Aliens, SETI y viajes interestelares

Aliens, SETI y viajes interestelares
Es posible que algún día recibamos en la Tierra señales alienígenas pronto, pero la posibilidad de visita en ambos sentidos es remota.

Pronto, quizás incluso este año en curso, encontraremos algún planeta rocoso en la zona de habitabilidad donde el agua es líquida y, por tanto, con posibilidades de albergar vida.

 Más tarde, dentro de bastantes años, podremos incluso verlo como un puntito azul pálido y hacer espectrometría.

Hacia finales de siglo, según Geoffrey W. Marcy, un famoso cazaplanetas, se logrará ver sus mares y continentes.

No sabemos aún la facilidad con la que aparece la vida en un planeta con agua, ni cuánto tiempo tarda en aparecer la vida compleja, la vida inteligente y una civilización avanzada (o cuánto dura ésta).

Sin embargo, parece que sí hay optimismo en cuanto a una posible detección de una señal inteligente de tipo extraterrestre procedente de una de esas hipotéticas civilizaciones.

Frank Drake, del Instituto SETI, especula que el número de potenciales civilizaciones susceptibles de ser detectadas en nuestra galaxia es ahora de unas 10.000.

Seth Shostak, también del Instituto SETI, sostiene que en poco más de dos décadas sabremos ya algo sobre la existencia de otras civilizaciones.

En este tiempo se habrá mejorado mucho la electrónica, computación y tecnología de radiotelescopios y se podrán explorar muchas estrellas de nuestra galaxia en busca de señales en gran parte del espectro radioeléctrico.

Si en ese tiempo de unas pocas décadas no se detecta ninguna señal es que el número de civilizaciones avanzadas es muy bajo o nulo, lo que también es una respuesta a nuestras preguntas.

¿Cómo será una señal de este tipo? Se caracterizará por una gran acumulación de información en una banda de frecuencia muy estrecha, ya que los procesos naturales tienden a producir señales que se expanden por una gama de frecuencias amplia.

Los del instituto SETI ya han preparado un protocolo para el casi en el que se dé el registro de una señal extraterrestre. Lo primero será confirmar si esa señal es genuina.

Una vez confirmado este punto, se notificará a la Naciones Unidas y a varios líderes mundiales, además de a algún patrocinador generoso del proyecto SETI. Después, los descubridores de la señal convocarán una rueda de prensa en la que se explicará el descubrimiento.

Se cree que antes de que la gente llegue a conocer la información de primera mano, la noticia ya se habrá filtrado. Así lo demuestran ejemplos anteriores de falsos positivos.

En todo caso, no podrá darse una conspiración gubernamental que impida la propagación de la noticia.

Después llegará la publicación del artículo de turno y la discusión dentro de la comunidad científica. Según el psicólogo Douglas Vakock, también del Instituto SETI, habrá mucha discusión al respecto y algunos negarán el origen artificial de la señal.

La primera señal alienígena será probablemente confusa y no se podrá extraer mucha información de ella. Será simplemente una prueba de que hay alguien allí, pero no será una evidencia* clara. No se podrá descifrar un hipotético mensaje en un principio.

Para ello será necesario la construcción de radiotelescopios con una superficie 10.000 superior a la del telescopio de Arecibo.

Probablemente un sistema así estará compuesto por miles de radiotelescopios conectados electrónicamente con una superficie conjunta que iguale el área requerida.

Según Vakock el anuncio de la primera señal alienígena no producirá pánico ni ninguna suerte de armonía cósmica.

Según él, los humanos ya nos hemos hecho a la idea de que puede haber otras civilizaciones por ahí afuera.

A partir de ese momento podremos intentar enviar una señal dirigida a esa civilización.

Dado que otras civilizaciones podrían estar viendo ya nuestro planeta y que ya hemos enviado muchas ondas de TV y radar por ahí afuera, no merece la pena intentar pasar desapercibidos.

Los complejos de Hawking sobre unos hipotéticos alienígenas malvados dicen más de nosotros que de otros seres extraterrestres.
En todo caso, lo más probable es que cualquier otra civilización avanzada esté tan lejos que las conversaciones con ellos se demorarán siglos.

