Consumo de insectos por parte de humanos

Consumo de insectos por parte de humanosProponen el consumo de insectos por parte de humanos en lugar de ternera y otras carnes por ser un producto más ecológico.

El ganado vacuno y de otros tipos genera toneladas de gases dañinos, especialmente si consideramos lo que los seres humanos tenemos que hacer para convertir la vaca del campo en la cena del plato.

Aunque los insectos son una fuente de proteína mucho más rentable y sostenible que el ganado de toda la vida, comerlos nos resulta un problema a la mayoría de nosotros, especialmente en occidente.

Pero...¿y si nos los presentaran al estilo elegante y limpio del sushi, de modo que no pudiéramos reconocer la forma de los seres que nos fuéramos a comer? ¿Cambiaría la cosa?

Los antropólogos saben que la dieta de una comunidad humana de cazadores y recolectores depende de la ecología del lugar.

Una comunidad, al poco de asentarse, consumirá los animales más grande hasta que éstos sean exterminados o su población sea muy reducida.

Una pieza grande de caza requiere un esfuerzo para su caza casi igual que una pequeña y proporciona mucho más alimento.

La comunidad, asumiendo que no está en equilibrio ecológico con el entorno y crece sin parar, irá consumiendo animales cada vez más pequeños hasta que no quede casi ninguno.

Al final sólo quedarán insectos, animales que requieren mucha energía para ser recolectados y proporcionan poco alimento.

Una comida compuesta de insectos es algo que nos repugna, pero si no tenemos más remedio la comemos.

Somos 7 mil millones de habitantes en este planeta y ya parece que no hay comida para todos, al menos comida de calidad.

No todos pueden comer ternera o cerdo frecuentemente. Estamos alcanzando los límites ecológicos del planeta y tarde o temprano tendremos problemas.

Por esta razón, desde un tiempo a esta parte, se proponen formas de consumir alimento que sean más ecológicas.

De este modo se propone consumir productos locales en lugar de importados, que gastan mucha energía en su transporte, o el consumo preferente de vegetales, a ser posible procedentes de la agricultura “orgánica” o “biológica”. Claro que la ecuación no siempre es tan sencilla.

 Al fin y al cabo, somos animales omnívoros y necesitamos comer proteínas.

Consumo de insectos por parte de humanos

Durante los dos últimos años, los fundadores de Ento han realizado una serie de degustaciones, en ocasiones con restaurantes temporales, durante los cuales han ofrecido platos basados en insectos al público del Reino Unido.

Pretenden que el proyecto vaya creciendo e incluso planean inaugurar un restaurante en unos 18 meses. Tras los primeros pasos, su objetivo a largo plazo es poner a los insectos en los estantes de los supermercados y que la gente los consuma de forma habitual y cotidiana.

Hay además diferencias entre unas carnes y otras. El consumo de pollo, por ejemplo, es mucho más ecológico que la carne de vaca, pero la situación cambia si la vaca se alimenta de hierba de un prado que no sirve para otra cosa.

Pero si tenemos en cuenta las emisiones de metano las vacas se llevan la palma frente a los demás.

La última idea que se propone para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero es que cambiemos nuestra dieta a una en la que intervengan los insectos.

Según un estudio, determinadas especies de insectos pueden ser muy nutritivas, ganan peso rápidamente y emiten pocos gases de efecto invernadero.

Para producir carne usamos piensos procedentes de grano (en el mejor de los casos) que proceden a su vez de campos de cultivos que han sido, arados, irrigados, abonados, rociados con pesticidas y recolectados.

Además, el grano producido ha necesitado ser transportado y convertido en piensos. Todas esas acciones consumen bastante energía.

 Incluso considerando la cantidad de insectos que harían falta para igualar la carne de un sólo cerdo o vaca, la diferencia es enorme.

Por ejemplo, un cerdo produce entre diez y cien veces los gases por kilogramo que generarían los gusanos.

Las emisiones de amoníaco también disminuirían de forma dramática. Los cerdos crean diez veces más amoníaco que los grillos, y probablemente 50 veces más que las langostas.

Considerando que el amoníaco puede crear estragos en la acidez del agua subterránea, una reducción como esta obtendría tremendos beneficios para la tierra.

Además, los insectos convierten la comida en carne más rápidamente, lo que significa que no tendríamos que esperar mucho para obtener esa deliciosísima carne de insecto.

Los investigadores todavía tienen que resolver la adaptación de los insectos a una cadena de producción más grande, y plantearse si seguiría siendo una solución ecológica una vez que se añadieran los aspectos de procesamiento y transporte de la producción de carne.

