100 Frases Célebres de Aristóteles

100 Frases Célebres de Aristóteles
Busto de Aristóteles  (Ἀριστοτέλης)

Aristóteles (Estagira, Macedonia 384 a. C. – Calcis Eubea, Grecia 322 a. C.),

Uno de los más grandes filósofos de la antigüedad y acaso de la historia de la filosofía occidental.

Fue creador de la lógica, precursor de la anatomía y la biología y un creador de la taxonomía,influenció a Filosofía occidental, filosofía cristiana y filosofía islámica. Alejandro Magno, Tomás de Aquino y a muchos mas.

Está considerado Aristóteles (junto a Platón) como el determinante de gran parte del corpum de creencias centrales del Pensamiento Occidental como del hombre corriente, pruebas de ello son la Lógica y el principio de "no contradicción".

 100 Frases célebres y algunas más....

1-La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas.

2-El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona.

3-El sabio no dice todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice.

4-La esperanza es el sueño del hombre despierto.

5-No basta decir solamente la verdad, mas conviene mostrar la causa de la falsedad.

6-Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo.

7-Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.

8-Lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama.

9-La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica.

10-Algunos creen que para ser amigos basta con querer, como si para estar sano bastara con desear la salud.

11-Piensa como piensan los sabios, mas habla como habla la gente sencilla.

12-La sabiduría es un adorno en la prosperidad y un refugio en la adversidad.

13-Un amigo fiel es un alma en dos cuerpos.

14-No se puede ser y no ser algo al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto.

15-Es de importancia para quien desee alcanzar una certeza en su investigación, el saber dudar a tiempo.

16-La amistad perfecta es la de los buenos y de aquellos que se asemejan por la virtud.

17-Ellos se desean mutuamente el bien en el mismo sentido.

18-El amigo de todo el mundo no es un amigo.

19-Nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella.

20-Se piensa que lo justo es lo igual, y así es; pero no para todos, sino para los iguales. Se piensa por el contrario que lo justo es lo desigual, y así es, pero no para todos, sino para los desiguales.

21-El hombre solitario es una bestia o un dios.

22-El amor sólo se da entre personas virtuosas.

23-La verdadera felicidad consiste en hacer el bien.

24-Sólo hay felicidad donde hay virtud y esfuerzo serio, pues la vida no es un juego.

25-Adquirir desde jóvenes tales o cuales hábitos no tiene poca importancia: tiene una importancia absoluta.

26-El amigo es otro yo. Sin amistad el hombre no puede ser feliz.

27-Es ignorancia no saber distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no la necesita.
 
28-En las adversidades sale a la luz la virtud.

29-El castigo del embustero es no ser creído, aun cuando diga la verdad.

30-No se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho.

31-El alma es aquello por lo que vivimos, sentimos y pensamos.

32-Es un principio indiscutible que para saber mandar bien, es preciso saber obedecer.

33-Tiempo es la medida del movimiento entre dos instantes.

34-Un estado es gobernado mejor por un hombre bueno que por unas buenas leyes.

35-Los que obran bien son los únicos que pueden aspirar en la vida a la felicidad.

36-La única verdad es la realidad.

37-Avaro es el que no gasta en lo que debe, ni lo que debe, ni cuando debe.

38-Así como los ojos de los murciélagos se ofuscan a la luz del día, de la misma manera a la inteligencia de nuestra alma la ofuscan las cosas evidentes.

39-El que posee las nociones más exactas sobre las causas de las cosas y es capaz de dar perfecta cuenta de ellas en su enseñanza, es más sabio que todos los demás en cualquier otra ciencia.

40-Se quiere más aquello que se ha conseguido con muchas fatigas.

41-Saber es acordarse.

42-La historia cuenta lo que sucedió; la poesía lo que debía suceder.

43-Los dialécticos y los sofistas, en sus disquisiciones, se revisten de la apariencia de filósofos.

44-La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia.

45-Sólo hay una fuerza motriz: el deseo.

46-Una definición es una frase que significa la esencia de una cosa.

47-Los grandes conocimientos engendran las grandes dudas.

48-Los tiranos se rodean de hombres malos porque les gusta ser adulados y ningún hombre de espíritu elevado les adulará.

