El Proyecto MK-ULTRA ,Estados Unidos (1953-1964 )

El Proyecto MK-ULTRA ,Estados Unidos (1953-1964 )
Para muchos estadounidenses, la década de los 50 fue una época dócil y tranquila.

Para la CIA, estos fueron años particularmente activos en los que se desarrollaron una gran cantidad de programas alejados de la mirada del público.

Ninguno de estos programas se mantuvo en un secreto tan absoluto, como los experimentos de control mental conducidos por la Agencia, que en su conjunto recibieron el nombre clave de Proyecto MK-ULTRA.

Preocupados por los alarmantes reportes acerca del supuesto éxito comunista en la “intervención de la mente individual” llevada a cabo en prisioneros de guerra del frente de Corea, en Abril de 1953, el director de la CIA, Allen Dulles, autorizó el Programa MK-ULTRA que mas tarde se volvería notorio por los inusuales y en ocasiones inhumanos experimentos que la CIA financiaría durante el tiempo en que se mantuvo activo.

Revisando los experimentos 5 años mas tarde, un Auditor de la CIA escribió:
“Se deben tomar precauciones no solo para proteger las operaciones de fuerzas
enemigas, sino para ocultar estas actividades del público americano en general.
El conocimiento de que la Agencia esta conduciendo actividades ilícitas y poco
éticas podría tener repercusiones serias en los círculos políticos y
diplomáticos.”
A pesar de que mucha de la documentación relacionada con el proyecto MKULTRA fue destruida por la CIA en 1972, bajo las ordenes de su entonces director, Richard Helms, algunos registros relacionados con el programa han salido a la luz pública, y el trabajo de historiadores, periodistas y varios comités del congreso estadounidense han liberado la suficiente información para considerar al MKULTRA como uno de los mas infames ejemplos de abuso que la Agencia Central de Inteligencia haya ejercido sobre su propia población.

Durante su operación, los científicos del MKULTRA emplearon drogas, hipnosis y terapias electroconvulsivas en su búsqueda de técnicas de control y reacondicionamiento mental.

Los mas notorios experimentos del proyecto MKULTRA fueron los estudios pioneros de la CIA acerca de la droga que una década mas tarde sería masivamente consumida por la generación hippie: la dietilamida del ácido lisérgico, mejor conocida como LSD.

La CIA estaba intrigada por la droga, y abrigaba las esperanzas de que el ácido o una droga similar pudiera ser usada para desorientar y manipular a líderes extranjeros y personas en general.

También se considero que el LSD tenía un gran potencial en inducir declaraciones de prisioneros durante los interrogatorios que la Agencia llevaba a cabo rutinariamente.

La droga fue administrada a empleados de la CIA, médicos, otros agentes del gobierno, prostitutas, enfermos mentales y miembros del público en general, con el objeto de estudiar sus reacciones, usualmente sin el conocimiento de los sujetos de experimentación.

En un minucioso libro acerca del MKULTRA y proyectos similares, La Busqueda del “Candidato de Manchuria”, John Marks reporta que la mayoría de los investigadores del proyecto probaron el ácido.

De hecho, la fase temprana de los experimentos puede ser considerada sin lugar a dudas, como la primera experiencia psicodélica con LSD que se haya realizado en territorio estadounidense, la cual fue experimentada por nada menos que un Agente de la CIA. Una década después, en los 60, el consumo se haría masivo entre toda una generación.

En un reciente libro acerca del tema, Evan Thomas describe a Sydney Gottlieb, el científico que condujo el proyecto MKULTRA:

“Habiendo nacido con un pie deforme, y un problema de tartamudeo, el compensó
esto volviéndose un bailarín experto de folk y obteniendo un doctorado de
fisiología en el tecnológico de California. Gottlieb fue un hombre agradable que
vivía en una granja con su esposa, bebía solo leche de cabra y cultivaba árboles
de navidad para después venderlos en un puesto a orillas de la carretera.”
Cuando no estaba ocupado en su granja, el Dr Gottlieb se encontraba suministrando bebidas con LSD a sujetos de experimentación, registrando escrupulosamente sus reacciones y tratando de encontrar cualidades de la droga que pudieran ser útiles en las operaciones encubiertas de la CIA.

