Los Guerreros de terracota o de Xian

Los Guerreros de terracota Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO
Los Guerreros de terracota Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Los Guerreros de terracota dentro del Mausoleo del Primer Emperador Qin,creados alrededor del 221 A.C, los miles de guerreros de Terracota fueron descubiertos en marzo de 1974 durante unas obras para el abastecimiento de aguas de regadío cerca de Xi’an, provincia de Shaanxi, República Popular China y desenterrados uno a uno .

Desde el año 1987 está considerado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
El impresionante hallazgo se produce en marzo de 1974 y, como tantos otros descubrimientos arqueológicos, se va a producir de forma inesperada y casual. Ante una gran sequía los campesinos de la zona, la provincia de Shaanxi, deciden hacer pozos más profundos.

En uno de esos pozos, un campesino, Yang Zhifa, va a sacar a la luz parte del primero de los guerreros de Xian. El agricultor avisó a las autoridades y pronto arqueólogos e historiadores comenzaron a trabajar en el mausoleo de Zhao Zheng, rey de Qin (luego el emperador Qin Shi Huang) cuyas dimensiones eran muchos mayores de lo que se suponía, ya que este hallazgo se produce a más de un kilómetro del túmulo del emperador.

Así comienzan los trabajos en el Mausoleo formado por cuatro fosas colmadas de unos 8.000 soldados y caballos de combate de arcilla,  figuras de guerreros y caballos de terracota a tamaño real, que formarían el gran ejército de terracota de Qin Shi Huang, que consiguió unificar China en el año 221 a.C., tras lo cual se proclamó primer emperador de China, de la Dinastía Qin, (Qin Shi Huang) en 210-209 a. C.

Los Guerreros de terracota o de Xian

Qin Shi Huang fue el primer emperador de una China unificada, iniciador de la dinastía Qin, que logró unificar los diferentes estados feudales independientes. Acabando con el poder de la nobleza feudal, y creando un sólido aparato administrativo y burocrático.

Unificó pesos y medidas, difundió la escritura y la moneda, forjó grandes proyectos, como la Gran Muralla, que exigían la subida de impuestos y el trabajo de miles de esclavos y trabajadores forzados. Según el historiador chino Sima Qian, su mausoleo era de tales dimensiones que se creó toda una "nueva tierra para el que emperador pudiera gobernarla en la eternidad", su techo era una cúpula celeste y usando mercurio se recrearon los ríos de China.

Enterrando estas estatuas se creía que el Emperador tendría un ejército igual al que estaba a su mando en vida real, y que continuaría protegiéndolo del ataque de sus enemigos aún después de su muerte.

El ejército de terracota fue enterrado en formación de batalla en tres fosos, un kilómetro y medio al este de la tumba del Emperador, que se encuentra 33 km al este de Xi’an.

Los tres fosos tienen entre 4 y 8 metros de profundidad. Han sido excavados y se ha construido un museo en las ruinas, llamado Museo del Ejército de Terracota del Primer Emperador Qin.


El primer foso fue descubierto en 1974 de forma casual por unos campesinos que estaban buscando agua para combatir la sequía.

En la Fosa 1, descubierta en 1974, se encontraron más de 6.000 figuras de guerreros y caballos, posteriormente se han descubierto tres fosas más en las que se lleva trabajando desde 1994. Cuando Zhu Sihong, jefe de la excavación, o Yuan Zhongyi, director del museo, llegan al lugar piensan que van a trabajar una semana, según sus propias palabras “no podíamos imaginar lo que íbamos a encontrar…”.

En total se han descubierto más de 8.000 guerreros de tamaño algo mayor al natural, que están pertrechados con las armaduras y las vestimentas propias de su rango, ya que estaban pintados con colores muy brillantes.

Las figuras se pintaban con pigmentos minerales combinados con aglutinantes naturales como la sangre, clara de huevo o carbón vegetal. El pintor Doug Stern, partiendo de los pocos restos originales de pintura, logró hacer cercanas recreaciones por ordenador, que nos dan una idea de como serían las figuras en origen.

Unas pinturas que han desaparecido por la acción del tiempo, los incendios y las inundaciones. 

Los Guerreros de terracota o de Xian
El emperador chino Qin Shihuang estaba preocupado. Era el año 200 antes de Cristo, sentía su muerte cerca y el otro mundo le daba miedo. En su paso por esta vida, el primer gobernante de una China unida/imperio del Centro había masacrado a cientos de miles de personas y esperaba que, al cruzar el último umbral, todos sus espíritus acudieran clamando venganza.
En esa zona se había encontrado ya algunos restos a los que no se les había dado demasiada importancia hasta que la noticia del hallazgo del nuevo foso llegó a oídos de un periodista local, quién publica la noticia y llama la atención del gobierno chino, el cual manda investigadores a la zona.

