El misterio de La Mona Lisa

El misterio de La Mona Lisa
Otra versión de La Mona Lisa
La Monalisa o La Gioconda, es un cuadro, perteneciente a Leonardo da Vinci, data del período de tiempo entre 1503 y 1506.

Es un óleo sobre tabla de álamo de 77 x 53 cm, cuya técnica empleada fue el “sfumato”: un procedimiento muy típico de Leonardo da Vinci en el que se superponen varias capas de pintura muy finas y delicadas, consiguiéndose un efecto vaporoso que imprecisa los contornos dando sensación de borrosidad.

Florencia, año 1503, momento en el que se va realizar el más célebre retrato de la Historia de la Humanidad, y no es un retrato de un Rey o un Papa, es el rostro de la esposa del gran comerciante y banquero florentino Francesco del Giocondo, Monna Lisa o Lisa Gherardini.

Dicho retrato es una buena prueba de que las repúblicas o ciudades-estado italianas, como Florencia o Venecia, gozaban de una preponderancia económica, comercial y cultural muy superior al resto Europa, sólo tendrían parangón con la Brujas flamenca, recordemos el Matrimonio Arnolfini.

En Florencia cuya sociedad política estaba dominada por la poderosa familia Médicis, va a surgir un humanismo cívico y un gran renacimiento cultural. Banqueros y comerciantes hacen grandes fortunas y se convierten en Mecenas de este gran Renacimiento humano y artístico, con lo que Florencia es la capital del arte renacentista.

Estamos inmersos en el Cinquecento, a inicios del siglo XVI, momento, que para mi, supone el cenit de la Pintura Universal, si exceptuamos a Velázquez.

Con Leonardo, Rafael, Miguel Ángel, Tiziano o Veronés la evolución de la pintura es más que sobresaliente. Ya que la pincelada y el color se manejan de forma más suelta, mientras que el dibujo y el contorno pierden su imperio.

De forma que, la luz y el color predominan sobre el dibujo. Las formas con claroscuro de sombras y luces adquieren un aspecto redondeado en detrimento de la apariencia plana.

El misterio de La Mona Lisa 3La obtención de volumen se convierte en un objetivo capital a través de los sombreados o juegos de luces y sombras. La luz adquiere mucha importancia y se apaga la obsesión por la perspectiva, adquiriendo los cuadros una profundidad natural.

Además el paisaje se enriquece en vibraciones lumínicas, fondos neblinosos, rocas, crepúsculos, matices románticos. Y la composición es clara, las figuras se relacionan con las manos y los ojos, se utiliza la perspectiva aérea o el famoso sfumato de Leonardo. 

Un investigador italiano reveló en la pupila izquierda de 'La Mona Lisa' de Leonardo da Vinci la supuesta clave de la identidad de la modelo en la que el pintor se inspiró, informa el periódico The Guardian.

La identidad de la mujer pintada por Da Vinci sigue siendo un misterio. Según Giorgio Vasari, que escribió la biografía del pintor en 1550, se trataba de Lisa di Antonio Maria Gherardini (Mona es una contracción de madonna, que en italiano significa «mi señora»), la mujer de un mercader florentino, Francesco del Giocondo

Según Silvano Vinceti, el presidente de la comisión nacional de patrimonio cultural de Italia, los nuevos datos encontrados en la pintura indican que fue otra mujer.

Pero esta afirmación no está exenta de objeciones, pues Leonardo nunca entregó la pintura a cliente alguno, sino que se la quedó hasta su muerte en 1519. Más recientemente, la doctora Lillian Schwartz, de los Laboratorios Bell, comparó digitalmente la Mona Lisa con un dibujo que se supone es un autorretrato de Leonardo. 

Vinceti informó que en el ojo derecho aparecen las letras LV que podrían ser las iniciales de Leonardo Da Vinci, mientras que en el ojo izquierdo también hay símbolos pero no están plenamente definidos.

 “Es difícil identificarlos plenamente pero parecen las letras CE o podría ser la letra B”, dijo el investigador.
Además, detrás del cuadro fueron encontrados los números 149, con un cuatro número medio borrado, lo que, según él, sugiere que Da Vinci pintó su obra maestra en la década de 1490 cuando estaba en Milán (por ahora se cree que el cuadro fue pintado en el año 1503 o 1504).

