Primer mujer cosmonauta rusa , Valentina Tereshkova

Valentina Vladímirovna Tereshkova en ruso Валенти́на Влади́мировна Терешко́ва
Ahora que se cumplen cincuenta años desde que Valentina Tereshkova fuera la primera mujer en volar al espacio, la hazaña de la soviética es recordada como un hito en la historia.

Una adelantada a su tiempo en la investigación espacial, que siguió el camino de otras mujeres pioneras en ciencia.

Valentina Vladímirovna Tereshkova en ruso Валенти́на Влади́мировна Терешко́ва, nació el 6 de marzo de 1937, en Máslennikovo, un pequeño pueblo del óblast de Yaroslavl, en la actual Rusia.

Tras abandonar la escuela, trabajó en una fábrica de neumáticos y más tarde estudió ingeniería,entrenó como cosmonauta soviética y en 1962 fue seleccionada para su ingreso en el cuerpo femenino de cosmonautas ,de entre más de cuatrocientas candidatas, cinco fueron seleccionadas:

Tatiana Kuznetsova, Irina Soloviova, Zhanna Yérkina, Valentina Ponomariova y Tereshkova., fue la primera mujer de la historia en viajar al espacio.
El 16 de junio de 1963 a las 9:29 UTC, a la edad de 26 años y a bordo del Vostok 6, se convertiría en la primera mujer y el primer civil en viajar al espacio. Su nombre en clave durante la misión fue Chaika (gaviota en castellano, Чайка en ruso).
La nave Vostok-6 despegó desde el cosmódromo de Baikonur con Tereshkova como única tripulante, en una misión llamada a resaltar el poderío tecnológico de su país en plena carrera espacial con EEUU y a enaltecer el “heroísmo de la mujer soviética“, como señalaron las autoridades en su momento.

Efectuó 48 órbitas alrededor de la Tierra. No se le permitió tomar el control manual de la nave como estaba planeado.

"¡Aquí Chaika, aquí Chaika
¡Me encuentro perfectamente!
¡Veo en el horizonte una franja azul...La Tierra!
¡Qué bella es...Todo marcha perfectamente!"

Tenía profunda afición a la historia, matemáticas y a la música,también practicó paracaidismo y fue una ferviente defensora de la paz en el mundo.

Tereskhova tenía vértigo. Este detalle fue ocultado a sus superiores de cara al viaje espacial pero su pánico a las alturas se lo hizo pasar bastante mal en la nave, ya que Tereskhova sufrió mareos y vómitos durante los tres días que duró su viaje por el espacio, pero cumplió cabalmente todas las tareas asignadas.

El militar soviético Nikolai Petrovich Kamanin diría de ella que era "Gagarin con falda" (en referencia al primer hombre en el espacio, Yuri Gagarin).

Hubo rumores de que Tereshkova estaba profundamente enamorada del primer hombre que viajó al espacio, Yuri Gagarin.

Valentina Vladímirovna Tereshkova en ruso Валенти́на Влади́мировна Терешко́ва 2
Debido a los momentos de paranoia de aquellos tiempos, el programa aeroespacial al completo fue llevado en secreto.

La madre de Tereshkova no conocería el proyecto en el que estaba inmersa su hija hasta días antes del lanzamiento al espacio. Su madre creía que ella acudía cada día a un campo de entrenamiento de paracaidistas élites.

Tras su regreso del espacio, ciertos militares de la fuerza aérea rusa la acusaron de haber estado borracha durante su viaje al espacio y de insubordinación al jefe al mando. Todos aquellos que la acusaron de estos cargos fueron despedidos.

La misión de Tereshkova también constituyó un experimento para una investigación del Programa Espacial Soviético. Su objetivo era determinar si las mujeres tenían la misma resistencia física y psicológica que los hombres en el ambiente espacial.

