¿Y porque no vemos estrellas de color verde?

¿Y porque no vemos estrellas de color verde?
Según cuentan, el color de una estrella tiene que ver con la “temperatura” a la que está.

Siendo este un concepto un poco curioso, porque hay muchas temperaturas que considerar.

Por ejemplo, nuestro sol muestra un color acorde con la temperatura de las superficie que casi llega a 6000 ºC, aunque en el núcleo y en la corona se alcanzan temperaturas mucho más altas, del orden de millones de grados.

La mayoría de veces que vemos las estrellas son de color blanco, pero las más brillantes muestran color. 

Rojo, naranja, amarillo, azul… casi todos los colores del arco iris ... menos verdes. ¿Por qué?

Cualquier materia que esté por encima del cero absoluto (-273ºC) emitirá luz. La cantidad de luz que emite, y lo que es más importante, la longitud de onda de esa luz, dependerá de su temperatura. 

Cuanto más caliente sea, más corta será su longitud de onda.

Los objetos fríos emiten microondas. Los objetos extremadamente calientes emiten luz ultravioleta o rayos X. En un rango muy estrecho de temperaturas, los objetos calientes emitirán luz visible (longitudes de onda de unos 300 a 700 nm).

Eso sí, los objetos no emiten una sola longitud de onda. Por el contrario, emiten fotones en un rango de longitudes de onda.

Si usaras algún tipo de detector que fuera sensible a las longitudes de onda de la luz emitida por un objeto, y entonces mides su número en comparación con la longitud de onda, obtienes un diagrama asimétrico llamado curva de cuerpo negro.

Es parecida a una campana de Gauss, pero se corta bruscamente en las longitudes de ondas cortas y se estira en las más largas.

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El eje x es la longitud de onda (o el color, si lo prefieres), y el espectro de colores visibles está superpuesto como referencia. Puedes ver la forma característica de la curva de cuerpo negro. conforme el objeto se caliente, se produce un apuntamiento en las longitudes de onda cortas de la izquierda.

Cuando un objeto está a 4500 Kelvins (sobre 4200º Celsius o 7600º F), tiene un máximo en la parte naranja del espectro. Si lo calentamos a 6000 K (aproximadamente la temperatura del Sol, unos 5700º C o 10.000 F) su máximo está en la zona verde-azulada. Calentalo más y entonces se moverá al azul, o incluso a longitudes de ondas más cortas.

De hecho, las estrellas más calientes emiten casi toda su luz en ultravioleta, a longitudes de onda más cortas de la que pueden ver nuestros ojos.

Ahora espera un segundo...si el Sol tiene el máximo en la zona verde-azulada, ¿entonces por qué no se vé verde-azulado?

¡Esa es la pregunta clave! Es porque aunque su máximo sea en la zona verde-azulada, aún emite en otras longitudes de onda.

Mira al gráfico para un objeto tan caliente como el Sol. La curva apunta al verde-azulado, por lo que emite la mayoría de fotones en ese rango.

Pero aún así emite otros que son más azules y otros más rojizos. Cuando miramos al Sol, podemos ver todos esos colores unidos. Nuestros ojos los mezclan para crear un color: el blanco.

Sí, blanco. Algunas personas dicen que el Sol es amarillo, pero si en realidad fuera amarillo para nuestros ojos, las nubes y la nieve serían también amarillos.

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Vale, entonces el Sol no se ve verde.

 ¿Pero podemos jugar con la temperatura para obtener una estrella verde? ¿Quizás una que sea un poco más caliente o fría que el Sol?

Resulta que no, que no se puede. Una estrella más caliente produciría más azul, y otra más fría más rojo, pero no importa lo que hicieras, nuestros ojos no la verían verde.

La culpa no es de las estrellas (al menos, no del todo), sino en nosotros mismos.

Nuestros ojos tienen células fotosensibles llamadas conos y bastones. Los bastones son básicamente detectores de luminosidad, y son ciegos al color.

Los conos ven los colores, los hay de tres tipos, unos sensibles al rojo, otros al azul y un tercero al verde.

Cuando la luz los golpea, cada uno se dispara en una cantidad diferente de veces, la luz roja (por ejemplo, de una fresa) estimula a los conos rojos, pero los azules y verdes ni se inmutan.

La mayoría de los objetos no emiten (o reflejan) un solo color, por lo que los conos son estimulados en diferentes cantidades. Con el naranja, se van a estimular el doble de conos rojos que de verdes, dejando a los azules solos.

Cuando el cerebro recibe la señal de los tres conos dice "Este debe ser un objeto naranja". Si los conos verdes reciben tanta luz como los rojos, y los azules no reciben nada, entonces lo percibimos como amarillo. Y así sucesivamente.

Así que la única manera de ver una estrella verde es que solo emita luz verde. Pero como verás en el gráfico superior, es prácticamente imposible.

Cualquier estrella que emita predominantemente en verde, también emitirá bastante en rojo y azul, haciendo que la estrecha se vea blanca. Cambiar la temperatura de la estrella hará que se vea naranja, amarillo, rojo o azul, pero no puedes hacer que se vea verde. Nuestros ojos simplemente no lo verían así

Y esta es la razón por la que no hay estrellas verdes. Los colores emitidos por las estrellas junto con los colores que ven nuestros ojos nos lo garantizan.

Pero eso no importa. Si alguna vez te has puesto a mirar al telescopio, y ves la brillante Vega, la rojiza Antares o la naranja Arcturus, tampoco te importará mucho.

Las estrellas no vienen en todos los colores, pero vienen en los suficientes, y son increíblemente bellas por ello.

 Entonces si no hay estrellas de color verde ... ¿Por qué sí es verde el cometa ISON?


Las fotografías del cometa ISON tomadas por cientos de personas alrededor del mundo varían mucho en calidad, contexto y configuraciones de las cámaras usadas. 

Espectro del cometa ISON. Crédito: Paolo Corelli y Dario Comino.
Espectro del cometa ISON. Crédito: Paolo Corelli y Dario Comino.

Sin embargo, todas parecen tener algo en común: el cometa se ve de color verde. ¿Por qué?

Para responder a la pregunta, los astrónomos aficionados italianos Paolo Corelli y Dario Comino utilizaron un espectrómetro de alta dispersión para analizar la luz procedente de la atmósfera del cometa.

El resultado es la imagen que acompaña estas líneas.

El espectro del cometa ISON es dominado por una línea espectral verde correspondiente a carbono diatómico (C2). Esta sustancia es común en las atmósferas de los cometas, y brilla de color verde cuando es iluminada por la luz solar en el espacio. 

El espectro también muestra una línea de emisión azul más débil, pero importante, de C2. La mezcla de luz verde y azul del cometa ISON la otorga una tonalidad aguamarina que se aprecia en muchas fotos de exposición larga. 

Finalmente, el espectro revela una contribución de oxígeno atómico.


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Fuentes: Space Weather
DiscoverMagazine