¿Los podremos visitar algún día? Parece ser que no. Incluso lanzar una misión a cualquier estrella es harto complicado. Según Marc Millis, de la NASA y fundador de la Tau Zero Foundation, incluso el viaje interestelar más simple tardará en llegar un par siglos.

Si encontramos algún exoplaneta cercano que tenga vida, aunque ésta no sea inteligente, probablemente queramos visitarlo.

Lo que ocurre es que, pese a lo que nos dicen en las películas y novelas de ciencia ficción esta empresa es extremadamente difícil.

Cualquier exoplaneta está a una distancia colosal, separado muchos años luz de nosotros. Se necesita una velocidad muy grande para cruzar esas distancias en un tiempo prudencial. Y ganar velocidad significa que hay que invertir mucha energía.

Recordemos que, según la Mecánica Clásica, la energía de un cuerpo en movimiento es proporcional al cuadrado de la velocidad.

Marc Millis ha tenido en cuenta el ritmo al cual alcanzamos nuestra velocidad máxima y cómo aumenta la financiación en el tiempo. Ha calculado el aumento de energía que esto necesita y cómo crece en el tiempo histórico.

De este modo, los lanzamientos del space shuttle requieren una fracción del consumo total de energía de los EEUU, algo que ha estado haciéndose en las últimas décadas y que marca una tendencia.

En concreto, cada misión de éstas requiere de 1013 julios de energía. Extrapolando esta tendencia calcula que las estrellas no estarán al alcance de la raza humana hasta pasados unos siglos.

Según este investigador una misión en la que una colonia de 500 humanos sea lanzada al espacio interestelar vacío sin destino concreto (algo absurdo, por otra parte) requeriría 50 toneladas de peso por humano y un consumo de potencia energética por individuo de 1000 w, cifras que representan el consumo promedio de un habitante de EEUU en 2007. Esta misión necesitaría de 1018 julios en propulsión.

Una misión no tripulada a Alfa Centauri (situada solamente a unos 4 años luz de nosotros) que tardase 71 años en llegar necesitaría varios órdenes de magnitud menos de masa que la misión anterior, sin embargo, tanto la aceleración hasta una velocidad suficiente como el tener que frenar antes de llegar a destino requeriría de 1019 julios de energía.

Según Millis estas cantidades de energía no estarán disponibles hasta el año 2196.

Una posible civilización extraterrestre estará mucho más lejos que Alfa Centauri y el viaje a esa misma velocidad sería demasiado largo. Incluso los más optimistas creen que cualquier planeta similar a la Tierra estará tan lejos que a una velocidad del 10% de la velocidad de la luz (0,1c) se tardarán siglos en llegar.

Por tanto, aunque pronto podremos ver otras Tierras estaremos atrapados en este planeta durante mucho tiempo y no podremos visitarlas en mucho tiempo. Y si descubrimos que hay otras civilizaciones lo más seguro es que nunca les podremos “estrechar la mano”.

Muchos investigadores ponen en duda la posibilidad del viaje interestelar a una velocidad superior a 0,1c. Por encima de esa velocidad una mota de polvo interestelar liberaría en un posible choque una energía equivalente a una explosión nuclear, algo que obviamente destruiría la nave.

Además, los astronautas estarían sometidos a un chaparrón de radiación, tanto natural como inducida, que haría peligrar sus vidas en un hipotético viaje dentro del lapso de una vida humana, en un viaje multigeneracional o en un viaje diseñado sólo para embriones.

Frank Drake cree que la solución a la paradoja de Fermi (o por qué si hay civilizaciones extraterrestres avanzadas todavía no están por aquí) se puede solucionar gracias a esta limitación en velocidad del viaje interestelar. Simplemente el viaje interestelar es casi imposible o no merece la pena realizarlo.

Esto nos protege de malvados alienígenas tipo hollywood, pero nos condena a una profunda soledad física.

La soledad psíquica es superable si, recuperando el espíritu de los constructores de catedrales, miramos un poquito más allá de nuestras vidas particulares e invertimos en proyectos científicos que nos transciendan.

Y si no podemos escapar, más vale que cuidemos esta preciosa nave espacial multigeneracional de color azul llamada Tierra.





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* La traducción de la palabra inglesa “evidence” es “prueba” y no “evidencia”, que tiene un significado distinto.
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