Comida chatarra alimenta la depresión humana

Comida chatarra alimenta la depresión humana


Según un estudio elaborado por las universidades de Navarra y Las Palmas de Gran Canaria  y el Reino Unido

Comer alimentos con alto contenido en grasas trans (grasas hidrogenadas), abundantes en la comida rápida ,de alimentos procesados y pastelería industrial, aumenta el riesgo de sufrir depresión,

El estudio confirma, además, que las personas que comen muchos vegetales, fruta y pescado tienen menores posibilidades de desarrollar los síntomas de la enfermedad.

El estudio, llevado a cabo por científicos de la Universidad de Londres, analiza los datos de cerca de 3.500 empleados públicos con una edad promedio de 55 años.



Cada participante completó un cuestionario sobre sus hábitos de alimentación y un autoanálisis sobre su riesgo de depresión, y esos datos fueron comparados cinco años después con los niveles de depresión de los participantes.

"Nuestros resultados sugieren que consumir frutas, vegetales y pescado podría ofrecer protección contra el desarrollo de síntomas depresivos", dicen los autores en la Brisith Journal of Psychiatry (Revista Británica de Psiquiatría).

"Sin embargo, una dieta rica en carne procesada, chocolates, postres azucarados, comida frita, cereales refinados y productos lácteos altos en grasa podría aumentar la vulnerabilidad de la gente a esa enfermedad", agregan.

El consumo de panadería industrial (magdalenas, cruasanes, rosquillas y similares) y comida rápida (hamburguesas, salchichas y pizza) se asocia con el diagnóstico médico de depresión, según una reciente investigación liderada por científicos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Universidad de Navarra.

Los resultados, publicados en la revista Public Health Nutrition, revelan que los consumidores de comida rápida presentan, respecto a aquellos con un consumo mínimo o nulo, un incremento del riesgo de desarrollar depresión del 51%.

Además, se observa una relación dosis–respuesta, es decir, “cuanta más comida rápida se consume, mayor es el riesgo de depresión”, explica a SINC Almudena Sánchez-Villegas, primera autora del estudio.

“Cuanta más comida rápida se consume, mayor es el riesgo de depresión”

El trabajo expone que los participantes con mayor ingesta de comida rápida y bollería industrial son más propensos a estar solteros, ser menos activos y tener un patrón dietético peor, con un consumo menor de fruta, frutos secos, pescado, verduras y aceite de oliva.

Fumar y trabajar más de 45 horas semanales son otras de las características prevalecientes en este grupo.

Un estudio a largo plazo
Con respecto al consumo de bollería, los datos son igualmente concluyentes. “Incluso pequeños consumos se asocian con un riesgo significativamente mayor de desarrollar depresión”, apunta la investigadora de la universidad canaria.

Para llevar a cabo el estudio, publicado recientemente en Estados Unidos, se siguió y analizó la dieta y el estilo de vida de más de 12000 voluntarios durante más de seis años. Cuando el estudio comenzó, ninguno de los participantes había sido diagnosticado con depresión; al final del mismo, 657 de los individuos la sufrían.

«Los participantes con un elevado consumo de grasas trans (presentes de forma artificial en la bollería industrial y en la comida rápida) presentaron un incremento del 48 por ciento de riesgo de depresión en comparación con los participantes que no consumían dichas grasas», afirma Almudena Sánchez-Villegas, profesora de medicina preventiva en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

El informe también afirmaba que algunos productos, como el aceite de oliva, rico en ácidos grasos omega-9, pueden ayudar en la lucha contra el riesgo de sufrir enfermedades mentales.

El número de personas con depresión en todo el mundo ronda actualmente los 150 millones, y se ha incrementado en los últimos años.

Estos nuevos datos corroboran los resultados que el proyecto SUN arrojó en 2011, publicados en PLoS One. En aquella ocasión, analizaron a 12.059 personas durante más de seis años y aparecieron 657 casos nuevos de depresión. Se detectó un incremento del riesgo asociado a la comida basura del 42%, menor que en el trabajo actual.

“Aunque son necesarios más estudios, debería controlarse el consumo de este tipo de alimentos debido a su implicación en la salud tanto física (obesidad, enfermedad cardiovascular) como mental”, concluye Sánchez-Villegas.

Los beneficios de la dieta en la salud mental
La depresión afecta a 121 millones de personas en el mundo, lo que la convierte en una de las principales causas globales de discapacidad ajustada por años de vida y la principal causa en países con ingresos altos y medios.

Sin embargo, poco se conoce sobre el papel de la dieta en el desarrollo de los trastornos depresivos. Anteriores estudios sugieren un papel preventivo de ciertos nutrientes, como las vitaminas del grupo B, los ácidos grasos omega-3 y el aceite de oliva. Asimismo, un patrón dietético saludable, como la dieta mediterránea, se ha relacionado con un menor riesgo de depresión.

Diferencias importantes

En la investigación, los participantes fueron divididos en dos grupos: los que consumían una dieta basada en alimentos completos, que incluyen frutas, vegetales y pescado, y los que ingerían principalmente comida procesada.