El foso tiene una superficie de 200 metros por 60 y contiene más de 6.000 guerreros, algunos de ellos aún por desenterrar.

Las figuras son a tamaño natural: miden en promedio 1,80 m. de altura y están equipados con armaduras fabricadas también con terracota.

Hay que mencionar, que aunque parezca sorprendente, no hay dos caras de guerreros iguales, todos están individualizados.

Cada una de estas figuras tiene rasgos y características diferentes: bigotes, peinados, jóvenes, viejos, rasgos de etnias diferentes…

Sus rostros muestran rasgos particulares y personalidad propia, para muchos investigadores los verdaderos guerreros pudieron servir como modelos. Millares de soldados de infantería aguardan uniformados en la fosa 1, un auténtico ejercito en formación de miles de infantes con sus caballos.

Además de 204 figuras de soldados con ballestas y arcos, que formaban la vanguardia, junto con más de treinta columnas de carros, caballos y guerreros. Un ejército preparado para el combate, que marcha hacia oriente para repeler al enemigo, en formación de 38 columnas.

Es impresionante como más de un millar de esos guerreros han sido colocados en su posición vertical original en filas de a cuatro. La Fosa 1 se abrió al público en 1979, y en 1987 fue proclamada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.

Las cabezas y las manos se moldeaban aparte y luego se añadían a los cuerpos. Los uniformes reflejan también los rangos militares a los que pertenecen.

Cada soldado llevaba un arma: arcos, lanzas, espadas… Tras la caída de la dinastía Qin, los campesinos saquearon la tumba y robaron estas armas. Originariamente, las figuras son de colores vivos y brillantes; color que se pierde a las cinco horas de exposición al oxígeno lo que contribuye a su oxidación.

Es por esta razón que se está estudiando la técnica que permita mantener estos colores y hasta que se finalice su estudio están diferidas las excavaciones de otros guerreros.

La segunda fosa en abrirse al público contiene 69 figuras y es conocida como “la fosa de los generales”. Se cree que representaba al estado mayor del ejército. En la fosa también son visibles las figuras de cuatro caballos. La última fosa contiene unos 1.000 guerreros, muchos de ellos sin restaurar.

En las fosas se han descubierto los restos de una ballesta descompuesta, cuyos accesorios son de bronce. A decir de los expertos, la ballesta tirada por la fuerza de los pies puede alcanzar hasta 300 metros, con 15 metros como alcance efectivo.

Por otro lado, las más de 40 mil puntas de flechas descubiertas en las fosas presentan forma de prima triangular, mostrando un diseño aerodinámico para minimizar la resistencia al aire.
Ante ello, los expertos estiman que en la época de Qin se empezaron a definir estándares tecnológicos en cuanto a las armas para optimizar su producción.

El texto, señala también que el sistema administrativo piramidal fue fundamental para garantizar la producción uniforme y estandarizada de armas de la mayor calidad.

En la Fosa 2, a unos 20 metros al norte de la Fosa 1, encontramos arqueros, tanto arrodillados como de pie, llegando a contabilizarse un total de 1.400 arqueros, junto a soldados de infantería, una reserva de carros de bronce y caballería todos preparados para la batalla. 

Los Guerreros de terracota o de Xian
El emperador necesitaba un ejército que le protegiera, así que ordenó a sus artesanos que crearan miles y miles de soldados de terracota y a sus arquitectos que construyeran una tumba que pudiera albergar tal obra. Pero, a diferencia de otros yacimientos del mismo complejo, entre las figuras que protegía al primer Qin no se ha encontrado ninguna mujer.

En esta segunda fosa podemos apreciar la complejidad del ejército de Qin Shi Huang, que incluye miles de arqueros, lanceros, caballeros e, incluso, aparecen dos comandantes, que iba liderando al ejército en la marcha.

En las armas desenterradas se observa una inscripción con el nombre del productor.
 
'A diferencia de Occidente, donde se indicaba el nombre del productor para darlo a conocer, en la antigua China esto señalaba responsabilidad, e incluso la pena de muerte si no pasaban la prueba de calidad', anotó Wu Yongqi, director del Museo Imperial de Qin Shi Huang, donde actualmente se exhiben los más de dos mil hallazgos restaurados.