Gottlieb también era conocido por torturar a sus víctimas al encerrarlas en cámaras de deprivación sensorial mientras estos se encontraban bajo los efectos del LSD, o por grabar terapias de pacientes psiquiátricos en las cuales el sujeto escuchaba la grabación de una declaración autodegradante una y otra vez a través de unos audífonos.

El mismo Gottlieb tomó LSD en varias ocasiones, encerrado en su oficina, mientras tomaba copiosas notas de la experiencia.

Muchos de los sujetos que participaron en los experimentos con LSD de la CIA no estaban concientes de su participación en el proyecto. Se llegaron a utilizar prisioneros y patrones de burdeles montados y manejados por la CIA, en los cuales se habían instalado previamente espejos de doble vista por todo el establecimiento, que permitieran observar los efectos de la droga.

Estas actividades se conocieron como “Operación Climax de Medianoche”. Algunos de los sujetos del MKULTRA que fueron informados de su participación en el proyecto, recibieron un trato aún más inhumano: durante un experimento en Kentucky, siete prisioneros voluntarios de raza negra recibieron dosis repetidas de LSD durante 77 días consecutivos.

A cambio de su participación en este experimento, el Dr Harris Isbell les proporcionaba una dosis diaria de heroína. La ironía es que la labor de Isbell era la supuesta rehabilitación de sus pacientes drogadictos.

Se cree que los experimentos involucraron a cientos de personas y se realizaron en una amplia variedad de locaciones, entre las cuales pueden citarse universidades, prisiones, instituciones de salud mental y centros de rehabilitación para drogadictos.

Uno de los más espeluznantes experimentos que haya sido conducido por la CIA, involucra el trabajo de un psiquiatra canadiense, el Dr Ewen Cameron.

En la década de los 50, Cameron desarrollo un método para el tratamiento de pacientes psicóticos basado en lo que el llamó “conducción psíquica”. Después de presentar un protocolo de estudio en 1957 ante la Sociedad para la Investigación de Ecología Humana, la CIA decidió respaldar sus investigaciones sobre el comportamiento.

El procedimiento consistía en “romper los patrones de conducta actuales del paciente por medio de una terapia electroconvulsiva particularmente intensa (Depatterning)” –y en algunas ocasiones con dosis repetidas de LSD. Las sesiones de terapia electroconvulsiva llegaron a usar un voltaje 30 o 40 veces mayor al que era permitido para fines terapéuticos.

Esto era seguido por la “intensa repetición (16 horas al día por seis o siete días)” de mensajes grabados en cintas, tiempo durante el cual “el paciente es mantenido en un aislamiento sensorial parcial.” Todo el proceso tenía el objetivo de “corregir la locura a través de la eliminación de los recuerdos existentes.” 

 El protocolo de Cameron proponía el uso de diversas drogas, incluyendo el curare, como parte de una nueva técnica para “inactivar al paciente”. Los experimentos fueron realizados típicamente en pacientes que buscaban atención médica por problemas comunes como desordenes de ansiedad o depresión post-parto.

La analogía de estas técnicas con el lavado cerebral resultó obvia para la CIA, que le proporcionó a Cameron la suma de $60,000 dólares como financiamiento para sus experimentos. Nueve de los antiguos pacientes de Cameron, que habían acudido al Instituto Allan Memorial en la Universidad McGill en Montreal, en busca de tratamiento para la depresión, alcoholismo y otros problemas psiquiátricos, entablaron una demanda contra la CIA en 1979.

 Se sabe que la CIA encargó a Cameron la realización de estudios potencialmente mortales, tomando en cuenta que serían realizados en ciudadanos no estadounidenses.