49-La virtud es una disposición voluntaria adquirida, que consiste en un término medio entre dos extremos malos, el uno por exceso y el otro por defecto.

50-A fuerza de construir bien, se llega a buen arquitecto.

51-En realidad vivir como hombre significa elegir un blanco -honor, gloria, riqueza, cultura- y apuntar hacia él con toda la conducta, pues no ordenar la vida a un fin es señal de gran necedad.

52-El único Estado estable es aquel en que todos los ciudadanos son iguales ante la ley.

53-Los sabios tienen las mismas ventajas sobre los ignorantes que los vivos sobre los muertos.

54-El miedo es un sufrimiento que produce la espera de un mal.

55-La ciudad (polis) es una de las cosas que existen por naturaleza; y el hombre es, por naturaleza, un animal político.

Enseñar no es una función vital, porque no tienen el fin en sí misma; la función vital es aprender.

56-Aprendemos, o por inducción o por demostración. La demostración parte de lo universal; la inducción de lo particular.

57-El entendimiento es una tabla lisa en la cual nada hay escrito.

58-Hay la misma diferencia entre un sabio y un ignorante que entre un hombre vivo y un cadáver.

59-Si los ciudadanos practicasen entre sí la amistad, no tendrían necesidad de la justicia.

60-Las enseñanzas orales deben acomodarse a los hábitos de los oyentes.

61-Los discursos inspiran menos confianza que las acciones.

62-La mente siempre tiene razón, mientras que el apetito y la imaginación pueden equivocarse.

63-El hombre nada puede aprender sino en virtud de lo que sabe.

64-Todo acto forzoso se vuelve desagradable.

65-El movimiento no existe fuera de las cosas, pues todo lo que cambia, o cambia en el orden de la sustancia o en la cantidad, o en la calidad, o en el lugar.

66-El mando de muchos no es bueno; basta un solo jefe.

67-Como la vista es al cuerpo, la razón es al espíritu.

68-Cometer una injusticia es peor que sufrirla.

69-Si las acciones humanas pueden ser nobles, vergonzosas o indiferentes, lo mismo ocurre con los placeres correspondientes. Hay placeres que derivan de actividades nobles, y otros de vergonzoso origen.

70-La virtud resplandece en las desgracias.

71-Nada hay en la mente que no haya estado antes en los sentidos.

72-La ciencia es respecto del alma lo que es la luz respecto de los ojos, y si las raíces son amargas, los frutos son muy dulces.

73-Mercaderes e industriales no deben ser admitidos a la ciudanía, porque su género de vida es abyecto y contrario a la virtud.

74-Fuera de la sociedad, el hombre es una bestia o un dios.

75-La democracia ha surgido de la idea de que sí los hombres son iguales en cualquier respecto, lo son en todos.

76-La multitud obedece más a la necesidad que a la razón, y a los castigos más que al honor.

77-El hombre es un animal político.

78-Es absolutamente imposible demostrarlo todo.

79-El verdadero discípulo es el que supera al maestro.

80-Si nada hay eterno, no es posible la producción ni la generación.

81-Todos los gobiernos mueren por la exageración de su principio.

82-Todo lo que se mueve es movido por otro.

83-Todo hombre, por naturaleza, desea saber.

84-Y es que la naturaleza no hace nada en vano, y entre los animales, el hombre es el único que posee la palabra.

85-No hay que empezar siempre por la noción primera de las cosas que se estudian, sino por aquello que puede facilitar el aprendizaje.

86-Platón es mi amigo, pero más amigo es la verdad.

87-La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión.

88-Es preciso que la filosofía sea un saber especial, de los primeros principios y de las primeras causas.

89-Es preciso preferir la soberanía de la ley a la de uno de los ciudadanos.

90-Las ciencias tienen las raíces amargas, pero muy dulces los frutos.

91-La excelencia moral es resultado del hábito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia; templados, realizando actos de templanza; valientes, realizando actos de valentía.

92-La bestialidad es un mal menor que la perversidad, pero es más temible.

93-Si el espíritu es un atributo divino, una existencia conforme al espíritu será verdaderamente divina.

