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De la planta del tabaco y sus virtudes ,Nicolás Monardes

De la planta del tabaco y sus virtudes ,Nicolás Monardes
Del tabaco y sus virtudes: ... Nicolás Monardes
Nicolás Monardes nació en Sevilla alrededor del año 1493 y murió en la misma ciudad en 1588.

Estudió en Alcalá, donde obtuvo el bachiller en medicina en 1533, y recibió la influencia de la corriente encabezada por el humanista Anatonio de Nebrija. Se doctoró en la Universidad de Sevilla en 1547.

Ejerció la medicina en Sevilla con gran éxito además de participar en empresas mercantiles, especialmente las relacionadas con el comercio de medicinas y el tráfico de esclavos.

Nicolás Monardes, en su descripción de Las plantas del Nuevo Mundo (1574), recomendaba el tabaco como cura infalible para 36 enfermedades diferentes. Hoy en día, se recomienda dentro de la medicina herbolaria contra la sarna, dolores reumáticos y ciertas afecciones nerviosas.

El médico herbolario Arias Carbajal recomienda hervir 90 gramos de hojas de tabaco en medio litro de agua para destruir la sarna, los piojos, etc. También receta las hojas frescas aplicadas sobre la frente y las sienes para curar, o al menos calmar, las neuralgias.

Publicó varias obras. La primera fue el Diálogo llamado pharmacodilosis (1536), donde, siguiendo la corriente humanista, recomienda el estudio directo de los clásicos, sobre todo de Dioscórides. Una orientación parecida sigue su De Secanda Vena in pleuriti Inter Grecos et Arabes Concordia (1539) que se ocupa de la sangría del mal de costado, tema de agria polémica entre los seguidores del humanismo y de la tendencia arabizante. Siguió un libro dedicado a las rosas y los cítricos (De Rosa et partibus eius (1540), otro a la nieve (1571) y otro al hierro (Dialogo del hierro, 1574).

Su libro más importante fue Historia Medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales (1574), que consta de tres partes; la primera fue publicada en 1565 y la segunda en 1571).

Tuvo conciencia del extraordinario interés de los productos medicinales que llegaban del Nuevo mundo. Se propuso estudiarlos con detenimiento y experimentar con ellos, ya que su situación era privilegiada; Sevilla era puerto y escala de todas las Indias Occidentales.

Contaba con un huerto donde cultivó plantas americanas. Describió por vez primera muchas especies como el cardo santo, la cebadilla, la jalapa, el sasafrás, etc., y se ocupó con detalle de otras conocidas tan sólo parcialmente o incorrectamente descritas.

Según López Piñero, familiarizó a los europeos con plantas de gran trascendencia como al piña tropical, el cacahuete, el maíz, la batata, la coca o la zarzaparrilla.

Su contribución a la farmacognosia fue muy relevante. Según Guerra, rebasó el antiguo concepto de los herbarios tradicionales para ahondar en el origen y caracteres de identificación además de los usos de los materiales americanos, apuntando la similitud y diferencias con los productos de la farmacia clásica.

Pocos conocen realmenta la notable figura de este médico sevillano del Renacimiento,llamado Nicolás Monardes (1493 - 1588),quien fuera introductor en Europa de numerosas plantas medicinales americanas, cuyas propiedades y aplicaciónes investigó y describió extensamente en su obra,la cual fue traducida a los principales idiomas de la época y tuvo una enorme influencia en la farmacopea del viejo continente durante siglos. Y sin embargo no siempre ha tenido el reconocimiento merecido.


Monardes escribió del tabaco y sus virtudes:



Esta yerba que comúnmente llaman tabaco es yerba muy antigua y conocida entre los indios, mayormente entre los de Nueva España; que después que se ganaron aquellos reinos por nuestros españoles, enseñados por los indios, la aprovecharon en las heridas que en la guerra recibían, curándose con ella, con grande aprovechamiento para todos.

