El cuervo comportamiento reproduccion y habitad

El cuervo comportamiento reproduccion y habitad
El cuervo es la especie más difundida de todas las que integran la familia de los córvidos.

Se halla disperso en casi toda Europa y en gran parte de Asia, y es muy común en América del Norte, hasta México.

En las regiones septentrionales de Siberia y Escandinavia, en las islas Feroe y en Islandia no son raros los cuervos con manchas blancas.

Es sedentario en casi toda su área de dispersión.

En la Península Ibérica, Baleares e incluso Canarias se conoce en todas las regiones y se han descrito varias subespecies.

En general, se establece en los montes, los extensos bosques de árboles altos y las costas marinas escarpadas, donde tiene la seguridad de que no será molestado.

En Rusia y Siberia no teme al hombre, hasta el punto de que penetra en los poblados, deambula por las calles e incluso nidifica en los campanarios.

En las zonas mencionadas rara vez forma bandadas numerosas, y hasta resultan ya poco comunes grupos de más de seis individuos.

Comportamiento:
El cuervo vive casi siempre en parejas, incluso en invierno. Si por casualidad se encuentran dos parejas, vuelan juntas durante cierto tiempo.

Tan sólo los ejemplares jóvenes viven aislados, puesto que esta especie es estrictamente monógama. Al contrario de lo que hace el resto de los córvidos, el cuervo nunca se congrega en bandadas con otras especies.

Además, es de condición muy tímida y asustadiza. Si una persona se aproxima a su nido, abandona en el acto la puesta o los polluelos, para regresar luego con toda cautela.

Su vuelo es muy elegante, rectilíneo o casi rectilíneo. Aletea a menudo y describe en el aire bellísimas vueltas, mientras mantiene la cola y las alas extendidas. sobrevuela los valles a gran altura, en tanto que en la montaña le agrada volar muy bajo, a ras del suelo.

En éste, mantiene la parte anterior del cuerpo más alta que la posterior y baja la cabeza a cada paso, doblando el cuerpo a derecha e izquierda. Su plumaje es tan liso que el cuerpo parece fundido en una sola pieza: en efecto, las plumas de la cabeza y del cuello sólo se enderezan cuando el pájaro se halla en estado de gran excitación.

Se trata de un animal muy dañino en toda circunstancia y ocasión, y no se explica, por tanto, el tratamiento especial de que le ha hecho objeto el hombre en diversas épocas. Aún hoy, por ejemplo, los árabes lo creen inmortal y casi llegan a rendirle culto; jamás osarían intentar cualquier acto agresivo contra el cuervo.

Alimentación
Difícilmente se puede encontrar un pájaro que merezca a más justo título que este la definición de omnívoro. Cabe afirmar que el cuervo se nutre de todo cuanto puede constituir alimento: consume toda clase de sustancias vegetales y, al mismo tiempo, es un encarnizado depredador, que se lanza sin vacilar contra mamíferos y pájaros que le superan notablemente en dimensiones.

En las estepas asiáticas, por ejemplo, se abate sobre los camellos heridos, arrancándoles la carne a picotazos, e incluso se aventura con frecuencia en los corrales domésticos, disputando a perros y gatos su pitanza. En verano acecha a los peces a lo largo de las playas.

Reunido en pequeños grupos, vuela tras de las águilas, con objeto de aprovechar los restos de las rapiñas que efectúan estas rapaces.

Si encuentra algún congénere enfermo o muerto, o un polluelo de su especie caído del nido, los devora sin vacilar.

Allí donde abundan los cuerpos de animales muertos, nunca faltan los cuervos, e incluso en antiguos escritos, como el Viejo Testamento, se cita ya este hecho. Tampoco es raro que devore la carne de los cadáveres de seres humanos.

Reproducción
Durante el período de celo, los machos luchan furiosamente entre sí para emparejarse con las hembras. La reproducción tiene lugar bastante pronto, por cuanto la función nidificadora suele cumplirse en febrero, mientras que la puesta se efectúa a primeros de marzo.

