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¿Por qué los leones se suben a los árboles?

¿Por qué los leones se suben a los árboles?
¿Por qué los leones se suben a los árboles?

Esto habla de leones y moscas...por las moscas !

Los leones forman parte de la familia de los gatos y como tales poseen la habilidad de trepar por los árboles.

Pero… ¿lo hacen alguna vez? La respuesta es que raramente, pero sí.

[Fotografía de Juan Ledo: un león descansando en el Ngorongoro (Tanzania)

No es su costumbre, pero algunos sí lo hacen. Otra cosa es que sepamos exactamente las razones para que se produzcan de dicha manera. Ni siquiera los expertos lo saben con certeza, así es que se dedican a formular conjeturas.
Las explicaciones más plausibles son las siguientes:

a) Que los leones trepan para escapar de las moscas que, en África y sobre todo durante ciertos períodos del año, son muy fastidiosas.

Las moscas comunes martirizan a muchas presas diferentes, pero a veces diríase que la tienen tomada con los leones, los cuales muchas veces cuando descansan en el suelo a duras penas pueden mantener los ojos abiertos por esa causa.

Luego está una especie determinada de moscas: las grandotas tse-tsé, que son especialmente malas porque resulta además que tienen una picadura muy dolorosa .

También se dice que los leones no sólo escapan de los dípteros, sino de otros muchos otros insectos, como de las hormigas, algunas de cuyas especies en estas regiones del mundo son especialmente incordiantes.

Y, ya puestos, también podrían huir del estrépito que arman con sus estampidas las manadas de elefantes y búfalos, lo que resulta nefasto para sus siestas.

b) Que huyen del calor asfixiante que genera despiadadamente el sol africano durante el tiempo diurno y en las ramas encuentran la tranquilidad y frescura de las alturas arborícolas.

c) Para hacer vida social. Hay videos en el que se aprecia una manada que dirías se ha subido a un árbol a estrechar vínculos familiares. Los pequeños cachorros han subido sin dificultad y juguetean por las ramas haciendo acrobacias, mientras que la leona adulta, debido a su peso, evolucionan con un poquito menos de facilidad.

d) Para otear inadvertidamente a sus posibles presas, a las que luego darán la caza. De las anteriores explicaciones, seguramente los motivos reales por los que los leones deciden subirse a los árboles será una mezcla de las tres primeras, pero no parece demasiado fundado pensar que nuestro depredador se suba a esas alturas para preparar su caza: por un lado, porque allí siempre los encontramos repantigados, ganduleando, dormitando, pensando en todo menos en ponerse a trabajar.

Y por otro lado porque los leones suelen cazar de noche, cuando la oscuridad les hace pasar inadvertidos a las presas de las que suele alimentarse, que son más rápidas que él.

Eso sí, que no se suban para otear la caza no significa que no se suban … ¡para cazar! O, mejor dicho, para robar lo que otros han cazado. En efecto, en la imagen que sigue se demuestra gráficamente que los leones a veces se suben a los árboles para quitarles a los leopardos su comida. La fotografía, tomada por Brenda Ruznak, se hizo muy famosa después de que fuera publicada en la revista de la National Geographic Society en agosto del 2010.

Alí se decía que Ruznak, de 50 años, se hallaba de safari (safari significa viaje en idioma swahili) en el parque nacional Serengueti, en Tanzania cuando captó una escena de la cual su guía dijo no haber visto nada parecido en 25 años: un leopardo salta para alejarse de un león (este ultimo había trepado para arrebatarle al felino más pequeño la presa que acababa de matar).

Los leones tienden a dominar a felinos más pequeños como los leopardos en las áreas donde son simpátricos (en biología, dos especies o poblaciones se dice que son simpátricas cuando ambas viven en la misma área geográfica, o en áreas que se solapan, y son capaces de encontrarse entre ellas).

Aquí la poco habitual conducta de los leones (Panthera leo) de trepar a los arboles pone de manifiesto la competencia intraespecifica que existe en las sabanas africanas entre estos dos grandes depredadores del orden Carnivora, donde el león manda en la cadena trófica sobre su pariente, el leopardo (Panthera pardus), al que suele robar las presas y matar a sus cachorros e incluso a ellos mismos cuando tienen oportunidad.

El leopardo defiende a sus cachorros relamiéndolos bien, para que no huelan y den pistas a los depredadores (ese mismo instinto tiene cualquier gato común), y escondiéndolos en zonas de hierba densa, donde no puedan ser vistos. Y defienden su comida subiéndola a un árbol.

