Imperio Mogol, la India y Tamerlán

Imperio Mogol, la India y TamerlánEl Imperio Mogol de la India recibió tal nombre porque sus soberanos pertenecían por la línea materna de su fundador Babur (Zahir al-din Mohammad Babur) a la dinastía timurida, es decir, a descendientes del kan mogol Tamerlán (o Timur Lang).

Fue un poderoso estado islámico que existió entre los siglos XVI y XIX, abarcando en su período de apogeo la mayor parte de los territorios actualmente correspondientes a la India, Pakistán y Bangladesh, llegando a poseer zonas de Afganistán, Nepal, Buthán y del este de Irán.

El origen del Imperio Mogol de la India deriva de un momento en el cual el poder timúrida parecía a punto de desaparecer:

En efecto, los uzbecos en 1507 prácticamente aniquilaron a los mogoles timuríes en el área que había sido el centro de su poderío: la Transoxiana y el Jurasán.

Perseguidas las tropas mongolas éstas se retiraron al sur de la cordillera del Hindū Kūsh, desde esta zona en el centro del actual Afganistán uno de los descendientes de Tamerlán, llamado Zahir al-Din Muhammad más conocido como Babur o Baber decidió aprovechar las discordias existentes en el Subcontinente Indio para invadirlo.

Babur, que significa "tigre", nació en la ciudad de Andijan en el actual Uzbekistán. Era hijo de Omar Sheikh, rey de Ferghana.

Al morir su padre, Babur ascendió al trono en 1495 cuando contaba con tan solo 12 años. A pesar de que algunos de sus tíos intentaron derrocarle, Babur se mantuvo firme como soberano.

En 1498, Babur atacó y conquistó la ciudad de Samarkanda sobre la que creía tener derechos hereditarios.

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Una revuelta entre los nobles uzbekos le hizo perder el Valle de Ferghana. Mientras iban a la reconquista de este territorio, sus tropas desertaron lo que llevó a la pérdida de Samarkanda. Babur consiguió recuperarla hasta que en 1501 Muhammad Shaybani, jan de los uzbekos, le derrotó y el mogol perdió definitivamente el control de la ciudad.

Babur empleó tres años en organizar un ejército que fuera lo suficientemente fuerte como para permitirle recuperar los territorios perdidos.

En 1504 tenía ya suficientes tropas. Tras cruzar el Hindu Kush, Babur conquistó la ciudad de Kabul y volvió a estar a la cabeza de un importante reino.

Tras la muerte de Shaibani en 1510, Babur reclamó sus posesiones originales para lo que contó con la ayuda de Ismail Safavi. En 1511 realizó una entrada triunfal en Samarkanda pero en 1514 sufrió una nueva derrota a manos de los uzbecos y tuvo que regresar a Kabul.

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Habiendo perdido toda esperanza de recuperar Ferghana, Babur concentró sus esfuerzos en la India. Realizó algunas incursiones previas hasta que en 1521 se le presentó la oportunidad de realizar un ataque más importante. Los nobles del sultanato de Delhi detestaban a su sultán, Ibrahim Lodi, y pidieron ayuda a Babur.

Con un ejército de 12.000 hombres y una artillería limitada avanzó hacia Delhi. Ibrahim contaba con 100.000 soldados y 100 elefantes.

El 21 de abril de 1526 ambos ejércitos se encontraron en la llamada “primera batalla de Panipat”. Ibrahim fue asesinado en la batalla y Babur, que se autoproclamó Padshah Ghazi (Emperador de la India) entró, junto a su hijo Humayun, sin dificultades en Agra.

Sin embargo, aún tuvo que enfrentarse a un enemigo más poderoso, Rana Sanga, que le atacó con un ejército de 200.000 hombres.

El ejército de Babur, a pesar de estar cansado y hambriento, consiguió derrotar a las tropas de Sanga en la “Batalla de Khanua” el 16 de marzo de 1527. Babur se convirtió en el jefe absoluto de la India del norte.

Pasó el resto de sus días organizando su nuevo imperio desde Agra, su capital. Babur murió a la edad de 48 años y fue sucedido por su hijo Humayun. Está enterrado en Kabul (Afganistán).