Desde hace pocos años a esta parte se ha traído a España más para adornar jardines y huertos que con su hermosura diese agradable vista, que por pensar que tuviese las maravillosas virtudes medicinales que tiene. Agora usamos della más por sus virtudes que por su hermosura, porque cierto son tales que ponen admiración.

El nombre propio suyo entre los indios es picietl, que el de tabaco es postizo de nuestros españoles, por una isla do hay mucha cantidad dél llamada este nombre "Tabaco".

Hayla y nace en muchas partes de las Indias, ordinariamente en lugares húmidos y sombríos; es menester que sea la tierra bien cultivada do se sembrare y que sea tierra libre. Siémbrase en todo tiempo en las tierras calientes y en todo tiempo nace; en las frías se ha de sembrar por el mes de março porque se defienda de las heladas.

Es yerba que crece y viene a mucha grandeza, muchas veces a ser mayor que un limón; echa un tallo desde la raíz que sube derecho, sin declinar a ninguna parte; echa muchos virgultos derechos, que casi igualan con el tallo principal. Su hoja es casi como de cidro, salteadas; vienen a mucha grandeza, en especial las baxas, que son mayores que de romaza; son de color de un verde verdoso y deste color es toda.

Es vellosa la planta y sus hojas. Puestas en las paredes, enjardinan como los cidrones y naranjos, porque todo el año está verde y tiene hojas; si algunas se secan, son las baxas.

En lo alto de toda la planta echa la flor, la cual es a modo de campanilla blanca y en medio encarnada, que tiene harta gracia; cuando se seca parecen dormideras negras; en ella está inclusa la simiente, que es en extremo menuda, de color leonado oscuro.

La raíz tiene gruesa, conforme a la grandeza de la planta; dividida en gajos, es lignosa, la cual partida tienen el coraçón de dentro a la manera del color de açafrán y gustada tiene algún amargor; apártase fácilmente la corteza della; no sabemos que tenga la raíz virtud alguna, de solas las hojas sabemos las virtudes que diremos, aunque creo que la raíz tiene hartas virtudes medicinales, las cuales descubrirá el tiempo; aunque algunos quieren que tenga la virtud del rhabarbaro pero yo no lo he experimentado hasta agora. Guárdanse las hojas después de secas a la sombra, para los efetos que diremos, y se hacen polvos para usar dellos en lugar de las hojas, que do no se halla esta planta usan de los polvos en lugar della; porque no la hay en todas partes, lo uno y lo otro se guarda por mucho tiempo, sin corrupción. Su complexión es caliente y seca, en segundo grado.

Tiene virtud de calentar, resolver, con alguna estipticidad y confortación. Coglutina y suelda las frescas heridas y las cura, como dicen, por la primera intención; las llagas sucias limpia y mundifica y reduce a perfeta sanidad, como se dirá de todo adelante. Y así diremos de las virtudes desta yerba y para las cosas que aprovecha, de cada una en particular.

Tiene esta yerba tabaco particular virtud de sanar dolores de cabeza, en especial proviniendo de causas frías; y así cura la axaqueca cuando de humor frío proviene o viene de causa ventosa; hánse de poner las hojas calientes sobre el dolor y multiplicándolas las veces que fueren menester hasta que el dolor se quite; algunos las untan con agua de azahar y hacen muy buena obra.

Cuando por reumas o por aire o por otra causa fría se envaran las cervices, puestas las hojas calientes en el dolor o envaramiento dellas, lo quita y resuelve y quedan libres del mal. Y esto mismo hacen en cualquier dolor que haya en el cuerpo y en cualquiera parte dél porque, siendo de causa fría y aplicadas como está dicho, lo quita y resuelve, no sin grande admiración.

En pasiones de pecho hace esta yerba maravillosa obra, en especial en los que echan podres y materia por la boca y en asmáticos y otros males antiguos; haciendo de la yerba cocimiento y açúcar hecho xarabe y tomado en poca cantidad, hace expeler las materias y pudriciones del pecho maravillosamente. Y tomando el humo por la boca hace echar las materias del pecho a los asmáticos.

