Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo (B. F)

Se puede saber qué película estás recordando

Ahora es posible decir sobre quién está pensando una persona analizando las imágenes de actividad de su cerebro.

Los modelos mentales que tenemos sobre los demás producen patrones únicos en la actividad cerebral que pueden ser analizados usando técnicas de representación avanzadas.
 
Logran saber, a partir de la actividad cerebral, en cuál de tres posibles películas cortas una persona está pensando.

Fuente: Professor Eleanor Maguire.

Aunque la libertad de expresión siempre ha estado controlada en mayor o menor medida, incluso en los regímenes democráticos, la libertad de pensamiento literal ha sido efectiva en cualquier parte, siempre y cuando esos pensamientos no se expresaran en público, claro.

La corriente de pensamiento de nuestra mente es la parte más íntima de nuestro yo, de nuestro ser. Damos salidas a parte de ellos y nos quedamos con otros a los que denominamos secretos. Nuestra convivencia, nuestra sociedad o nuestra libertad se basan, en parte, en esta capacidad.

Una buena pesadilla sería un mundo en el que todo el mundo dijese gratuitamente toda la verdad constantemente.

Por otro lado, una capacidad de lectura de pensamiento en manos equivocadas sería una pesadilla aún peor. Las novelas de anticipación como “1984” ya nos sugerían cómo podría ser un crimen de pensamiento, o en “Minority Report” cómo se podría condenar a un futuro delincuente sin que éste hubiese cometido aún el crimen.

Fotogramas de los tres cortos que se usaron en el experimento
Fotogramas de los tres cortos que se usaron en el experimento
Ahora que estas historias u otras similares como “Blade Runner”, “Un Mundo Feliz” o “Fahrenheit 451” se van cumpliendo y Holanda se aproxima cada vez más a la “Fuga de Logan” o a “Soylent Green”, no está de más vigilar a los vendedores de miedo que ya colocan cámaras por las calles, pues serán los que intenten ponerlas en nuestras mentes.

Pero dejando a un lado los componentes éticos, los resultados científicos en el campo son fascinantes.

En NeoFronteras venimos informando desde hace tiempo sobre la capacidad de lectura de pensamiento usando técnicas neurológicas. Ahora, un sistema informático ha sido capaz de predecir, a partir de la actividad cerebral, en cuál de tres posibles películas cortas una persona está pensando.

El resultado fue obtenido por científicos del Wellcome Trust Centre for Neuroimaging en University College London dirigidos por Eleanor Maguire, y proporciona pistas sobre cómo funciona el almacenamiento de información en nuestra memoria.

El trabajo es una extensión de los estudios realizados anteriormente por el mismo equipo, y publicados el año pasado, sobre la memoria espacial.

En ese caso se trataba de la grabación del patrón de actividad del hipocampo cuando los voluntarios estaban en una habitación virtual. El hipocampo es la región cerebral responsable del aprendizaje y la memoria.

“En nuestros experimentos previos buscábamos recuerdos básicos, como la localización de alguien en el ambiente”, dice Maguire.

 “Lo que es más interesante es mirar a recuerdos episódicos”. Los recuerdos episódicos son los recuerdos habituales que incluyen mucha más información sobre dónde estamos, qué estamos haciendo o qué sentimos.

Para explorar cómo son almacenados este tipo de recuerdos, los investigadores mostraron a diez voluntarios tres cortos y se les pidió que memorizaran lo que veían.

Los cortos eran muy simples y compartían características similares, que incluían una mujer realizando tareas en un ambiente urbano. Los tres tenían la misma duración: siete segundos.

Así por ejemplo, en uno de los cortos se veía a la mujer bebiendo un café en un vaso de papel en la calle antes de que lo tirara a la papelera.

En otro corto se veía a otra mujer echando una carta al buzón de correos.

Después del visionado se pidió a los voluntarios que recodaran los cortos mientras se registraba su actividad cerebral con un sistema de resonancia magnética nuclear.