Que un león robe a un leopardo es algo que difícilmente ocurrirá a ras de suelo porque el leopardo anda siempre despabilado y no demora mucho en eso de poner a recaudo su merienda, lo que quiere decir que la apropiación normalmente se debe producir en las ramas del árbol.

Por lo demás, para el león practicar la caza mayor es costoso, pero cazar las presas pequeñas a las que se dedica el leopardo, es imposible, así es que robar esas presas pequeñas al leopardo no les parece un mal plan.

¿Quién gana en esa batalla arborícola entre el león y el leopardo? Los leones son animales pesados, los felinos más grande después de los tigres, y si los pusiéramos en una báscula darían entre 150-250 kg los machos adultos y entre 120-180 kg las hembras adultas, mucho más que los pequeños leopardos, que son más ágiles y sólo pesan 40-90 kg los machos adultos, y 30 - 60 kg las hembras adultas.

Y aunque el león es mucho más agil de lo que puede sugerir su silueta, no deja de ser un gato y, como tal posee la habilidad de subirse a los árboles. Pero hay que excepcionar a los más grandes y a los más viejos, para los cuales por culpa de la gravedad es difícil o incluso imposible que su débil musculatura separe demasiado su barriga del suelo.

Dejando aparte eso, la única otra variable para que los leones puedan o no subir a los árboles es el tamaño del árbol. Suelen aposentarse en ramas gordas y fuertes, clavando en ellas sus garras como medida de seguridad, y pueden perseguir a los leopardos si las ramas por las que corretean son lo suficientemente robustas.

El tope quizás esté en los ocho o diez metros de altura: de ahí para arriba las ramas suelen ser demasiado endebles para soportar el peso del león, y el león lo sabe. Y el leopardo también lo sabe, así es que allí es adonde escapa cuando se ve perseguido por su gran rival…

Por cierto, los leones roban todo lo que pueden. No sólo al leopardo, sino también a otros cazadores. En la caldera del Ngorongoro, en Tanzania, por ejemplo, los leones obtienen una parte importante de su comida robando las presas de las hienas manchadas.

En cuanto a los lugares exactos de África donde pueden ser vistos estos leones trepadores de árboles, mucha gente cree que se trata tan sólo de estos dos: el Lake Manyara National Park, en Tanzania, y la zona conocida como Ishasha, en Uganda, pero por la fotografía del león persiguiendo al leopardo ya hemos visto que también se dan en el Serengueti (Tanzania), y posteriormente veremos un par más.

En cuanto al Lake Manyara National Park, digamos que se halla al norte de Tanzania. Es un pequeño parque situado al sudeste de la ciudad de Arusha, (famosa por albergar el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, que juzga el genocidio entre humus y tutsis de 1994) está rodeado por los desfiladeros laterales de la falla del Rift que descienden abruptamente hasta las inmediaciones del lago Manyara.

Entre estas formaciones rocosas y la orilla del lago se ha creado una densa jungla, salpicada en determinados lugares por acacias y enormes baobabs. A los enormes baobabs no se suben los leones, pero sí a las horizontales ramas de las acacias, que son fáciles de trepar y hasta parecen diseñadas para su confort.

Tanzania es un país cuyo 80% del territorio está protegido de alguna u otra forma (Parques Nacionales, Reservas, etc), lo que representa un porcentaje de protección mayor que cualquier otro país del mundo, lo que constituye un titánico esfuerzo y un meritorio compromiso por parte de un país que va consiguiendo poco a poco cotas de desarrollo interesantes, pero que todavía continúa siendo pobre.

Manyara se conserva verde todo el año (lo que no sucede en ningún otro parque del área), por lo que alberga una gran biodiversidad. Adentrándose en él, por su exhuberante vegetación cualquiera lo definiría como un biosistema tropical de lluvias abundantes.

Pero en Manyara las aguas no provienen del cielo, sino de la tierra, y si se mantiene verde durante la estación seca es gracias a las aguas subterráneas alimentadas por numerosas fuentes del Great Rift Valley.

Lake Manyara Park fue creado en 1960 para proteger a los elefantes, aunque de una manera u otra estos grandes e inteligentes paquidermos siguieron siendo diezmados hasta los años 1980. En la actualidad las poblaciones se están recuperando, en parte por el hecho de que los elefantes que habitan en zonas de menor protección efectiva migran a los parques donde encuentran mayor seguridad.

