Los pensamientos negativos o positivos influyen en nuestros cuerpos

El Dr. Bruce Lipton, profesor de la escuela de Medicina antigua y autor de "La biología de las Creencias". Lipton demuestra que podemos mejorar nuestra salud y bienestar, cambiando la forma de que pensar.

Esto es porque nuestro ADN es controlado por señales fuera de la celda. Señales como los enérgicos mensajes que provienen de nuestros pensamientos positivos y negativos.

En la toma de esta conexión, Lipton es cerrar la brecha entre la ciencia y el espíritu.

Norman Cousins descansa en su cama de el hospital, mareado y enfermo del estómago por el dolor en su espina y sus coyunturas.
Su doctor le dijo que él nunca podría curarse y que podría sufrir más y morir.

“Estoy seguro que si me quedo en este hospital moriré”, se dijo así mismo. Norman se registró en un hotel y ordenó muchas películas cómicas y libros que lo hicieran reír.

Su corazonada fue correcta –si el reía por diez minutos, el podría dormir por dos horas sin dolor.

Cuando él se levantó se puso a reír una vez más, y después volver a dormir un profundo sueño.

En algunos meses, Norman se sintió fantástico, el regocijo volvió a su trabajo como editor de una revista.

Nikki se avergonzaba porque como cualquier otro niño de secundaria la abucheaban por su peluca. Sabían que ella estaba calva como un huevo.

Los tratamientos que ella estaba tomando eran por leucemia (cáncer de sangre) y estaban haciendo que todo su cabello se cayera. Cada día ella fue a la escuela sabiendo que se sentiría miserable, y sus padres siempre le dijeron que no tenía que hacerlo.

Pero ella sentía que debía hacerlo. Una mañana ella se quitó la peluca y la puso en el asiento del carro de su madre.

“Necesito saber quienes son mis amigos en verdad”, ella le dijo a su madre. Nikki caminó a la escuela, su cabeza relucía en la luz del día. Muchos niños se hacían a un lado, pero muchos la adoraron por ser valiente. Después de este día, su leucemia despareció y su cabello creció. Nikki ha crecido ahora, está casada felizmente y tiene un hijo.

“¡Cruac!” Jesse escucha los tronidos de sus huesos en su muñeca; por su rostro se derrite la nieve, su pies está atorado en su tablilla para deslizarse en la nieve. Un dolor agudo inundaba las yemas de sus dedos, hasta su codo y hombro.

El siguiente día el doctor que le tomó rayos-x le dijo que tenía dos fracturas, pero la hinchazón era tanta que Jesé tendrá que esperar una semana antes de que le pusieran yeso.

“¡Sin sufrimiento para mi!” él decidió. “Tengo lugares a donde ir y cosas que hacer”. Jesse usó una técnica de curación que aprendió en su escuela, y con sólo tres días el no tuvo más dolor o hinchazón.

El regresó al doctor quien le tomó nuevos rayos-x y las fracturas habían desaparecido. “¡Este es una especie de milagro!” gritó el doctor.

El Dr. Bruce Lipton puede explicar cómo estas tres radicales curaciones ocurrieron. ¡Él es el científico más rápido en hablar en todo el planeta tierra!

Él ama tanto sus descubrimientos, que quiere contarlos de inmediato todos a la vez. Ha dedicado su vida al estudio de la biología celular la cual cubre todos los tipos de organismos de células simples y de los diferentes tipos de células en plantas, animales, y humanos.

Sus ojos destellan con regocijo mientras el habla a la gente que nuestro pensamiento influye en las trillones de pequeñas células que componen cada parte de el cuerpo humano.

El ha probado que cada uno de nuestros pensamientos y actitudes tienen una frecuencia (una vibra) ¡un efecto!

Lo que sabemos y sentimos crea nuestra salud, enfermedad, o curación. Regocijo, miedo, felicidad, rabia, todo esto influencia todo lo que va a nuestro cuerpo. Pero, ¿cómo?

Los científicos saben que cada célula es una miniatura de el total de tu cuerpo. Cada célula contiene “organocélulas” las cuales hacen el mismo trabajo que hacen nuestros órganos como el corazón, pulmones, riñones y cerebro- todos nuestros órganos.

¡Esto significa que cada célula, come, respira, se auto-limpia, se comunica, e interactúa con su entorno, un mini-ser que hace todas las mismas cosas que todo un ser humano!

Una célula está compuesta de proteínas, azucares, genes, y grasas. Dr. Lipton le llama a las proteínas “unidades de percepción” (percepción significa conciencia de tu entorno a través de la sensación física). El encontró que las proteínas realmente leen lo que sucede en el entorno del cuerpo.