Entre los descendientes de Babur se destacaron Akbar quién imperó entre 1556-1605 extendiendo los límites del imperio entre el Hindu Kush (incluyendo el Kabulistán) al oeste y noroeste, los pantanos del Terai al norte, la Bengala (incluida) al este y el río Godavari al sur.


El período de Akbar fue en lo económico y en lo cultural una "edad de oro"; Akbar mismo se destacó por su gran cultura y por su aceptación del libre culto para los que practicaran otras religiones aparte del islam, de hecho Akbar mismo creó una suerte de religión monoteísta de características panteístas en la que, junto a los elementos islámicos se encontraban en síncresis elementos del hinduismo, budismo e inclusive del cristianismo. A la muerte de Akbar el islam volvió a ser la religión oficial, única, de estado.

Imperio Mogol, la India y TamerlánOtros dos soberanos pasarían a ser célebres en la historia: Sha Yayan quien imperó entre el 1628 y el 1658, éste sometió a vasallaje a los reinos de Bijapur y Golconda, el control de Golconda incrementó el poderío económico del Gran Mogol ya que esta región era y es un importante centro minero destacado por sus excelentes diamantes.

Fue Yayan quien erigió el célebre mausoleo del Taj Mahal dedicado a su esposa favorita: Mumtaz-i Mahal. Un hijo de Yayan, el conocido Aurangzeb quien reinó entre 1658- 1707 fue el último Gran Mogol de relevancia, pero su actitud intolerante respecto a toda otra religión que no fuera el Islam provocó el inicio de insurrecciones populares, máxime cuando ordenó la destrucción de varios templos del hinduismo.


A la muerte de Aurangzeb las luchas dinástica por la herencia del trono iniciaron de un modo ya evidente la decadencia del Imperio Mongol de la India, esto facilitó la creciente intervención colonial europea, inaugurada por los portugueses quienes llegaron a tener varias posesiones en la costa del Malabar y en Diu.

A los portugueses les siguieron los neerlandeses, aunque la intervención europea fue realizada especialmente por los franceses e ingleses durante el s XVIII; fue Inglaterra la que entre mediados del s XVIII y mediados del s XIX logró apoderarse de casi la totalidad de los territorios que antes habían estado bajo la égida del Imperio Mogol de la India.

En efecto, en 1857 los ingleses, ya con poco esfuerzo, depusieron al último Gran Mogol llamado Bahadur Sha II quien sólo había gobernado de un modo casi formal.

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Tamerlán fue uno de los más grandes conquistadores mongoles.

Sus dominios abarcaron ocho millones de kilómetros cuadrados en un tiempo cubierto por la guerra y la destrucción, pero también por un magnífico esplendor cultural y comercial, auspiciado por el mecenazgo de este célebre gobernante asiático.


Tamerlán o Timur –cuyo nombre original significa hierro– nació el 10 de abril de 1336 en Kesh, un lugar próximo a Samarkanda enclavado en el antiguo kanato de Chagatai (actual Uzbekistán).

Pertenecía al clan de los Barlas, un linaje de etnia mongola, aunque de cultura islámica, muy arraigado desde tiempos ancestrales en aquella geografía.

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La división del kanato de Chagatai en dos kanatos diferenciados (Tranxosiana y Mogolistán) favoreció el ascenso social de Timur, ya que se casó con la hija menor del jefe que quedó al frente del kanato de Transoxiana.

Con 26 años, Timur, al que apodaban Lank (el Cojo) por una discapacidad sufrida en una de sus piernas durante la infancia, ya se había hecho con el mando de la situación en el territorio del que se enseñoreaba y declaró la guerra a sus hostiles vecinos.

Tras varios años de conflicto, Tamerlán sojuzgó o aplacó la belicosidad de sus rivales. En 1370 se proclamó emir independiente y eligió como capital de su incipiente Estado la esplendorosa ciudad de Samarkanda.

Desde ella inició una expansión militar como no se había visto desde la época del mismísimo Gengis Kan, de quien Timur se erigió pretendido heredero genético.


