5 razones por las que las fotos en la Luna parecen falsas

5 razones por las que las fotos en la Luna parecen falsas Si las imágenes de la llegada del hombre a la Luna fueran un montaje, la NASA debería entrar en la categoría de Productora de muy baja calidad.

Si analizamos las situaciones de luz y sombra de algunas imágenes capturadas en la Luna por las misiones de la NASA, encontraremos numerosas “anomalías”.

Algunas cosas que nos hacen dudar y nos invitan a desconfiar de la autenticidad de lo que vemos: cielos sin estrellas, contrastes que parecen irreales, mirillas de cámara que desaparecen detrás de un objeto, y hasta sombras que se proyectan en diferentes direcciones.
Lo primero que podríamos pensar es que se trata de una burda manipulación, un montaje de cine con fotografía de baja calidad (y presupuesto), una producción de cine clase B, bizarra y capaz de subestimar al espectador.

Lo cierto es que ante todo, preferiría imaginar que la NASA, de producir en nuestro planeta semejante montaje, lo haría mucho mejor.

Las supuestas anomalías, son en realidad la prueba de que se trata de “la mejor simulación de un paseo por la Luna”, o mejor dicho, la prueba que indica que las imágenes parecen falsas, porque son absolutamente reales.

Mejor vayamos por parte. Los supuestos errores sometidos a un análisis mínimamente exhaustivo, nos lleva a “descubrir” que no son tales, y por el contrario, son consecuencia de fenómenos que tienen su lógica irrefutable.

Los supuestos defectos, deberían ser la mejor prueba de la autenticidad de lo que vemos.

El primer paso en falso que estaríamos cometiendo al juzgar como burda manipulación a las imágenes, es trasladar la lógica de nuestro planeta (y sus leyes) a un lugar completamente diferente como lo es la Luna.

La particularidad y rarezas de las luces y sombras en la Luna despistaron a los propios astronautas de las misiones de la NASA.

Así, lo que en nuestro planeta es de un modo en la Luna es completamente (o casi) diferente.

Basta combinar un poco de conocimiento básico sobre fotografía, datos de precisión científica, y simple intuición, para entender que los extraños fenómenos que suceden al capturar una imagen en la Luna responden a condiciones y leyes que hacen que sean normales.

Luego de indagar sobre la temática, repasamos cinco razones por las que las fotografías en la Luna parecen falsas, pero como bien se escribe, sólo lo parecen.


1. En el cielo las estrellas. En las fotos…las estrellas brillan por su ausencia.

En el cielo las estrellas. En las fotos…las estrellas brillan por su ausencia.

En el cielo que se ve desde la Luna también se ven las estrellas, pero se verán mucho mejor que en cualquier fotografía, a menos que sólo concentremos la atención (y la cámara) en exponer correctamente para capturar en la imagen las estrellas.

Algo parecido nos sucedería si intentáramos tomar un retrato nocturno en la Tierra. Necesitaríamos un trípode y sobre todo, un largo período de exposición. Ahora bien, imaginamos que los astronautas tendrían órdenes de captar algo más que un cielo estrellado.

Si la atmósfera de la Tierra dispersa la luz solar, en la Luna, el cielo está oscuro de día y de noche. En la Luna podremos ver las estrellas durante el día, pero según como capturemos la fotografía, las estrellas no saldrán en una imagen donde la cámara está graduada para exponer correctamente la superficie lunar o el traje de un astronauta.

Ante el blanco de la superficie lunar iluminada por el sol, la cámara de fotografía deberá cerrar el diafragma para obtener un buen grado de detalle.

Las estrellas dejarán de verse en la imagen porque no tuvieron tiempo de dejar su huella en la película: el tiempo de exposición fue demasiado rápido para capturar un luz tenue como la de las estrellas, comparada con la superficie lunar o el traje blanco de un astronauta.

En el cielo las estrellas. En las fotos…las estrellas brillan por su ausencia.

Suponiendo que la NASA habría realizado un montaje manipulador, probablemente habría diseñado una escenografía o un fondo plagado de estrellas, tal como las veríamos en cualquier película de ciencia ficción de la época.

Tal simulación, podríamos observarla en películas realizadas por directores tan exhaustivos como el propio Stanley Kubrick, y su Odisea en el Espacio (2001: A Space Odyssey), considerada una de las películas de ciencia ficción más respetuosas con las leyes de la física.

En ella, a pesar de la rigurosidad, podemos observar un cielo magníficamente estrellado, tal como lo vería un astronauta, pero difícil de conseguir (tan correctamente expuesto) con una cámara en una situación real.

Otros “errores” de Kubrick en la cinta, detallan el simular una nube de polvo causado por una cápsula en la Luna, algo imposible en un lugar sin atmósfera.