El dolor de estómago causado de causa fría o ventosa, puestas las hojas muy calientes, lo quita y resuelve, multiplicándolas hasta que se quite. Y han de notar que las hojas de calientan mejor que en otro modo entre ceniza o rescoldo muy caliente, metiéndolas en él, y allí calentarlas muy bien; y aunque se pongan encenizadas hacen mejor y más poderoso efeto.

En opilaciones de estómago y bazo principalmente es grande remedio esta yerba, porque las deshace y consume; y esto mismo hace en cualquier otra opilación o dureza que haya en el vientre, siendo la causa humor frío o ventosedad. Han de tomar la yerba verde y majarla y con aquel borujo fregar la dureza por un buen rato, y al tiempo de majar la hierba, le echen unas gotas de vinagre para que haga mejor su obra; y después de fregado el lugar, pongan encima una hoja o hojas del mismo tabaco calientes, y así hasta otro día que se haga lo mismo; o en lugar de las hojas, pongan lienço mojado en el çumo caliente.

Algunos, después de haber fregado con el borujo, untan con ungüentos apropiados para semejantes males y encima ponen las hojas o çumo del tabaco; y cierto con esta cura se han desopilado grandes y duras opilaciones y deshecho antiguas hinchazones.

En dolor de ijada hace esta yerba grandes efetos, puestas las hojas entre ceniza o recoldo caliente, que se calienten bien, puestas sobre el dolor, multiplicando las veces que fuere menester. Es bien en los cocimientos que se hubieren de hacer para los clísteres, echar en ellos con las demás cosas las hojas de esta yerba, que aprovecharán mucho; y ansí mismo para las fomentaciones y emplastos que se hicieren.

En dolores ventosos hacen el mismo efeto quitando el dolor que de la ventosidad proviene, aplicando las hojas de la misma manera que está dicho que se han de poner en el dolor de ijada; hánse de poner cuan calientes ser pudiere.

En las pasiones de mujeres, que llaman mal de madre, poniendo una hoja desta yerba tabaco bien caliente en la manera que está dicho hace manifiesto provecho; háse de poner en el ombligo y bajo dél. Algunos ponen primero cosas de buen olor en el ombligo y encima ponen la hoja. En lo que se halla manifiesto provecho es poner la tacamahaca o aceite de liquidámbar y bálsamo y caraña cualquier cosa destas puestas en el ombligo y traídas a la continua; o de todas ellas hecho pegadillo, hace en pasiones de madre manifiesto provecho.

En una cosa celebran esta yerba las mujeres que habitan en las Indias, que es en ahito de niños y aun de grandes; porque untando primero el vientre con aceite del candil, poniendo unas hojas amoreadas en ceniza caliente en el vientre y otras en las espaldas, quita el ahito y hace hacer cámara, poniéndolas las veces que fueren menester; si son encenizadas las hojas es mejor.

En lombrices y todo género dellas que sean gusanos o cucurbitinas las mata y expele maravillosamente; el cocimiento de la yerba he~ cho xarabe delicadamente, tomado en muy poca cantidad y el çumo della puesto en el ombligo; es menester después de hecho esto echarles un clíster que las evacue y expela de las tripas.

En pasiones de junturas, siendo de causa fría, hacen maravillosa obra las hojas deste tabaco, puestas calientes sobre el dolor; lo mismo hace el çumo puesto sobre un pañito caliente, porque resuelve el humor y quita el dolor. Si la causa caliente hace daño, salvo cuando ha sido el humor caliente y está resolvido lo sutil y queda lo grueso, que entonces aprovecha como si fuese la causa fría. Y entiéndase que puestas las hojas do hay dolor de la causa dicha, en cualquier parte del cuerpo que sea, aprovechan mucho.

En hinchazones o apostemas frías las resuelve y deshace, lavándolas con el çumo caliente y poniendo el borujo o las hojas del mismo tabaco encima.

