos de irradiación natural de los cristales que contienen hierro, aparece con frecuencia distribuida en zonas irregulares o paralelas a las caras principales del cristal, o bien se encuentra únicamente en la extremidad de los cristales, de hasta 10 o 15 centímetros de largo.

A menudo la amatista aparece en maclas, pero la existencia de los cristales individuales que forman la macla no la hacen fácilmente reconocible a simple vista.

Tiene dureza 7 en la escala de Mohs, no posee exfoliación y es de brillo vítreo, en ocasiones enmascarado por la presencia de numerosas estrías paralelas entre sí en las caras.

En su interior se pueden encontrar inclusiones típicas, como halos líquidos en cavidades aplanadas, de contorno en zigzag, y cristales aciculares pardos o rojizos en agregados.

Todas las amatistas, sometidas a temperaturas comprendidas entre los 400º C y los 500º C, se transforman en cuarzo citrino, o bien cambian de color, del violeta al amarillo pardo o diversas tonalidades de pardo-anaranjado.

Muy similares a la amatista son la cordierita y la escapolita violeta. Con frecuencia se imita la amatista con vidrios y cuarzos sintéticos de color violeta.

La amatista se encuentra esencialmente en el interior de geodas de rocas basálticas. De ese mismo tipo son los vastísimos yacimientos de Brasil, Uruguay e India. Las geodas brasileñas, de formas redondeadas, pueden alcanzar dimensiones superiores al metro cúbico.

La amatista se puede encontrar también en vetas y cavidades en pegmatitas, como las de Rusia y Madagascar.

Además, existen yacimientos de amatista en Estados Unidos, Sri Lanka, Rumanía, la antigua URSS, Alemania y en las minas de Plattveld (Namibia).

Las variedades de amatista límpidas y de color intenso son talladas en forma oval o redonda con tallas en facetas y a veces en brillante. En cambio, las variedades más bien opacas suelen tallarse en cabujón.


7-OJO DE TIGRE

OJO DE TIGRE

Poco difundida hasta mediados de los años sesenta, en la actualidad el “ojo de tigre” es seguramente la gema con efecto tornasolado más utilizada; su fama, además, es parecida la del crisoberilo “ojo de gato” (cimofana) y a la del cuarzo “ojo de gato”, un cristal que contiene particulares inclusiones responsables del tornasolado.

El ojo de tigre, además, aun teniendo una composición cuarzosa es, en realidad, una roca formada por un agregado de cuarzo y silicatos fibrosos.

Tallado en superficie curva, manifiesta un discreto tornasolado con reflejos pardo-dorados.

También es digno de mención el brillo sedoso de esta piedra preciosa, que aparece concentrado en bandas paralelas alternativamente reflectantes según las inclinaciones del mineral.

El ojo de tigre es un material con una estructura de tipo fibroso; se presenta en forma de láminas decimétricas, delimitadas por superficies paralelas rectilíneas u onduladas.

Las fibras, también paralelas entre ellas, están dispuestas perpendicularmente a las superficies de separación entre las láminas.

El color de la piedra preciosa está distribuido en bandas alternas, amarillas, pardas o doradas, con brillo típicamente sedoso.

La composición es predominantemente silícea, en forma de cuarzo fibroso pseudomorfo (o bien que ha sustituido un mineral preexistente manteniendo la estructura) de un anfíbol azulado conocido como crocidolita, variedad fibrosa de la riebeckita, un anfíbol que cristaliza en el sistema monoclínico, silicato de hierro y sodio.

La coloración deriva de la oxidación e hidratación del hierro divalente, presente originariamente en el anfíbol, y es por tanto debida a la diseminación entre las fibras de microscópicas partículas de hidróxido férrico amarillento (limonita).

En el caso en que este proceso de oxidación no se produce durante la alteración del anfíbol y su transformación en sílice, el color permanece con tonos azulados y el material adquiere el nombre de “ojo de halcón”.

