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El exito en la ejecución de una estrategia

El exito en la ejecución de una estrategia
Sentir que uno está en control puede aumentar la longevidad.

Un sentido alto de autodeterminación podría ayuda a vivir una vida más sana y prolongada.

Según el estudio, las personas que se sienten en control, y tienen confianza de que a pesar de las dificultades alcanzarán sus metas, son más propensas a vivir vidas más largas y saludables, especialmente aquellas con menos educación.

¿Cree en su propia capacidad de tener éxito, o piensa que los acontecimientos de la vida están en gran medida fuera de su control?

Piense cuidadosamente su respuesta, ya que podría afectar su riesgo de mortalidad.

Las personas que se sienten en control, y tienen confianza de que a pesar de las dificultades alcanzarán sus metas, son más propensas a vivir vidas más largas y saludables, especialmente aquellas con menos educación.

Esa es la conclusión a la que ha llegado un nuevo estudio realizado por la universidades de Brandeis y de Rochester.

El estudio fue publicado en línea en la revista de Health Psychology.

En estudios anteriores se había demostrado que las personas con un diploma de escuela secundaria, o menos educación, tienden a morir más jóvenes que los que tienen un título universitario o de formación de posgrado.

Sin embargo, esa no es una regla escrita en piedra. ¿Por qué?

En este estudio, las personas con menor nivel educativo, pero con una mayor percepción de control de su vida tuvieron una tasa de mortalidad tres veces más baja que aquellas que tenían una menor sensación de control.

De hecho, un sentido alto de control pareciera negar los riesgos de mortalidad debidos a una educación inferior, dice la profesora de psicología Margie Lachman, coautora del artículo.

“Un sentido alto de control prácticamente borra las diferencias educativas en lo que respecta a la mortalidad”, dice Lachman. “Una persona con menos educación, pero un sentido alto de control es prácticamente indistinguible de una persona de gran educación”.

Los investigadores determinaron las actitudes acerca de la percepción de control al pedir a los participantes que clasificaran un conjunto de oraciones.

Por ejemplo, a los participantes se les presentó la oración: “a veces siento que en mi vida me acosan”, y se les pidió que calificaran con un uno si estaban muy en desacuerdo, y hasta un siete si estaban muy de acuerdo.

“Hay métodos y estrategias para mejorar el propio sentido de control, y las experiencias educativas son uno de ellos”, dice Lachman.

“Podríamos aplicar esos enfoques en programas educativos y de salud pública dirigidos a aumentar las actitudes y comportamientos que promueven la salud y, finalmente, la reducción de los riesgos de mortalidad”.

Una compañía se compone de todas las personas que la integran, desde la cúpula hasta la base sin excepción.
El exito en la ejecución de una estrategia
Crédito de la imagen: Noomhh (Freedigitalphotos.net)
Y es solamente cuando todos los miembros de la organización se solidarizan alrededor de una estrategia, cuando una empresa se destaca como ejecutora contundente.

Un paso importante pare esa finalidad es vencer las barreras organizativas que obstaculizan la ejecución de la estrategia.

Para ello, es precio invocar la base fundamental de la acción: las actitudes y comportamientos de las personas que componen la Organización.

Es necesario crear una cultura de confianza y compromiso que motive a la gente a ejecutar la estrategia acordada, no de dientes para afuera, sino de espíritu.

Los corazones y las mentes deben alinearse con la estrategia, de tal manera que cada persona la haga suya voluntariamente, movida por el deseo de aplicarla por iniciativa propia y no por considerarla una obligación.

Cuanto más lejos se encuentren los empleados de la cúpula y más escasa haya sido su participación en su diseño, menor será el grado de involucración. Siendo precisamente, en dichos niveles, donde tendrá que ejecutarse la estrategia día a día y dependiendo su éxito de ello.

¿Cómo se puede evitar este riesgo de fallo en la ejecución de la mejor estrategia jamás elaborada? ¿Cómo se puede conseguir la confianza y el compromiso de todos los niveles organizativos? Existen tres principios claves del éxito: la participación, la explicación y las expectativas claras.

La participación se refiere al hecho de involucrar a las personas en las decisiones estratégicas que las afectan solicitándoles sus ideas y permitiéndoles refutar los méritos de las mismas y de los supuestos de los demás.

De esta forma se comunica respeto por la persona y sus ideas. A su vez, que da lugar a mejores decisiones estratégicas y un mayor compromiso de todos los involucrados.

La explicación se refiere a que todas las personas involucradas y afectadas deben comprender la razón por la que se toman las decisiones estratégicas definitivas. Cuando se explica el razonamiento sobre el que se basan las decisiones, las personas quedan tranquilas al saber que se han tenido en cuenta sus opiniones, generando un clima de confianza.

Para que haya claridad respecto a las expectativas, una vez establecida la estrategia, se deben comunicar claramente las reglas del juego.

Los empleados deben saber desde un principio cuáles son las metas de la nueva estrategia, los objetivos y etapas, las responsabilidades de cada uno, especialmente porque cuando las personas comprenden con claridad lo que se espera de ellas, se minimizan los favoritismos y las maniobras políticas, abriendo camino a que las personas puedan concentrar sus esfuerzos en ejecutar la estrategia lo más eficaz posible.

Estos principios de sentido común están basados en el reconocimiento intelectual y emocional. Las personas desean que se les reconozca su valor, no como recursos, sino como seres humanos merecedores de un trato justo y digno, apreciados como individuos valiosos, independientemente de su posición jerárquica.

El compromiso, la confianza y la cooperación voluntaria no son simplemente actitudes o comportamientos. Son capital intangible.

Cuando hay confianza, las personas confían más en las intenciones y las acciones de los demás.

Cuando hay compromiso, las personas incluso se sienten dispuestas a sacrificar sus intereses personales para bien de la Compañía.

Fuente: Brandeis University
Artículo original escrito por Leah Burrows
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