Por lo común, los nidos se hallan en abruptos roquedales o en las ramas más altas de los árboles, es decir, en lugares prácticamente inaccesibles.

La base está formada por ramitas cortas, pero de cierto grosor, y la parte central, de filamentos vegetales, hierba y lana.

Las parejas restauran los nidos que emplearon en ocasiones anteriores, con el fin de volverlos a utilizar.

La especie es monógama en el sentido más estricto de la palabra, puesto que la unión conyugal se mantiene de por vida.

Cada pareja de cuervos se asienta en un territorio propio bastante extenso, del cual ya no se aleja prácticamente nunca en lo sucesivo.

La puesta se compone de cinco o seis huevos de color verde, con manchas pardas y grises.

Los progenitores alimentan la prole con lombrices, insectos, ratones, pajarillos, huevos y carne putrefacta. Los pequeños son de una voracidad insaciable. Los padres denotan siempre gran afecto por los polluelos.

Se ha observado que cuando los individuos adultos no se atreven a volver al nido, sea por el motivo que fuere, nutren a los polluelos dejando caer desde lo alto el alimento.

Si la primera puesta se malogra, la hembra procede a efectuar otra; en cambio, si los pequeños han sido robados del nido, ese año no se produce una segunda incubación.

Si las circunstancias son favorables, las crías abandonan el nido a fines de mayo o principios de junio, aunque hasta agosto (principios de otoño) no empiezan a hacer vida independiente.

El cuervo y el hombre.

Si se le captura joven, el cuervo se domestica con facilidad; por su parte, los ejemplares adultos acaban también por acostumbrarse a la jaula.

A este pájaro se le puede educar casi como si de un perro se tratase, e incluso aprende a atacar a otros animales y a personas. Es capaz de realizar, además, juegos y ejercicios muy curiosos.

Se pasea por los corrales y vuelve a la jaula a determinadas horas, aunque nunca pierde la costumbre de robar y esconder su botín.

Mata a las aves domésticas, picotea a veces los pies de las personas y puede representar un peligro para los niños. Entabla con facilidad buenas relaciones con perros, caballos y bueyes.

Aprende a repetir varias palabras, a ladrar como un perro, reír, etc.

En resumen, es capaz de imitar los sonidos más dispares y de comportarse de muy variados modos.

Investigan base neuronal de la inteligencia de los cuervos.

Durante mucho tiempo los científicos han sospechado que los córvidos – la familia de las aves a la que pertenecen los cuervos y las urracas – son muy inteligentes.

Ahora, los neurobiólogos Lena Veit y Andreas Nieder de la Universidad de Tübingen han demostrado la forma en que el cerebro de los cuervos produce un comportamiento inteligente cuando las aves tienen que tomar decisiones estratégicas.

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Debido a su gran inteligencia, a los cuervos se les ha llamado “primates emplumados”. Foto: Felix Moll, Instituto de Neurobiología de la Universidad de Tübingen

Los biólogos conductistas, incluso han llamado “primates emplumados” a los cuervos, ya que son pájaros que hacen y utilizan herramientas, son capaces de recordar un gran número de sitios de alimentación, y planifican su comportamiento social de acuerdo con lo que hacen otros miembros de su grupo.

Este alto nivel de inteligencia puede parecer sorprendente, ya que sus cerebros son fundamentalmente diferentes a los de los mamíferos, incluidos los primates – que por lo general se utilizan para investigar estos comportamientos.

En su estudio, los investigadores entrenaron a los cuervos para llevar a cabo pruebas de memoria. A los cuervos se les mostraba una imagen y tenían que recordarla.

Poco después, con sus picos tenían que seleccionar una de las dos imágenes en una pantalla táctil según las reglas definidas por los investigadores. Una de las imágenes era idéntica a la primera, mientras que la otra era diferente.

A veces la regla del juego era seleccionar la misma imagen, mientras que otras veces era lo contrario. Los cuervos fueron capaces de realizar ambas tareas y cambiar entre ellas según el caso.

Eso demuestra un alto nivel de concentración y de flexibilidad mental que algunas especies animales pueden lograr – lo que es un esfuerzo, incluso para los seres humanos.