En las imágenes superiores podemos ver las peripecias de una leona por las las ramas horizontales de una acacia, en Manyara.

En las imágenes inferiores, una hembra y dos machos de costumbres arborícolas en el Lake Manyara Nacional Park. Cuando el fotógrafo llegó, había una hembra encaramada a una rama y dos machos en la hierba.

En la secuencia vemos cómo uno de los machos observa a su compañera durante algunos minutos y después decide encaramarse él también. Poco después de que el macho dominante hubiera subido, un macho más joven hizo lo propio en otra rama del mismo árbol.

El siguiente lugar donde se da el fenómeno de los leones trepadores es el Queen Elisabeth National Park, en Uganda. Este pequeño parque (poco más de 5000 km2) constituye junto a las reservas naturales de Kyambura (154 km2) y Kizegi (265 km2) uno de los ecosistemas más ricos de toda África.

El ecosistema, que tiene dos importantes lagos, el Lake George y el Lake Albert, atesora un paisaje único, no sólo por los cielos, sino también por su fauna: aves espectaculares, chimpancés, hipopótamos, cocodrilos, colobos… y sus famosos leones trepadores (tal vez unos 40 ejemplares, repartidos en varias manadas), que habitan al sur del parque, en un lugar fronterizo con el Congo llamado Ishasa al que acuden pocos turistas porque esta parte del National Park no dispone de alojamientos permanentes.

En Ishasha los leones, cuyos machos a veces poseen una melena de color negro, se suben a las acacias, como en Tanzania y en Kenia, pero también a un árbol típico de esta zona de Uganda: una especie de higueras africanas, algo mayores de las que tenemos en Europa.

Botsuana es otro lugar donde también pueden ser vistos los leones trepando en los árboles, concretamente en el Delta del Okavango.

El largo río Okavango no desemboca en el mar: nace en en una zona bastante lluviosa de Angola —concretamente en la Meseta de Bié— y, tras un recorrido de casi 1.000 km penetra en una llanura prácticamente endorreica, ya en Botsuana, donde desagua formando un extenso abanico aluvial o cono de deyección impropiamente denominado y conocido en todo el mundo como el Delta del Okavango.

Recordemos que en geografía, una cuenca endorreica es un área en la que el agua no tiene salida fluvial hacia el mar.

El término tiene raíces griegas, endo, "interior" y rhein, "fluir". Cualquier lluvia o precipitación que caiga en una cuenca endorreica permanece allí, abandonando el sistema únicamente por infiltración o evaporación, lo cual contribuye a la concentración de sales.

Y digamos que consideraremos al Okavango en su porción final como un río alóctono porque desemboca en una zona con un clima mucho más seco que en sus cabeceras, como es el caso del río Nilo en Egipto, o del río Níger en Malí.

En el delta del Okavango se dan los leones trepadores, pero igual o más interesante es la existencia de la única población de leones nadadores del mundo.

En la época de lluvias y de inundaciones, hasta el 70% del territorio puede quedar cubierto por el agua, y es normal que estos animales queden encerrados en pequeñas islas de las que no pueden escapar más que nadando, a lo que se han acostumbrado para sobrevivir.

O dicho de otro modo: aunque a los felinos en general no les gusta demasiado el agua, éstos han debido adaptarse tanto para cazar como para desplazarse.

Y el último lugar del que diremos que existen leones que se suben a los árboles es el Londolozi Private Game Reserve, un paraíso de vida animal situado en el Sand River, en el corazón del Sabi Sands Game Reserve, la frontera occidental del Kruger National Park, en Suráfrica.

Londolozi fue creado por los hermanos Dave y John Varty, cuyo compromiso con la conservación de la naturaleza es bien conocido y reconocido en todo el mundo.

Londolozi es el paraíso de los depredadores, y uno de los lugares del mundo —si no el que más— más aptos para contemplar leopardos en su hábitat natural. Si uno va acompañado de guías expertos, con toda seguridad no dejará de poder ver estos gatos solitarios.

En cuanto a los leones del Londolozi subidos a los árboles, ya los vimos al principio de este artículo en un vídeo cuando dijimos que en lo alto de las ramas los leones aprovechaban para hacer vida familiar.

Por lo demás, el hecho de que los leones se suban a los árboles en algunos —y sólo en algunos lugares de África— y no en todos, pudiendo hacerlo, hace que los etólogos consideren divertida la teoría de que se trata de un hecho cultural.

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Fuente : http://sinek.es