Su sueño pasaba por recuperar el perdido fulgor del imperio mongol y, durante los primeros años, se dedicó a cimentar la estructura de un estado sólido y unificado bajo su cetro.

Para ello diseñó leyes de gobierno en las que se aunaban las viejas costumbres y otras de nuevo cuño que mejoraron la vida de sus súbditos.

A esto se sumó la creación de un incontestable ejército, considerado la mejor maquinaria bélica del momento.

Con dichas tropas, Tamerlán se lanzó a la conquista de Asia bajo el influjo de lo logrado por Alejandro Magno, una de sus más claras y admiradas referencias históricas.

Durante 35 años los ejércitos de Samarkanda cubrieron buena parte del continente asiático, extendiéndose de este a oeste y de norte a sur por las actuales Siria, Irak, Irán, Pakistán, Afganistán, Turkmenistán, Uzbekistán, parte de La India, Turquía, Rusia...


Las campañas de Tamerlán fueron tan brillantes como genocidas. Desgraciadamente famosas se hicieron las construcciones piramidales que sus hombres elaboraban con las cabezas de los infortunados vencidos.

Asimismo, en esta cruel y despiadada política de anexiones territoriales, ordenó el asesinato de poblaciones enteras y arrasó bellas ciudades como Bagdad o Damasco, plazas en las que miles de sus habitantes sufrieron decapitación a modo de escarmiento por la resistencia planteada.

Sin embargo, no todo fue masacre, y el sultán, muy interesado en la cultura, favoreció el embellecimiento arquitectónico de Samarkanda mientras contrataba los mejores literatos para ensalzar los aspectos más elogiosos de su reinado.

Respecto al capítulo económico, consiguió que la Ruta de la Seda, principal arteria comercial de Asia, viera sus caminos hasta Bagdad libres de peligros para los comerciantes que la transitaban, lo que impulsó el incremento de la riqueza y el intercambio cultural con otros pueblos.

Por otra parte, este poderoso mandatario no descuidó sus relaciones internacionales y recibió con agrado la visita constante de los embajadores que llegaban desde cualquier parte del mundo conocido.
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Tamerlán murió por enfermedad el 19 de enero de 1405 en la ciudad de Otrar (actual Kazajistán) cuando se encontraba en los previos de la conquista de China, sin duda el proyecto más ambicioso de su agotadora peripecia bélica.

Sus restos fueron trasladados a Samarkanda en medio de innegables muestras de respeto y dolor por aquél que tanto oropel había concedido a la mítica capital.

Fue sepultado en Gur-i Emir, un luminoso mausoleo que en la actualidad constituye una de las escasas muestras que aún sobreviven de aquel periodo.

 El conglomerado de países que había sometido se disgregó por sucesivas divisiones entre sus hijos y nietos (los timúridas).

Su hijo mayor Hahangir había muerto y la sucesión recayó en el hijo de este, llamado Pir Muhammad, e inmediatamente en su hermano Jalil Sultan.

Otro hijo de Tamerlán, Shah Rokh, ocupó el poder en 1406, y fue el segundo miembro más destacado de la dinastía. A su muerte en 1447 le sucedió su hijo Ulug Beg y en 1449 el hijo de este, Abd al-Latif.

En 1450 fue soberano por poco tiempo Abdallah Mirza, que era hijo de un hermano de Ulug Beg, y después Abu Said, nieto de Miranshah (hermano de Shah Rokh).

En 1469 pasó a un biznieto de Umar Shayk (otro hermano de Shah Rokh), Husayn Bayqara. Bayqara gobernó hasta el 1506, siendo sucedido por sus hijos Badiaz y Zaman.

En 1503 Babur o Baber (Zahir al-din Mohammad Babur), nieto de Abu Said, se hizo con el poder en Delhi.

Finalmente, con el fin del imperio timúrida, se estableció en la India el Imperio Mogol en 1526 de la mano de Babur, descendiente de Tamerlán.

Los mogoles gobernaron casi por completo la región hasta su decadencia en el siglo XVIII. En 1857, se disuelve el imperio con la llegada de los británicos.