Los cuervos lograron llevar a cabo estas tareas con rapidez, incluso ante un nuevo conjunto de imágenes. Los investigadores observaron la actividad neuronal en el caudolaterale nidopallium, una región del cerebro asociada con los niveles más altos de la cognición en las aves.

Un grupo de células nerviosas respondió sólo cuando los cuervos tenían que elegir la misma imagen – mientras que otro grupo de células siempre respondió cuando tenían que elegir una imagen diferente.

Mediante la observación de esta actividad de las células, los investigadores a menudo fueron capaces de predecir qué regla seguían los cuervos, incluso antes de que hicieran su elección.

El estudio, publicado en Nature Communications, proporciona información valiosa sobre la evolución paralela de la conducta inteligente.

“Muchas de las funciones se realizan de manera diferente en las aves debido a una larga historia evolutiva que nos separa de estos descendientes directos de los dinosaurios”, dice Lena Veit.

“Esto significa que los cerebros de las aves nos pueden mostrar una solución alternativa de cómo se produce el comportamiento inteligente con una anatomía diferente”. Los cuervos y los primates tienen cerebros diferentes, pero las células que regulan la toma de decisiones son muy similares.

Representan un principio general que ha vuelto a surgir en toda la historia de la evolución.

“Del mismo modo que podemos sacar conclusiones válidas sobre la aerodinámica a partir de una comparación de las alas de aves y murciélagos, construidas de manera muy diferente, aquí somos capaces de sacar conclusiones acerca de cómo funciona el cerebro mediante la investigación de las similitudes y diferencias funcionales de las áreas cerebrales relevantes en cerebros aviares y mamíferos”, concluye el profesor Andreas Nieder.

El cuervo comportamiento reproduccion y habitad

Los cuervos son capaces de planear el futuro incluso para plazos de 17 horas.

Hubo un tiempo en el que un ser humano, aunque estuviera informado, se creía muy superior a los animales. Creía que sus facultades mentales eran únicas y que no estaban presentes en otros seres.

Pero la evolución no puede sacar de golpe todas nuestras facultades mentales de la nada, sino que tienen que haber evolucionado en el tiempo. Las investigaciones de las últimas décadas han puesto de manifiesto que muchas de esas facultades que creíamos exclusivamente humanas están a cierto nivel en el resto de los animales. No sólo es la inteligencia, sino también conceptos morales, como el sentido de justicia.

Planear el futuro consiste en la habilidad de pensar sobre eventos futuros que tengan lugar en un localización diferente. Requiere, entre otras cosas, el uso de memoria a largo plazo. Los niños muestran esta capacidad a partir de los 4 años de edad.

Hace una década ya se demostró que los simios pueden planear el futuro. Ahora un estudio muestra que los cuervos tienen también esta facultad mental. Este resultado proporciona una pieza importante para entender el rompecabezas de la evolución de la inteligencia y sugiere que la habilidad de planear el futuro puede haber aparecido por evolución más de una vez.

Hace 10 años Mathias Osvath (Universidad de Lund en Suecia) puso a prueba a distintas especies de simios y momos para comprobar si tenían esta capacidad de planear el futuro. Los grandes simios, como los chimpancés, pasaron las pruebas, pero no los monos.

Estudios a los largo de los últimos 20 años han mostrado las habilidades mentales de los córvidos. Entre otras cosas, estas aves son capaces de usar herramientas de modos muy sofisticados.

Algunas de ellas muestran comportamientos que tienen cierto paralelismo con los comportamientos humanos que hacían pensar que tenían capacidad de planear. Sin embargo, los críticos sostenían que el conseguir comida mediante palitos y similares era un comportamiento especializado que no representaba una capacidad general de planificar el futuro. Lo ideal sería demostrar tal cosa en una situación novedosa para el ave.