94-No todo término merece el nombre de fin, sino tan sólo el que es óptimo.

95-Los predicados del predicado se extienden también al sujeto.

96-Lo mejor es salir de la vida como de una fiesta, ni sediento ni bebido.

97-Cuanto más nos inclina la naturaleza a los placeres, tanto más propensos somos a la licencia que a la decencia. 

98-Es propio del filósofo poder especular sobre todas las cosas.

99-Nuestro carácter es el resultado de nuestra conducta.

100-No hay genio sin un gramo de locura.

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No conviene hablar del pudor como de una virtud. Se parece más bien a una emoción que a una disposición adquirida. Se define, pues, como un miedo de dar de sí una mala opinión.
Movimiento es el paso de la potencia al acto.

Las revoluciones no se hacen por menudencias, pero nacen por menudencias.

Las cosas se llaman equívocas cuando tan sólo tienen de común el nombre.

Lo que tiene alma se distingue de lo que no la tiene por el hecho de vivir.

La belleza del hombre está o en la sonoridad, o en el significado.

La verdadera causa final reside en los seres inmóviles.

Es necesario que haya uno o varios principios y aun, en caso de existir uno sólo, que éste sea inmóvil e inmutable.

La necesidad ha hecho aparearse a quienes no pueden existir el uno sin el otro, como son el varón y la mujer.

La naturaleza no hace nada en vano.

No hay que prestar atención a quienes nos aconsejan, so pretexto de que somos hombres, no pensar más que en las cosas humanas y, so pretexto de que somos mortales, renunciar a las cosas inmortales.

La poesía es más profunda y filosófica que la historia.

No hace falta un gobierno perfecto; se necesita uno que sea práctico.

Todos o casi todos distinguen el alma por tres de sus atributos: el movimiento, la sensación y la incorporeidad.

Todos los aduladores son mercenarios, y todos los hombres de bajo espíritu son aduladores.
Si tanto me alaban, será por alabarse a sí mismos, pues al alabarme dan a entender que me comprenden.

El ser inmóvil mueve como objeto del amor, y lo que él mueve imprime el movimiento a todo lo demás.
En parte, el arte completa lo que la naturaleza no puede elaborar y, en parte, imita a la naturaleza.
Gracias a la memoria se da en los hombres lo que se llama experiencia.

Es evidente que todos los fines no son fines perfectos. Pero el bien supremo constituye, de alguna manera, un fin perfecto.

El género humano tiene, para saber conducirse, el arte y el razonamiento.

El fin de la ciencia especulativa es la verdad, y el fin de la ciencia práctica es la acción.

El hombre que se mantiene en el justo medio lleva el nombre de sobrio y moderado.

El instante es la continuidad del tiempo, pues une el tiempo pasado con el tiempo futuro.

El imitar es connatural al hombre.

Demasiado poco valor es cobardía y demasiado valor es temeridad.

Quien discute sobre si se puede matar a la propia madre no merece argumentos sino azotes.

Solamente haciendo el bien se puede realmente ser feliz.

Nacido en la ciudad de Estagira, no lejos del actual monte Athos, en la Calcídica entonces perteneciente al reino de Macedonia ( la zona correspondiente a la actual Macedonia griega), Aristóteles, apodado El Estagirita, tuvo por madre a Faestis y por padre a Nicómaco.

Las tradiciones biográficas relativas a Aristóteles pueden parecer numerosas.

Pero los documentos de la época son muy escasos, y no se encuentra, en las obras de Aristóteles, ninguna alusión directa a las circunstancias de su vida: incluso la "Política" parece ignorar la actividad del filósofo y, circunscribiéndose a ella, no se hubiera sabido nunca que fue el preceptor de Alejandro.

Nicómaco era el médico personal del rey Amyntas III de Macedonia, quien por su parte era padre de Filipo II, padre de Alejandro Magno. Durante su temprana juventud Aristóteles viajó a la corte del basileos o rey Hermias de Atarneos, su suegro, junto a su condiscípulo Xenócrates.

Descendía de una familia de Asclepíades, una de las dinastías médicas que pretendían ser descendientes de Asclepios. Este origen explica simultáneamente el interés de Aristóteles por la Biología y sus relaciones con la corte de Macedonia. Se dirige a Atenas hacia el 367 ó 366, con el fin de estudiar, a los dieciocho años.