Mientras en la Fosa 3 se han encontrado 69 guerreros, se dice que pueden ser los altos mandos o generales, entre ellos debía estar la figura del llamado comandante en jefe. Según los arqueólogos el comandante en jefe se encontraría en su tumba, en un túmulo cercano. Además aparece una Fosa 4 que esta totalmente vacía, parece ser que no pudo contemplarse el ejército, ya que tras la muerte del emperador se produce grandes levantamientos rebeldes.

En una de esas revueltas, la liderada por el general Xiang Yu, los rebeldes saquearon el mausoleo de Qin Shi Huang, destruyendo muchos de los guerreros y despojándoles de sus armas y espadas cromadas, algunas de ellas se han hallado y aún estaban afiladas y preparadas para el combate.

 Los Guerreros de terracota o de Xian

Además de provocar un incendió que afectó a la techumbre de madera que protegía a los guerreros. 

La fuerza y poderío de este ejército se debe, además, a su sistema de concesión de honores, que servía de acicate para alentar la ambición y bravura de los soldados.

Los investigadores y arqueólogos llevan años recogiendo fragmentos de guerreros e intentando encajarlos, esta reconstrucción es un trabajo muy complicado, como resolver un puzzle. Muchas veces que encajen dos fragmentos responde a un golpe de suerte. Para ayudar en el trabajo los fragmentos se codifican indicando el lugar donde se encontraron y a que estatua pueden corresponder, aún así la complejidad es máxima y hay miles de fragmentos por encajar.

Es curioso como en el Museo de los guerreros de terracota se ha creado un taller donde se fabrican guerreros siguiendo las técnicas de la china antigua con la arcilla, y con mucho esfuerzo han logrado crear copias de los originales. Una nueva teoría, totalmente lógica, de Lukas Nike, de la Universidad de Londres, señala que la inspiración de estas figuras se sitúa en el arte griego clásico y helenístico.

En concreto, fue Alejandro Magno y sus campañas las que llevaron la cultura griega hasta Asia y, por tanto, hasta China.

Y es que para alcanzar mayores honores, era habitual matar al mayor número de enemigos posibles, de ahí que los soldados simplificaran sus armaduras para tener mayor movilidad, así muchos de ellos sólo llevaban protección en espalda y pecho, incluso, según los registros históricos, estos soldados salían a menudo a pecho descubierto al campo de batalla.

Además, los estudios revelan que el gobierno de Qin aplicó un sistema de reclutamiento militar obligatorio, que estipulaba que todos los ciudadanos del reino entre 17 y 60 años de edad acudieran incondicionalmente a la llamada del Estado en caso de guerra.

Los expertos aseguran que según cartas privadas dejadas por soldados de Qin, el Estado únicamente les entregaba comida, ninguna otra cosa, ni siquiera un salario.

Los guerreros son paradigma del poder de un emperador, según Yuan “Qin Shi Huan quería un ejercito que le acompañara tras su muerte. Su imperio sepultado era una miniatura de su imperio real”: En palabras de J. Riegel, experto de la Universidad de Berkeley, los guerreros “son una obra sobrecogedora, un símbolo del poder del primer emperador de China”. Un glorioso mausoleo en el tuvieron que trabajar más de 700.000 obreros durante más de 30 años.

Hasta que Qin Shi Huan murió a los 49 años en el transcurso de su viaje en búsqueda del elixir de la vida. Ni siquiera el posterior saqueo rebelde pudo restar magnificencia a su ejército de terracota, que más de 2.200 años después sigue marchando hacia oriente en busca de sus enemigos.


Las féminas de terracota.

La artista neoyorquina Prune Nourry, junto con el escultor local Wen Xian Feng, Mourry creó a 116 estatuas, todas inspiradas en ocho huérfanas preadolescentes que conoció gracias a una ONG local.
Los Guerreros de terracota o de Xian


Cada una de ese centenar largo de figuras, como las esculturas originales, es diferentes a la anterior.

La obra, finalizada en los últimos meses de 2013, se encuentra ahora de gira mundial.

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Cuando acabe de visitar países como Suiza, Francia o Estados Unidos, volverá a China, donde Mourry la enterrará en su propio y contemporáneo yacimiento arqueológico hasta 2030.

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Bibliografía:
O. Louis Mazzatenta. Guerreros de China. Un ejército bajo tierra. National Geographic, Octubre 1996. 
Roberto Ciarla. Guerreros de terracota. Libsa, Madrid, 2005.
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