Cuando tu estás jugando o aprendiendo o haciendo nada, las proteínas responden a lo que tu estás sintiendo. Las proteínas leen tus emociones muy de la misma manera que los ojos ven cosas y los oídos escuchan sonidos.

Las células recogen esta información. La parte mas importante es que las células se mueven alrededor de señales en crecimiento “alegres” y se alejan de aquellas que producen miedo o ásperas.

Si nuestras células, tejidos, y órganos sienten que necesitan protegerse así mismas de la dureza por periodos largos en nuestras vidas, ellas no crecen sanas y fuertes.

Ahora, piensa en Norman Cousins, Nikki y Jesé. Norman, puso su fe en la risa. Sus células recibieron el mensaje que la vida es buena después de todo. Nikki miró su vida con coraje y verdad.

Ella se paró y dijo “¡Acéptame como soy o no me aceptes!” y sus todas sus células volvieron a ser sanas. Jesse amó divertirse y nunca quiso permanecer recostado con un yeso por semanas.

El supo como introducirse dentro de su mente más profunda y conectarse con la fuente de la vida de el universo donde todo es posible en cada momento.

El dirigió todos los esfuerzos de su mente a una absoluta sanación y sus huesos se soldaron de nuevo en menos de tres días.

¿Podrías explicar que fue lo que sucedió en las células de estas tres personas? ¿Y podrías explicar cómo podrías mantener tu propio cuerpo sano todo el tiempo?

El engaño es una cualidad tan ligada a nuestra condición humana como al resto de la naturaleza. Nosotros nos vestimos con ropas más anchas cuando queremos ocultar un michelín descarriado, nos maquillamos o nos ponemos tacones u hombreras cuando queremos ocultar ciertas imperfecciones de nuestra piel o aparentar un tamaño corporal mayor.

Siempre un intento por engañar al otro. Y es que esta actividad de engañar está perfectamente definida en el diccionario como “inducir a alguien a tener por cierto lo que no lo es, valiéndose de palabras o de obras aparentes y fingidas” con la salvedad de que no solo “alguien” sino “algo” (un animal) puede ser el ser engañado.

En la naturaleza nos encontramos con esta condición, no solo entre los animales, sino también entre las plantas.

Ya en otros apuntes tratábamos la perfección de la orquídea para asemejarse a su insecto polinizador y “robarle” cópulas en su propio beneficio.

En otros casos, algunas especies animales mediante un mecanismo de mimetismo se hacen pasar por especies peligrosas cuando en realidad son organismos incapaces de producir el más mínimo daño.

En todo caso, algo así como una usurpación de la identidad con el fin de engañar al otro.
Lógicamente, la dinámica del sistema tiene que provocar una presión selectiva que tienda hacia la perfección del engaño en el individuo mentiroso y dotar de las máximas capacidades para discernir entre lo real y la mentira en el individuo engañado.

Y es que en esta coevolución entre los organismos son muchas las variables que pueden entrar en juego resultando en un balance de costes y beneficios asociados al acierto o fracaso en la detección de la mentira tanto por parte del mentiroso como del receptor. 

 De este modo, parece una buena estrategia mentir de vez en cuando, como haría un buen jugador de mus, marcando un farol en ciertas manos pero sin hacer uso continuado de la mentira, pues sin duda, este terminaría siendo pillado.

Así, en sistemas de señalización, parece posible que la posibilidad del engaño y la veracidad alcance una situación de estabilidad.

Pero hay que continuar un poco más allá. Y es que a nuestro nivel, una de nuestras debilidades como mentirosos es que somos conscientes de esa mentira y, en la mayoría de los casos, nuestro cuerpo no es capaz de ocultar ese malestar.

Son muchos los jugadores de cartas profesionales que utilizan gafas oscuras para ocultar sus ojos a sus oponentes.

Y es que nosotros mismos, no al estilo de Pinocho, pero sí a través de nuestros ojos con su movimiento o el sudor de nuestras manos damos pistas de nuestra condición de mentirosos, o mediante pistas verbales, lo que nos convierte en presa fácil ante otros.

Pero, ¿y si fuésemos capaces de ocultarnos a nosotros mismos nuestra mentira, creyéndonosla a pies juntillas?
 
Así llegamos al auto engaño. Trivers argumenta que el auto engaño es un mecanismo seleccionado para hacer más útil el engaño.

 Desde luego, aún siendo peligroso por creernos algo irreal, mediante el autoengaño podemos mentir con una mayor capacidad de convicción.

Cuando empecé a meditar sobre ello no pude parar de reflexionar sobre las religiones y el bombardeo de muchos aquellos que creen en un dios.

Quizás, en ellos, el auto engaño también sea una buena herramienta para inducir esa corriente de opinión social. Desde luego, no deja de ser, al menos, curioso.

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