Entonces, el investigador supuso que Leonardo pudiera usar a una mujer de la corte de Ludovico Sforza, el duque de Milán.

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“A Leonardo le gustaba utilizar símbolos y códigos para transmitir mensajes, y quería que supiéramos la identidad de la modelo a través de sus ojos, los cuales consideraba el espejo del alma y un medio de comunicación”, dijo al señalar que prevé detallar sus conclusiones el próximo mes.

El misterio de 'La Mona Lisa' ya ha sido objeto de muchas teorías, tanto científicos como de ficción. Por ejemplo, en la famosa novela ‘El código da Vinci’, de Dan Brown, el autor sugiere que el nombre es un anagrama para Amon l’Isa, en alusión a algunas antiguas deidades egipcias.

La Gioconda, quién era, que simboliza, como se llamaba realmente y porque sonríe.

Si nos quedamos con su sonrisa, también hay muchísimas teorías, las últimas provienen de la Universidad de Yale en Estados Unidos que hablan de que la dama sonríe porque está esperando un hijo. 

Y añaden que uno de los síntomas que lo demuestra es que tiene las manos hinchadas y que su posición, sus manos reposan sobre su vientre, es signo de protección de su bebé.

Leonardo Da Vinci constituye, por su pasión por las diversas formas del saber, el gran arquetipo del hombre renacentista.

Sus manuscritos y dibujos nos hablan de su dimensión científica, como destacado anatomista, arquitecto, ingeniero, botánico e inventor. Como filosofo, en sus escritos y tratados se nos muestra como gran regenerador de la cultura clásica y nos demuestra su afán de experimentación.


Era un adelantado a su tiempo marcado por una gran genialidad y una fecunda imaginación. llegando a idear el helicóptero, el automóvil o el submarino.

Y en sus contadas obras de arte conoces a un Leonardo excepcional, ya que era superdotado para el arte pictórico y para la ciencia.

Con Leonardo el arte se hace científico, armonioso y equilibrado alcanzando las más altas cotas de genialidad de la historia de la humanidad.

Sus obras son iconos imperecederos, inmutables e inimitables de la civilización occidental, fiel reflejo de esta etapa, el Renacimiento, la más gloriosa del arte.

El misterio de La Mona Lisa 7De su sonrisa también se dice que Leonardo Da Vinci la pintó consiguiendo un efecto único; si miras directamente la sonrisa, ésta desaparece y sólo vuelve a verse cuando se observa cualquier otra parte del cuadro.

Además, el pintor jugaría con las perspectivas, dibujando así un horizonte más alto que otro, lo que consigue que La Gioconda se muestre más alta si se la observa desde el lado derecho.
La obra es propiedad del Estado Francés desde el siglo XVI y se puede ver en el Museo del Louvre, de París.

Leonardo, iniciado en el taller de Verrochio, junto a otros pintores como Botticelli o Perugino, domina la profundidad de forma natural.

Empleando y sublimando la perspectiva aérea, con el denominado sfumato, con el que capta el ambiente que envuelve a las figuras. Abandona la definición pictórica de contornos, con el paso gradual de la luz a las sombras, que da volumen a la figuras.

Cimero maestro de la composición y de los grandes estudios anatómicos y psicológicos de las figuras humanas, mencionar su famoso Hombre de Vitruvio. Sus rostros nos hablan, nos trasmiten emociones y sentimientos.

Como demuestra en La Gioconda, donde además se nos revela como el gran maestro de las luces y las sombras, somete al dibujo a un efecto difuminado, por medio de contrastes suaves de luces y sombras dando volumen y un aire enigmático a la figura de Monna Lisa.

Una figura que está inmersa en una atmósfera o refugio rocoso absolutamente irreal, sobrecogedor, agreste, salvaje... con caminos que parecen llevar a ningún sitio, montañas tenebrosas, valles áridos y un río neblinoso bajo un puente, único símbolo de la civilización, de la arquitectura.

Es capital el empleo del sfumato, técnica que difumina suavemente los rasgos hasta hacer indefinibles los contornos.

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El hermoso y enigmático paisaje del fondo, de un matizado tono azul, queda tamizado con un degradado invisible que hace que se confunda con los contornos de La Gioconda, en una conjunción verdaderamente sublime.

