¿Planetas alienígenas producen siempre criaturas inteligentes?

Planetas alienígenas producen siempre criaturas inteligentesPara alcanzar esta conclusión los científicos se basan en el hecho de que la evolución es predecible, por lo que las biosferas alienígenas deberían producir criaturas inteligentes similares a nosotros, diestros tecnológicamente y con un hambre de recursos siempre creciente.

Una de las preguntas que todos nos hemos hecho alguna vez es esta: ¿estamos solos en el universo?

La astrobiología y los distintos proyectos SETI intentan dar una respuesta científica basada en los últimos avances tecnológicos, pero hasta el momento nuestros hermanos celestes - si existen - permanecen ocultos.

En un reciente estudio, un científico ha reducido las opciones de respuesta a esta vieja pregunta a sólo dos: o estamos solos, o los extraterrestres son codiciosos y buscan recursos para proseguir creciendo.

Esta segunda posibilidad equivale a decir que son como nosotros, lo cual resulta temible y deberíamos de prepararnos para lo peor.

Y sin embargo ni los hemos visto, ni hemos detectado sus comunicaciones.

Para Simon Conway Morris, de la Universidad de Cambridge, la respuesta puede venir de la edad de los sistemas solares.

El sistema solar nuestro es joven: 4.500 millones de años contra una edad total de 13.400 millones que tiene el universo. Si después de toda esa ventaja temporal que nos llevan, no se han presentado, tal vez es que simplemente no están.

Las enormes distancias de nuestra galaxia no deberían haber sido un impedimento insuperable, sobre todo si el proceso de colonización se hace de forma gradual.

Es una posibilidad desilusionante, pero al menos no supone un peligro para nosotros.
La segunda opción en cambio es más temible.

Tal y como la vida ha surgido en todos los nichos posibles en la Tierra, incluyendo los extremos de temperatura, acidez, salinidad y hasta radiacion, no es dificil especular entonces que lo mismo ya debio haber sucedido en cualquier planeta con las condiciones adecuadas.

La evolución opera de una forma predecible, de modo que sus resultados son así mismo relativamente predecibles.

Entonces debería de haber alienígenas de aspecto poco familiar en lo externo, pero bastante similares cognitivamente.

Y si estos aliens inteligentes existen deben tener apetitos similares a los nuestros, lo cual dado nuestro infame historial, debería darnos que pensar.

Recientemente, Stephen Hawking advirtió también de que los extraterrestres podrían estar más interesados en los recursos que nuestro planeta pueden ofrecerles, que en nosotros mismos.

¿Entonces deberíamos de recibir a los extraterrestres con los brazos abiertos?
A pesar de las advertencias de Conway Morris, hay quien cree que no deberíamos temerles.

En la misma edición de la revista en la que Morris publica su estudio (Philosophical Transactions of the Royal Society A), un psicólogo llamado Albert Harrison cree que el contacto, que debería de producirse pronto, produciría más placer que terror.

Esto es así en parte porque E.T. sería probablemente un microbio encontrado en Marte o en Europa, o tal vez una señal electromagnética detectada en algún radiotelescopio. En ambos casos, nada parecido a la temida "Guerra de los Mundos".

Según Harrison, la sociedad debería estar preparada para una noticia de este calado. Al fin y al cabo, llevamos cinco décadas aproximándonos a esa posibilidad. Durante ese tiempo hemos aprendido mucho sobre el cosmos, y los avances en tecnología espacial nos han ido preparando para la posibilidad de no estar solos.

Y con el tiempo, de forma gradual, más y más gentes llegarán a esa conclusión.

Esos mismos avances en la tecnología deberían de acercarnos, cada vez más, al momento del contacto. Harrison cree que si no los hemos encontrado todavía, es porque el universo es muy vasto y porque además no sabemos muy bien qué es lo que estamos buscando. Tal vez están demasiado lejos y nunca les alcancemos.

En todo caso, Harrison no se preocupa demasiado con la posibilidad de que sean malignos, tal y como opina Morris: "No es necesariamente inevitable que las civilizaciones alienígenas avancen a etapas de imperialismo interestelar, cruzando el cosmos en busca de recursos".

De hecho aquí mismo, en la Tierra, se aprecia una tendencia creciente hacia la coexistencia pacífica.

Este punto de vista, más optimista, es el que parece agradar más al gran público. Una encuesta reciente sostiene que el 86% de los estadounidenses cree que es más posible que los alienígenas sean amistosos que hostiles.

Tal vez sea así, o tal vez no. La respuesta quedará en el aire hasta que nos topemos con ellos aunque a medida que los telescopios sean cada vez más avanzados seremos capaces de ver más detalles de los planetas que orbiten alrededor de otras estrellas.

Estos detalles incluirán indicadores de la presencia de vida. Sin embargo, se necesitarán siglos antes de que podamos ver extraterrestres.

Jean Schneider, del Observatorio de París en Meudon, dice que, desafortunadamente, estamos quizás tan lejos de ver aliens con nuestros ojos como Epicuro estaba de ver otros mundos hace 23 siglos, cuando predijo la existencia de planetas.