En la Academia, se ha de convertir en uno de los discípulos más brillantes de Platón. Éste lo llamaba, por su afición a los estudios, "el lector". Fue así discípulo de Platón y luego preceptor y maestro de Alejandro Magno.

Antes de fallecer en Calcis en el año 322 adC a sus 62 años, Aristóteles se había convertido en uno de los filósofos de mayor renombre de su tiempo, durante el cual también su pensamiento científico gozó de enorme prestigio. Su influencia, empero, fue mayor aún desde la baja Edad Media hasta el Renacimiento europeo.

En el año 335, Aristóteles funda su propia escuela en Atenas, el "Liceo" (denominado así por estar situado dentro de un recinto dedicado a Apolo Likeios), donde dictaba clases sobre amplios temas a sus discípulos.

A los discípulos de Aristóteles se les llamó "peripatéticos" (peri pathos) porque solían recibir clases alrededor de los jardines y el paseo que rodeaban al edificio del Liceo. Influencias Recibidas

Platón y Aristóteles

El punto de partida fue Platón, pero pronto adoptó una actitud crítica frente a éste. No dejó de lado las enseñanzas de Platón, sino que "ató los cabos sueltos" y desarrolló las ideas de su antiguo maestro.

Para Aristóteles, la idea de participación platónica no explica la verdadera realidad de la physis (de los procesos naturales).

Aristóteles admite como Platón y Sócrates que la esencia es lo que define al ser, pero la diferencia en que la esencia es la forma (μορφη), que está unida inseparablemente a la materia y juntos constituyen el ser, que es la sustancia. La afirmación de la importancia del conocimiento sensible, del conocimiento de lo singular para llegar a lo universal, abrió posibilidades a la investigación científica.

• Heráclito y Parménides hicieron una explicación muy parcial mediante la unidad y la pluralidad. • De Anaxágoras Aristóteles recogió la noción del noûs ( la Inteligencia). • De los pitagóricos valora su dedicación por las matemáticas.

En definitiva, Aristóteles construyó un sistema filosófico propio. Aristóteles fue discípulo de Platón, pero esto no significó que no criticase su teoría de las Ideas. Para intentar solventar las diferencias entre Heráclito y Parménides, Platón propuso la existencia de dos mundos: el Mundo Sensible y el Mundo Inteligible.

Sin embargo, su discípulo (Aristóteles) no estaba de acuerdo. Para Aristóteles, sólo hay un mundo, y la teoría platónica le parece absurda por varios motivos:

En primer lugar, se muestra conforme con la idea de que la ciencia ha de basarse en conceptos universales, pero no encuentra explicación a por qué éstos han de estar representados en otra esfera de la realidad. Aristóteles considera absurdo utilizar el Mundo de las Ideas al juzgar que el Mundo Sensible es suficiente. Como las Ideas no están en las cosas mismas, no pueden ofrecer ninguna clave explicativa de éstas.

Las Ideas son estáticas, por lo tanto, no se pueden utilizar para explicar el movimiento o los procesos naturales.

Para Aristóteles, las Ideas son inmanentes a las cosas particulares y concretas, que son las que forman la verdadera realidad.

Por último, hace una crítica del concepto de participación empleado por Platón. Metafísica, luego de la física El problema del cambio Para empezar hay que recordar que Aristóteles era un hombre puramente empirista, es decir, fundamentó los conocimientos humanos en la experiencia. Una de las primeras preocupaciones fue encontrar una explicación racional para lo que nos rodea.

• Los presocráticos se percataron de que lo que nos rodea es una realidad diversa que se halla en continua y perpetua transformación. • Heráclito de Éfeso considera que todo se halla en perpetuo cambio y transformación; el movimiento es la ley del universo. • Parménides, al contrario, opina que el movimiento es imposible, pues el cambio es el paso del ser al no ser o la inversa, del no ser al ser.

Esto es inaceptable, ya que el no ser no existe y nada puede surgir de él. • Platón, supone una especie de síntesis, es decir, una unión o una suma de estas dos concepciones opuestas: la de Heráclito y Parménides.