Para demostrar esta posibilidad el mismo Osvath y sus colaboradores han realizado una serie de pruebas muy similares a las que realizaron con los simios. Pero se aseguraron de incorporar comportamientos que los cuervos normalmente no exhiben. Así por ejemplo, los cuervos no usan herramientas ni realizan truques con sus semejantes, cosa que algunas aves sí hacen. Así que tuvieron primero que entrenar a unos cuervos a usar una herramienta de piedra para abrir una caja con comida para perro dentro.

Además, lograron aprender a hacer el trueque de dar esa piedra a cambio de un tapón de plástico que les proporcionaba una recompensa aún mejor.

A lo largo de varios experimentos los investigadores cambiaron las reglas del juego, como cambiar cuando estaban presentes las recompensas o qué hacer para obtenerlas. Así por ejemplo, para abrir la caja tenían que dejar una piedra en cierta localización, pero que cambiaba su ubicación. De este modo, se trataba de evitar la habituación. 

Entre los objetos que se les daba a elegir, además de la piedra-herraminta, estaban otros juguetes demasiado ligeros o demasiado voluminosos como para activar la caja.

Los cuervos escogieron las herramientas adecuadas de modo consistente y no sólo cuando estaba la caja con la recompensa, sino cuando esta no estaba durante mucho tiempo.

En las pruebas pudieron comprobar que los cuervos escogían el tapón adecuado en 143 ocasiones de 144 veces y conseguían intercambiarlos por la recompensa en un 77% de las ocasiones.

En un experimento a estas aves se les ofreció una recompensa instantánea (un trozo de croqueta para perro) además de la herramienta y otros objetos. En la casi totalidad de las ocasiones los cuervos escogían la herramienta, incluso cuando tenían que esperar 15 minutos para usarla y así conseguir una croqueta entera de la caja. 

Cuando los cuervos tenían que esperar unos segundos entonces el 100% de las ocasiones escogían la herramienta que daba acceso a la caja. Cuando aumentaron el tiempo entre la selección de la herramienta y su uso a 17 horas, los cuervos tuvieron éxito en un 90% de las ocasiones.

Según Osvath, en términos de autocontrol, estas aves son tan buenas como los grandes simios y son mejores cuanto menos tiempo tienen que esperar.

Los investigadores pudieron mostrar que las aves estaban pensando acerca de las consecuencias de una gratificación futura, algo que sólo se había demostrado antes en humanos.

Según estos experimentos, los cuervos pueden planear el futuro en situaciones con las que nunca se encuentran en la naturaleza. Las pruebas realizadas muestran que los cuervos son capaces de reconocer una herramienta, anticipar su utilidad, autocontrolarse al evitar tentaciones durante un tiempo y, finalmente, usar la herramienta para conseguir lo que querían.

Según Osvath, estas capacidades combinadas indicarían que su mente es similar en estos aspectos a la de un simio, aunque eso no significa necesariamente que las aves y los simios realicen estos comportamientos a través del mismo proceso cognitivo.

Aunque, de nuevo, hay dudas sobre la interpretación de este resultado. Podría ser posible que, por ejemplo, estos resultados surgieran porque los cuervos simplemente asocian la herramienta o el tapón con la recompensa y por eso siempre lo eligen. En ese caso no habría tal capacidad de planear el futuro.

Según Jonathan Redshaw (University of Queensland, Australia), una posibilidad de poner a prueba este aspecto es ver si los cuervos escogen la misma herramienta después de ver cómo la caja es totalmente destruida. Si entonces dejan de usar la piedra eso significaría que realmente estén planeando el futuro, pues no hay futuro con recompensa posible.

Si al final los cuervos demuestran capacidad de planear el futuro entonces esta debe de haber aparecido por evolución en, al menos, dos ocasiones, ya que las aves y mamíferos divergieron hace 320 millones de años. Además, el resultado, de ser cierto, implicaría que la capacidad de planear el futuro aparecería de forma predecible a partir de similares presiones de selección y no sería algo que fuera un aspecto evolutivo casual y único aparecido en el linaje de los simios.

Futuros estudios cognitivos en aves y mamíferos podrían ayudar a los investigadores a comprender mejor lo que se necesita para anticiparse al futuro en términos de anatomía y función cerebral.


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