Las Francotiradoras Rusas en la Segunda Guerra Mundial

Roza Shanina
Roza Shanina
Durante la Segunda Guerra Mundial, las mujeres rusas ejercieron un notable valor en el rol de francotiradores. 

La palabra francotirador es un calco de la empleada en francés franc-tireur.

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española en su primera acepción encontramos que es el combatiente que no pertenece al ejército regular, en su segunda acepción se define como: la persona aislada que apostada ataca con armas de fuego.

Los orígenes del empleo de francotiradores se remontan en la historia a la fecha de 1640 cuando un avispado inglés unió un rudimentario, telescopio a su mosquetón.

Sin embargo no encontramos su aplicación práctica hasta la guerra de independencia de los Estados Unidos dónde la unidad de Fusileros de Morgan procedente de Kentucky causo numerosísimas bajas entre las filas británicas.

En la vieja Europa el empleo de tropas francotiradoras se remonta a 1870 fecha en la que los franceses potenciaron el empleo de tiradores de élite en su enfrentamiento con Prusia.

La guerra de trincheras de la Primera Guerra Mundial supuso un excelente caldo de cultivo para el empleo de francotiradores obligando a permanecer al adversario tras la misma si quería conservar su vida.

Durante el conflicto bélico de la Segunda Guerra Mundial solemos pasar por alto la figura de los francotiradores, agazapados en sus escondites fijaban el blanco con gran temple, disparaban y a continuación desaparecían sin dejar rastro.

El arte del francotirador contrariamente a lo que se piense no consiste solo en la habilidad de abatir a sus presas, aunque este sea su principio rector, cuenta con el factor del buen uso del camuflaje, de realizar el disparo sin revelar la posición en la que se encuentra escondido, posee también sus propias técnicas para provocar la reacción de pánico en el frente o para atraer a más blancos, una táctica muy utilizada por los francotiradores soviéticos.

En el frente oriental consistía en herir algún alemán que desprotegido constituía un blanco fácil, una vez inmovilizado, sus compañeros acudían a socorrerlo tratando de quitarlo de la zona de acción del francotirador, momento que este aprovechaba para causar más bajas.

Los francotiradores participaron en todos los frentes en los que se combatió, especialmente en el ya mencionado teatro de operaciones ruso, los tiradores más destacados fueron en este orden:

Los soviéticos que ocasionaron un total de: 11976 bajas, esta técnica tan depurada fue aprendida durante la guerra de invierno que la U.R.S.S mantuvo con Finlandia donde los fineses ocasionaron la nada despreciable cifra de 942 blancos siendo lo más escalofriante que Simo Häyha fuera el autor de 542 bajas, como ya podrán imaginar, sus números se convirtieron en una marca inalcanzable siendo el francotirador con más aciertos en su haber al final de la Segunda Guerra Mundial.

Es famosa la historia de los francotiradores rusos Vasily Zaitsev e Iván Sidorenko, quienes durante la invasión alemana a Volgogrado -antigua Stalingrado- y la campaña Este-Europea hicieran famosa la frase “un tiro, una muerte” a causa de su destreza con el rifle, y quienes además sembraran el terror en las tropas alemanas al causarles más de 500 bajas, cada uno, de la manera de eliminación más silenciosa y psicológicamente deteriorante que se pueda obtener: el tiro efectivo a distancia.

Sin embargo, la cantidad de bajas sufridas por Rusia -se calcula que durante un lapso el ratio fue de 26 soldados rusos muertos por cada soldado alemán, y, además, considerando que el 75% de las bajas alemanas tuvieron lugar en el frente este-europeo- varias mujeres fueron enlistadas en puestos especiales del ejército.

Nina Lobkovskaya

Nina Lobkovskaya

Dos de estas serían Natalia Kovshova y Maria Polivanova quienes formarían un equipo de tiro y cálculo de tiro -la persona que asiste al tirador, o en este caso tiradora, informándole de las variables ambientales y climáticas así como de las cercanías al blanco- que causaría Kovshovamás de 300 bajas entre las fuerzas alemanas.

Al enterarse de la existencia de éstas mujeres francotiradoras, la moral del ejército alemán se vio muy disminuida ya que el nivel de precaución que debían tener de ahora en más en los puntos de control y en las patrullas se vio incrementado a niveles extenuantes, ya que de aquí en adelante no solo debieron de estar atentos a los hombres de los poblados sino que también a las mujeres de los mismos, quintuplicando el número de vigías y “ojos” -ya que a causa de la guerra las mujeres superaban en número ampliamente a los hombres.

 Su leyenda crecería a aun más cuando efectivamente eliminaran a cinco francotiradores de élite del ejército alemán que habían sido enviados en su búsqueda; y así como también a más de 20 oficiales de rango y 10 oficiales de alto rango del Tercer Reich.