Uno de los pacientes, Rita Zimmerman, fue sometida a 30 terapias electroconvulsivas seguidas por 56 días de sueño inducido por barbitúricos y otras drogas. Durante el tiempo que se mantuvo en coma barbitúrico, la paciente fue sometida a la repetición constante de grabaciones con declaraciones diversas (Algunos sujetos escucharon el mismo mensaje mas de 250,000 veces)

Después de la experiencia, quedo incontinente y sufrió de graves episodios de amnesia. Otros sufrieron daño cerebral permanente, perdieron sus trabajos y sufrieron deterioro en todas las áreas de su vida.

El caso Orlikow Vs U.S. fue arreglado en 1988 con la suma de $750,000 dólares. (Cameron murió en 1967). Tanto el gobierno estadounidense como el canadiense, eventualmente indemnizarían a cada una de las 127 víctimas conocidas con la suma de $100,000 dólares.

En la misma época en que realizó sus experimentos, Cameron fue mundialmente conocido por convertirse en el primer presidente de la Asociación Psiquiátrica Mundial, así como de las Asociaciones Psiquiátricas Americana y Canadiense.

Irónicamente, Cameron participó en los tribunales de Nuremberg como asesor médico, solo una década antes de su participación en los infames experimentos del MKULTRA.

Otra técnica empleada fue la administración intravenosa de barbitúricos en un brazo, y la de anfetaminas por la misma vía en el brazo contralateral. Los barbitúricos eran liberados primero, y tan pronto como el sujeto comenzaba a adormecerse, se administraban las anfetaminas.

En este punto, el sujeto comenzaba a balbucear incoherentemente, y en ocasiones era posible hacer preguntas y obtener respuestas útiles.

El tratamiento fue descartado porque los efectos adversos de la combinación de las drogas usualmente conducían a la muerte del sujeto, haciendo imposible un interrogatorio posterior. Otros experimentos involucraron el uso de heroína, mescalina, psilocibina, escopolamina, mariguana, alcohol y pentotal sódico.

En 1957, un oficial de la Fuerza Aerea estadounidense, Frank Gamble, acudió como voluntario a una prueba en los Laboratorios de Guerra Química y bacteriológica en Edgewood, Md. Se le había informado que el experimento consistía en la prueba de mascaras de gas y ropa de protección.

En su lugar, a el y a otros 1000 soldados se les administraron grandes dosis de LSD. “Si hubiera sabido de los riesgos, nunca lo hubiera hecho.” Declararía posteriormente. “Fue escandaloso.” El dijo que después de la prueba, fue simplemente obligado a “conducir desde Aberdeen hacia Delaware” mientras se encontraba aún bajo la influencia del LSD. “Ni siquiera recuerdo haber estado ahí.”

Gamble comenzó a sufrir episodios de amnesia, depresión profunda, ansiedad aguda y comportamiento violento. Intentó suicidarse en 1960, fue retirado de su servicio y obligado a jubilarse prematuramente en 1968.

Por lo menos uno de los experimentos resultó probablemente fatal. El 19 de Noviembre de 1953, un científico de la Armada y especialista en guerra bacteriológica que estaba trabajando en el proyecto, llamado Frank Olson, recibió una elevada dosis de LSD en su bebida.

Después de pasar 8 días sumido en un estado que muchos testigos describieron como un episodio depresivo-paranoico, Olson saltó desde la ventana de su hotel de Nueva York y murió instantáneamente como consecuencia de una caída de diez pisos.