En dolor de muelas, cuando el dolor es de causa fría o de reumas frías, puesta una pelotilla hecha de la hoja del tabaco, lavando primero la muela con un pañito mojado en el çumo quita el dolor y prohíbe no vaya la putrefacción adelante. En causa caliente no aprovecha; y este remedio es tan común, que todos sanan...

Una de las maravillas desta yerba y que más admiración pone es el modo como usaban della los sacerdotes de los indios, que hacían en esta forma. Cuando había entre los indios algún negocio de mucha importancia en que los caciques o principales del pueblo tenían necesidad de consultar con sus sacerdotes el tal negocio, iban al sacerdote y proponían el negocio; el sacerdote luego en presencia dellos tomaba unas hojas de tabaco y echábalas en la lumbre y recebía el humo dellas por la boca y por las narices, por un cañuto.

Y en tomándolo, caía en el suelo como muerto, y estaba así conforme a la cantidad del humo que había tomado; y cuando había hecho la yerba su obra, recordaba y dábales las respuestas conforme a las fantasmas e ilusiones que mientras estaba de aquella manera veía; y él las interpretaba como le parecía o como el demonio le aconsejaba, dándoles de continuo las respuestas ambiguas, de tal manera que como quiera que acaeciese podían decir que aquello era lo que dixeron y la respuesta que dieron.

Asimismo los demás indios por su pasatiempo tomaban el humo del tabaco para emborracharse con él y para ver aquellas fantasmas y cosas que se le representaban, de lo cual recibían contento; y otras veces lo tomaban para saber sus negocios y sucesos, porque conforme a lo que estando borrachos con él se les representaba, así juzgaban sus negocios. Y como el demonio es engañador y tiene conoscimiento de las yerbas, enseñóles la virtud désta para que mediante ella viesen aquellas imaginaciones y fantasmas que se les representan; y mediante ella los engaña.

Haber yerbas que tienen semejantes virtudes es cosa común en los libros de los médicos. Dioscórides dice que una dracma de la raíz del solatro furioso tomada en vino, provoca sueño grandemente y hace que sueñe el que la toma cosas varias y que se le representen fantasmas y imaginaciones, unas terribles y espantosas, y otras que les dan delectación y contento. Del anís dicen que comido a la hora de dormir hace sueños graciosos y muy suaves, el rábano, que los hace graves y muy pesados, y así de otras muchas yerbas, que sería largo de contar lo que deste negocio escriben los antiguos.

Diego García de Huerta, en los libros que escribió de los aromatos de la India Oriental dice que en aquellas partes hay una yerba que llaman bague204, la cual, mezclada con cosas olorosas, hacen della una confección de buen olor y gusto; y que cuando los indios de aquellas partes se quieren privar de juicio y ver cosas y visiones que les den contentamiento, que toman cierta cantidad desta confección y, en tomándola, quedan privados de todo sentido y mientras dura la virtud del medicamento reciben mucho contento y ven cosas de que reciben placer y se alegran con ellas.

Y que un gran soldán, señor de muchos reinos, dixo a Martín Alfonso de Sosa, virrey que fue en la India, que cuando quería ver reinos, ciudades y otras cosas de que recebía contento, que tomaba el bague hecho en cierta confección; y que en hacerlo recebía placer y contento. El uso desta confección es muy común y muy usada entre los indios de aquellas partes y la venden públicamente para este efeto.

Usan los indios de nuestras Indias Occidentales del tabaco para quitar el cansancio y para tomar alivio del trabajo que, como en sus arreitos o bailes trabajan y se cansan tanto, quedan sin poderse menear, y para poder otro día trabajar y tornar a hacer aquel desatinado exercicio, toman por las narices y boca el humo del tabaco y quedan como muertos, y estando así descansan de tal manera que, cuando recuerdan, quedan tan descansados que pueden tomar a trabajar otro tanto, y así lo hacen siempre que lo han menester; porque con aquel sueño recuperan las fuerzas y se alientan mucho.