 La composición es de una racionalidad asombrosa, la cabeza de La Gioconda ocupa el centro de la composición de forma equilibrada y apacible, la luz se centra en su rostro que resplandece con vigor.
Pero a pesar de la cantidad de información técnica e histórica que se tiene acerca de la Mona Lisa, lo cierto es que nunca se han llegado a saber una serie de cosas: quién es esta misteriosa mujer y, sobre todo, por qué sonríe.
Según información recogida, e incluso elaborados estudios históricos, la tesis más votada es que esta mujer era esposa de Francesco Bartolomeo del Giocondo (de ahí lo de “La Gioconda”), cuyo nombre era Lisa Gherardini.
Esta teoría sería apoyada en su libro “Mona Lisa, mujer ingénua” el historiador italiano Giuseppe Pallanti, convencido de que se trataba de Gherardini, una dama de Florencia que se habría casado por segunda vez con Francesco.

Éste se habría quedado viudo y habría tenido con Lisa cinco hijos vástagos. Según los estudios, se habrían casado cuando Lisa tenía 16 años y habría posado para Leonardo cuando contaba con 24 o 25.
El historiador la habría llamado “donna ingenua” porque éste era un apelativo cariñoso que el marido empleaba con ella.
Otras hipótesis apuntan a que se trataba de una cortesana, o de una modelo irreal imaginada por el artista. Incluso, se ha llegado a decir que se trataba del propio Leonardo.
No obstante, la tesis inicial parece ser la más convincente. Pallanti da pruebas fehacientes de ello. Así, se confirmarían las teorías expuestas por el escritor italiano Giorgio Vasari en “Vidas de los mejores pintores, arquitectos y escultores italianos”, que se publicó en 1550 y que sería ampliada en 1568.
Una vez concretado esto, la pregunta sería ¿y de qué se ríe Mona Lisa?

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Hasta la Universidad de Yale en Estados Unidos nos acercamos para explicar las investigaciones allí llevadas a cabo.

Éstas dicen que la dama sonríe porque está esperando un hijo. Una razón es que, tal como el síntoma de una embarazada, Lisa tiene las manos hinchadas.

Además, la manera en que éstas reposan sobre el vientre da sensación de protección de su bebé.
Se dice que Leonardo la pintó consiguiendo un efecto por el cual si miras directamente la sonrisa, ésta desaparece y sólo reaparece cuando se observa cualquier otra parte del cuadro.
Sea como sea, nunca se ha llegado a saber el verdadero estado de ánimo de la Mona Lisa. Qué se esconde tras esa misteriosa y desconcertante sonrisa, que según se mire parece pícara, protectora, triste, serena o hasta malévola.
La Gioconda es el cuadro más famoso que existe. De ahí que aunque nunca haya sido tasado, si lo fuese, probablemente alcanzaría la cifra más alta de la historia del arte.

Por ello, no es extraño que fuese robado del Louvre por Vicenzo Perrugia (pintor italiano) en 1911 aunque apareció dos años más tarde en Italia.
El cuadro no sólo fue robado, sino que también ha sido rociado con ácido y golpeado con una piedra arrojada por un hombre en el propio Louvre.

El misterio de La Mona Lisa 13 Es con diferencia la pintura más visitada del museo (6 millones de visitantes en el año 2001).
En 2005 fue instalada tras una vitrina antibalas en una sala especial donde está protegida del calor, la humedad y el vandalismo.

El traslado y acondicionamiento tuvo un coste de 6 millones de dólares que corrieron a cargo de la misma cadena televisiva japonesa que patrocinó la restauración de la Capilla Sixtina.
Parece ser que la protagonista del cuadro es Lisa Gherardini, una dama florentina casada con Francesco del Giocondo, banquero napolitano. No obstante existen otras posibilidades sobre quién es la protagonista del cuadro.

Hay quien dice que es la española Constanza de Ávalos, y arriesgándose aún más hay quien afirma que el retratado es Francesco del Giocondo o incluso el propio Leonardo.
Una peculiaridad de la dama que aparece en el cuadro es que no tiene cejas ni pestañas. Aunque hoy en día nos extrañe, era una costumbre común entre las damas florentinas de la época, depilarse todo el vello de la cara.
Es la última gran obra de Leonardo, y de hecho estuvo retocándola hasta sus últimos días, llevándole cuatro años completar el proyecto.