Por un lado tenemos el mundo sensible, caracterizado por un proceso constante de transformación y, por el otro, tenemos el mundo abstracto y perfecto de las Ideas, caracterizado por la eternidad y la incorruptibilidad.

La búsqueda de la ciencia de lo que es, en tanto que algo que es (tò òn hê òn) En el comienzo mismo del libro IV de la Metafísica aparece formulada la conocida declaración enfática según la cual "hay una ciencia que estudia lo que es, en tanto que algo que es y los atributos que, por sí mismo, le pertenecen" (IV, 1003a21-22).

Inmediatamente añade Aristóteles que tal ciencia no se identifica con ninguna de las ciencias particulares. En efecto, ninguna de las ciencias particulares se ocupa "universalmente de lo que es", sino que cada una de ellas secciona o acota una parcela de la realidad ocupándose en estudiar las propiedades pertenecientes a esa parcela previamente acotada (ib.1003a23-26).

Aristóteles propone, pues, la ontología como un proyecto de ciencia con pretensión de universalidad, aquella universalidad que parece corresponder al estudio de lo que es, en tanto que algo que es, sin más, y no en tanto que es, por ejemplo, fuego, número o línea (IV 2, 1004b6), en cuyo caso nos habríamos situado ya en la perspectiva de una ciencia particular (la física, la aritmética y la geometría, respectivamente).

La constitución de semejante ciencia tropieza inmediatamente, sin embargo, con una dificultad sustantiva y radical. Y es que la omnímoda presencia, explícita o virtual, del verbo ser (eînai) y de su participio (òn) en nuestro discurso acerca de la realidad no garantiza la unidad de una noción que responda, a su vez, a la unidad de un objeto susceptible de tratamiento unitario y coherente.

Sin unidad de objeto no hay unidad de ciencia y sin unidad de noción no hay unidad de objeto. Aristóteles es plenamente consciente de esta dificultad. Frente a Parménides y frente a Platón.

Aristóteles reconoce la polisemia del verbo ser en sus distintos usos y aplicaciones. Así, el capítulo siguiente (IV 2) comienza estableciendo la tesis de que "la expresión 'algo que es ' se dice en muchos sentidos": tò ón légetao pollachôs) (1033a33), tesis a la cual nunca renuncia Aristóteles.

Más bien, a su juicio toda reflexión acerca del lenguaje y acerca de la realidad ha de partir necesariamente de la constatación y del reconocimiento de este hecho incuestionable.

La aporía a la que se enfrenta Aristóteles, como ha señalado acertadamente P.Aubenque, proviene, en definitiva, del mantenimiento simultáneo de tres tesis cuya conjunción resulta abiertamente inconsciente: 1) hay una ciencia de lo que es, en tanto que algo que es, 2) solamente puede haber unidad de ciencia si hay univocidad, si hay unidad de género, y 3) la expresión 'lo que es' carece de univocidad, "lo que es" no constituye un género.

Es obvio que la conjunción de dos cualesquiera de estas tesis comporta de modo inevitable, la exclusión de la restante.

El pensamiento aristotélico no quedó, sin embargo, paralizado definitivamente ante esta aporía. Aristóteles trató de encontrar una salida que, en realidad, pasaría por la matización de las dos primeras de las tesis enunciadas.

La matización de la segunda tesis es de capital importancia. Ser no comporta, desde luego, una noción unívoca, sino multívoca.

No obstante puntualizará Aristóteles, su multivocidad no es tampoco la de la pura equivocidad u homonimia.

Entre los distintos sentidos de 'ser' y 'lo que es' existe una cierta conexión que Aristóteles compara con la conexión existente entre las distintas aplicaciones del término 'sano'. 'Sano' se dice, al menos, del organismo, del color, de la alimentación y del clima, y en cada caso se dice de un modo distinto: del organismo porque se da la salud, del color porque es síntoma de salud, de la alimentación y del clima porque, cada cual a su modo, son favorables a la salud.

Pero en todos estos casos hay una cierta conexión: la referencia, en todos y cada uno de ellos, a lo mismo, a la salud.

