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Amen-Ra momia egipcia sepultada en las aguas del Atlántico Norte junto con el Titanic

Amen-Ra momia egipcia sepultada en las aguas del Atlántico Norte junto con el Titanic
Amen-Ra princesa-sacerdotisa de los tiempos de Amenofis IV
La historia de Amen-Ra , una momia egipcia sepultada en las aguas del Atlántico Norte junto con el Titanic.

La trágica y corta existencia del Titanic ha sido tan recreada a nivel mundial por diversas películas, que nos da la sensación de haber estado allí cuando ocurrió en las frías aguas del Atlántico Norte, la noche del 14 de abril de 1912, durante la travesía Southampton-Nueva York, cuando el más grande, rápido y lujoso trasatlántico construido en aquella época, se hundió en las profundidades del mar, tras colisionar con un iceberg (una enorme masa de hielo).

Lo que resulta irónico pues el barco por su tecnología se consideraba insumergible y nos recuerda a los humanos cuidarnos de la soberbia.

La catástrofe pasó a ser una leyenda que ha dado pie a numerosas teorías quizás demasiado fantásticas, pero…

 ....Existe un detalle que muchos desconocen: Aparte de más de 2.000 pasajeros, la tripulación, integrada por 904 miembros, 11.524 piezas individuales, 40 toneladas de alimentos, 12.000 botellas de agua mineral, 7.000 sacos de café, y un cargamento adicional de 5.800 toneladas de carbón, el Titanic trasportaba una momia egipcia.

Se trataba del cuerpo embalsamado de una princesa-sacerdotisa de los tiempos de Amenofis IV, también conocido como Akenatón, quien vivió en Egipto 5.000 años A. C. y cuyos restos fueron guardados herméticamente por mandato faraónico en una profunda bóveda, en Luxor, a orillas del río Nilo, a fin de que, gracias al misericordioso Osiris pasara al mundo etéreo de los espíritus pacíficos,cuya momia estaba provista de los adornos y amuletos de rigor. Según la historia ,en su cabeza tenía un amuleto con la figura de Osiris y la inscripción:

“Despierta de tu postración y el rayo de tus ojos aniquilará a todos aquellos que quieran adueñarse de ti”.

Amen-Ra despertaba de su largo sueño y, con ella, su maldición....
Amen-Ra, princesa de Egipto, tras morir, fue momificada y enterrada en un sarcófago acorde a su grado de realeza y a su tradición religiosa, en las orillas del Nilo, en Luxor.

Así permaneció durante muchos siglos, oculta a los ojos humanos, descansando para la eternidad, hasta más de tres mil cuatrocientos años después, a finales de 1890, cuatro jóvenes adinerados de Inglaterra visitaron las excavaciones que se desarrollaban en ese lugar y encontraron su ataúd.

Amen-Ra despertaba de su largo sueño y, con ella, su maldición....

Se pudo contemplar por primera vez el hermoso sarcófago de la princesa recién extraído de la cámara mortuoria. Pujaron por él hasta que uno de ellos fijó una suma demasiado alta para los demás e hizo que algunos nativos trasladaran la valiosa pieza a su hotel.

Horas más tarde,el nuevo propietario del sarcófago se internó solo en las arenas del desierto y no volvió a ser visto jamás.

Al día siguiente, uno de sus tres compañeros perdió un brazo tras ser herido accidentalmente por el disparo de uno de sus criados egipcios.

La maldición atacó a los dos restantes al volver a Inglaterra: uno descubrió que sus ahorros se habían esfumado; el otro quedó inutilizado por una grave enfermedad y terminó sus días vendiendo cerillas en la calle.

Tiempo después, y tras la racha de infortunios, el sarcófago llegó a Inglaterra dejando un rastro de desgracias.

La maldición, o el castigo de la princesa, no tardaría en llegar también al empresario que la había comprado y a su familia. Tres de sus miembros perdieron la vida en un trágico accidente, e incluso perdieron la casa en un incendio.

La superstición pudo con el caballero, y donó la pieza al Museo Británico.

La supuesta maldición actuó ya durante el transporte del objeto, ya que el camión se puso en marcha de forma inesperada y atropelló a un peatón.

Además, uno de los operarios que lo llevaba se rompió una pierna y otro murió a los pocos días aquejado por una enfermedad desconocida.

Los problemas se agravaron cuando el precioso ataúd se colocó en la sala egipcia del museo: los vigilantes escuchaban gritos, golpes, arañazos y sollozos que venían del interior del sarcófago y que rompían, amenazadores el silencio de la noche en el Museo.