A posteriori se sabe que perteneció al amigo y mecenas de Leonardo da Vinci, el rey Francisco I de Francia y más tarde a Napoleón sin pertenecer en ningún momento a la familia Giocondo.
Giorgio Vasari, que escribió sobre la vida de los artistas de la época nos cuenta: “Los ojos de Monna Lisa tienen una brillantez lustrosa y los matices de la figura están realizados en colores pálidos, rosados y grises… Las pestañas y las cejas están perfectamente diseñadas, lo cual implica una gran técnica y mucha dificultad… La nariz es bellísima…”
Vasari también dice en sus escritos que mientras Leonardo pintaba a su modelo siempre había alguien cantando, tocando música o contandole una historia y que de esa manera consiguió la expresión placentera en su rostro.
La combinación de la “perspectiva aérea” y de la técnica del “sfumatto” (=difuminado) consiguen una estupenda sensación tridimensional y de profundidad.

 Los críticos de arte coínciden en afirmar que lo mejor del cuadro son las manos y por supuesto la enigmática sonrisa sobre la que Margaret Livingstone, experta en percepción visual dijo: “una ilusión que aparece y desaparece debido a la peculiar manera en que el ojo humano procesa las imágenes”.

La experta opina que debido al funcionamiento del ojo humano si se mira directamente a la boca la sonrisa desaparece, mientras que si se mira a los ojos u otra parte del cuadro la sonrisa vuelve a aparecer en el rostro de la Gioconda.
Sobre la boca de la Mona Lisa, J.E. Borkowski comenta que el rictus bucal es como el de las personas que han perdido sus incisivos o que padecen bruxismo, un hábito que lleva a rechinar los dientes por estrés o durante el sueño.

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No deja de llamar la atención la opinión de un profesor de Yale, según él la sonrisa es debido a que la dama está embarazada. Llega a esta conclusión tras analizar la forma de la cara, los dedos hinchados y el gesto de las manos sobre el vientre (muy típico de las embarazadas).
Según la publicación británica New Scientist y en base a los estudios de la Universidad de Amsterdan la sonrisa de la Mona Lisa está compuesta de las siguientes emociones:
  • 83% se debe a la felicidad
  • 9% es sentimiento de disgusto
  • 6% de miedo
  • 2% de enojo
El estudio está basado en el análisis de la expresión por un programa informático (diseñado por la Universidad de Illinois) que evalúa emociones interpretando los gestos de la cara.

La Mona Lisa, está considerada como el prototipo de retrato femenino del Renacimiento. Esta obra, realizada con aceites sobre una tabla de álamo, pese a su reducido tamaño y la sencillez de su composición es uno de los cuadros más famosos del mundo.

De acuerdo con las similitudes entre ambos, Schwartz concluyó que se trata de un autorretrato en el que el pintor se convirtió a sí mismo en mujer. Esta teoría también resulta insostenible porque hay dudas sobre la autoría del supuesto autorretrato. Lo más probable es que la Mona Lisa no sea un retrato sino una representación del autor de su idea+ de mujer.

Independientemente de quién fuera el sujeto del cuadro, lo cierto es que demuestra el genial uso que hace Leonardo de las suaves y difusas líneas que originan el misterio acerca del estado de ánimo de la mujer.

Con esta técnica consiguió que su expresión facial resultara ambigua. Mucha tinta se ha derramado para describir la naturaleza precisa de la sonrisa de la Mona Lisa, y de hecho parece cierto que da la sensación de cambiar dependiendo del ángulo desde el que se la observe.

La Mona Lisa ha tenido una historia tortuosa a partir de la muerte de su autor.

Fue comprada por Francisco I a cambio de 4000 piezas de oro. Estuvo colgada en el palacio de Versalles y en el dormitorio de Napoleón Bonaparte antes de terminar formando parte de la colección del Louvre.

En 1911 fue robada de este museo; reapareció dos años después en la habitación de un hotel de Florencia. En 1956 alguien vertió ácido sobre el lienzo, dañando la parte inferior; desde entonces se exhibe tras un doble cristal de seguridad

Leonardo coloca los brazos y las manos de La Gioconda delante del busto para empujar el cuerpo hacia atrás y lograr ese ansiado volumen tridimensional. Para muchos investigadores esa posición de las manos hace suponer que la modelo estaba embarazada en el momento de ser retratada. Es una hipótesis muy plausible si tenemos en cuenta otros precedentes como el mencionado Matrimonio Arnolfini, en el que la esposa Giovanna posa su mano sobre su vientre de embarazada como símbolo esperanza.