La CIA ocultó su participación en el fallecimiento muerte de Olson, por lo que tendrían que pasar 22 años para que su familia pudiera enterarse de los sucesos que condujeron a su muerte. Cuando los experimentos con LSD de la CIA se hicieron públicos a mediados de la década de los 70, la Agencia tuvo que enfrentarse a feroces críticas. Un comité del Senado lo planteó de esta forma en 1975:
“Desde su inicio en los albores de la década de los 50, hasta su terminación en
1963, el programa de administración subrepticia de LSD a sujetos no-voluntarios,
demuestra el fracaso de la CIA en mostrar la debida atención a los derechos de
los individuales. A pesar de saberse que el experimento era peligroso, las vidas
de los sujetos fueron puestas en riesgo e ignoradas. A pesar de que era claro
que las leyes de los Estados Unidos estaban siendo violadas, la experimentación
continuó".
En otra ocasión, el entonces senador Ted Kennedy declaró frente al congreso:

“El Director de la CIA reveló que mas de 30 universidades e instituciones
estuvieron involucradas en un extenso programa de pruebas y experimentación que incluyó el uso encubierto de drogas en ciudadanos no-voluntarios de todos los niveles sociales, altos y bajos, nativos americanos y extranjeros. Varias de
estas pruebas incluyeron la administración de LSD a sujetos sin su conocimiento.
Por lo menos una muerte –la del Dr Olson- resultó de estas actividades. La
Agencia misma sabía que estos experimentos tenían un escaso mérito científico.
Los agentes encargados del monitoreo no eran observadores científicos
calificados”.

El LSD fue eventualmente desechado por los investigadores al considerar que sus efectos eran demasiado impredecibles. A pesar de que en algunos interrogatorios se obtuvo información útil de sujetos bajo los efectos del LSD, el efecto mas comúnmente observado fue la capacidad para resistir cualquier forma de interrogatorio, incluso aquellos que involucraban tortura física.

A pesar de que el aspecto más discutido del MKULTRA son los experimentos con LSD, el proyecto incluía muchas otras inusuales ramas de investigación (149 subproyectos en total) relacionadas con técnicas dirigidas al control mental. Los investigadores de la CIA intentaron probar la utilidad de numerosos fenómenos parapsicológicos y pseudocientíficos , incluyendo la hipnosis, la telepatía, las premoniciones y la “visión a distancia”.

Estos experimentos no fueron conducidos simplemente para satisfacer la curiosidad de la CIA. La Agencia estaba interesada en conseguir las armas y técnicas que le dieran a los Estados Unidos la delantera en la carrera mundial por el control mental. En aras de ese objetivo, la Agencia empleó millones de dólares en el financiamiento de estudios relacionados con técnicas para influenciar y manipular la mente.

Un memorandum de la CIA, fechado en 1952, nos muestra la pregunta fundamental que buscaban responder los proyectos destinados al control mental: “¿Podemos obtener control sobre un individuo hasta el punto en el que este dispuesto a hacer cosas en contra de su voluntad y aún en contra de leyes naturales fundamentales como el instinto de preservación?” 

 Uno de los documentos desclasificados del MKULTRA, fechado en 1955, nos da una muestra del tamaño y el rango del esfuerzo; el memo se refiere al estudio de una amplia variedad de sustancias capaces de alterar las funciones mentales, lo cual lograría:

• “Promover un pensamiento ilógico e impulsividad en el sujeto hasta el punto de desacreditarlo en público.”
• “Incrementar la eficiencia de la mente y de la percepción.”
• “Prevenir o contrarrestar los efectos intoxicantes del alcohol.”
• “Promover el efecto intoxicante del alcohol.”
• “Producir los signos y síntomas de enfermedades reconocibles en una forma reversible.”
• “Facilitar la inducción de la hipnosis y aumentar su potencial efectividad para diversos fines.”
• “Aumentar la capacidad de los individuos para soportar la privación, tortura y coacción durante los interrogatorios y los llamados “lavados cerebrales”.
• “Producir amnesia en eventos que antecedan a la ingestión o que ocurran durante ella.”
• “Producir shock y confusión por extensos periodos de tiempo.”
• “Producir inhabilitación física temporal o permanente, como parálisis de miembros inferiores, anemia aguda, etc…”
• “Producir euforia “pura” sin descenso anímico subsecuente.”
• “Alterar la estructura de la personalidad de tal forma que la tendencia del sujeto a volverse dependiente de otra persona se vea incrementada.”
• “Causar confusión mental de tal naturaleza que al sujeto le resulte difícil sostener una mentira durante un interrogatorio.”
• “Disminuir la ambición y el rendimiento laboral general en sujetos a quienes se les haya suministrado en cantidades indetectables.”
• “Promover la debilidad y la distorsión del campo visual o de las facultades auditivas, preferentemente sin efectos permanentes.”

