¿Deberían las mujeres casarse con hombres feos?

¿Deberían las mujeres casarse con hombres feos?
 ¿Deberían las mujeres casarse con hombres feos?

Esa es la sugestiva pregunta que se hace Vicky Larson en su columna del Huffington Post, que cautivó la atención de miles de lectores la semana pasada.

La periodista y escritora se lo cuestiona ante la situación de Hama Abedin, la esposa de Anthony Weiner, una bonita e inteligente mujer, asesora de Hillary Clinton, que a menos de cumplir un año de matrimonio y embarazada de su primer hijo ha tenido que vivir las infidelidades de su marido, quien les mandaba fotos suyas semidesnudo a sus admiradoras.

Aunque muchas no lo consideren un adonis, es un hombre inteligente, prominente, con buenos ingresos, con una personalidad encantadora y, definitivamente, como se ha podido apreciar por las imágenes, con muy buenos pectorales.

Es lo que cualquiera llamaría un hombre masculino, por quien todas las mujeres se sienten atraídas. “Y ahí es donde Abedin se equivocó -dice Larson-. Cómo ella, tan inteligente y bonita, se involucró con un hombre así”, agrega.

Aunque hay infieles feos y hombres sexis que cambian pañales, la escritora no está tan errada. Los estudios confirman que, en promedio, los hombres atractivos tienen más parejas extramatrimoniales y más relaciones cortas.

Según los resultados de un trabajo hecho entre 2.100 veteranos de la fuerza aérea con un nivel de testosterona mayor que el normal, los apuestos galanes tienen 43 por ciento más probabilidades de divorciarse que los demás; 31 por ciento más riesgo de abandonar el hogar por problemas con su pareja; 38 por ciento más posibilidad de engañar con otra a sus esposas y 13 por ciento más probabilidad de tener comportamientos violentos hacia ellas.

Tampoco son padres tan solícitos.

En su consulta, la psicóloga Nelly Rojas de González ha visto que muchas mujeres con maridos atractivos y poderosos tienen problemas no solo porque sienten que los deben celar, lo que afecta la relación, sino también porque ellas perciben que son menos comprometidos.

 “Me preocupa el desprendimiento con que abandonan a su esposa y a sus hijos por otra mujer”, dice.

No son pues, lo que las mamás llamarían el mejor partido. Lo que sucede es que estos hombres masculinos son los que más tienen éxito entre las féminas.

Esto se debe a que ellas, especialmente las más bellas, quieren asegurar que sus hijos tengan buenos genes y por eso prefieren a los hombres con altos niveles de testosterona, hormona que garantiza rasgos masculinos como la quijada grande, cejas prominentes, voz gruesa y pelo en pecho.

El problema es que ellas, que siempre lo quieren todo, también anhelan que esos hombres guapos sean hogareños y estén dispuestos a compartir las labores del hogar para asegurar la crianza de los hijos. Desafortunadamente, dicen los expertos, estas dos versiones de hombre, la del macho semental y la del macho hogareño, raramente vienen en un solo paquete.

El psicólogo Satoshi Kanazawa, desde su visión evolucionista, explica que todos los hombres quieren maximizar el éxito reproductivo mediante dos vías: una, conocida como la estrategia ‘papá’, es conseguir una pareja para rato y juntos criar a sus hijos.

La otra es tener muchas parejas de corto plazo sin invertir en la crianza de los hijos, la cual ha sido bautizada como la estrategia ‘sinvergüenza’.

Si pudieran, todos los hombres practicarían esta última, pero como son las mujeres quienes escogen pareja, y ellas prefieren a los más apuestos, los feos no tienen otra opción que ser papás juiciosos.

“Los hombres atractivos, al tener un número mayor de oportunidades de parejas sexuales prefieren la estrategia ‘sinvergüenza’”, dice el experto.

Kanazawa afirma que, en promedio, los hombres bien plantados invierten menos tiempo en tener una pareja exclusiva que los feos; son menos honestos, viven menos pendientes de sus compañeras y no las apoyan tanto.

“Son mejores amantes que maridos”, señala. Con él coincide la sexóloga Luisa Torres, quien agrega que a los apuestos y con estatus les queda más fácil ser infieles porque les llegan más oportunidades.

Y aunque asegura que hay hombres atractivos que son padres y esposos dedicados, es cierto que suelen usar su poder y su encanto para seducir a las mujeres sin importar su estado civil.

Como se observa, la disyuntiva para ellas no es de poca monta. Pero las mujeres resuelven el dilema que supone escoger entre el fiel y el sinvergüenza de diferentes maneras. Algunos estudios científicos señalan que el escenario en el que se desenvuelve una mujer incide en la opción que tome.

En países pobres o en vías de desarrollo ellas siguen prefiriendo inconscientemente a los más masculinos porque en condiciones precarias necesitan hombres bien dotados para procurar su sustento y el de los hijos.

Pero en los industrializados, donde las mujeres han alcanzado una posición laboral destacada, e incluso donde muchas ganan más que ellos, el rasgo masculino tiende a ser menos importante que el hogareño.

En estos casos, ellas prefieren sacrificar los ‘buenos genes’ de los machos alfa por una compañía a largo plazo que garantice una crianza compartida. Otro porcentaje minoritario intenta, secretamente, ir por todo, con lo que se conoce entre los biólogos como la estrategia ‘mixta’ de apareamiento.

Esta consiste en casarse con un esposo fiel, sólido y comprensivo y tener de amante al hombre atractivo y masculino. Por culpa de esta estrategia se calcula que 10 por ciento de los bebés que nacen en el mundo son de padre diferente al que los cría.

Y si los matrimonios con tipos apuestos son los menos estables, ¿cuáles son los más sólidos? Hay evidencia de que las parejas más felices son las que tienen un nivel de belleza similar. Sin embargo, un trabajo hecho por James McNulty de la Universidad de Tennessee y publicado en 2008 en la revista Family Psychology concluyó que aquellos matrimonios en los que la mujer es más bonita que el hombre tienen más probabilidades de perdurar porque el hombre feo en esta situación tiende a ser más compasivo y positivo con ellas.

“El que es más feo que su esposa está obteniendo más de lo que podría esperar y por eso va a trabajar con empeño para mantener esa relación”, señaló McNulty en el trabajo.

Por el contrario los hombres que son más atractivos que su pareja tienen acceso a mujeres más guapas que su esposa y en esas circunstancias, dice el investigador, “podrían sentirse menos satisfechos y menos comprometidos en el matrimonio”.

Casi resignada, Zsa Zsa Gabor alguna vez dijo: “Quiero a un hombre amable y comprensivo. ¿Será pedirle mucho a un millonario?”. Pero no todo está perdido. Un trabajo científico reveló que en casos en que la mujer es más atractiva que el hombre ella tendría la sartén por el mango y podría decidir cuándo acabar la relación.

Según explica Rob Burriss, psicólogo de la Universidad Stirling y coautor del trabajo, las mujeres bonitas pueden darse el lujo de escoger y son más seguras a la hora de abandonar una relación.

Y, como lo sugiere Vicky Larson, esa podría ser una de las opciones de Huma Abedin, si se tiene en cuenta que es una mujer atractiva y exitosa. “Ahora que ya consiguió los genes de su apuesto marido, todavía está a tiempo de divorciarse y volver a buscar pareja. -Y agrega-:

Pero esta vez, ojalá opte por un feo”.

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