El propio Kubrick, comete "errores en sus películas que en las imágenes de la misión a la Luna del Apolo 11 no se ven, lo que nos acerca a la idea de “técnicamente real” de las imágenes del Apolo.


2. La sombra es tan negra como el carbón.

 La sombra es tan negra como el carbón.

No es una razón que por defecto lleva a pensar que las imágenes son falsas, pero sí explica muchas de las extrañas relaciones de contraste entre luz y oscuridad que muchos suponen inverosímiles en las imágenes.

Las sombras en la Luna son completamente oscuras, por lo que además, son un obstáculo capaz de ocultar lo que tenemos delante de las narices. La intensa oscuridad de las sombras en la Luna es una de las primeras observaciones de Armstrong luego de dar sus primeros pasos: dificultaban la visión al caminar con la fuente de luz de espalda, hasta el punto de no poder saber con precisión donde dar el próximo paso.

La razón no es otra que la bajísima reflectividad de la superficie de la Luna.

De hecho, sólo el 7 % de la luz es reflejada en el suelo lunar, algo que hace que un paisaje irregular confunda por sus proyecciones oscuras, sumado a un cielo completamente negro que contrasta con una luz solar.

Aunque las sombras no llegan a ser totalmente negras, si requieren una pequeña adaptación para corregir nuestra percepción. La luz solar, debe dar directamente a un objeto para verlo con claridad, de lo contrario estaremos muy complicados para tomar una fotografía de un objeto en penumbras.

Por supuesto que el efecto de alto contraste entre luz y sombra podríamos lograrlo en caso de forzar el nivel de exposición de la cámara. La pregunta sería porqué lo haríamos en todas las imágenes capturadas en la Luna si podríamos evitarlo. O traducido, por qué la NASA haría una producción montada, complicándose de tal modo con la iluminación.


3. Por cada foto perfecta, hay cientos de fotografías que terminarán en la basura.

 La sombra es tan negra como el carbón.

Muchas veces se critica la veracidad de las imágenes por el alto grado de perfección de las tomas capturadas por la tripulación del Apollo 11, y todo considerando la gran dificultad para moverse, encuadrar y controlar la exposición en un sitio tan particular como la Luna.

Lo cierto es que lo que vemos en cada publicación e imagen difundida, no es otra cosa que una selección de las mejores imágenes entre miles “descartadas”.

¿Acaso no hacemos lo mismo con nuestras fotos familiares?, tanto menos como lo haría la NASA. A pesar de todo, consultando un banco de imágenes de la misión del Apolo 11 no tardaremos en encontrar imágenes borrosas, fuera de foco, mal encuadradas, y cientos de desprolijidades tan humanas y veraces.


4. El punto de mira que se oculta detrás de los objetos

La NASA, utilizó en sus misiones una cámara con un punto de mira incorporado para salir en las imágenes (utilizada como referencia para medir objetos).

 La sombra es tan negra como el carbón.

Algunas imágenes, presentan una extraña anomalía: en muchas de las tomas, curiosamente los objetos aparecen por delante del punto de mira, o lo que es lo mismo, el punto de mira aparece artificialmente dibujado por detrás de los objetos, lo que acrecienta la apariencia de supuesta manipulación de la imagen.

Se trata de un indeseado fenómeno óptico.   ¿puede ser ?

Un mínimo análisis permite descubrir que el efecto sólo ocurre cuando fotografiamos objetos extremadamente blancos, que quedan sobreexpuestos sobre el punto de mira.

El objeto blanco sobreexpuesto termina “comiendo” una línea tan tenue como la del punto de mira, que desaparece de la imagen en el sector afectado.

Si se tratara de un montaje de imágenes, probablemente sería visto como una fuente de sospechas que se habría eliminado artificialmente. Las imágenes lunares se muestran tal como se revelaron, y con todos sus defectos.


5. Las sombras se proyectan en diferentes direcciones.

Una de las mayores causantes de confusiones acerca de la supuesta falsificación de imágenes, son las sombras que se proyectan en diferentes direcciones.

 Las sombras se proyectan en diferentes direcciones.

En la Luna, tal como en la Tierra, las sombras podrían variar “en apariencia” su orientación, por la simple razón de encontrarnos en un terreno irregular y ondulado.

Las acusaciones sobre sombras diferentes por proyectarse desde distintos puntos de luz no tienen lógica si pensamos que entonces, deberían verse varias sombras por cada objeto, algo que no sucede en ninguna imagen. En misiones posteriores al Apolo, los astronautas tuvieron dificultades a causa de los engaños producidos por las sombras y la irregularidad del terreno.

En ocasiones, los astronautas reportaron situaciones en las que a juzgar por las sombras, intuían que el descenso en alguna pendiente de la Luna era mucho mayor de lo que resultaba una vez que lo atravesaban.