De esta forma, se buscaba:

• “Una píldora que pueda ser administrada de forma subrepticia en bebidas, alimentos, cigarrillos o en forma de aerosol, que sea de uso seguro, proporcione un máximo de efectos amnésicos, y resulte práctica para su uso por cualquiera de nuestros agentes.”

Pocos de los objetivos del Proyecto MKULTRA fueron realizados, pero la sola realización de estos experimentos le acarreó a la CIA una oleada de críticas.

Los experimentos del proyecto MKULTRA duraron 11 años. De cualquier forma, el MKULTRA fue solo el más conocido y célebre proyecto secreto de la CIA, pero no fue ni el primero ni el último. La CIA condujo una larga serie de programas similares durante los años de la Guerra Fría. En 1960 se autorizó el uso del LSD con fines de experimentación en ciudadanos europeos y asiáticos. El nombre clave del proyecto de pruebas en ciudadanos europeos fue THIRD CHANCE.

Por su parte, las pruebas en asiáticos se conocieron en su conjunto con el nombre clave de DERBY HAT. En 1965, la CIA, en colaboración con el departamento de Defensa de los Estados Unidos, comenzaría el proyecto MKSEARCH, otro programa que buscaba desarrollar la capacidad de manipular el comportamiento humano a través del uso de drogas. En este proyecto en particular, se buscaba la síntesis de una “droga de la verdad” que pudiera ser empleada en el interrogatorio de posibles espías soviéticos.

En 1966 se iniciaron las operaciones del proyecto MKOFTEN, un programa que buscaba probar los efectos toxicológicos de ciertas drogas en humanos y animales. Un año mas tarde, la CIA y el departamento de defensa implementaron el proyecto MKNAOMI, sucesor del tristemente célebre MKULTRA, y diseñado para mantener, almacenar y probar los efectos de diversas armas químicas y biológicas.

El mismo proyecto MKULTRA fue antecedido por un programa similar conocido con el nombre clave “Bluebird”, que posteriormente fue renombrado como “Proyecto Artichoke”. Las siglas iniciales de estos programas (MK) eran el nombre clave secreto con el que la CIA designaba aquellos proyectos relacionados con el control de la mente humana (MK se refiere a las palabras inglesas “MIND CONTROL”)

El primero de los experimentos relacionados con el control mental del cual se tenga registro, se llevó a cabo en 1947, como parte de un proyecto de la Marina Estadounidense llamado Operación CHATTER, que buscaba “Drogas inductoras del habla” para su uso en el interrogatorio del “enemigo o personal subversivo”.

El proyecto fue eventualmente abandonado debido a que las drogas “tenían un sabor tan amargo que no fue posible evitar que los sujetos se dieran cuenta” que habían sido drogados.

No existe evidencia alguna de que la CIA (O alguien mas) haya logrado controlar las acciones de una persona a través de las técnicas de “control mental” que se sabe, fueron utilizadas en el proyecto MKULTRA. La destrucción de la gran mayoría de los archivos existentes hace que una investigación completa sea imposible.

El Dr. Sydney Gottlieb siempre se rehusó a discutir su trabajo como director del proyecto MKULTRA, hasta su muerte en 1999.

En una de sus pocas declaraciones al respecto, dijo que la CIA solo intentó fomentar la investigación básica en el amplio campo de las ciencias del comportamiento.

Después de su retiro de la Agencia en 1973, regresó a la escuela, ejerció la patología por 19 años y trabajó con pacientes con Cáncer e infectados con el virus del SIDA. En una ocasión afirmó haber dedicado los años desde que dejo la CIA “tratando de estar del lado de los ángeles en vez del de los demonios.” 



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