Este investigador y sus colaboradores exponen en Astrobiology las dificultades de estudiar formas de vida alienígenas distantes.

Dicen que en los próximos 15 ó 25 años habrá habido ya dos generaciones de misiones espaciales que habrán analizado exoplanetas en gran detalle.

La primera generación serán coronógrafos basados en telescopios de 1,5 a 2,5 metros que bloquearán la luz de las estrellas para así poder ver planetas gigantes o supertierras que orbiten alrededor de ellas.

La segunda generación basada en interferómetros, coronógrafos y otros tipos de instrumental, podrán analizar la luz reflejada por estos exoplanetas. Estas misiones podrán analizar las atmósferas y superficies de los exoplanetas y decir cómo son.

Durante ese tiempo también se usarán sistemas basados en telescopios en tierra que ayuden en la tarea.

Después de estos proyectos, futuras misiones podrían buscar potenciales planetas habitables estudiando estrellas situadas a más de 50 parsecs de distancia (unos 150 años luz), o lunas gigantes que estén en la zona habitable de sus estrellas.

Más tarde se podrán investigar signos potenciales de vida en esos planetas, para lo que se requerirán grandes formaciones de telescopios espaciales.

Para poder tener una imagen de 100 píxeles de un planeta dos veces mayor que la Tierra situado a 16,3 años luz de distancia se necesitaría una formación de telescopios de casi 70 kilómetros de ancha. Estas fotos nos darían información de la presencia de anillos, nubes, océanos, continentes y quizás de la presencia de bosques y sabanas.

El estudio a largo plazo revelaría la presencia de estaciones, vulcanismo y cambios en la cubierta nubosa. Se podría incluso detectar las presencia de lunas por la sombra proyectada sobre el planeta en cuestión.

Instrumentos más sensibles podrían analizar el espectro infrarrojo en busca de las longitudes de onda asociadas al dióxido de carbono.

Además de signos de la presencia de vida, como la presencia de oxígeno y similares, se podrían encontrar signos o rasgos de tecnología, características que no puedan ser explicadas por la química orgánica compleja. Estas “tecnocaracterísticas” podrían incluir luz láser, gases clorofluorcarbonados o incluso construcciones artificiales.

Según Schneider, buscar alienígenas es filosóficamente importante porque nos dice qué es esencial en la condición humana.

Pese a todo, aunque se detecten signos de vida, será frustrante, porque se necesitarán siglos antes de que la humanidad pueda ver a estos alienígenas y saber cómo son. Según Schneider, esto es muy decepcionante.

Tómese el caso más optimista posible. La estrella más cercana al Sol (a 4,3 años luz) es el sistema Alfa Centauri. Alpha Centauri A es la estrella más brillante situada en la constelación de Centauro y la cuarta más brillante del firmamento. Alpha Centauri A es una estrella del mismo tipo que el Sol y se ha especulado sobre la posibilidad de que tuviera planetas con vida.

Un organismo de 10 metros de longitud que viviera en un hipotético planeta alrededor de una estrella de este sistema sería tan pequeño bajo nuestro punto de vista que se necesitaría un telescopio de unos 100 km de diámetro para captar fotones reflejados por él y para saber si se mueve se necesitará un telescopio de millones de kilómetros de ancho.

La única alternativa sería la construcción de una nave espacial que nos llevara hasta allí.

Chocar contra un granito interestelar de 100 micras de tamaño (el grosor de una cabello humano) cuando se viaja a un 30% de la velocidad de la luz desprendería tanta energía como si un objeto de 100 toneladas moviéndose a 100 km/h chocara contra nosotros. No hay tecnología que pueda proteger a una nave espacial de esta amenaza.

Será tremendamente difícil acelerar a tales velocidades. Viajando a una velocidad más segura de un 1% de la velocidad de la luz (3000 km/s) se necesitarían milenios para alcanzar destino.

Independientemente de la aproximación que se elija, parece que se necesitarán siglos para tener un contacto visual con alienígenas, al menos bajo el marco científico y tecnológico actual.

La Física que podamos tener dentro de un milenio es difícil de anticipar. “Espero que haya una revolución inesperada en Física”, dice Schneider.

Según Alan Boss, del Carnegie Institution en Washington y que no tomó parte en este estudio, siempre se ha estado planeando la detección de vida indirectamente, principalmente mediante la búsqueda de determinadas características atmosféricas provocada por la actividad de microorganismos.

“Eso es lo que hemos estado esperando y todavía estamos muy lejos de alcanzar incluso una meta modesta”, afirma.

Según él es una carrera que empieza con los científicos que intentan encontrar pruebas de vida en Marte.

“Desde luego, siempre existe la posibilidad de que los alienígenas vengan a la Tierra a esclavizarnos, pero el viaje interestelar de criaturas vivas es ciencia ficción, no un hecho científico.

Nadie necesita preocuparse por la noche acerca de ello”, añade.

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Fuentes y referencias: NEOFRONTERA
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