Por otro lado, estamos ante la sonrisa más melancólica y misteriosa de la historia del hombre. Leonardo con su gran domino de las luces y las sombras genera una sonrisa desconcertante. Una sonrisa que no aprecias si te fijas en ella directamente, te das cuenta de esa amarga sonrisa cuando contemplas la globalidad del cuadro. Es una sonrisa sutilmente insinuada que más parece indicar desasosiego y melancólica que alegría.

La mirada de la Gioconda parece estar dirigida ligeramente a la izquierda, como si en el momento de ser retratada estuviera rodeada por otras personas. Algo muy lógico, según Vasari, Leonardo tenía un buen séquito de personas a su alrededor cuando pintaba, hasta músicos. Sobre la cabeza tiene situado un velo, símbolo de pureza y castidad. Además se une la ambigüedad del rostro, se podría decir que se caracteriza por la indefinición sexual que la hace parecer casi un adolescente más que una mujer.

Curiosamente no tiene ni cejas ni pestañas, para algunos borradas por posteriores restauraciones, para otros aumenta la ambigüedad del rostro.

Parece ser que Leonardo nunca las pintó, ya que estamos ante una obra inacabada, que nunca se terminó. ya que Leonardo tuvo este retrato durante toda su vida, y lo sometió a constantes retoques. Unos retoques que abundan en la ambigüedad y el misterio que se desprende del rostro de la Gioconda. 

Entre otras teorias tambien se supone que el prototipo de la Mona Lisa puede ser la madre del pintor o el mismo Leonardo da Vinci.

Por todo lo dicho, La Gioconda es el retrato más famoso de toda la Historia del arte y de la Humanidad, al generar gran número de opiniones, literatura y controversias. Va a ser sometida a múltiples análisis científicos de los que nada en claro se ha sacado, salvo que posiblemente si estaba embarazada y que no estamos ante María Magdalena, ni hay ningún mensaje oculto detrás de La Gioconda.

Como insinuaba el iluminado escritor de la “novela” El Código Da Vinci, si es que a veces no sabemos distinguir la realidad de la ficción. Lo que si es real es que fue una obra famosa desde el momento de su creación, el joven Rafael siempre se sintió atraído por ella. Para Vasari la “Monalisa era muy bella y Leonardo, mientras pintaba, procuraba que siempre hubiese alguien cantando, tocando algún instrumento o bromeando. De esta manera, la modelo se mantenía de buen humor y no adoptaba un aspecto triste, fatigado”.

Una afirmación no probada empíricamente, lo que si está probado y demostrado es que el aire enigmático que Leonardo supo darle a un simple retrato lo convierte en un icono que ha marcado la mirada del hombre y de la humanidad.

¿Por qué la Mona Lisa no tiene cejas?

A los historiadores de arte se les dificulta responder esta pregunta. Algunos especialistas afirman que la Mona Lisa no tiene cejas porque la depilación facial era una moda de la época o porque fue la representación que Da Vinci hizo de la modelo.

"Hay quienes piensan que puede haber sido moda entre la aristocracia y otros creen que las cejas se le cayeron en una restauración mal hecha", afirma el pintor, escultor y grabadista mexicano Felipe Ehrenberg quien, de acuerdo con el diario Cultura.UNAM, es considerado “el padre del arte conceptual en México”. En realidad, asegura Ehrenberg, se trata de “una pregunta sin respuesta”.

Hay una hipótesis que afirma que la Mona Lisa no tiene cejas porque en siglos pasados se le practicó una restauración muy agresiva al cuadro, en la que se habrían eliminado los trazos pintados; esta idea se fundamenta en las palabras que Giorgio Vasari escribió en el siglo XVI, en Las vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos desde Cimabue a nuestros días; en él, asegura que en las cejas de esta obra “se apreciaba el modo en que los pelos surgen de la carne, más o menos abundantes y girados según los poros de la piel; no podían ser más reales”.

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Fuentes:
Grandes Iconos Universales VII: La Gioconda, Leonardo Da Vinci, 1503.
The Guardian.