Aún así, no está de más plantearse el control de los gases generados por la industria cárnica pues, después de todo, si no lo hacemos es probable que terminemos comiendo insectos de todas formas…

Aunque más de uno seguramente optaría por el vegetarianismo.

Como encima convertimos vacas herbívoras en vacas granívoras (en el peor de los casos en carnívoras) la eficacia del sistema no es muy buena.

El sistema digestivo de estos animales está pensado para la hierba y no para el grano.

Encima, la mayor parte de los nutrientes del pienso se desperdician y las bacterias anaerobias de tracto digestivo de estos animales producen metano, gas de efecto invernadero.

Una vaca vive mucho tiempo, tarda en crecer y al ser un animal endotérmico consume más energía que otros.

Cuanto más pequeño es un animal más ecológico es su consumo como comida. En el extremo están los insectos, que gastan poca energía (nada en mantenerse calientes) y crecen rápido.

Dennis Oonincx, un entomólogo de la Universidad de Wageningen en Holanda, y sus colaboradores han calculado las emisiones de amoniaco y tres gases de efecto invernadero (CO2, N2O y metano) de cinco especies de insectos que incluyen a los gusanos de la harina (larvas de Tenebrio molitor) y a los grillos (Acheta domesticus).

Todos ellos eran más ecológicos que las vacas y uno mejor que los cerdos. Así por ejemplo los gusanos de la harina emiten un 1% de gases de efecto invernadero que las vacas y un 10% que los cerdos. Los grillos eran incluso más ecológicos.

Este investigador sostiene que el consumo de insectos parece ser mejor, desde el punto de vista la polución atmosférica, que el ganado tradicional, es decir más amigable desde el punto de vista ambiental.

Según Peter Thorne, de University of Iowa y no implicado en el estudio, es hora de ser imaginativos y dice aplaudir a estos investigadores.

Pero, según él, no es honesto comparar la carne de vaca e insectos sin un análisis de los ciclos que tienen en cuenta cada componente que al final termina en la hamburguesa, desde el uso del suelo al ganado.

Oonincx se defiende de las críticas y dice que los insectos han sido parte importante de la dieta de muchas culturas durante mucho tiempo. Dice que los gusanos de la harina están bien, pero que prefiere a los grillos, “la estructura y sabor son los mejores”, dice.

 Consumo de insectos por parte de humanos

La Royal Entomological Society de Londres, fundada en 1833 y que se dedica al estudio de todo tipo de insectos, ha estimado mediante un estudio que en el mundo habitan unos 10.000 millones de insectos por kilómetro cuadrado.

Eso significaría que podríamos encontrar unos 10.000 insectos en cada metro cuadrado habitable en la Tierra....Sin duda podría ser la solución para alimentar la creciente población humana.

No negamos que el camino sea difícil: lo primero es arreglar un problema de percepción. Y es que a nadie le agrada meterse una oruga o un grillo en la boca, ¿verdad?

Según Julene Aguirre-Bielschowsky, una de los fundadores de Ento, encontraron la inspiración en un libro de viajes de Japón de hace treinta años.
En dicho libro se advertía a los turistas que tuvieran cuidado con los «extraños restaurantes japoneses que sirven pescado crudo».

Si el sushi ha convertido a los escépticos en fans, ¿por qué no los bichos?

Claro que, ante la expectativa de tener un plato de gusanos delante en lugar de unos tallarines, a cualquiera con sentido común se le ocurren muchas alternativas.

Además de consumir menos carne, que además es bueno para la salud, la elección de esas carnes, así como un crianza más sana y ecológica de esos animales puede ser la mejor alternativa. La estabilización de la población humana también ayudaría.

Un futuro con menos gente pero más feliz siempre será mejor que un superpoblado mundo de gente comedora de grillos, por muy gustoso que les parezcan a individuos sin sentido gastronómico alguno.

La presentación de Ento recuerda al sushi en su estética, y favorece la asociación que sus creadores pretenden con éste: comida limpia y exótica.

Además, los insectos resultan irreconocibles, lo que facilitaría que los consumidores se atrevieran con el plato en un primer contacto.

Una vez solucionado su problema de percepción de los insectos, pueden pasar a consumirlos en su forma más natural (por ejemplo, añadiendo grillos tostados a una ensalada).

¿Crees que los creadores de Ento tendrán éxito y terminaremos todos comiendo bichos?

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Fotos: a hobby y George Arriola, ambas vía Flickr.