Otras dos francotiradoras muy famosas, ya que no superaban los 20 años y eran físicamente muy atractivas, fueron Roza Shanina con 59 bajas y Nina Lobkovskaya con un estimado de 89 a 95 bajas enemigas.

Maria Polivanova

Maria Polivanova

Un dato interesante es que generalmente se escabullían a territorio controlado por las fuerzas opositoras disfrazadas de campesinas o pastoras, llevando sus rifles desarmados en canastas o el pelaje de las ovejas.

Una vez ubicadas detrás de las líneas o los flancos débiles, esperaban a los contraataques del ejército soviético para “picar” oficiales de rango de las filas alemanas.

Esta tarea hubiese sido imposible para un hombre ya que, justamente para evitar este tipo de “tenazas” generalmente se les prohibía transitar tan libremente por territorio controlado por las tropas alemanas.

Lyudmila Pavlichenko, la más exitosa

La francotiradora solitaria más mortífera de todas sería Lyudmila Pavlichenko quien acumularía, confirmadas, 309 muertes, entre estas la de un general de campo alemán.

Uno de sus modos de operación más eficiente era el de aprovechar su poco peso para ocultarse en las copas de los árboles, buscar un claro, y controlar las rutas de abastecimiento utilizadas por los alemanes.

Con el tiempo, su habilidad se haría muy famosa entre las líneas aliadas y del eje.

La soldado Pavlichenko luchó aproximadamente dos meses y medio cerca de Odesa, donde consiguió 187 muertes.

Cuando los Alemanes obtuvieron el control de la zona, su unidad fue retirada para ser enviada a servir en el cerco de Sevastopol, en la Península de Crimea.

En Mayo de 1942, la Teniente Pavlichenko fue mencionada por el Consejo del Ejército Soviético del Sur debido a sus 257 alemanes abatidos.

Su total de muertes confirmadas durante la Segunda Guerra Mundial fue de 309, incluyendo a 36 francotiradores enemigos.

Una vez Pavlichenko encontró el cuaderno de bitácora de uno de los francotiradores alemanes abatidos, y confirmó que este había quitado las vida a más de 500 soldados soviéticos.

Lyudmila Pavlichenko

Lyudmila Pavlichenko

En Junio de 1942, Pavlichenko fue herida por fuego de mortero. Dada su condición de heroína, fue retirada del frente menos de un mes después de recuperarse de sus heridas.

Fue enviada a Canadá y los Estados Unidos para una visita de propaganda, y se convirtió en el primer ciudadano soviético en ser recibido por un Presidente de los Estados Unidos. Franklin D. Roosevelt y su esposa la recibieron en la Casa Blanca. Más tarde, Eleanor Roosevelt la invitó a recorrer los Estados Unidos relatando sus experiencias.

Apareció antes en la Asamblea Internacional de Estudiantes, que tuvo lugar en Washington, D.C., siendo recibida como una heroína. Más tarde asistió a reuniones en el Congreso de Organizaciones Industriales, y realizó apariciones y discursos en Nueva York.

En Canadá, fue obsequiada con un rifle Winchester con mira óptica, el cual se exhibe hoy en el Museo Central de las Fuerzas Armadas en Moscú.

Habiendo alcanzado el rango de Comandante, Pavlichenko nunca regresó al frente, sino que, como instructora, entrenó a cientos de francotiradores soviéticos antes del fin de la guerra.

En 1943 recibió la Estrella de Oro de la condecoración de Héroe de la Unión Soviética.

Tras la guerra, terminó su formación en la Universidad de Kiev y empezó su carrera como historiadora. Entre 1945 y 1953 fue ayudante del Cuartel General Principal de la Armada Soviética (participando además en numeras conferencias y congresos internacionales). Más tarde, fue miembro activo del Comité Soviético de Veteranos de Guerra.

A lo largo de la historia, la evolución de los valores culturales que han determinado el paso de una época a otra y las diferencias de costumbres y pensamientos en los distintos países, ha condicionado de forma distinta el consenso para la anulación de la imagen de la mujer guerrera en la sociedad; también en el campo de batalla.

Por lo tanto, la mujer ha vivido momentos de exaltación, alternados con periodos de exasperada persecución, según los valores culturales vigentes.

Por eso, en las épocas históricas o en los países en que la cultura ha arraigado sus propios valores sobre elementos claramente machistas, la imagen de la mujer se negaba y desaprobaba.

Actualmente, las mujeres son reclutadas para servir en el ejército en casi todos los países del mundo, pero lo cierto es que las mujeres soldado siempre han existido:

"Seguramente no habrá habido una sola guerra, que no haya contado con la participación femenina".

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Fuente: elsecretodezara.blogspot.com
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