Así ocurre, a juicio de Aristóteles, con el verbo ser y con su participio, 'lo que es', como se explica en el siguiente texto: "de unas cosas se dice que son por ser entidades (ousíai), de otras por ser afecciones de la entidad, de otras por ser un proceso hacia la entidad, o bien corrupciones o privaciones o cualidades o agentes productivos o agentes generadores ya la entidad ya de aquellas cosas que se dicen en relación con la entidad, o bien por ser negaciones ya de alguna de estas cosas ya de la entidad" (IV 2, 1003b6-10).

Las diversas significaciones de 'lo que es' poseen, por tanto, la unidad peculiar que adquiere una multiplicidad en virtud de su referencia común a algo uno (pròs hén), la referencia a una misma cosa (en el ámbito de lo real) y a una misma noción o significado (en el ámbito del lenguaje): referencia a la salud en el ejemplo utilizado y referencia a la entidad (ousía) en el caso de la indagación ontológica.

Semejante forma de unidad comporta, pues, un término (y una noción) fundamental que es primero y que es universal en la medida en que siempre se halla referido o supuesto en cualquier uso del verbo ser.

Aristóteles habla de referencia "a una única naturaleza" (mían tinà phýsin: 1003a34), y también de referencia a un único principio (arkē): "así también 'algo que es' se dice en muchos sentidos, pero en todos los casos en relación con un único principio" (1003b5-6).

En consonancia con esta interpretación matizada de la polisemia de ser y 'lo que es', Aristóteles matiza también la segunda tesis a que más arriba nos referíamos, es decir, la tesis que solamente puede haber ciencia, unidad de ciencia, si hay univocidad, si hay unidad de género.

Aun cuando no sea genérica en sentido estricto, la unidad de referencia posibilita también la unidad de una ciencia: "corresponde, en efecto, a una única ciencia estudiar, no solamente aquellas cosas que se denominan según un solo significado, sino también las que se denominan en relación con una sola naturaleza, pues éstas se denominan también en cierto modo, según un solo significado.

Es, pues, evidente que el estudio de las cosas que son, en tanto que cosas que son, corresponde también a una sola ciencia" (IV 2, 1003b12-16).

Por lo demás, y puesto que en tales caso hay siempre algo que es primero (el término común de la referencia, la entidad o ousía en nuestro caso), es lógico que la ciencia así constituida se ocupe de manera prioritaria y fundamental de aquello que es primero: "ahora bien, en todos los casos la ciencia se ocupa fundamentalmente de lo primero, es decir, de aquello de que las demás cosas dependen y en virtud de lo cual reciben la denominación correspondiente.

Por tanto, si esto es la entidad, el filósofo debe hallarse en posesión de los principios y las causas de las entidades" (ib. 1003b16-19) La realidad sustancial La realidad, es y existe, es lo que Aristóteles denomina ousía.

La palabra fue luego traducida por los romanos como substancia (lo sub-estante, lo que subyace, lo que sostiene). También se la puede traducir como "entidad", aunque ¿es la substancia siempre entidad?.. Sustancia o Entidad (Ousía):

La sustancia realmente son todas las cosas que hay en el mundo, las cuales están compuestas de materia (hylé) y forma (morfé).

Para explicar el cambio, Aristóteles sostiene que la materia es aquello que no cambia (por ejemplo, en el árbol y en la silla hay madera, y eso no cambia, lo que cambió fue la forma), tal explicación y definición es dada por otros (más platónicos) para la esencia. Las sustancias son los individuos concretos que nos rodean.

Todo lo que nos rodea: este gato, esta casa, son substancias y constituyen la única y auténtica realidad. Toda substancia forma parte del mundo sensible.

La realidad sustancial constituye una síntesis de los dos mundos platónicos, en tanto que tiene algo general y universal en ella (la forma), pero también algo "mundano" (la materia).

En este sentido, Aristóteles sostiene que la forma de la sustancia es su esencia (hilemorfismo), y que al enunciarla tenemos la definición. Astronomía

Aristoteles Aristóteles, reconocido como uno de los más grandes pensadores que ha habitado la Tierra, hizo varias observaciones equivocadas acerca del Universo.

Instituyó un sistema geocéntrico, en el cual la Tierra se encontraba inmóvil en el centro mientras a su alrededor giraba el Sol con otros planetas.

