La genial teoria de las ideas de Platón

La genial teoria de las ideas de Platón
La teoría de las Ideas, es sumamente conocida, divulgada y criticada, esta representa el núcleo de la filosofía platónica, el eje a través del cual se articula todo su pensamiento y movimiento.

No se encuentra formulada como tal en ninguna de sus obras, sino tratada, desde diferentes aspectos, en varias de sus obras de madurez como  "Fedón" , "Fedro" ,"La República" y otras.

Por lo general se considera que la teoría es propiamente una teoría platónica, pese a que varios estudiosos hayan defendido la tesis de que Platón la había tomado directamente de Sócrates.

Su concepción de la naturaleza de la realidad (la naturaleza del ser) es radicalmente distinta a la concepción mostrada por Demócrito, que consideraba que todo estaba constituido por átomos en movimiento.

Para Platón el componente esencial son lo que él llamo “ideas”… pero ¿Qué entendía este señor por “ideas”?

Piensa en el color rojo…

¿Ya?

Ahora piensa ¿Cómo has aprendido ese color?

Se podría decir que a lo largo de tu vida has visto un montón de cosas rojas: coches, rosas, la sangre… y que todas estas cosas tienen esa propiedad en común, el color rojo, que podemos describir y aislar de las otras propiedades que tengan.

Por semejante proceso de abstracción podríamos obtener el concepto de color rojo.

Sin embargo para Platón no es así la movida: él se preguntaría ¿Cómo podemos saber que debemos abstraer de todo, excepto el color rojo, si no conocemos ya previamente el concepto de color rojo?

Por eso, Platón plantea que ese concepto existe de un modo alternativo a la realidad sensible, en una realidad “real” a la que llama “inteligible”.

Así, la realidad inteligible estaría compuesta por lo que llama “ideas”, que aparte de ser inmateriales, tienen las características del ser de Parménides: son inmutables y eternas (sin generación ni destrucción).

Y estas ideas constituyen el modelo de la realidad sensible, constituida por lo que ordinariamente llamamos "cosas", y que tiene las características de ser materiales y corruptibles, (sometidas al cambio, esto es, a la generación y a la destrucción).

Así, el mundo que percibimos no deja de ser más que una burda copia de aquella realidad inteligible.

Como las ideas son inmutables y eternas, son reales (según el argumento de Parménides). Los objetos del mundo físico, al estar sometidos al cambio, no pueden ser reales.

Son como imágenes imperfectas del mundo real.

Así, para conocer la realidad es necesario conocer las ideas y como estas no son objetos físicos perceptibles por los sentidos, el conocimiento solo puede hacerse mediante la razón. La realidad sensible solo puede entenderse como “opinión”.

Esto nos lleva a una cuestión esencial: ¿Existe realmente esa separación entre la realidad inteligible y la realidad sensible? Para Platón estas ideas REALMENTE existen, no son conceptos al modo socrático ni contenidos mentales expresados mediante el lenguaje.

Existen independientemente de que sean pensadas…

Pero a la vez plantea que son inmateriales… entonces ¿Dónde existen? Esta es una de las críticas a este sistema de pensamiento, como veremos más adelante.

Es dudoso que podamos atribuir a Platón la intención de degradar la realidad sensible hasta el punto de considerarla una mera ilusión.

La teoría de las Ideas, a mi entender, pretende solucionar, entre otros, el problema del conocimiento y esto no puede pasar por la negación de toda realidad a las cosas. Pero si por la superación y la abstracción.

En los diálogos de vejez, especialmente en los llamados diálogos críticos y, entre ellos, en el "Parménides", Platón expone dos formas de relación entre las ideas y las cosas: la imitación y la participación: la semejanza mutua que existe entre los objetos es el resultado de la imitación de un modelo que permanece él mismo inmutable; pero esto lleva a un problema: si eso es así, entonces la semejanza que existe entre los objetos de la misma clase y el modelo que imitan deberá tener a su vez su razón explicativa en un tercer modelo al que imiten tanto la Idea como las cosas; y este argumento se podría realizar indefinidamente…

¿Qué ocurre si en lugar de imitación hablamos de participación? Los problemas no parecen desaparecer, sino multiplicarse: ¿Participan las cosas de toda la Idea o sólo de una parte de ella? En el primer caso tendría que haber tantas Ideas como cosas, lo que contradice la no multiplicidad de Ideas; en el segundo caso las cosas participarían sólo de una parte de la Idea, lo que también contradice los principios de la indivisibilidad de las Ideas.

Platón no sabe salir de este círculo vicioso, pero no por ello reniega de su teoría: parece que tiene que haber Ideas de todas las cosas y que de alguna manera esos objetos universales, las esencias, han de ser reales y han de existir.

Pero no solo eso. Resulta que, además, las Ideas están jerarquizadas.

El primer nivel lo ocupa la Idea de Bien, tal como nos lo presenta Platón en la "República". A continuación vendrían las Ideas de los objetos éticos y estéticos, seguida de las Ideas de los objetos matemáticos y finalmente de las Ideas de las cosas.

Esta curiosa teoría platónica tiene, por un lado, como modelo el conceptualismo de Sócrates.

Obviamente. Pero, por otro lado, las investigaciones de los filósofos anteriores, tanto de las escuelas jónicas como de las escuelas itálicas, habían puesto de manifiesto también la necesidad de reconocer la unidad en la diversidad, a través de la búsqueda del arjé.

La preocupación socrática, limitada estrictamente a los objetos éticos, es extendida por Platón a la investigación de los objetos naturales de los presocráticos: del mismo modo que debe existir una definición universal de "virtud", ha de existir una definición universal de todos y cada uno de los componentes de la realidad.

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