Los mongoles, nómades de las estepas eurasiáticas, fundaron en el siglo XIII, bajo el liderazgo de Gengis Khan, el mayor imperio de la historia.

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Eran una tribus de jinetes nómadas de las estepas del Asia Central; su lugar de origen coincide aproximadamente en la actualidad con la república de Mongolia y las franjas meridionales de Siberia.

En el siglo XIII, bajo el liderazgo de Gengis Khan protagonizaron un movimiento de expansión de tal magnitud, que el imperio mongol llegó a extenderse desde China por el este, a Rusia y el imperio islámico por el oeste.

Los pueblos mongoles pertenecen al amplio grupo de pueblos mongoloides, del que también forman parte chinos, japoneses, coreanos, thais, etc.

Su medio geográfico configuró una forma de vida nómada, basada en el pastoreo de cabras, ovejas y caballos, muy similar a la de otros pueblos esteparios, como los turcos y los tunguses (manchúes), con los que también comparten una filiación lingüística (lenguas uralo-altaicas).

Agrupados en tribus, vivían en tiendas que transportaban consigo en sus desplazamientos en busca de nuevos pastos, no practicaban la agricultura ni tenían ciudades o asentamientos permanentes.

El chamanismo y la veneración de los fenómenos naturales constituían sus principales prácticas religiosas.

Estas circunstancias motivaron el que los mongoles raramente fundaran Estados, aunque se dieron algunas excepciones. Como otros pueblos nómadas, los mongoles eran excelentes arqueros y jinetes.

Gengis Khan

En 1196 Temuyin, un jefe de clan mongol, fue elegido khan o kan (soberano) por una asamblea de las tribus.

En pocos años sometió a su autoridad a todas las tribus turcas y mongolas que vivían en torno al Baikal, y en 1206 fue proclamado khagan (soberano supremo) por todas las comunidades, y adoptó el nombre de Gengis Khan (soberano universal).

Organizó su nuevo Estado sobre dos pilares. El ejército y cuerpos auxiliares de ingenieros e infantería, normalmente reclutados entre los pueblos sometidos, y empleados en los asedios de ciudades.

Por otro lado, la yasa era la ley imperial que daba cohesión y organizaba el conjunto de las Instituciones del Imperio.

La soberanía era electiva dentro de la familia de Gengis Khan, cuyos miembros acaparaban los máximos poderes civiles y militares.

La cancillería imperial y el tribunal supremo eran dirigidos por mongoles. El Imperio se dividía en distritos militares, y los jefes del ejército, miembros del gran consejo imperial, se encargaban también de la administración, auxiliados por una numerosa y eficiente burocracia, escogida entre los pueblos sometidos.

Con estos elementos, los mongoles emprendieron una espectacular serie de conquistas. En 1209 sometieron el reino tungús de Xixia, después conquistaron el norte de China hasta Pekín (1215).

Gengis Khan obtuvo el vasallaje pacífico de los kara-kitai (1218) y atravesó sus tierras en 1221 para conquistar el sultanato turco musulmán de Jwarizm (noreste de Irán).

Combinando la tolerancia con las poblaciones sometidas pacíficamente y la mayor crueldad con los enemigos vencidos, convirtió el terror en un arma tan eficaz como su ejército.

Sus lugartenientes Subotay y Djebe realizaron una incursión al sur de Rusia, venciendo a los cumanos y los rusos en Kalka, en 1223.

A la muerte de Gengis Khan (1227) el imperio, que se extendía desde Manchuria hasta el mar Caspio, estaba repartido entre su hijos, bajo la soberanía del Gran Khan. En 1229 la asamblea de los nobles mongoles eligió para este puesto a Ogodei.

Éste continuó las conquistas mientras organizaba el imperio, estableciendo la capital en Karakorum (1235). Batu, sobrino de Ogodei, acompañado por Subotay y Mangu, marchó sobre Occidente, destruyendo a los búlgaros del Volga (1236), aplastando a los rúsos y tomando Kiev (1240).