Calentando el ojo de tigre es posible transformar las pequeñas partículas limoníticas en hematites rojizos y obtener un material rojo denominado “ojo de buey”.

No obstante, el ojo de tigre puede ser tratado posteriormente con blanqueantes al cloro o con ácido clorhídrico, de forma que su coloración se vaya aclarando hasta un gris débilmente amarillento o verdoso: en este caso el material se parece al apreciado cuarzo tornasolado.

El ojo de tigre es el resultado de la pseudomorfosis del cuarzo sobre un anfíbol con estructura fibrosa.

Este fenómeno puede producirse debido a una completa alteración del anfíbol y a una sucesiva recristalización de la sílice residual, o bien por la misma silicificación del agregado anfibólico ligada a la circulación de aguas saturadas en sílice a baja temperatura.

En la República de Sudáfrica, al oeste de la ciudad de Kimberley.

Se encuentra el principal yacimiento de ojo de tigre, mientras que otras localidades con importantes yacimientos se encuentran en Australia occidental, Birmania, India, California (E.U.A.) y Brasil.

El ojo de tigre es tallado en cabujón para hacer resaltar el tornasolado, o bien es utilizada para obtener pequeños objetos ornamentales y camafeos. La talla y el pulido se realizan siempre paralelamente a las fibras.
El ojo de tigres se diferencia de las otras gemas con efecto tornasolado como el crisoberilo, las turmalinas, el cuarzo y el apatito por su coloración en bandas claras y oscuras alternas.

Algunos materiales compuestos por fibras vítricas dispuestas de forma regular pueden imitar muy bien el ojo de tigre.

8-RODICITA

RODICITA
La rodicita es un mineral muy raro, tanto que sólo se ha encontrado en tres países: Madagascar, Rusia y Gran Bretaña.

Se trata de un borato del grupo de la hambergita que contiene elementos poco comunes, como el cesio y el berilio.

El origen de su nombre es incierto, aunque según algunas fuentes derivaría de un término griego que significa “rosado”, pues parece que los primeros ejemplares descubiertos en Rusia eran de dicho color.

Según otros estudiosos, sin embargo, aludiría al hecho de que esta especie funde a la llama de un mechero, lo que le da al mineral un color primero verde y después rojo.

La rodicita es un borato y, como tal, pertenece a la clase de los carbonatos. Químicamente está formada, además de por boro y oxígeno, por potasio, cesio, aluminio y berilio. Con frecuencia también puede contener rubidio, litio y sodio.

Cristaliza en el sistema cúbico, en individuos dodecaédricos o tetraédricos, de hasta dos centímetros.
Este mineral es incoloro, blanco o amarillo tenue.

Es transparente o translúcido, con brillo de vítreo a adamantino. De exfoliación difícil, la rodicita tiene una fractura concoidal y es bastante pesada. Su dureza (8,5 en la escala de Mosh) es la más alta entre los boratos.

Insoluble en los ácidos, esta especie puede llegar a fundirse a la llama de un mechero. Si es expuesta a los rayos ultravioleta manifiesta una débil fluorescencia de color amarillo.

Se conocen muy pocos yacimientos de este complejo borato.

Se ha encontrado, por ejemplo, en algunas pegmatitas de Madagascar, que también contienen rubelita rosada; las localidades más conocidas son Antandrokomby (cerca del monte Bity), Manja, Ambalanilaifotsy y Ambatofinandrohama.

También se ha hallado en los Urales rusos, siempre en rocas pegmatíticas, en Mursinka, localidad donde fue descubierta y descrita, aparece asociada a rubelita y cuarzo.

Por último se encuentra rodicita en Meldon, cerca de Okehampton (Devon, Gran Bretaña).

En el caso en que los ejemplares sean límpidos, la rodicita se puede emplear en gemología gracias a su elevada dureza.

Su rareza, sin embargo, impide su uso comercial, motivo por el que el borato tiene un exclusivo interés científico y coleccionístico.

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