Los ojos del gato, profundos y luminosos

Los ojos del gato, profundos y luminosos
Los ojos del gato, profundos y luminosos, tienen un poder misterioso.

La palabra egipcia utilizada para nombrar al gato era mau, que significa ver.

Si nos metiéramos por un momento en el cuerpo de nuestro gato lo primero que descubriríamos es que nuestra vista cambiaría radicalmente.

Los gatos, como el resto de felinos, tienen el sentido de la vista mucho más desarrollados que los humanos.

Hasta hace poco tiempo, se pensaba que los gatos no distinguían los colores, sin embargo, recientemente se ha comprobado mediante experimentos, que si pueden percibirlos, puesto que su retina contiene conos y bastones, como ya ha sido demostrado.
Pero lo más importante, es que los ojos del gato están sumamente preparados en otros aspectos.

La sensibilidad a la luz de los ojos de los gatos, sobretodo en lo que se refiere a las longitudes de onda corta, es seis veces superior a la del hombre, y por eso se dice que el gato puede ver en la oscuridad.

Aún cuando no puede ver en la oscuridad absoluta, posee detrás de su retina un tejido reflectante llamado tapetum lucidumque le permite distinguir lo que lo rodea, cuando la luz es tan reducida que impide la visión para el hombre y a otros animales menos dotados en este aspecto que los felinos .

Ojos de gata

Además gracias a su finísimo oído y la sensibilidad táctil de sus vibrisas, puede moverse con total seguridad, incluso en la oscuridad absoluta.

Cuando iluminamos los ojos de un gato en la oscuridad vemos que brillan, esto se debe a que  cuentan con el tejido llamado tapetum lucidum. , que logra aumentar entre 30 y 50 veces cualquier rastro de luz, por pequeño que sea, es el que hace brillar en la oscuridad los ojos de los gatos, cuando los alcanza un rayo luminoso.

Este tejido hace que el ojo pueda absorber una gran cantidad de luz antes de llegar a la retina, la luz la refleja el tapetum lúcidum, y así la visión se hace más aguda cuando no hay mucha luz.

La potencia visual del gato se ve favorecida también, por la gran adaptabilidad de sus pupilas, que son circulares cuando se abren al máximo en la penumbra para recoger la mayor cantidad posible de luz, y se reducen a dos finos hilos verticales a plena luz, cuando se contraen las pupilas.

La luz demasiado fuerte, incluso para las pupilas contraídas,puede ser disminuida al cerrar un poco los ojos.

Los gatos también poseen visión binocular, es decir que parte del campo de visión de un ojo, es cubierto por el otro también, habilidad que es necesaria para la visión en tres dimensiones, que requiere todo animal cazador, lo cual le permite juzgar la distancia, profundidad y tamaño de su presa.

La visión binocular puede variar según la raza, lo que determina la mejor disposición a la cacería de una raza más que de otra, por ejemplo, los siameses, cuya visión binocular no es tan pronunciada, no son tan buenos cazadores..

A pesar de todas estas habilidades oculares, el gato nace sin poderlas utilizar, ya que sólo abre sus ojos a partir de 7 días de nacido, después de lo cual es cuando comienzan a aprender a interpretar todos los estímulos que entran por los ojos, y no llegan a dominarlos hasta transcurridas unas doce semanas, que es cuando sus ojos adquieren su color definitivo, que puede tener una amplia gama que va del amarillo y anaranjado hasta verdes o azules intensos.

Sin embargo esta gran capacidad visual les da una ventaja durante la noche, pero durante las horas de sol nuestros ojos están más acondicionados para la visión.

Durante el día el tapetum lucidum limita la calidad  de la visión ya que recibe muchísima cantidad de luz. Durante estas horas los gatos cierran el iris para conseguir una profundidad de campo (espectro nítido de visión) mucho más eficaz.

Los felinos tienen la llamada raya visual, una banda central dentro del ojo que es la que determina la percepción de los colores.

Los gatos distinguen más colores además del blanco y el negro, entre estos los tonos verdosos, azul y celeste, aunque para percibir estos colores deben estar cerca.

Si nos fijamos en nuestro gato nos daremos cuenta de que tienen un tercer párpado: la membrana nictitante.

Es una membrana transparente que recubre el ojo del gato. También se encuentra en otros animales como los halcones, gracias a la cual pueden volar tan rápido en la caza sin tener que cerrar los ojos.

Otra diferencia respecto al ojo humano es su campo de visión: mientras el nuestro ocupa 180 grados el de los gatos es de 200.

Esta diferencia les concede una ventaja extra a la hora de cazar, ya que aun teniendo los ojos dispuestos hacia delante como nosotros, pueden ver muy bien las zonas laterales.

Todas estas características del ojo del gato  y de los felinos son características de un ojo de depredador ya que lo acondicionan perfectamente para la caza consiguiendo un sentido de la visión muy desarrollado.

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