Vive sin estres ,acepta las circunstancias

Vive sin estres ,acepta las circunstancias
Aceptando las situaciones que no puedas controlar.

¿No te ha pasado alguna vez que estabas en la cola del banco detrás de 3 personas mayores que parecían no terminar nunca y cada minuto que pasaba te ibas poniendo más y más nervioso?

En una situación cómo esta tienes dos opciones:

Puedes maldecir interiormente a la señora a la que están atendiendo por ser lenta, al empleado del banco, al banco y al mundo en general por hacerte perder media hora de tu valiosa mañana.

O bien puedes sentarte, relajarte y distraerte, esperando tranquilamente que llegue tu turno.

Si estás insatisfecho/a con una situación con la que no puedes hacer nada te estresarás por la resistencia emocional que te crea esta situación, con las consecuencias negativas que conlleva para ti estar en un estado de tensión continua.

En cambio si aceptas tus circunstancias tal como son sin intentar cambiarlas el resultado será un estado de paz interior mucho más beneficioso para ti.

La mejor opción que tienes frente a algo que no puedes cambiar es aceptarlo tal como es.

¿Qué no puedes controlar?
No podemos controlar (de momento): Como piensan y actúan otras personas, los resultados exactos de nuestras acciones, los cambios de tu empresa, las enfermedades crónicas, el tiempo, el pasado, el futuro, el azar, el tráfico, las colas, el paso del tiempo, la muerte, el gobierno o la economía, etc.

¿Cómo distingues lo que puedes cambiar de lo que no?
Cada vez que haya algo que te haga sentir incómodo/a pregúntate: ¿Hay algo que yo pueda hacer para cambiar lo que no me gusta de esta situación? Si la respuesta es no, no tienes nada de qué preocuparte. Si es si los dos siguientes puntos te serán útiles:

Evita las situaciones estresantes innecesarias

Aunque parezca absurdo, a menudo nos ponemos en situaciones que nos resultan estresantes y tienen efectos negativos en nuestra salud mental que en realidad son prescindibles.

El mejor ejemplo lo encontramos en las llamadas “relaciones tóxicas”. Si tu relación con un amigo o con tu pareja te resulta agobiante puedes terminar esa relación cuando quieras.

 ¿Qué te lo impide? Sé que puede parecer frívolo y egoísta enfocar tus relaciones desde este punto de vista, pero,

¿Qué sentido tiene seguir en una relación que no te hace feliz? Si tú no disfrutas con una relación, la otra persona tampoco lo hará, y en definitiva es mejor separarse.

Lo mismo se puede decir se tu empleo. ¿Cuál es el ambiente en tu trabajo? Si tu ambiente es excesivamente estresante para ti, deberías considerar buscar otro empleo que se adapte mejor a ti.

Aprende a decir “no”. Limita tus compromisos personales y profesionales para asegurarte que no te sobrecargas de tareas que no son importantes para ti, cosa que puede ser una fuente de estrés.
Para mí una de las mejores formas de evitar preocupaciones innecesarias, que uso desde hace unos meses, es ir de compras y al gimnasio durante el mediodía, que es cuando hay menos gente, así evito colas y aglomeraciones.

Cambia las situaciones que puedas controlar

Soluciona los problemas que puedan ser solucionados....los otros no !
Para cambiar las situaciones que puedes controlar debes identificar cual es tu problema, analizarlo y buscar la mejor de las soluciones posibles.

La parte más importante de la solución de problemas es que actúes y expreses tus deseos y emociones a las personas que te rodean para asegurarte que tus necesidades se tienen en cuenta.
Si te no haces nada para cambiar las situaciones que te ponen de los nervios, tu nivel de estrés no disminuirá y las mismas situaciones se repetirán en el futuro.

Modifica tus expectativas
Por otro lado también debes modificar tus exigencias de ti mismo/a y de las personas que te rodean cuando sean demasiado altas.

Conseguir alcanzar la perfección en todo lo que haces tu o la gente que te rodea es imposible y aspirar a ser perfecto/a es una fórmula garantizada para el estrés. Asegúrate que tus expectativas son realistas si no quieres llevarte decepciones constantes.

¿Qué puedes controlar?
Si puedes controlar: tu pensamiento y comportamiento, tu forma de comunicarte y relacionarte con otras personas, tu rendimiento laboral, tu autoexigencia, tu dieta, hacer ejercicio, organizar tu tiempo y tu dinero, tu presente.

Si evitas las situaciones estresantes innecesarias, no te preocupas por las cosas que no puedes controlar y cambias lo que puedes controlar ya no tienes nada de que preocuparte 

La semana que viene escribiré sobre “consejos para una vida libre de estrés”, las técnicas prácticas que permiten aplicar lo que hemos visto ahora a tu vida diaria

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