Aristóteles habló del mundo sublunar, en el cual existía la corrupción y la degeneración; y el mundo supralunar, perfecto.

Esta teoría de la Tierra como centro del universo -que a su vez era considerado finito- perduró por varios siglos hasta que Copérnico en el siglo XVI cambió el concepto e introdujo una serie de paradigmas, concibiendo el Sol como centro del universo.

Botánica Arístoteles sistematiza el reino vegetal dividiéndolo en dos grandes grupos: • Plantas con flores • Plantas sin flores (estas serían: musgos, helechos, algas, hepáticas, etc.) Filosofía Aristóteles rechazó las teorías de Platón en las que decía que las ideas eran la auténtica realidad (ideas innatas) y que el mundo sensible a nuestros sentidos no era más que una copia insulsa de estas.

Aristóteles al contrario de Platón, que concebía la "existencia" de dos mundos posibles o reales (algunos eruditos creen que la teoría platónica es en realidad un realismo de las Ideas o metafísico), poseía una teoría que discurría entre el mundo idealista y el mundo tangible.

Criticas a Platón y su teoría de las ideas Aristóteles hace cuatro criticas fundamentales a la teoría de las ideas de Platón • Critica a los dos mundos, para Aristóteles es uno solo; al tener dos mundos se complica la explicación innecesariamente, explicando dos veces lo mismo. • Platón no da una explicación racional, utiliza mitos y metáforas, en vez de aclarar conceptualmente. • No hay una relación clara de causalidad.

No explica como las ideas son causa de las cosas sensibles y mutables. No infiere que de una idea se derive un objeto. • Argumento del tercer hombre; según Platón, la semejanza entre dos cosas se explica porque ambas participan de la misma idea.

Según Aristoteles, se precisa un tercero para explicar la semejanza entre dos cosas, y un cuarto para explicar las tres, y así sucesivamente.

Es una regresión al infinito, por lo tanto nada se explica. Política Aristóteles expuso en la Política la teoría clásica de las formas de gobierno, misma que sin grandes cambios fue retomada por diversos autores en los siglos siguientes, además estableció categorías fundamentales, en las que continuamos apoyándonos para entender la realidad política.

Para la célebre teoría de las seis formas de gobierno Aristóteles tomó en cuenta dos factores primordiales, quién gobierna y cómo gobierna.

En base al criterio de quién gobierna, distinguió según si en la constitución el gobierno reside en una persona, pocas personas y muchas personas, dando a la primera el nombre de monarquía, a la segunda el de aristocracia y nombrando a la tercera democracia.

Atendiendo al criterio de cómo gobierna, habló de constituciones puras o impuras y como consecuencia a las tres formas anteriores, consideradas como puras (buenas), se podía contraponer otras tres formas impuras (malas), de modo que aplicado a estas formas malas el criterio de quién gobierna, Aristóteles las clasificó como tiranía (gobierno de uno), oligarquía (gobierno de pocos) y oclocracia (desgobierno de muchos).

También dio a estas formas de gobierno una jerarquía respecto a las demás tomando en cuenta para ello si estos gobiernos velaban por el interés común o el individual, quedando las formas de gobierno en orden de la mejor a la peor de la siguiente manera:

1. Monarquía,

2. Aristocracia, 

3. Democracia,

4. Oclocracia, 

5. Oligarquía;

.... y 6. Tiranía. Además de la gran importancia de esta tipología, debe prestarse, en la obra Arístotélica, especial atención a sus observaciones y determinaciones (habiendo sido éstas las que ganaron el éxito histórico), ya que cada una de las seis formas de gobierno es analizada en un contexto histórico distinto, dividiendo así cada una de las seis formas en subespecies distintas una de otra pero que conservaban su esencia.

Se considera a Aristóteles como uno de los primeros biólogos, dado que se dio a la tarea de clasificar unas 500 especies de peces, entre otros animales. Generación espontánea

La Generación espontánea es una teoría sobre el origen de la vida. Aristóteles propuso el origen espontáneo de peces e insectos a partir del rocío, la humedad y el sudor.