Atacó entonces Polonia, Hungría y Alemania, llegando hasta el Adriático (1241). Pero cuando iba a atacar Viena, la noticia de la muerte de Ogodei le hizo volver rápidamente a Karakorum para defender sus derechos al trono.

Tras un periodo de minorías y regencias (1241-51), durante el reinado de Mangu Khan (1251-59) el imperio alcanzó su máxima extensión.

Su hermano Hulagu, gobernador de Persia, acabó con la secta de los asesinos (1256) y conquistó todo Irak, ejecutando al último califa de Bagdad (1258), pero fue vencido por los mamelucos de Egipto en Am Yalut (1260).

Kublai Khan y la disgregación del Imperio

Kublai, otro hermano de Mongu, fue elegido Gran Khan (1260-1294). En seguida trasladó su capital a Pekín, llamada Kanbalik. Desde allí completó la conquista de toda China (1279) y envió expediciones contra Japón, Indochina e Indonesia.

Bajo su reinado y el de sus sucesores, el Imperio chino-mongol alcanzó una gran prosperidad, gracias al orden interno y a que la tolerancia y la pax mongolica impuestas sobre gran parte de Asia favorecían enormemente el intercambio de ideas y mercancías.

Fue en esta época cuando el famoso viajero veneciano Marco Polo llegó a la corte del Gran Khan, donde recibió cargos y honores.

También llegaron otros comerciantes y misioneros, como el franciscano Ruysbroek.

Pero también en esta época comenzó la disolución del inmenso Imperio. Su nieto Kaidu fundó un kanato independiente en Asia central, que sólo fue sometido por Timur (1295-1307), sucesor de Kubiai, que no pudo impedir sin embargo la pérdida de control sobre los khanatos o khanatos occidentales.

La misma dinastía Yuan fue derrocada en China por los Ming (1368) y sus descendientes se retiraron de nuevo a Mongolia.

Los khanatos de Asia central y occidental

A partir de 1260 el imperio se había convertido en una federación de khanatos, bajo la soberanía cada vez mas teórica del Gran Khan, frecuentemente enfrentados entre sí.

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En Asia central, el kanato de Chagatay, tras una fase de expansión, comenzó su declive a la muerte de Kaidu (1301), mientras se turquizaba e islamizaba progresivamente.

Tras sufrir el embate de Tamerlán (finales del siglo XIV) y la presión de los rusos, se dividió en varios khanatos que fueron progresivamente absorbidos por el Imperio Ruso (siglos XVI-XX).

Al oeste, el khanato de Quipcap o de la Horda de Oro, en Siberia occidental, impuso su autoridad a los principados rusos y llegó a amenazar Bizancio. Islamizado superficialmente, se alió con los mamelucos, ayudando a su victoria en Am Yalut.

Debilitado por la rebeldía de los príncipes de Moscú (1380) y la derrota frente a Tamerlán (1395), perdió definitivamente el control sobre Moscovia en 1480, y se escindió en los khanatos de Kazán, Astrakán y Crimea. El último de ellos logró resistir el expansionismo ruso hasta fines del siglo XVIII.

Las conquistas de Hulagu en Persia llevaron a la fundación del Imperio de los Ilkhanes o Iljanes.

Éstos, tras algunos intentos de alianza con la cristiandad europea contra los mamelucos y los príncipes musulmanes de Siria, acabaron convirtiéndose también al islam a finales del siglo XIII. Esto no impidió la disgregación de su imperio a la muerte de Abu Said (1335).

Los timuríes

En 1360, el turco islamizado Tamerlán (Timur Lenk, «el cojo») se proclamó descendiente de Gengis Khan y unificó a las tribus turcas y mongolas de Asia central.

En una serie de campañas devastadoras sometió a su autoridad toda Persia, el khanato de Quipcap (1396), el norte de la India (1399) y el sultanato otomano de Asia Menor (1402).

Pero a su muerte (1405), su gran Imperio, con capital en Samarcanda, se desintegró rápidamente.

Un descendiente suyo, Babar, fundó en 1506 el Imperio mogol de la India, que gobernaría durante dos siglos la mayor parte del subcontinente, hasta su sometimiento por los ingleses entre los siglos XVIII y XIX.

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