La inmensidad del tiempo y del espacio

La inmensidad del tiempo y del espacio
Tendemos a visualizar el sistema solar con todos los planetitas juntos, el sol dando calorcito en el centro y unas bonitas líneas indicando las órbitas, pero el universo es mucho más grande de lo que podemos imaginar y esas escalas son totalmente erróneas. Veámoslo:

Mira esta foto con el tamaño de los planetas,  incluye La Tierra.

Poquita cosa nuestra Tierra, ¿verdad?

Otro ejemplo de lo inmenso que es nuestro sistema solar puedes verlo aquí.: Coloca el sol centrado a la izquierda y vete moviendo la barra de desplazamiento inferior hacia la derecha.

Irán apareciendo los planetas en su tamaño proporcional. Ten cuidado y no vayas muy rápido, porque hay muchísimo espacio vacío y son pequeños, pero ten paciencia, llegarán.
Podrás hacerte una idea de lo vacío que esta el espacio; considerando que nuestro sistema solar está animadillo, imagínate el resto...

Y para terminar, un interesante juego para los niños (y mayores) tomado de "El escéptico" que permite dimensionar nuestro sistema solar:

Busca un amplio espacio abierto y coloca un balón de fútbol para representar al Sol. Aléjate en línea recta diez pasos del balón. Clava un alfiler en el suelo: la cabeza del alfiler es el planeta Mercurio.

Camina ocho pasos más y coloca un grano de pimienta: es Venus. Siete pasos más y otro grano de pimienta: la Tierra. Un par de centímetros más y otro alfiler: su cabeza representa la Luna.

Catorce pasos hasta Marte; después 95 pasos hasta el gigante Júpiter –una pelota de ping-pong-; 112 pasos más lejos y está Saturno, una canica.

No vamos a dedicar más tiempo al resto de los planetas, salvo para decir que ahora las distancias son mucho mayores.

Pero ¿cuánto tendríamos que andar hasta encontrar la estrella más cercana, Próxima Centauro?

Coge otro balón de Fútbol para representar a la estrella y colócalo a unos 7.000 kilómetros…

Imagina ahora el resto de millones de estrellas y sus sistemas solares de nuestra galaxia y el resto de miles de millones de galaxias que hay muchísimo más allá... ¡Dios, que vértigo!

Cuando se piensa en la historia del universo y en la evolución, una de las cosas que más cuestan interiorizar es la enorme cantidad de tiempo que hace falta para que ocurran algunas cosas.

Los creacionistas o los religiosos más extremistas no pueden imaginar que pequeños cambios den lugar a las enormes diferencias que encontramos entre los diferentes seres vivos o que pequeños procesos de mejora acaben con la increíble obra de ingeniería que es, por ejemplo, un ojo. Vale, hay más factores, pero este es uno de ellos.

Aunque sepamos que la tierra tiene más de 4000 millones de años, que la vida probablemente se creo hace 3000 millones, o que los dinosaurios se extinguieron hace 65 millones, la eficacia de nuestro lenguaje a la hora de representar números muy grandes hace que estas cantidades parezcan mucho menos impresionantes de lo que son.

La inmensidad del tiempo y del espacio

Vamos a intentar aportar un pequeño granito de arena en este tema, a ver si consigo transmitir lo insignificante que son las escalas de tiempo en las que nos sentimos cómodos.

Cierra los ojos. Relájate, respira hondo. Intenta dejar a un lado tus problemas y preocupaciones y procura que el silencio te rodee.

Recuerda cuando eras niño, cuando jugabas con tus compañeros, cuando pasabas largos días en el colegio, ibas de excursión con tus padres.

La vida pasaba lenta pero llena de sorpresas y novedades.

Recuerda cómo poco a poco fuiste creciendo, empezaste a salir con amigos, a conocer a mucha más gente, a sentirte enamorado, a tomar decisiones sobre tu vida.

Tuviste que empezar a trabajar, a ganarte la vida, a pasar buenos y malos momentos, a crear tu familia.

Son años, muchos años, y muchos más los que todavía quedan. Imagina que sigues trabajando a diario hasta jubilarte, tu familia ya es bastante numerosa, tus hijos tienen hijos y tus nietos vuelven a iluminar de forma especial tu vida. Incluso tus nietos crecen y tienen hijos, haciéndote bisabuelo.

El tiempo sigue pasando, inexorable, incansable, terrible.

 Pero tu salud es relativamente buena y tú aguantas. Gran parte de tu familia, amigos y conocidos van desapareciendo, tu cuerpo empieza a dar muestras de un enorme desgaste y todo pasa muy rápido.

Eres un anciano de casi 100 años, empiezas a saber que tu vida se acerca a su ocaso.

Ya eres capaz de apreciar grandes cambios en tu entorno, la sociedad es totalmente diferente a como la conociste en tu niñez.

Recuerdas cómo era todo hace diez décadas y todo lo que has pasado y te das cuenta de que el mundo ha cambiado muchísimo.

 Por ejemplo, intenta imaginar cómo era hace 100 años, sin autopistas, sin coches, sin aviones ni TV, sin ordenadores, sin casi comodidades en tu hogar, cuando la mayoría de las enfermedades eran casi un misterio y sus tratamientos una mezcla de ciencia y curanderismo.

Cien años son muchos para un ser humano y aunque nuestro instinto de supervivencia nos empuja a querer seguir viviendo, seguramente son suficientes para estar cansados de vivir, disfrutar y sufrir. Para situarte, piensa en todas las cosas que podría contarte un abuelo de 100 años.

Muchísimas batallitas difíciles de creer. Y si tuvieras un abuelo de 200 años, verías su nacimiento tan lejano que prácticamente es imposible de asimilar cómo podría ser todo entonces.

Pues bien, imagina ahora que eres una especie de árbol milenario muy especial y que para tí el tiempo pasa muy, muy despacio.

A tu alrededor viven los humanos, pero tú prácticamente no los aprecias porque para tí el tiempo es algo muy diferente.

Por cada 4 años de un humano, tú, árbol eterno, sólo eres capaz de ver una única foto, una imagen fugaz, de forma que cuando alguien ha vivido cien años intensos y completos, tú "has sentido" que pasa un solo segundo, 25 imágenes una detrás de otra que, unidas como en una película, las ves como un brevísimno cortometraje.

Así, toda la vida de una persona, larga, intensa, casi eterna para él, para tí es sólo un suspiro de un segundo y puedes apreciar los brutales cambios que ocurren a su alrededor de forma vertiginosa y alocada.

Pues bien, llamaremos a esa unidad de tiempo,a ese segundo o a esos cien años, dependiendo de quien lo sienta, como "una vida".

Para los humanos casi una eternidad, pero para ti, solo un fogonazo.

Si un segundo tuyo es una vida, en uno de tus minutos 60 vidas completas y consecutivas han surgido y sucumbido, el equivalente a unas 200 generaciones de padre e hijos.

 En una de tus horas, has presenciado 3600 vidas y muertes, más de 10.000 generaciones.

Y en uno de tus días, casi 85.000 vidas enteras han aparecido y desaparecido, cerca de 300.000 generaciones que aprecias con la fluidez que te da esa inmensa capacidad de ver todo a una velocidad muy diferente a la de los humanos.

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