Los negros que han ido destas partes a la Indias han tomado el mismo modo y uso del tabaco que los indios; porque cuando se ven cansados lo toman por las narices y boca, y les acontesce lo que a los indios, estando tres y cuatro horas amortecidos; y quedan livianos y descansados para más trabajar; y hacen esto con tanto contentamiento que aunque no estén cansados se pierden por hacerlo; y ha venido el negocio a tanto, que sus amos los castigan por ello y les queman el tabaco, porque no usen dello; y ellos se van a los arcabucos y partes escondidas para hacerlo; que como no se pueden emborrachar de vino, porque no lo tienen, huelgan de emborracharse con el humo del tabaco; yo los he visto aquí hacerlo y acontecerles lo dicho. Y dicen que cuando salen de aquel embelesamiento o sueño se hallan muy descansados y que huelgan de haber estado de aquella manera, pues dello no reciben daño.

Usar estos bárbaros de semejantes cosas para quitar el cansancio no sólo se usa en nuestras Indias Occidentales, pero se usa y es cosa muy común en las Indias Orientales. Y así en la India de Portugal para este efeto se vende el opio en las tiendas, como acá una conserva, del que usan los indios para descansar del trabajo que toman y para alegrarse y no sentir pena de cualquier cosa trabajosa de cuerpo o espíritu que les pueda venir; y llámalo allá entre ellos aphion, y duermen con ello y quedan descansados del trabajo; los más principales toman el bague, que tiene mejor gusto y mejor olor, porque lleva mucha ámbar y almizcle y clavos y otras especias; que cierto es cosa de admiración ver que tomen estas gentes bárbaras estás medicinas y que las tomen en tan gran cantidad, y que no los mata, antes lo toman por salud y remedio de su necesidad.

Yo vi un indio de aquellas partes que en mi presencia pidió a un boticario una cuarta de opio, y le pregunté que para qué lo quería y me dixo que lo tomaba para descansar, cuando se sentía demasiadamente afligido del trabajo; y que tomaba la mitad de aquello que llevaba, porque el boticario le dio más que una ochava por dos reales; y con ello dormía tanto, que cuando recordaba se hallaba muy descansado y en disposición de poder más trabajar; yo me admiré y parecióme cosa de burla, pues cinco o seis granos, que es lo que más podemos dar a un enfermo por robusto que sea, y estos muy preparados, causan algunas veces accidentes de muerte.

Desde ha muchos años, estando en la tienda de otro boticario desta ciudad, vino otro indio de las mismas Indias Orientales y pidió al boticario que le diese anphion, el cual no le entendió; yo, acordándome del otro indio hice que le mostrase al indio opio, y en mostrándoselo dixo que aquello pedía y le mercó una ochava dello; yo le pregunté al indio que para qué lo quería y el me dixo lo mismo que el otro indio, que era para poder trabajar y descansar del trabajo, que él echaba cargos y que había de ayudar a descargar una nao, y que tomaría la mitad de aquello para poder trabajar y la otra mitad después de haber pasado el trabajo, para descansar; entonces di crédito al primer indio de lo que me dixo, y después lo he creído, que he visto y leído ser ello en aquellas partes cosa muy común para semejantes efetos, que cierto es cosa digna de gran consideración que cinco granos de opio nos maten y sesenta les den a ellos salud y descanso.

Usan los indios del tabaco para sufrir la sed y asimismo para sufrir el hambre y poder pasar días sin tener necesidad de comer ni de beber. cuando han de caminar por algún desierto o despoblado, do no han de hallar agua ni comida, usan de unas pelotillas que hacen deste tabaco. Toman las hojas dél y las mascan, y como las van mascando van mezclando con ellas cierto polvo hecho de conchas de almejas quemadas, y vanlo mezclando en la boca todo junto hasta que hacen como una masa, de la cual hacen unas pelotillas poco mayores que garbanzos, y ponénlas a secar a la sombra, y después las guardan y usan dellas en esta forma.