El lanzamiento de una mujer astronauta al espacio, aunque científicamente no aportaba nada, puesto que ni siquiera le dejaron accionar el control manual de la nave, sirvió para adelantarse una vez más a los estadounidenses, que no enviarían una mujer al espacio hasta 1983 ,que fue Sally Ride.

Sería el último vuelo de una mujer hasta 19 años más tarde, puesto que el grupo de cosmonautas femenino fue disuelto en 1969

Desde 1995 (año en que regresó Elena Kondakov de su estancia de 164 días en la estación Mir) no viaja ninguna mujer rusa astronauta al espacio.

Obtuvo la calificación de Sobresaliente en su carrera.

La tesis que presentó para sus estudios de ingeniería fue: "Braking engines for orbital aircraft".

Debido a su clave de comunicación: "Gaviota", llegó a ser conocida afectuosamente como "Gaviota" por todo el mundo.

Gracias a su posición política, Tereshkova la aprovechó para, como no podía esperarse según muchos, ayudar a los ciudadanos con problemas así como dando asistencia personal a varios orfanatos. Del mismo modo, era una incansable luchadora del movimiento feminista soviético.

Quería que las mujeres soviéticas fueran tratadas de la misma forma que los hombres, en igualdad.
Valentina Vladímirovna Tereshkova en ruso Валенти́на Влади́мировна Терешко́ва 4Tras la misión espacial estudió en la Academia de la Fuerza Aérea de Zhukovski, y se graduó como ingeniera espacial en 1969.

Ese mismo año, el grupo de cosmonautas femenino fue disuelto dado a que ya no había nada que demostrar a USA en torno al desarrollo del programa espacial ruso.

En 1977 recibió el doctorado en ingeniería. Debido a su prominencia desempeñó diversos cargos políticos: de 1966 a 1974 fue miembro del Soviet Supremo, de 1974 a 1989 formó parte del Presidium del Soviet Supremo, y de 1969 a 1991 perteneció al Comité Central del Partido Comunista.

En 1997 se retiró de la fuerza aérea y del cuerpo de cosmonautas.

El 3 de noviembre de 1963 contrajo matrimonio con el cosmonauta Andrián Nikoláyev (1929-2004) y un año más tarde dio a luz a su hija Elena, que en la actualidad trabaja como medico cirujano.

Como curiosidad respecto a la hija de Tereshkova, su nacimiento suscitó un gran interés por los científicos de la época ya que era el primer bebé que nacía de padres que habían estado en el espacio. Se comprobó que la niña era completamente normal.

Tereshkova ha recibido multitud de medallas y condecoraciones a lo largo de su vida, entre otras: dos Órdenes de Lenin, reconocimiento como Heroina de la Unión Soviética; la Medalla de Oro de la Paz de Naciones Unidas; el Premio Simba International Women's Movement o la Medalla de Oro Joliot-Curie.

Posee numerosas distinciones (doctorados "Honoris causa", y medallas científicas) otorgadas por Universidades y Sociedades de distintos países.

Valentina Vladímirovna Tereshkova en ruso Валенти́на Влади́мировна Терешко́ва 7En el año 2000 fue distinguida por una asociación internacional de Londres como "Mujer del siglo XX".

En uno de sus últimos comentarios al diario ruso Sobesédnik  dijo  "Si tuviera dinero, viajaría otra vez al espacio aunque sea como turista, y también volaría a Marte, incluso con billete sólo de ida".

A diferencia de USA, en Rusia la profesión de astronauta es casi exclusiva de los hombres, y la participación de mujeres en el programa espacial siempre respondió a motivos políticos y a la intención de conseguir algún récord.

Valentina se divorció de su primer marido en 1982.

Su segundo marido, el Dr. Shapóshnikov, murió en 1999.

Otras mujeres que fueron pioneras en ciencia.

Hoy hablamos de algunas de estas otras valientes, que decidieron marcar un antes y un después, superando el machismo imperante en la época en la que vivieron. Y a pesar de los grandes logros que realizaron, lo cierto es que en pleno siglo XXI sigue resultando chocante el hecho de que no exista la plena igualdad, tampoco en ciencia.
 