Los objetos, amanecían cambiados de sitio; uno de los vigilantes nocturnos murió e incluso uno de los visitantes del museo que se había atrevido a tocar el sarcófago, perdió un hijo al día siguiente de la visita ....  muchos dejaron el trabajo; las limpiadoras se negaban a trabajar cerca de la momia.

Las leyendas, las extrañas historias, estaban en boca de todos.

Escondieron el sarcófago de Amen-Ra en lo más profundo de los sótanos del museo, pero aún así, los sucesos extraños no se detenían..

No funcionó...

Uno de los conservadores murió y su ayudante cayó muy enfermo.

Amen-Ra despertaba de su largo sueño y, con ella, su maldición.... g
Amen-Ra princesa-sacerdotisa de los tiempos de Amenofis IV
La prensa comenzó a hacerse eco de Amen-Ra y de la historia de su maldición.

Cierto periódico quiso hacer un reportaje, por lo que mandaron un fotógrafo.

Cuando éste reveló la foto había una aparición fantasmal mirándolo fijamente; una horripilante cara humana en lugar del pacífico rostro bellamente pintado en la madera .

Se dice que, tras contemplar la imagen durante un rato aquella mirada, aquellos ojos fijos en él,  se fue a casa y se suicidó pegándose un tiro...

Finalmente, el Museo Británico decidió desprenderse de la “Princesa”. Un coleccionista la compró y, tras la clásica cadena de muertes y desgracias, la encerró de nuevo en su casa.

Curiosamente su rastro se perdió. Nadie supo nada más de Amen-Ra por un tiempo salvo una experta psíquica, madame Blavatsky, que cuando la vio y analizó se aterrorizó al descubrir la maldad que encerraba.

Descartó la idea del exorcismo y suplicó a  su propietario que se deshiciera de ella con urgencia.

¿Pero quién, en toda Inglaterra, iba a  querer   comprar una momia maldita?

Nadie ....aunque dicen que fue comprada por un americano: un arqueólogo americano que achacó las desgracias a una cadena de casualidades. la quisieron llevar a Estados Unidos, y dicen esas historias que Amen Ra se preparó para viajar a  Nueva York.

La noche del 10 de abril de 1912, el propietario consignó los restos mortales de la princesa de Amon-Ra en un barco que se disponía a atravesar el Atlántico con dos mil doscientos veinticuatro pasajeros: el trasatlántico clase Olympic R.M.S. Titanic ,aunque de ésto último no hay ninguna confirmación.

El resto ya es historia; el Titanic se fue al abismo y con él arrastró a 1.502 personas y a su extraña pasajera. Si realmente hubo algún misterio, éste se hundió también para siempre.

Los extraños sucesos que se sucedieron entre el ocaso del siglo XIX y el 14 de abril de 1912, vinculados a esta momia, nos inducen a pensar acerca de un terrible poder maligno enquistado en el despojo de su envoltura, que para muchos provocó la espantosa tragedia del Titanic, cuya travesía inicial duraría sólo 6 días, pero que para muchos, el trágico destino o la maldición de los faraones quiso que fuera para siempre, es decir, para no regresar jamás.

Quizás el naufragio se debió a desgraciadas circunstancias,cadena de errores, destino ...no lo sabemos.

Smith era un marino intachable y de gran experiencia, pero durante el desarrollo del trágico hecho actuó extrañamente, en forma desacertada y desconcertante en cuanto al trazado del rumbo, la excesiva velocidad del navío, su actitud autoritaria ante la petición de botes salvavidas, y su demora en dar a conocer el plan de salvamento.

Con esto no pretendemos afirmar que Amen-Ra fue la causa del hundimiento del Titanic, no podemos decir que esto se debió a una maldición de los faraones; pero, resulta curioso que la momia que era trasportada en una caja de madera, no hubiese sido depositada en las bodegas del barco, que era el sitio lógico de su ubicación, sino detrás justamente del puente de mando, muy cerca del capitán.

En la historia de las excavaciones en las pirámides egipcias aparecen datos que revelan que muchos de los investigadores y arqueólogos que tuvieron contacto con momias, luego presentaron claras muestras de perturbación mental, mientras que otros enloquecieron, se enfermaron gravemente o se suicidaron.

Alejándonos de cualquier presunción de hechos sobrenaturales, recordemos la leyenda de la momia: “Despierta de tu postración y el rayo de tus ojos aniquilará a todos aquellos que quieran adueñarse de ti”.

Y recordemos que iba colocada detrás justamente del puesto de mando de la embarcación.

¿Fue víctima de los influjos de aquella momia el capitán Edward J. Smith?

¿O fue víctima de la maldición de los faraones?

La historia de Amen-Ra .una momia egipcia sepultada en las aguas del Atlántico Norte junto con el Titanic .... otra leyenda para ser contada.


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