Cuando han de caminar por partes do no piensan hallar agua ni comida, toman una pelotilla de aquellas y, pónenla entre el labio baxo y lo, dientes y vanla chupando todo el tiempo que van caminando, y lo que chupan tragan, y desta manera pasan y caminan tres y cuatro días sin tener necesidad de comer ni beber; porque ni sienten hambre ni sed, ni flaqueza que les estorbe el caminar. Yo creo que poder pasar desta manen es la causa que, como van chupando de continuo la pelotilla, atraen flemas a la boca y vánlas tragando y echándolas al estómago; las cuales entretienen al calor natural que las va gastando y manteniéndose dellas.

La cual vemos que acontece en muchos animales, que por mucho tiempo de invierno están metidos en las concavidades y cavernas de la tierra, y pa san allí sin ningún mantenimiento, por esto y porque tienen que gastar e calor natural de la gordura que adquirieron en el estío; y el oso, animal grande y feroz, está mucho del invierno en su cueva y pasa en ella sin comer ni beber, con sólo chuparse las manos; lo cual por aventura hace por la causa dicha. Esto es en suma lo que yo he podido colegir desta yerba tan celebrada llamada tabaco, que cierto es yerba de grande estimación por las grandes virtudes que tiene, como habemos dicho".

El tabaco (Nicotiana Tabacum L.) familia de las solanáceas, planta originaria de America y de cultivo en el mundo entero. Es una especie engañosa, maligna; ejerce una influencia excitante primeramente en aquel; que la consume y luego es paralizadora y mortal al final. Su peligro es casi imperceptible por su lentitud en el efecto final que causa al organismo del hombre. Millones de personas han pagado con sus vidas su consumo excitante e ilusorio de bienestar, verdaderamente se han suicidado victimas de su influencia venenosa.

El pulmón siendo que por su naturaleza y hábito de consumo es el que más sufre con la inhalación del humo de este amigo indeseable. Con cada bocanada y aspiración de esta sustancia potencialmente mortal le entran al cuerpo humano una serie de elementos que componen la estructura original de este veneno: Alcaloide: Nicotina; otros componentes contenidos en el humo del cigarrillo:

Cianuro, benceno, aldehído fórmico, metanol (alcohol de madera), acetileno, amoníaco, oxido de nitrógeno y, monóxido de carbono entre otros. Los perjuicios que produce el humo del cigarrillo son variados y cual más pernicioso que otro. Entre ellos el más importante es el enfisema pulmonar que se produce por la irritación química permanente del sistema bronquial; determina la formación del tejido conjuntivo, rigidez pulmonar y, alteración de los alvéolos aumentando así la presión arterial.

Con la deficiencia del pulmón hacen su aparición las dificultades respiratorias que evidentemente acortan las inhalaciones de aire puro haciéndose más breves. Los fumadores casi generalmente pierden su capacidad respiratoria entre un 50% y 75% después de fumar por más de 20 años.

La nicotina en primer lugar estimula pero después deprime el sistema nervioso. Toda la satisfacción que se consigue al fumar proviene del efecto de esta droga. Los fumadores habituales todos requieren de un reaprovisionamiento constante de la sensación de bienestar que los induce a fumar. Básicamente el fumador es en su esencia un drogadicto.

En los Estados Unidos se diagnosticaron el año pasado 438.000 casos de cáncer motivado al tabaquismo y, en el mundo entero 12,4 millones. Se estima que para el 2030 serán 26.4 millones.

Según las últimas investigaciones del Brookhaven National Laboratory de Nueva York, el efecto de la nicotina en el cerebro consiste en la reducción de la enzima MAO-B, responsable de regular la transmisión de la dopamina, neurotransmisor que controla entre otras alteraciones anímicas, la motivación y el placer.

Por tanto, a menor cantidad de MAO-B (hasta un 40% menos en el cerebro de un adicto), mayor incremento de dopamina; aumento que, al intervenir en el tálamo, se convierte en la clave para sentir una ganas irreprimibles de volver a fumar otro cigarrillo.

Fuente consultada: Las drogas tal cual…Investigación de Karina Malpica.

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