Después de tomar en cuenta factores como el género, la edad, la educación, los niveles de actividad física, el tabaquismo y las enfermedades crónicas, los científicos detectaron una "diferencia significativa" entre ambas dietas y el riesgo de depresión en el futuro.

Los que comían mayoritariamente alimentos completos mostraron un riesgo de depresión futura 26% menor que aquellos que ingerían menos alimentos completos.

Sin embargo, los que consumían una dieta alta en comida procesada exhibieron un riesgo de contraer la enfermedad 58% mayor que quienes se alimentaban con muy pocos productos procesados.

Hace unas semanas, otro estudio realizado en España mostró que las personas que se alimentaban con la llamada dieta mediterránea -rica en frutas, vegetales y pescado- tenían 30% menos riesgo de desarrollar depresión.

Pero tal como señalan los autores de la nueva investigación, quizás hay un factor relacionado con el estilo de vida que no se ha tomado en cuenta para explicar el efecto protector.

"El estudio (español) mostró que la dieta mediterránea estaba asociada a un menor riesgo de depresión", afirmó la doctora Archana Singh-Manoux, una de las autoras del trabajo británico.

"Pero el problema es que, si usted vive en un país como el Reino Unido, las probabilidades de que consuma una dieta mediterránea no son muy altas", añadió.

"Así que quisimos analizar de forma un poco diferente el vínculo entre la dieta y la salud mental".
Efecto combinado

Según los científicos, hay varios factores que podrían explicar estos resultados.

En primer lugar, el alto nivel de antioxidantes en las frutas y vegetales podrían tener un efecto protector, como se ha demostrado en estudios previos.

El folato, que se encuentra en grandes cantidades en vegetales como el brócoli, la col y la espinaca y las legumbres secas -como lentejas y garbanzos- podría tener también un efecto protector similar.

En segundo lugar, afirmaron los investigadores, el consumo abundante de pescado podría proteger contra la depresión debido a sus altos niveles de ácidos grasos poliinsaturados, que son un componente importante de las membranas neuronales en el cerebro.

En tercer lugar, es posible que una dieta de alimentos completos proteja contra la depresión debido al efecto combinado de consumir nutrientes de muchos tipos diferentes de comidas, y no sólo es el efecto de un solo nutriente.

Los investigadores creen que el consumo de productos procesados podría estar asociado al mayor riesgo de depresión debido a la asociación que existe entre esta dieta y el mayor riesgo de enfermedades coronarias e inflamación, que -se sabe- juegan un papel en el desarrollo de la depresión.

Sin embargo, subrayaron que es necesario llevar a cabo más estudios para confirmar este vínculo.

Lo cierto, según los científicos, es que el consumo de una dieta sana no sólo puede generar beneficios para la salud y bienestar humanos, sino que también puede ser una herramienta muy importante para prevenir trastornos depresivos en años posteriores de la vida y así dar una mayor calidad de vida en nuestros últimos años en este mundo.

Investigadores dirigidos por el Dr. Jason Block, de Harvard, entrevistaron a 1877 adultos, 1178 adolescentes y 330 niños en restaurantes de comida rápida en Nueva Inglaterra, Estados Unidos. 

Los investigadores pidieron a los encuestados sus recibos de compra y luego hicieron una estimación de cuántas calorías había en su comida.

La mayoría de los comensales, 65 % de los adultos y 57% de los niños, eran obesos y 40% dijeron comer en el mismo restaurante por lo menos una vez a la semana.

El promedio de calorías consumidas fue 836 para adultos, 756 para adolescentes y 733 para niños.

Dos tercios de los entrevistados creían que su comida tenía menos calorías, mientras que sólo un cuarto calculó que los alimentos tendrían por lo menos 500 calorías.
Los adultos calcularon en promedio 175 calorías. Quienes comieron en Subway estimaron 25% menos calorías que aquellos que comieron en McDonald’s.

La mayoría de gente entrevistada era obesa y creía estar consumiendo menos calorías, por lo que tal vez poner las cantidades calóricas de los productos en los menús de restaurantes de fast food no es mala idea.

A lo largo del planeta es bastante común que se difundan todo tipo de comidas y platillos que dependiendo las distintas culturas a las que nos enfrentemos en el momento nos darán ciertas satisfacciones en particular, por tal motivo esta lista de las 7 peores comidas para la salud nos dará una idea de qué elegir en alguna situación.
  1. Las papas fritas y las frituras, más allá de su agradable sabor, se conoce de cerca que son perjudiciales para la salud.
  2. La margarina, aunque es un complemento para dar mejor sabor, su uso debe ser moderado.
  3. Aceites vegetales refinados, su apariencia y el propio nombre pueden ser engañosos.
  4. Los cereales de caja, su alto contenido en azúcar puede ser peligroso para el organismo.
  5. Las bebidas gaseosas.
  6. Las donas, su forma de preparación y alto contenido de azúcares es peligroso.
  7. La proteína de soya.
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Fuente: BBC Mundo
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