Explicó que se originaban gracias a una interacción de fuerzas capaces de dar vida a lo que no la tenía con la materia no viva. A esta fuerza le llamó entelequia. La teoría se mantuvo durante muchos años; en el siglo XVII Van Helmont, la estudió y perfeccionó.

Tan sólo sería rebatida por los experimentos de los científicos Lazzaro Spallanzani, Francesco Reddi y en última instancia Louis Pasteur.

Zoología
Los comienzos de la zoología deben buscarse en la obra aristotélica, concretamente en los estudios sobre la generación y la anatomía de los animales, si bien con anterioridad ya habían existido estudiosos hindúes que influyeron poco o nada en la ciencia griega occidental. Aristóteles realizó observaciones de verdadero rigor científico acerca de la reproducción de los animales, y en anatomía sentó las bases del conocimiento sistemático del reino animal.

Este autor distinguía dos grandes grupos: anaima (animales sin sangre) y enaima (animales con sangre). El primer grupo corresponde aproximadamente a los invertebrados, y el segundo, a los vertebrados. Entre los anaima distinguía cuatro subgrupos: • moluscos, que correspondían únicamente a los actuales cefalópodos • malacostráceos, que comprendían la mayor parte de los crustáceos superiores • eutoma, que incluía los gusanos y los insectos • ostracodermos, que reunían todos los animales provistos de caparazón como bivalvos, gasterópodos, equinodermos, etc.

Los animales con sangre los dividió en: • cuadrúpedos vivíparos (mamíferos) • cuadrúpedos ovíparos (reptiles y anfibios) • peces Aristóteles llamó a estos grupos "géneros máximos", sus divisiones se llamaban "géneros" los cuales se dividían a su vez en "especies". Esta clasificación se mantuvo vigente durante la Edad Media y el Renacimiento, hasta Carlos Linneo (s. XVIII). Ética Aristóteles escribió dos obras sobre ética: Ética a Nicómaco, consta de diez libros. Ética a Eudemo que consta de cuatro libros. La Gran Ética probablemente no es obra suya, sino de un recopilador.

Según el filósofo, toda actividad humana tiende hacia algún fin/bien. La ética de Aristóteles es una ética de bienes porque él supone que cada vez que el hombre actúa lo hace en búsqueda de un determinado bien. El bien supremo es la felicidad (véase: eudemonismo), y la felicidad es la sabiduría (el desarrollo de las virtudes, en particular la razón).

• Fin : La finalidad o motivo de una acción. • Fin Medio o Imperfecto : Es aquel fin que se quiere por otra cosa y no por sí mismo. • Fin Final o Perfecto : Es aquél fin que se quiere por sí mismo y no por otra cosa. • Felicidad o eudaimonía : Es el Bien Supremo del ser humano.

La actividad contemplativa es, en efecto, la más alta de todas, puesto que la inteligencia es lo más alto de cuanto hay en nosotros, y además, la más continua, porque contemplar podemos hacerlo con mayor continuidad que otra cosa cualquiera. Virtudes

Las virtudes que le interesan a Aristóteles son las virtudes del alma, y de éstas las que se refieren a la parte racional. Aristóteles divide la parte racional en dos: • intelecto • voluntad Cuando el intelecto está bien dispuesto para aquello a lo que su naturaleza apunta, es decir para el conocimiento o posesión de la verdad, decimos que dicho intelecto es virtuoso y bueno.

Las virtudes intelectuales perfeccionan al hombre en relación al conocimiento y la verdad y se adquieren mediante la instrucción.

Existen dos clases de virtudes: virtudes éticas y virtudes dianoéticas.

Ambas expresan la excelencia del hombre y su consecución produce la felicidad, ya que ésta última es "la actividad del hombre conforme a la virtud". A través de las virtudes el hombre domina su parte irracional.

Las virtudes éticas son adquiridas a través de la costumbre o el hábito y consisten, fundamentalmente, en el dominio de la parte irracional del alma (sensitiva) y regular las relaciones entre los hombres. Las virtudes éticas más importantes son: la fortaleza, la templanza, la justicia.

Las virtudes dianoéticas se corresponden con la parte racional del hombre, siendo, por ello, propias del intelecto (nous) o del pensamiento (nóesis).

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