La primera de la lista de estas pioneras en ciencia es, sin duda, Ada Byron, una mujer del siglo XIX que ostentó el título de Condesa de Lovelace, y que tiene el mérito de haberse convertido en la primera programadora de la historia.

Byron describió la máquina analítica de Babbage, realizó los primeros programas sencillos de computación y, por último, sugirió el uso de tarjetas perforadas para meter información e instrucciones en una máquina analítica.

Una verdadera máquina, anterior a la siguiente de nuestra lista, la reconocidísima (por fortuna) Rosalind Franklin.

Cuando la estructura del ADN fue descubierta, hace sesenta años, nadie se imaginó que en aquel importante descubrimiento científico faltara alguien por ser homenajeado. Y en verdad, faltaba alguien. La propia Franklin.

La cristalógrafa británica, que moriría en 1958 a causa de un cáncer, tomó la muy comentada  imagen 51, que Wilkins enseñaría después sin contar con su permiso a Crick y Watson.
Rosalind Franklin.  imagen 51
Rosalind Franklin.  imagen 51
Esa imagen,, fue un respaldo experimental crucial para que el investigador estadunidense James Watson y el británico Francis Crick establecieran, en 1953, la  hipótesis de la "doble helice" que es característica de la estructura molecular del ADN , 

Esa foto sería la pista definitiva para que se propusiera la doble hélice como la estructura en la cual se deposita nuestra información genética. por la que en 1962, junto con Maurice Wilkins, se les concediera el Premio Nobel en Fisiologí­a y Medicina. 

Franklin murió antes de que Wilkins, Crick y Watson recibieran el Nobel por este descubrimiento, pero resulta justo contribuir, aunque sea años después, al homenaje a su labor científica.

Otra de las imprescindibles en esta pequeña lista de pioneras en ciencia es una genetista, Barbara McClintock, que tuvo que esperar varias décadas a que su trabajo fuera reconocido por la comunidad científica.

Su aporte en el descubrimiento de los transposones (es decir, que el ADN 'salta') fue de extraordinaria relevancia, tanto que fue galardonado con el Premio Nobel en 1983, aunque fuera treinta años más tarde de los primeros resultados de investigación de esta mujer.

Por último, y cerrando este breve repaso a las pioneras en ciencia, no debemos olvidarnos de toda una desconocida (generalmente) para la comunidad científica y la sociedad: Gertrude Belle Ellion, la investigadora que fue capaz de ganar también un Premio Nobel, pero por el camino complicado, esto es, sin haber realizado antes el doctorado.

Ellion trabajaba en una compañía farmacéutica, bajo la dirección de George Hitchings. Ambos colaboraron muy estrechamente en la investigación de fármacos, entre los que destacaba el primer medicamento antirretroviral indicado para personas infectadas con VIH.

Pero su trabajo no se centró solo en la parte de innovación farmacéutica, sino que Ellion fue más allá. Además de otros medicamentos importantes, como el primer tratamiento contra la gota, fármacos contra la malaria o la leucemia, su aporte científico es incalculable, al describir algunas rutas bioquímicas de interés.

Por fortuna, Ellion no tuvo que esperar tanto tiempo el aprecio de la comunidad investigadora, ya que recibió el Premio Nobel de Medicina o Fisiología en 1988.

Aunque como mencionamos antes esta bioquímica estadounidense jamás leyó su tesis doctoral, después de realizar sus valiosas contribuciones a la I+D, fue galardonada con el título honorario de doctora por la Universidad George Washington. Un reconocimiento, sin lugar a dudas, más que merecido.

La historia de la ciencia está plagada de nombres de mujeres que realizaron trabajos importantísimos para la investigación.

Ahora cuando se cumple el medio siglo del viaje espacial de Valentina Tereshkova, conviene recordar de dónde venimos y hacia dónde queremos ir, también en el terreno de la igualdad en ciencia.

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Fuente: http://alt1040.com/