El flujo sanguíneo del cerebro es medido por el sistema de resonancia a la escala de voxels o píxeles tridimensionales. En este caso cada voxel incluía aproximadamente a unas 10.000 neuronas.

El algoritmo computacional interpretaba los cambios voxel por voxel para así saber cómo cambian los patrones de actividad con el tiempo.

El programa estudió entonces estos patrones de actividad e identificó qué cortos habían sido evocados por los voluntarios.

Martin Chadwick, autor principal del artículo de Current Biology en el que se describen los resultados, dice que las predicciones del algoritmo estuvieron por encima de lo esperado debido al azar.

Este resultado sugiere, según él, que nuestros recuerdos se almacenan en un patrón regular.

Aunque hay toda una red completa de áreas cerebrales que apoyan la memoria, los investigadores se centraron en el estudio de lóbulo temporal medio, un área profunda dentro de lo que se cree que es la parte más involucrada en los recuerdos episódicos y que incluye el hipocampo.

Los investigadores encontraron que las áreas clave relacionadas con el almacenamiento de recuerdos fueron el hipocampo y sus inmediaciones.

Sin embargo, el algoritmo computacional logró un mayor éxito cuando analizaba la actividad en el propio hipocampo.

Esto sugeriría que esta parte es la región más importante relacionada con el almacenamiento de recuerdos episódicos.

En particular tres áreas del hipocampo (la posterior derecha, la frontal izquierda y la frontal derecha) parecen estar relacionadas con esta tarea y se observó de manera consistente en todos los participantes del experimento.

En el estudio previo se encontró que la parte posterior derecha estaba implicada, lo que reforzaría la idea de que es la parte donde se guarda la información espacial.

Sin embargo, no está claro todavía qué papel juegan las otras dos regiones.

Maguire dice que, ahora que tiene una visión más clara de cómo se almacenan nuestros recuerdos, espera examinar cómo son afectados por el paso del tiempo, el envejecimiento y las lesiones cerebrales.

La actividad cerebral en el córtex medio prefrontal revela sobre qué persona estamos pensando. 

“Cuando miramos los datos nos sorprendimos mucho de que fuéramos capaces de decodificar acerca de quien estaban pensando nuestros participantes basándose en la actividad cerebral”, dice Spreng.

Comprender y predecir el comportamiento de los otros es clave a la hora de moverse por el mundo social, aunque poco se sabe acerca de cómo el cerebro realmente modela los rasgos de personalidad que controlan el comportamiento de los demás.

Esa habilidad nos permite anticiparnos a cómo alguien actuará en una situación que quizás no pasó anteriormente.

Para saber más sobre este asunto los investigadores reclutaron a 19 voluntarios jóvenes e hicieron que aprendieran acerca de cuatro personas con distintos rasgos de personalidad.

A los participantes se les dieron distintos escenarios, como, por ejemplo, que el estar sentado en un autobús cuando un anciano entra y no hay sitios libres.

Se les pidió que imaginaran cómo reaccionaría una esas personalidades frente a esas situaciones.

Durante la tarea se usó un sistema de imagen por resonancia magnética funcional para ver la actividad cerebral de los voluntarios.

Básicamente con ese instrumental se mide el flujo de sangre en las distintas parte del cerebro, algo que está relacionado con la mayor o menor actividad de ciertas áreas cerebrales respecto a otras.

Encontraron diferentes patrones de la actividad cerebral en el córtex medio prefrontal que estaban asociados específicamente a las cuatro personalidades.

Es decir, se podía saber sobre qué persona estaba pensando cada voluntario basándose solamente en la actividad de su cerebro al corresponderse una patrón específico de activación a cada personalidad.

En investigaciones previas se pudo comprobar que esta región cerebral está implicada en desórdenes como el autismo, que tienen una importante componente social.

Esto sugería que los individuos con estas condiciones mentales pueden ser incapaces de construir modelos de personalidad adecuados sobre los demás.

Según Spreng, si se realiza más investigación al respecto, se podrían identificar biomarcadores de actividad cerebral específica, no sólo para el diagnóstico de estas enfermedades, sino además para vigilar los efectos de las intervenciones.

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