Suelos planos que parecían en caída, o hendiduras que parecen mucho más profundas por la oscuridad, las sombras y el relieve jugaron una mala pasada a los astronautas en varias oportunidades.

La sonda Lunar Reconnaissance Orbiter toma fotos de los lugares de alunizaje del programa Apolo. 

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Las sombras se proyectan en diferentes direcciones.

Modulo lunar de la misión Apolo XI con su sombra en la superficie lunar. Foto: NASA.

Hace mas de 40 años que el hombre muy posiblemente puso el pie en la Luna por primera vez, evento que supuso el inicio de seis exitosos viajes a nuestro satélite natural, hasta que el programa quedó cancelado con la misión Apolo XVII tres años después.

Por primera vez el ser humano pisaba otro cuerpo celeste en lo que se puede considerar una epopeya histórica.

El viaje del Apolo XI supuso la realización de un sueño que la humanidad siempre había tenido. Incluso a través de un modesto telescopio parece que la Luna está al alcance de la mano, con una geografía que casi se puede tocar con la punta de los dedos.

Pero llegar a ella, realizar de ese sueño supuso poner en marcha los recursos de la nación más poderosa del mundo para alcanzarlo y llevar al límite la tecnología de la época.

Para esos viajes a la Luna se tuvo que desarrollar el cohete más poderoso que jamás ha existido, con una potencia en el despegue que suponía un pequeño porcentaje de la potencia energética mundial del momento.

Es ahora, cuando se está intentando crear un cohete con una capacidad de carga comparable a la del Saturno V, cuando se planea, cuarenta años después (se dice pronto) retornar a la Luna.

Como parte de esos planes de vuelta está el levantar un mapa detallado de los posibles nuevos sitios de alunizaje seguros y ver si en algunos lugares hay recursos que se puedan aprovechar en futuras misiones o en una posible estación lunar.

Parte de esta tarea está encomendada al Lunar Reconnaissance Orbiter, o LRO, que está tomando fotos de alta resolución (de unos 50 cm) de nuestro satélite desde una órbita elíptica. Recientemente la NASA ha publicado fotos en las que aparecen algunos de los lugares de alunizaje del proyecto Apolo.

En ellas se puede ver el módulo lunar de descenso e incluso el instrumental científico dejado allí. Ya tienen casi todos los sitios, la excepción es el lugar de alunizaje de la misión Apolo XII que esperan fotografiar pronto.

El módulo de descenso lunar medía 4 metros de ancho, tan pequeño que en las fotos del LRO sólo ocupa nueve píxeles, pero si el Sol está bajo sobre el horizonte proyecta una sombra larga que ocupa unos veinte píxeles.

Un caso especialmente interesante es el del Apolo XIV en el que se aprecian detalles extras, como el paquete científico que se quedó allí y el camino de huellas dejado por los astronautas entre el módulo y ese paquete científico.

Las sombras se proyectan en diferentes direcciones.
Foto de la zona de alunizaje de la misión Apolo XIV. En ella se aprecia el módulo lunar de descenso (derecha), el instrumental científico que se dejó (izquierda) y las huellas entre los dos lugares. Foto: NASA.

Naturalmente siempre habrá seguidores de teorías conspirativas que sigan negando que el hombre fuera a la Luna, pero lo seguirían haciendo incluso si los mandaran allá para que lo vieran con sus propio ojos.

Otros dirán que fue caro, pero todo el mundo sabe que es difícil poner precio a los sueños y que el ser humano se caracteriza precisamente por su capacidad de soñar.

No estamos en el punto de desarrollo tecnológico que en aquella época se imaginaba para finales de la primera década del siglo XXI.

Parece también increíble que pese al avance de la tecnología no hayamos vuelto a la Luna en cuarenta años y que no hayamos desarrollado un cohete tan potente como el Saturno V en ese tiempo.

Quizás lo más increíble es que precisamente no hayamos desarrollado tecnología realmente nueva en este campo.

Esperemos que la cara y supuesta vuelta a la Luna no hipoteque las misiones científicas y que al menos nos legue un lanzador potente, pero ni siquiera este punto está claro.

La actual administración no mira con buenos ojos ese gasto u otros similares en estos tiempos de crisis.

Se considera incluso abortar el desarrollo de los nuevos lanzadores y utilizar otros ya existentes o crear otros que cueste menos desarrollar a partir de la tecnología de la actual lanzadera.

Viene a colación recordar que la inversión hecha en la NASA, tanto en misiones tripuladas como robóticas, es equivalente a que una familia vaya al cine una vez al año.

Visto así es un gasto que parece escaso, incluso debería de serlo para aquellos que desde el púlpito de las iglesias hablan del “inmoral gasto” en el espacio.

Definitivamente éstos son otros tiempos, tiempo en los que se arriesga menos.


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Créditos imagen: NASA
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